lunes, 12 de diciembre de 2016

EL CONCEPTO DE POPULISMO, UNA POSICIÓN, Por Jorge Alemán (Fuente: Página12, 12/12/16)


  OBERTURA DEL 6 DE JULIO DE 2021: 

 

 POPULISMO PERONISTA

 

¿Hay realidad prediscursiva? Nosotros creemos que sí. Pero ya no es realidad. Es otra cosa. Es algo muy difícil de definir, de conceptualizar, porque no hay lenguaje alguno que pueda incluirla. Es seguro que es previo a toda finitud, al mundo humano, al planeta, y al universo. ¿Cómo se prueba esto? Claramente no con el método de las ciencias duras, ni los de e  las ciencias blandas.

Básicamente es una experiencia que alguien tiene que vivir, de lo contrario nunca la podrá entender, consensuar, admitir plenamente.

Es una búsqueda universal pero no uniforme entre los humanos. Lo llamamos apetencia de infinitud.

Algunos se encuentran con limosnas de esa experiencia en toda manifestación artística: en la música, en la literatura, en la poesía, en la filosofía, en el teatro, en el cine, en la pintura, etc.

Otros se encuentran con esas limosnas en la contemplación de grandes paisajes, o en la contemplación de cualquier cosa o ser que habita el universo, o simplemente en la mera contemplación.

Otros, la mayoría, en el amor. Amor siempre misterioso, esquivo, enigmático, que no oculta traiciones a sí mismo, y al otro, o lo otro. Pero siempre resignificado.

Otros, sobre todo en la juventud, en los cuerpos.

Otros en la vida bohemia, errante, peregrina.

Otros en ritos y artificios. Ritos y artificios que se parecen mucho a la palabra seguridad.

Otros en la experiencia comunitaria. También en las grandes manifestaciones populares.

Otros -nosotros también- las encontramos en todas ellas, pero principalmente en la experiencia mística. Experiencia personal que se da mayormente en noches largas. Pero no siempre. Es un momento en el ínterin de la noche. En que adviene lo absolutamente otro. Es una suspensión en el tiempo y del tiempo. No hay yo. No hay palabras. A veces nos es dicho algo, otras nada. Es vibración plena, estremecimiento interior y corporal. Infinito gozo. Plenitud transformadora de lo que antes veíamos y después de esa experiencia vemos distinto. Los cristianos hablan aquí de Revelación. ¿Qué nos es revelado? No encuentro otras palabras que lo “absolutamente otro”. A veces vemos y sentimos toda nuestra vida, desde la remota niñez; otras hacia donde debemos ir, qué debemos escribir, qué debemos hacer; otras es la experiencia misma vivificándose al infinito; otras nada, y la nada, la nada misma de todo lo que existe o existió, o no existirá jamás. A veces, al amanecer, continúa y el movimiento de la casa vuelve a los familiares, con sus enseres cotidianos, lejanos y cuando nos hablan vemos las palabras que surgen de la voz. Las escrituras sagradas nos parecen escarceos en la oscuridad. Lentamente, después del trance, vamos recuperando el presente, la pasión, la computadora, el mate, el cenicero, los libros, la casa. ¿Qué fue todo eso? No tengo más respuestas que Dios. El Dios personal de todo lo que existe, existió o no existirá jamás. ¿Es religión eso? No, es una experiencia. Sin esa experiencia de nada valen todos los ritos y artificios de todas las religiones. No se necesita más que predisponerse a esa experiencia e insistir, insistir en esa predisposición y, a veces, o alguna vez, llega. Es algo que adviene de fuera del mundo que conocemos. Entonces se comprende a los otros, a las otras, a las otres, a los demás, en sus afanes cotidianos, sus luchas, sacrificios, trabajos, errores, disculpas, pecados, manías, delirios, rencores, pulsiones, vicios, placeres, angustias, esperanzas, y suicidios. ¿Es amor esto? En sus tres significados que tenían en el griego antiguo, en todas las acepciones del castellano, y en todas las insuficiencias de las todas las  palabras para nombrar lo que pretenden. Y en ninguna porque no es palabra es: “Verbo”.

En el versículo 1, del Capítulo 1, del Evangelio de Juan,  las Biblias Católicas –Jerusalén por ejemplo - traducen “En el principio era la palabra”; las Biblias protestantes: “En el principio era el “Verbo”. Diferencias que abren mundos distintos pero aunados en la creencia común.

¿En el “Verbo” hay palabra? Puede o no haber. ¿En la palabra hay verbo? Puede o no haber. Pero la interpretación de este párrafo es contingente.

Sé que los psicoanalistas, psicólogos, y psiquiatras sospechan mucho de estas experiencias. Recuerdo la desazón de mis analistas, lo más seguro es que te den el número de teléfono de un psiquiatra, o éste aumente la medicación.

En eso anduve y ando mucho pero no da las respuestas a esa búsqueda, no son solo límites, o insuficiencias, o incapacidad del lenguaje para apresar el trance místico; es que ese trance es otra cosa. Las palabras que he utilizado para describirlo no agotan ni explican bien la experiencia de la que hablo.

En el reino de la contingente finitud, el azar, la causalidad, la errancia., “el alma es  una forastera en la tierra”, como lo dijo el poeta austríaco: Georg Trakl. En la tierra baldía del mundo solo queda la melancolía.

Pero no es una melancolía que solo se reconforta en el apartamiento, la soledad, sino en el vivir en el mundo con los otros/as/es, y en la pasión política colectiva encuentra su cauce, su vivacidad, sus fundamentos; solo el peronismo es capaz de acogernos a todos nosotros. Solo en él hay pasado, presente y futuro, hay país, hay nación, hay esperanza para “los condenados de la tierra”. En los múltiples sentidos de esta última frase.

Pero hay algo decisivo en el peronismo –y no son solamente sus enemigos- sino “el bolsillo del pueblo”, la mejora en la calidad de vida, el bienestar de la población. No hay alianzas posibles para construir hegemonía, sino se parte de ese presupuesto.

Es que los que somos politizados somos muy pocos, miremos a nuestro lado, a los demás. Se dice frecuentemente que la Argentina  “es un país muy politizado”. No estoy tan seguro.

¿Es política lo que hace la derecha? Si hicieran política no tendrían tanto odio, seríamos adversarios para ellos. Nosotros, como sea, sabemos que están, que existen, y que posiblemente merezcan existir, lo que queremos cambiar son las condiciones de nuestra existencia. Pero “ellos” no nos reconocen, nos niegan y piensan que no deberíamos existir. Venimos diciendo esto hace mucho tiempo. Y muchos otros. Viene desde el fondo de la historia patria. Pero hay momentos históricos en que la crueldad se acentúa. Creemos que el renuevo se produjo en el “Golpe de mercado” que le hicieron a Alfonsín para forzar a éste a renunciar, y a Menem –que no se mostró nada resistente-a instaurar la política económica trunca en la Dictadura.

Estuvieron parcialmente callados durante “el alfonsinismo” porque eran recientes los crímenes que habían acompañado. El fracaso de su ideario en el 2001, los devolvió a la política con el odio al Kirchnerismo. Tuvieron su oportunidad los cuatro años pasados y los vimos de cuerpo entero, de “cuerpito gentil”.

Lenin dijo que: “no hay peor error que utilizar la propia impaciencia como argumento político”. Nos hacemos cargo de lo que a nuestra propia actuación como funcionario público respecta. Pero no estamos solos, no somos los únicos, somos muchos. Es el gobierno el que debe hacerse cargo de esto. Y no es solo impaciencia como decía Lenin, hay datos de la realidad del pueblo que no cierran. Hay oportunidades que se pierden. Y después a empezar todo de nuevo.

No está ausente de este análisis la pandemia, ni sus efectos enormes y angustiantes: en vidas, agonías, sufrimientos, humillaciones, y penurias económicas.

A nosotros nos parece que a la política económica le falta un poco más de John Maynard Keynes. No sé. No creo que sea impaciencia.

¿Populismo de izquierda o derecha?  Creemos que la mayor diferencia es su cortedad en el tiempo. La derecha populista no puede pasar de cuatro años, porque su estrechez de miras, su avaricia, su codicia, la tasa de ganancia del capital, y del capital financiero particular es autodestructivo, a medida que más se acelera la timba más descapitaliza la riqueza de la nación. Y para “ellos” los pobres no deberían existir. Entonces por más aparato mediático, judicial, antinomia: amigo-enemigo, termina por hundir al pueblo y pierde hegemonía. Este proceso ha sido histórico.

El peronismo siempre vuelve. Pero ahora estamos: no perdamos esta oportunidad histórica.

 Claudio Javier Castelli


Basta de alharacas y vamos al texto:

  

 

 

Jorge Alemán:

Ernesto Laclau
Después de Ernesto Laclau, el Populismo alcanzó una nueva complejidad teórica. Laclau produjo una ruptura con las categorías socio-históricas en las que el Populismo era pensado, para pasar a construir una teoría posmarxista y posestructuralista del mismo. Mencionar este contexto nos da una idea de la nueva complejidad del término. Una primera aproximación exige considerar el siguiente punto de partida: en Laclau, la sociedad está organizada materialmente por el lenguaje, que es la materialidad y la condición primera del vínculo social. Pero el lenguaje está construido de tal modo que, si bien configura la realidad (no hay realidad prediscursiva), no puede nombrar la totalidad de la realidad. A eso que el lenguaje no puede nombrar lo llamamos lo “real”. Es un agujero en la realidad que sólo puede ser contorneado por un Límite.

Dicho límite puede ser nombrado únicamente de manera incompleta e inconsistente, a saber, la hegemonía, la construcción de Pueblo, en suma el Populismo. En este aspecto, después de Laclau, el Populismo es una teoría política de cómo se engendra la significación cuando el lenguaje es una estructura incompleta para representar la totalidad de la realidad.

Esta compleja cuestión revela que el Populismo no sólo no es para Laclau una anomalía de la política, ni un conjunto de técnicas retóricas demagógicas, ni un modo de evitar la “lucha de clases”. Por el contrario, Laclau considera que en la estructura del lenguaje mismo está implícito el Populismo, ya que siempre habrá antagonismos porque la estructura del lenguaje no puede cerrarse en una totalidad. Por tanto, las brechas, las fallas, contaminan todos los vínculos sociales dando lugar a antagonismos irreductibles, que sólo pueden ser abordados por un lógica de articulación hegemónica que dé nombre a esas fallas, que asuma la brecha y que, en definitiva, se haga cargo políticamente de los antagonismos que instituyen lo social.


Al igual que el inconsciente, que era considerado como una bolsa de instintos oscuros y desconocidos, hasta que encontró su estructura lógica y ética en el cruce de lenguaje y la pulsión, a partir de Freud y Lacan. Como sucedía antes de Marx, la Economía era un mero intercambio que encubría su hecho clave: la extracción de plusvalía. Así como con la Técnica en Heidegger, que, después de su meditación, ya no es un conjunto de instrumentos que deshumanizan al hombre, sino el resultado de una “historia del ser” que comenzó en Grecia. Como en estos ejemplos, el Populismo de Laclau se propone como una ruptura radical que lo separe definitivamente de las concepciones que lo mantenían capturado en una indeterminación que valía para ejemplos políticos e históricos absolutamente incompatibles.

Pero si bien el concepto de Populismo fue despejado en su estructura y en una nueva lógica, Laclau en su proyecto de construir una ontología general de lo político, de un modo ambivalente, aceptó que el Populismo era una estructura que puede emerger en cualquier proceso político, tanto en la izquierda como en la derecha.

Por mi parte, intento apoyarme en una nueva definición de populismo, donde pretendo enfrentar a Laclau con el propio Laclau, aclarando que esta es una operación que permiten sólo los grandes pensadores. Sin ignorar las categorías sociohistóricas que constituyeron a la tradición populista, ni desconociendo el modo en que los propios Laclau y Mouffe situaron al populismo, como un momento que de modo irremediable se reparte a izquierda y derecha.

Mi posición es que el populismo es siempre posmarxista y que se contrapone a los aspectos esencialistas de algunas lecturas marxistas leninistas con respecto al sujeto histórico. Las condiciones formales de la heterogeneidad, la diferencia, la dislocación, la frontera antagónica, todos términos tributarios del “agujero de la realidad” a la que hacíamos alusión al principio de este texto, sólo existen en el interior de una lógica emancipatoria de nuevo cuño, que asuma de entrada el carácter no objetivable ni totalizable de la realidad. En otros términos, se trata de una emancipación siempre inconclusa, abierta y que siempre debe recomenzar. Por ello son tan difíciles de sostener en su apuesta, dada la tendencia mortífera de todos los grupos sociales a cerrarse sobre sí mismos de un modo mortificante e identitario. Por esta razón, considero que el Populismo no tiene nada en común ni con el fascismo, ni con las técnicas retóricas de las demagogias, en la medida en que son recursos que, de un modo u otro, se sostienen en la conquista de una identidad sin fallas, sin brecha ni agujero, amenazada por las “impurezas o excesos de lo extranjero”.

Por todo esto, sería muy importante, mas allá de las diferencias, asumir la ruptura laclausiana. Es definitivamente importante dar un combate con respecto al término populismo y no regalarle a la derecha y a la socialdemocracia neoliberal la equivalencia que lleva a poner a Trump, Podemos, Le Pen o al peronismo en el mismo lugar homogéneo. A mi juicio, no sólo es un error teórico, lo es también en lo político y ético.

El Populismo es Marx más la construcción contingente de un sujeto de la emancipación a partir de los antagonismos instituyentes de lo social. Donde debe incluirse siempre el análisis de la lógica del Capital y su reproducción ilimitada. Si no se incluye el análisis de la construcción populista en el marco histórico de la estructura del poder capitalista contemporáneo, es imposible construir y asumir los verdaderos antagonismos. Por esta razón, considero que el verdadero populismo sólo puede ser de izquierda.

Una izquierda para la que la palabra revolución y su sujeto histórico ya no tienen eficacia simbólica alguna y, por tanto, la nueva radicalidad, el ir “a la raíz de las cosas”, es pensar una nueva lógica emancipatoria, puesto que ya no dispone de entrada de un sujeto asegurado. En definitiva, el proyecto populista emancipador debe intentar inventar y construir un sujeto con todos aquellos que son alcanzados por la terrible erosión de los vínculos sociales generados por la marcha incesante del Capitalismo.

* Psicoanalista y escritor.

1 comentario:

  1. juanaugustourbani@gmail com6 de julio de 2021, 23:21

    No se trata de comentar. Se trata de
    acceder, estudiar y, luego, opinar.
    Entonces será el momento de contar.
    Si lo lo que incorporamos tiene nom
    bre...

    ResponderEliminar