domingo, 2 de agosto de 2020

ODA AL PARANÁ. Vicentín y el destino de la Nación por Horacio González

Imágen: Telam


En 1801, en el Telégrafo Mercantil, diario comercial, político y rural -así se define-, se comienza a promover una idea que ya no era novedad, pero tenía por objetivo el comercio libre con Gran Bretaña. Se iniciaba una “batalla cultural”, que desde luego el director, míster Cabello, confusa figura, que si tiene coherencia mejor no decir cuál es, no la llama así. Más o menos el mismo énfasis pone el Semanario de Agricultura y Comercio de Hipólito Vieytes -lector de Adam Smith-, el otro diario que lo sucede, que sin embargo indica que la actividad agrícola del país debe dar paso hacia una artesanía que agregue valor industrial a las materias salidas del campo, sean semillas o cueros.


La figura de Belgrano está detrás de esos diarios, hasta que él funda el suyo, el Correo de Comercio, que en 1810 lo vemos compitiendo con La Gazeta de Moreno, que ella sí, trae estridencias políticas más directas y novedosas. Es lógico, había una ruptura política que mencionaba el nombre de un Rey, pero armaba ejércitos en su contra, usando la misma bandera de aquel monarca. Difícil situación, que no la había sentido así el poeta Manuel de Lavardén cuando en el mencionado Telégrafo Mercantil, una década antes de Mayo de 1810, había escrito la Oda al majestuoso río Paraná con loas a Carlos IV y su consorte, la Reina Luisa.


Esa Oda al Paraná es compleja y arrebatada, participa del neoclasicismo, estilo que el mismo reinado propicia, y cuando Lavardén dice “sagrado río” debe entenderse más un tributo a Voltaire que a dioses Griegos o Romanos, que por cierto nunca se ausentan del poema. La expresión “primogénito ilustre del Océano” es un hallazgo obvio y despojado, que contrasta con la lujosa alegoría que le sigue “el carro de nácar refulgente tirado de caimanes”. La imaginería, o mejor dicho la ingenieria de metáforas le da un peso ilusorio al poema del que le sería posible quejarse al lector actual, ¿Pero no es mejor gozar de estas escrituras añejas, pero tan significativas de un país que así como era, no existe más? Lavardén era un saladerista y los pilares de la Oda al Paraná no dejan de trasuntar el empeño mercantil detrás del nácar y de las suaves “ninfas argentinas”. Pero no puede reducírselo a un mero comerciante, pues ve el Río como un símbolo de independencia y no un embarcadero de granos. La palabra argentina es allí de las primeras veces que suena. En un sugerente desliz, la mención al aceite nos permite un repentino sobresalto de actualidad. Lavardén Fue un contemporáneo del español Jovellanos y el antecesor poético de Vicente López y Planes, que fue más cauto que él con los recursos de la inflamación poética cuando escribió el Himno Nacional, aunque no es que éste carezca de ella.

La Oda al Paraná es una armazón onírica con ensambles suntuosos que vienen de los restos de barroquismo que hay en el neoclasicismo. Pero como en todo narcicismo retórico, detrás corre la descripción que nos es más directa y familiar. El Paraná “va de clima en clima, de región en región, vertiendo franco, suave verdor y pródiga abundancia”. El ojo poético está recamado de oropeles de la lengua castellana del siglo XVIII pero hay un ojo mercantil y telegráfico. “Tú las sales / Derrites y tú elevas los extractos / De fecundos aceites; tú introduces / El humor nutritivo, y suavizando / El árido terrón, haces que admita / De calor y humedad fermentos caros. / Ceres de confesar no se desdeña / Que a tu grandeza debe sus ornatos”. El concepto actualísimo y nada confuso de soberanía alimentaria, hace más de dos siglos estaba aquí insinuado, en estos endecasílabos habitados por estudiadas figuras de una poética hábilmente artificiosa. 
Dos siglos y veinte años después, el Río Sagrado se ve con sus orillas ceñidas por sospechosos puertos privados, sus frutos incautados por los torniquetes severos de la economía internacional, las ciudades pequeñas de sus márgenes dirigidas por empresas transnacionales que condicionan el comercio exterior argentino y dan órdenes a jueces e intendentes. Cuando Lavardén dice “ninfas argentinas” se siente que una diosa recibe el aliento del río, es Ceres, la señora de la agricultura. Pero más sorprendente, es oírlo a Lavardén pronunciar la palabra aceites. “Elevas los extractos de fecundos aceites”. Fantasmal poeta, ya que anticipaste tanto, te preguntamos ¿cuál será el destino de nuestra nación, que apenas entreviste, si Vicentín se mantiene inmutable ante las arbitrariedades cometidas? Hablándole al Río mitológico, igualmente mitológico es el poeta que al hablarle revive esos extractos de “fecundos aceites”, que no están tirados ahora por los caimanes de Lavardén, sino que se hacen más fecundos en las Islas Caimán. 
Es posible entender la palabra aceites como ungüentos de la lírica, pues no es Lavardén un profeta, lo que no impide leerlo como una guía casi completa de como el Paraná vaticina tanto el fervor lírico como el sigiloso amor por las mercancías, llevadas hoy al exterior con infinitas triquiñuelas y sin agregados propios, como en cambio proponía el Telégrafo Mercantil. Un siglo y medio después otra gran poesía sobre el Paraná le corresponde a Juan L Ortiz que escribe sobre el mismo río en los años 60. “Yo no sé nada de ti… / Yo no sé nada de los dioses o del dios de que naciste / ni de los anhelos que repitieras / antes, aún de los Añax y los Tupac hasta la misma /azucena de la armonía / nevándote, otoñalmente, la despedida a la arenilla”. 

El poeta dice no saber nada y a partir de esa autodefensa inocente, revela lo que es el río, todos los silencios que carga, cómo transporta misterios que hace que la frase, apenas toca una orilla sin completar su sentido, la abandona para acercarse tímidamente a la otra, burlando sus propios significados. No saber nada de lo que se habla, permite hablar. Mencionar un nombre que pertenece al ambiente incaico, Tupac, y del otro del que no sabemos nada, Añax, es el talle enigmático de Ortiz, frente al tuteo con los dioses y ninfas tan plácidas de Lavardén.

Hoy el Paraná se ha convertido en un corredor Hídrico, una Hidrovía, que produce otra revelación. No es que las grandes poesías argentinas deban ser releídas para afirmar las enormes decisiones a tomar sobre el río. Pero estas, cuando adquieren una dimensión apropiada, serán equivalentes de las poesías sobre el rio, que inspira toda clase de poemas, canciones y films, recordándose Los Inundados de Birri, mezcla acuática de tragedia y picaresca.

Cuando aún importaba el ferrocarril, el territorio estaba señalizado por las ferrovías inglesas, funcionando como la complementación económica y anexo del Imperio Británico, convergiendo sobre Buenos Aires, asfixiándolo como una tela de araña. Eso ya no existe y su desmantelamiento extinguió pueblos, mojones que estaban aclimatados. Ahora precisamos un Raúl Scalabrini Ortiz del Río Paraná, que sepa de las cifras correctas, los datos que correspondan, los volúmenes de producción que se manejan, la economía anómala e ilegal que los sostienen, los desafueros cometidos, los jueces irregulares, las oscuras maniobras empresarias.


Un nuevo Scalabrini que haya leído a Lavardén, Juan L. Ortiz, Juan J. Saer, José Pedroni, Mastronardi, Alfonso Solá González y Coqui Ortiz. El deseo de ferrocarriles que no convergieran todos hacia Buenos Aires lo produjo, irónicamente, la economía política del Paraná. Un trazado inesperado desde Tucumán a Puerto San Martín, es la novedad que introduce la Minera Alumbrera para exportar a Japón el cobre y el oro que se extrae de esa mina. Ese ferrocarril es primogénito de un nuevo modo de la economía, el problemático océano del extractivismo. No son los carros de nácar de las ninfas argentinas. Ese nocturnal ferrocarril lleva el nombre de Central Argentino, funciona sigilosamente recordando el nombre principal de la red troncal inglesa. De no resolverse adecuadamente la cuestión Vicentín, abandonando los plazos misteriosos de una juridicidad artificial, implantada para proteger la vocación por la ilegalidad y los excesos empresarios, será verdad lo que escribió Juan L Ortiz, Yo no sé nada de ti. Pero escribió esa frase, ese gran comienzo socrático para su poema, para decir que el no saber era ya saber mucho, para mostrar un mundo desencajado exquisitamente.

Ahora, si nada de esto ocurriera, ya desasistidos de toda poesía, entristecidos y desamparados como país, podríamos decir, Paraná, abandonado por tus dioses, yo ya no se más nada de ti. Aunque quisiéramos, de vuelta, saberlo. Obligados estamos.

martes, 28 de julio de 2020

MARÍA EVA DUARTE. MUERTE. DESPERONIZACIÓN Y NECROFILIA por Horacio Enrique Blanc(") para Vagos y Vagas Peronistas


La historia oficial del peronismo expresa que los primeros síntomas de la enfermedad de María Eva Duarte (“Evita”), se manifiestan el 9 de Enero de 1950 al sufrir un desmayo en el acto de inauguración del Sindicato de Choferes de Taxis. Los primeros auxilios los presta el Médico y Ministro de Educación Oscar Ivanissevich, presente en el acto, que la operaría el 12 de Enero de apendicitis, constatando la existencia de un cáncer de útero. Los requerimientos para su extirpación fueron rechazados por “Evita”, ante un médico que no tuvo más remedio que renunciar al cargo por decoro. Según Gambini (“Primera Plana”, 1967), la enfermedad habría sido detectada por Ivanissevich a fines de 1947, cuando Perón le requiere un examen de su esposa al retorno de la gira por Europa. Que su dolencia ya era visible durante una recorrida realizada por Formosa, a mediados de 1949. El avance del carcinoma endofítico, fue constatado por los médicos Humberto Dionisi y Julio Lascano González en los primeros días de Noviembre de 1951, durante la internación de Evita en el Policlínico Presidente Perón de Avellaneda. Se tomó la decisión de requerir la inmediata intervención del cirujano estadounidense George T. Pack, miembro del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York. Sin querer cobrar honorarios, vino y se fue del país luego de una delicada cirugía, en la que fuera asistido por los médicos argentinos Abel Canónico y Jorge Albertelli. Desde que salió de los efectos de la anestesia, a “Evita” se le dijo que la cirugía fue realizada por el Dr. Ricardo Finochietto, debido a su animadversión a los norteamericanos. Pack había entrado a la sala de operaciones cuando se encontraba dormida, y salió antes de que despertara.

El 11 de Noviembre de 1951, las autoridades electorales se trasladaron hasta su lecho de enferma, sito en Palacio Unzué (por entonces residencia presidencial), para que emitiese su voto en las elecciones presidenciales. Un histórico día que terminó con la aberrante discriminación electoral de millones de mujeres argentinas. Pese a la operación realizada por George Pack, la enfermedad siguió causando estragos en el físico de la paciente. No le impediría asistir el 3 de Abril de 1952 al velatorio del vicepresidente Juan Hortensio Quijano, quién la reemplazara tras su renunciamiento y que por ironías del destino tampoco asumiría el mandato. Pese al devastador avance de una enfermedad que había dejado piel y huesos en un cuerpo que pesaba 38 Kg., a seis días de cumplir sus 33 años y sostenida por Perón de la cintura, María Eva Duarte pronunciaba su último discurso el 1º de Mayo de 1952 desde los Balcones de la Casa Rosada.

Ahíta de morfina, tratando de mantenerse en pié con un soporte de yeso disimulado bajo el sacón de pieles, tendría un último aliento para asistir el 4 de Junio a la asunción presidencial de Juan Domingo Perón. Provista de un disimulado corset que la sujetaba al asiento y parabrisas del automóvil descapotable, resistió con estoicismo el trayecto desde la residencia presidencial de Palacio Unzué hasta el Congreso. El fin se aproximaba luego de una nueva y penosa internación. En su lecho de Palacio Unzué, fallecería en las primeras horas de la tarde del 26 de Julio de 1952. El gobierno lo determinaría a las 20,25 hs., haciendo coincidir su fallecimiento con la misma hora de su casamiento del 10 de Diciembre de 1945 en la Iglesia de San Francisco. El público tomó conocimiento minutos antes de las 21 hs, luego del anuncio radial de su entrada a la inmortalidad, desatando escenas de dolor en un pueblo que expresaba su congoja en todas las regiones del país.

Se decretó duelo nacional por treinta días, con luto obligatorio durante tres días. Las exequias públicas se prolongaron durante catorce días, con el incesante desfile de más de medio millón de personas que besaba la tapa del ataúd transparente en la capilla ardiente de la Secretaría de la CGT, como expresión de cariño e infinito dolor ante el cadáver embalsamado por el médico español Pedro Ara. Se lo vistió con un sudario blanco y un crucifijo de oro entre los dedos regalado por Pío XII. Luego cubierto con la bandera argentina. La sucesión de imágenes de inenarrable congoja, serían registradas por el Camarógrafo Californiano Edward Cronjagar de la 20th Century Fox, contratado por la Dirección de la Subsecretaría de Informaciones. Sería el primer documental a colores realizado en el país, bajo la pertinaz llovizna invernal de Bs.As.. El 9 de Agosto, el féretro fue colocado sobre la cureña y trasladado para su postrer homenaje al Congreso Nacional. De allí llevado al segundo piso del edificio de la CGT, donado por la Fundación Eva Perón. Permanecería en una sala-capilla con un cuadro de la Virgen de Luján. Luego que Ara terminara su labor de embalsamamiento en Julio de 1953, pudo ser visitada por un reducido grupo de invitados, hasta tanto se terminara la construcción de un monumento en su memoria.

El 17 de Octubre del 1952, Perón leyó públicamente el testamento de su esposa, anunciando la creación de la “Fundación Evita”, totalmente independiente de la "Fundación Eva Perón". Disponía que sus joyas, legadas al pueblo, fueran guardados en su sede hasta tanto finalizara la construcción del monumento. Según los planos, la obra tendría una altura mayor que la Estatua de la Libertad, instalada en una pequeña isla frente al puerto de Nueva York. Sus bases comenzaron a construirse en terrenos de la antigua cancha del Club River Plate, frente a donde hoy se encuentra Televisión Pública Argentina (ex Canal 7 y ATC). Cuando se produce el derrocamiento de Perón, la construcción se encontraba inconclusa en su mayor parte. La Revolución Libertadora dispuso la finalización del proyecto de obra, y su adaptación para colocar allí la estatua del General José Gervasio Artigas. Pedro Ara se hizo cargo de la custodia y mantenimiento del cuerpo embalsamado, servicios por los que cobró la suma total de 100.000 dólares en dos pagos. Relata el escritor colombiano Gabriel García Márquez, en una nota del 5 de Setiembre de 1983 (citado por Dujovne Ortiz, en “Eva Perón. La biografía”, Ed. Aguilar, Bs. As. 1995), que el médico español montó guardia en la antecámara de la enferma durante los largos días que duró la enfermedad, puesto que, para la mejor conservación del cuerpo, los primeros trabajos debían realizarse en el mismo instante de su muerte. Si bien Ara no dio mayores explicaciones del método utilizado (“El Caso Eva Perón- Apuntes para la historia”, 2ª Ed. CVS, Madrid 1974), según los dichos del médico Domingo Tellechea que años más tarde lo restauró (también citado por Dujovne), se utilizó el antiguo método de momificación española, trabajándose el cuerpo con una solución de formol y cloruro de zinc, infiltrado en las zonas internas y subcutáneas del trayecto sanguíneo a partir de la carótida. Agregándosele ácido fénico, borato, bicloruro de mercurio y arsénico, rellenándose algunas cavidades con parafina pura, como paso previo a su cobertura con una capa plástica de cera dura.

Evita había encomendado la redacción del libro “La Razón de Mi Vida” al periodista español Manuel Penella de Silva, cuya publicación se demoró debido a las objeciones de Perón, que encargó correcciones al Ministro de Asuntos Técnicos Raúl Mendé. Fueron tantas las modificaciones introducidas, que se perdió la esencia del original cuyo contenido había conmocionado a quién figuraría como autora. Postrada por su enfermedad y avizorando el fin de sus días, “Evita” no puso reparos a la publicación de un libro ya irreconocible por los arreglos de Mendé, llenos de pletóricas frases y encendidos elogios a Perón. “Mientras el libro fue mío, también fue de ella”, cita Dujovne Ortiz el desolado pensamiento de Penella, y las palabras de agradecimiento que recibiera de aquella en su lecho de enferma, cuando en Octubre de 1951 fuera a despedirse antes del retorno a su país: “Gracias por el libro, es el hijo que no tuve”.

El 16 de Setiembre de 1955, un grupo de oficiales dirigidos desde Córdoba por el General Eduardo Lonardi, bajo la consigna “Cristo Vence” y la contraseña “Dios es Justo”, iniciaría el proceso del golpe de Estado que culminó con el derrocamiento del Presidente Perón. A ellos se plegaría la marina al mando del Almirante Isaac Francisco Rojas, que contó con el apoyo de la jerarquía de la Iglesia Católica, la Unión Industrial Argentina, Radicales, Conservadores, Socialistas, y un Partido Comunista Argentino que naufragaba en sus eternas contradicciones bajo la dirección de Vittorio Codovilla. Perón buscó asilo en la cañonera “Paraguay” del vecino país, que se encontraba en reparaciones en el puerto de Bs.As. De allí se trasbordaría al hidroavión “Catalina”, que lo lleva a Asunción. Comenzaría así un largo exilio de más de 18 años, que desde Paraguay pasaría por residencias provisorias en Panamá, Nicaragua, Venezuela, Santo Domingo (luego llamada República Dominicana). Llegaría a España en 1960, donde viviera hasta su retorno definitivo a la Argentina el 20 de junio de 1973, tras un primer acercamiento al país el 17 de Noviembre de 1972, cuando en medio de una lluvia torrencial descendiera de un Boeing 707 de Alitalia en el Aeropuerto de Ezeiza, acompañado de una numerosa comitiva de dirigentes políticos, sindicalistas, artistas y curas villeros.

El cabecilla de la autodenominada “Revolución Libertadora”, duró en la presidencia de facto el efímero lapso de sus expresiones públicas. Entre ellas, la voluntad de limitar en el tiempo la “desperonización” de la sociedad argentina, para llamar luego a elecciones con la participación de “un peronismo sin Perón”; que remató con el lema que en esa lucha “no hubo vencedores, ni vencidos”, como rémora a la expresada por Justo José de Urquiza y Manuel Oribe en el armisticio del Campamento del Cerrito (Uruguay), reiterada luego por el entrerriano en Caseros. Ello sería el catalizador de la destitución de Lonardi el 13 de Noviembre del mismo año, por sectores liberales antiperonistas de la armada y el ejército que se consideraban vencedores, abjurando todo trato con el vencido. En su lugar asume el General Pedro Eugenio Aramburu, llevando al Almirante Isaac Francisco Rojas como Vice. Entre las primeras medidas del facto, estuvo el dictado de las “Directivas Básicas del Gobierno Revolucionario”, dirigidas a la disolución del Partido Peronista (reservándole el nombre de “Totalitario”) y la Confederación General Económica. Con oficiales de las fuerzas armadas, se intervino la CGT y los sindicatos, encarcelando a todos sus dirigentes. Se dictaron medidas económicas favoreciendo a latifundistas e inversionistas financieros, derogando las Convenciones Colectivas de Trabajo, impidiendo que los trabajadores acordaran mejoras salariales y laborales. Se prohibió la alusión al nombre de Perón, respecto al cual debían usarse referencias tales como “Tirano Prófugo” o “Innombrable”. Los trabajadores reaccionaron paulatinamente, con un plan de lucha planificado en torno a los “Comandos de Resistencia”, con pintadas de paredes, sabotajes a fábricas y colocación de bombas. Aramburu respondió con la sanción de la Ley Marcial, desatando una ola represiva que dejó un reguero de muertos y detenidos.

El precipitado exilio de Perón en el Paraguay, dejó al embalsamador Pedro Ara como único responsable del cadáver de “Evita”, hasta que Lonardi dispusiera su examen por los médicos forenses Nerio Rojas, Julio César Lascano González, y Osvaldo Fustimoni. Al intervenir la CGT el 16 de Noviembre, Aramburu tomó también la decisión de hacer desaparecer el cadáver, para darle sepultura en un lugar y con un nombre ignoto. Aún muerta, María Eva Perón seguía despertando el odio y el temor de los militares golpistas, que veían en ella el emblema de una latente rebelión popular. Por entonces nuestro país “era un cuerpo de mujer embalsamado”, diría Eloy Martínez Tomás (“Santa Evita”, Ed. Seix Barral, Barcelona 1995).

El Teniente Coronel Carlos Eugenio Moori Koening, titular del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) e hijo de un militar muerto en la Primera Guerra Mundial, fue encargado de ejecutar los primeros pasos de la “Operación Evasión” dispuesta por Aramburu. En las últimas horas del 24 de Noviembre de 1955, se presenta en junto a otros militares en el Edificio de la CGT, requiriendo a Pedro Ara la entrega del cadáver, para cargarlo en un furgón conducido por el Capitán Frascoli con destino desconocido. Encomendado por Aramburu, en Febrero de 1956 Koening viaja al exilio de Juana Ibarguren y sus tres hijas en Santiago de Chile, obteniendo autorización para la sepultura del cadáver. Conforme al Decreto Nº 37/55, la inhumación debía efectuarse en el nicho nº 275, Sección B, del Cementerio de la Chacarita.

Koening no cumplió con la encomienda. Se apodera del cadáver iniciando un largo derrotero por insólitos lugares (dentro de un furgón de Frascoli, en oficinas de la SIE, detrás de la pantalla del Cine Rialto, en un sótano de Obras Sanitarias, etc.). Uno de sus colaboradores, el Mayor Arandía, lo tuvo dentro del ropero de su dormitorio en su casa de Avenida General Paz 542. En una noche de insomnio, Arandía mató de tres tiros en el pecho a su esposa embarazada Elvira Herrera, cuando aquella se levantó para ir al baño, imaginando en las sombras que alguien había ingresado a la casa para apoderarse del cuerpo. Finalmente terminó dentro de una caja de madera que contenía material radiofónico, en una oficina destinada a Moori Koening en el cuarto piso de la sede central de la SIE de Callao y Viamonte, siendo objeto de la pasión necrofílica de este militar, que terminó alcohólico y demente.

Allí le fue exhibido el cuerpo al Capitán de Navío Francisco Manrique, quién puso en conocimiento de Aramburu su macabro derrotero. El Presidente de facto ordenó la destitución por demencia de Koening, conjuntamente con las del Mayor Arandía y el Capitán Frascoli. El Coronel Cabanillas reemplazó a Koening, mientras Manrique convocaba al Coronel Gustavo Adolfo Ortiz y al Mayor Hamilton Díaz, para organizar el operativo de traslado del cadáver a Italia, con la colaboración del cura argentino Francisco “Paco” Rotger, confesor de Agustín Lanusse. Rotger se encargaría de hacer los contactos con el Vaticano para lograr la sepultura en territorio italiano. A tal fin, con la anuencia del Papa Pío XII (Eugenio Pacelli), mantuvo entrevistas con Giovanni Penco, Superior de la Orden del Cardenal Ferrari. A fines de 1956, Cabanillas ejecuta la “Operación Traslado”, junto al Mayor de Caballería Hamilton Alberto Díaz y el Suboficial de Inteligencia Sargento Manuel Sorolla. Concomitantemente, el Subjefe de la SIE Teniente Coronel Gustavo Adolfo Ortiz, mantenía vivo el contacto con los prelados papales, realizando tareas de distracción con viajes a distintos lugares de Europa.

Por vía aérea se transporta el cadáver de Evita, con documentación a nombre de María Maggi de Magistris, natural de Dálmine, Provincia de Bérgamo, fallecida en 1951 en un accidente automovilístico ocurrido en Rosario (S.Fé), a recibir en Génova por la Orden de Ferrari, con destino final a Milán (Italia). Apoyado por el Sargento Sorolla disimulado en el pasaje, el Mayor Hamilton Díaz bajo el nombre falso Giorgio Magistris, haría el papel de acongojado “viudo” acompañando el cadáver de su esposa al final de su derrotero. El 15 de Mayo de 1957, sería sepultado en el Tombino 41, del campo 86, en el Cementerio Maggiore de Milán. Hamilton Díaz regresa luego a Bs.As., entregando un papel rosa con el número de tumba a Cabanillas, quién lo deposita en una Caja de Seguridad de un Banco del Uruguay. El secreto fue celosamente guardado por Pío XII y quienes le sucedieran: Juan XXIII y Paulo VI. También por quienes intervinieran en la “Operación Traslado”, y sus mandantes Generales Aramburu y Lanusse. Al simpatizante peronista que osó indagar sobre el destino del cadáver de “Evita”, se lo reprimió duramente con atentados, cárcel y torturas. Su madre, Juana Ibarguren, peregrinó por todas las reparticiones públicas. Falleció sin obtener jamás respuesta alguna. 

Recién en 1961, el escritor Rodolfo Walsh pudo localizar al Mayor Moori Koenig, que entregado al alcohol y la locura no aclaró nada al respecto. Ello no obstó a que Walsh escribiera su genial cuento de ficción “Esa Mujer” (en “Los Oficios Terrestres”, Ed. Jorge Alvarez, Bs, As. 1966). “... -¡Ahora! me exaspero. ¿No le preocupa la historia? ¡Yo escribo la historia, y usted queda bien, bien para siempre, coronel!-. -La lengua se le pega al paladar, a los dientes. -Cuando llegue el momento... usted será el primero... -No, ya mismo. Piense. Paris Match. Life. Cinco mil dólares. Diez mil. Lo que quiera. …-Se ríe. -¿Dónde, coronel, dónde? - -Se para despacio, no me conoce. Tal vez va a preguntarme quién soy, qué hago ahí…. -Y mientras salgo derrotado, pensando que tendré que volver, o que no volveré nunca…..la voz del coronel me alcanza como una revelación: -… Es mía -dice simplemente¬. Esa mujer es mía…”

La historia comenzaría a develarse cuando el periodista y escritor Tomás Eloy Martínez entrevista a Cabanillas en 1989, quien da detalles sobre la entrega del cuerpo de Evita a Perón, en su residencia de Madrid (Diario “La Nación”, Ed. 2/08/2002). En medio de un enrarecido clima político y acorralado por la implacable investigación periodística, a mediados de 1971 Alejando Agustín Lanusse (con la venia de Paulo VI; del nuevo titular de la Compañía de San Pablo Giulio Madurini; la intermediación del Gran Maestre de la logia masónica Propaganda Due Licio Gelly; del Presidente del Consejo de Ministros de Italia Giulio Andreotti; y del embajador argentino Brigadier Jorge Rojas Silveira), pactó con Perón la devolución del cadáver de “Evita”. El traslado fue encomendado a Cabanillas y Sorolla, que lo transportaron el 3 de Setiembre de 1971 a la residencia “Puerta de Hierro” de Perón en Madrid, donde sería ubicado en una de las habitaciones del piso superior.

Pero no terminaría allí el proceso necrofílico. En Octubre de 1974, Montoneros secuestra el cadáver de Aramburu para obligar a la Presidenta Maria Estela Martínez y al Ministro de Bienestar Social José López Rega, a trasladar el cadáver de “Evita” a la cripta de su esposo en Olivos. El ataúd llegaría finalmente a Bs.As. el 17 de noviembre de 1974, rodeado de un impresionante dispositivo de seguridad organizado por López Rega, con miembros de su banda parapolicial las “Tres A” (Alianza Anticomunista Argentina), sin participación del Partido Justicialista y la CGT. Trasladado a una capilla ardiente de la residencia Presidencial de Olivos, sin permitir el acceso a la Familia Duarte, el Dr. Domingo Tellechea realiza los primeros trabajos de reparación del cuerpo, luego de cual se lo deposita en una cripta junto a los restos de Juan Domingo Perón.

Derrocada María Estela Martínez, el 22 de octubre de 1976 la dictadura militar dispone la entrega del féretro de “Evita” a sus hermanas, que lo depositan en la bóveda de la familia Arrieta, hasta su exhumación final en el subsuelo del mausoleo de la familia Duarte en Recoleta, bajo una gruesa plancha de acero a seis metros de profundidad. Paradójicamente, a poca distancia de la sepultura del autor ideológico del robo del cadáver: Pedro Eugenio Aramburu. Roberto Cirilo Perdía, uno de los jefes montoneros que admitieran el secuestro y fusilamiento de Aramburu, afirmaría en una entrevista periodística concedida en 1997 a María Seoane (“El Ultimo Misterio de Eva Perón”, Ed. Diario Clarín, 23-1-2005), que durante el interrogatorio al militar, este les confesó que ignoraba el lugar preciso de la sepultura en Italia. 



Horacio E. Blanc (del libro “Por un Camino de Siglos”, en reedición)

(") Ex Abogado, ex empleado, funcionario y magistrado judicial, hoy jubilado. Escritor y compositor, según el ánimo. Nacido un 3 de Diciembre de 1948, en la entrañable La Paz de mí Entre Ríos. 









sábado, 18 de julio de 2020

LA FIRMA DEL TMEC (TRATADO MÉXICO EEUU CANADA): UN ÉXITO RELATIVO DE MANUEL LÓPEZ OBRADOR, por Lido Iacomini para Vagos y Vagas Peronistas


Malévolo como siempre el diario Infobae, hoy afirma que AMLO con sus declaraciones elogiosas sobre Donald Trump dejó en falsa escuadra al presidente argentino Alberto Fernández, ya que este afirmó en la reciente reunión virtual del Grupo Puebla que quedaban sólo dos presidentes que pretendían cambiar el mundo. En el encuentro entre Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, el presidente mexicano elogió la gentileza y el respeto del presidente norteamericano del que dijo “nunca ha tratado de imponernos nada que vulnere nuestra soberanía”. Esto fue a la salida de la firma del acuerdo TMEC (Tratado México EEUU Canadá) que ha reemplazado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que fue el que consagró la última etapa de las desiguales relaciones que convirtieron a la industria mexicana en una maquiladora de los monopolios norteamericanos, particularmente de su otrora poderosa industria automotriz. 

Pero sería bueno contextuar esto para ver el alcance y la intención de INFOBAE, por supuesto comprometido a hacer lo posible por erosionar al gobierno Nac & Pop presidido por A. Fernández a la vez que ridiculizar al Grupo Puebla. 

Teniendo en cuenta los antecedentes que marcaron duramente la relación México EEUU desde ya antes que asumiera la presidencia AMLO, pero indudablemente agravada desde el arribo de AMLO para lo cual bastaría recordar la agresividad trumpiana que llegó al extremo de comenzar a erigir un muro entre los dos países. Casi un paradigma de la política aislacionista y proteccionista de ésta etapa de declive del imperialismo norteamericano. Y de las políticas antiinmigratorias (a la vez que racistas y discriminatorias) que comparten los nacionalismos de derecha que acceden al gobierno en diversos países sacudidos por la crisis del modelo neoliberal. 

AMLO públicamente hizo referencia a que México tiene presente los agravios que ha sufrido a lo largo de la historia de las relaciones entre ambos países. Por supuesto en el modo y el estilo calmo y amable que caracteriza a este mexicano, que no deja por ello de hacer mención las veces que puede al pasado revolucionario de su país. Pero se le impone propugnar un acuerdo que asegure continuidad a la actividad fabril en su territorio a pesar de que el mandatario norteamericano necesita concentrar la producción en su país. Y lo hizo en un momento es que Trump se encuentra compelido por la inminencia electoral (Noviembre de 2020) en hacer gestos amigables a la comunidad latina. Además de razones geopolíticas: el forzado retiro norteamericano de otros escenarios mundiales lo obliga a privilegiar el resguardo de lo que siempre consideró su patio trasero, Latinoamérica. Y si la coyuntura no permite hacerlo por la fuerza habrá de hacerlo por la negociación. 

Por eso el Acuerdo TMEC: es una intersección. México puede superar la pelea alrededor de si muro sí o muro no para debatir sobre el tema del mantenimiento las radicaciones e inversiones industriales (maquiladoras) en vinculación con el tema de las inmigraciones de ilegales y lograr un acuerdo de largo plazo para su mayor control y legalización. Al mismo tiempo un acuerdo tripartito sobre condiciones laborales y salariales y porcentajes de integración de los productos finales del mercado de exportación. Al respecto es necesario tener en cuenta que las exportaciones de la producción manufacturera norteamericana han caído drásticamente y se encuentran en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. 

México no puede eludir su relación de conveniencia con los EEUU. Ni aún en los momentos más audaces y brillantes de sus políticos y políticas antiimperialistas hubo una ruptura de los fuertes lazos económicos que ligan a las dos naciones. Y es estos momentos de la crisis económica mundial agravada por la pandemia del COVID 19 y la incertidumbre por las características que asumirá al mundo a su salida la relación AMLO-Trump se inscribe en un intento de abordar un camino superador de la anterior relación trazada por el Acuerdo de Libre Comercio de América del NORTE, un paradigma del modelo neoliberal en bancarrota. 

No hay una contradicción entre los rumbos que pretenden transitar los integrantes del Grupo Puebla y los resultados del TMEC por escasos que puedan resultar comparados con nuestras ambiciones. Tampoco entre los dichos de Alberto Fernández en la reunión de Puebla y la contextura que hasta el momento muestran ambos mandatarios. En realidad es INFOBAE la que está en falsa escuadra. Es muy probable que los resultados de las negociaciones por la deuda argentina también resulten escasos al lado de nuestra ambición. Pero lo importante y lo que a la postre será decisivo es que mantengamos el rumbo del progreso y la liberación, es decir que lo decisivo es el nivel de nuestra ambición.



(")Miembro  de Participación Popular (E. Jozami) y de Carta Abierta donde coordina la Comisión de Asuntos Internacionales

miércoles, 15 de julio de 2020

GIROS DE LA POLÍTICA, Por Jorge Luis Cerletti para Vagos y Vagas Peronistas


1) La Política y la Tecnología. 

La Pandemia ha generado importantes cambios a escala mundial. Empero, aquí nos ceñiremos a su incidencia a nivel nacional. 

El enclaustramiento tiene fecha abierta e ignoramos su duración. Por lo tanto, trataremos de apreciar su incidencia en la actual situación comunicacional sin juzgar si será pasajera o si influirá en los hábitos sociales futuros. Ahora abordaremos algunos aspectos de la actividad política en este período. 

En la actualidad se destaca el empleo de la tecnología en las relaciones humanas estimulado por las dificultades para transitar y tener encuentros personales. En las comunicaciones tradicionales gravitan la TV, la radio y la prensa escrita. No obstante, con los celulares y las aplicaciones en las computadoras, surgieron otras formas de comunicación: whatsapp, teleconferencias, tertulias audiovisuales, etc. 

Esos recursos son muy útiles para solucionar problemas originados por la cuarentena, como ser, la desconexión física en la educación, subsanada, en cierta medida, por la enseñanza a distancia. En general, sustituyen encuentros personales e ilustran avances tecnológicos que en este período se incorporan al acervo colectivo y que seguramente irán amojonando el creciente rol de la tecnología en las relaciones humanas. 

Desde el punto de vista social ya hace tiempo que se impuso el uso de los celulares. Y el desarrollo tecnológico de la telefonía móvil no sólo potencia las comunicaciones sino que se ha convertido en un instrumento de usos múltiples que favorece las actividades de las personas. Pero contradictoriamente, siendo un valioso instrumento para las comunicaciones, su empleo abusivo posibilita hábitos que perjudican las relaciones personales. No obstante, la Tecnología ya emerge como la “ciencia” del futuro. 

Otra práctica cibernética aplicada en el área política es la de los trolls, un medio para menoscabar y agredir adversarios. Son mensajes de difusión masiva vía internet. Se emplean fundamentalmente en campañas de desprestigio que promueven mentiras para afectar la imagen de alguien. En general, es un recurso al que apela la derecha. Esa aplicación se suma a la TV y a la prensa oral y escrita cuya influencia en el imaginario social constituye una gravitante y sostenida tradición. 

2) La Política y los Principios. 

Se han convertido en moneda corriente los giros y cambios de posición en numerosos representantes del ámbito político. Los principios resultan un lastre a desprenderse cuando se quiere sacar ventajas si se los descarta. Tal práctica extendida envilece la política, lo que suele disimularse bajo la apariencia de un “profesionalismo aséptico” que pretende ocultar la defección tras el poder obtenido. Y esta censurable modalidad forma parte de la política realmente existente. 

A propósito de contradicciones, analicemos el caso de nuestro Presidente Alberto Fernández. Sin duda, su actual gestión favorece a la gran mayoría del campo popular lo que le brindó un amplio apoyo político-social que lo ha proyectado como una relevante figura nacional. Enfoquemos ahora, sintéticamente, su currículum a partir de 1998. 

· En 1998 Jefe de campaña del candidato presidencial Eduardo Duhalde quien perdería en 1999 ante Fernando de la Rúa. 

· En 2000 fue elegido legislador de la Ciudad de Bs.As. por el partido Acción por la República, liderado por Domingo Cavallo como candidato a jefe de Gobierno y Gustavo Beliz como candidato a Vice jefe. 

· Néstor Kirchner lo convocó como Jefe de Gabinete porque Alberto Fernández con un celular podía hablar con todos los factores de poder asentados en Buenos Aires. Y en ese momento, Kirchner no. 

· Se mantuvo en el cargo en la primera sucesión presidencial de Cristina hasta el 23 de Julio de 2008 (durante 7 ½ meses) y lo sucedió Sergio Masa. Después y debido a su desplazamiento, A.F. pasó al anti-Cristinismo… 

Como se aprecia, veinte años atrás fue elegido legislador de la Ciudad de Buenos Aires por el partido liderado por Domingo Cavallo. Éste representa la antítesis de lo que hoy encarna A.F. Cavallo se ha mantenido fiel a su postura de derecha reaccionaria. Y Alberto, ¿qué principios sostenía en aquella época? Obvio que su carrera política no se detuvo allí. Es como que la política de los funcionarios vive un actualismo impredecible. Lo único que resulta claro es que la Política tradicional y los Principios forman una pareja mal avenida… ¡Qué lejos quedaron los planteos por la liberación nacional y el socialismo de los 70! Y además de los treinta mil desaparecidos, ¿cuánto desapareció de aquellas luchas contra la dominación? 

Sin embargo, hoy A. F. realiza una política claramente favorable al campo popular. Obviamente que no altera la nebulosa existente acerca de la construcción de alternativas que impulsen un proceso de liberación nacional contra el poder del gran capital, de sus corporaciones y personeros. Y esto conlleva una problemática muy compleja… 

3) La Política en la búsqueda de un nuevo perfil. 

Para resolver la oscilación derecha-movimiento popular se necesita gestar una política de nuevo perfil. O sea, una construcción estratégica cuyo objetivo sea hegemonizar el control del Estado y desplazar definitivamente a los personeros del poder económico local y foráneo. Aunque una cosa es plantearlo y otra su realización. Recién se podría desarrollar ese proceso si se logra acumular la fuerza suficiente como para derrotarlos. Y que éstos no puedan provocar un quiebre económico-político que nos retrotraiga a una situación crítica que reflote a la derecha y sus intereses. 

Se precisa gestar un proceso de construcción que asimile lo sustantivo de los aportes políticos precedentes. Desde las mejores instancias que generó el peronismo y gobiernos afines, enfrentados a las dictaduras militares o a fuerzas reaccionarias como las de Menem travestido o luego de Macri. Aunque éste resulta un caso atípico: ganó las elecciones sin fraudes ni proscripciones, le alcanzó con las mentiras. 

Un eje sustantivo es el de lograr la hegemonía dentro de las fuerzas en pugna. Y aquí de poco valen los sellos partidarios. Sí la creatividad de las políticas de acuerdo al momento que se vive, lo cual demanda un alto nivel de innovación. 

Ahora bien, existen situaciones que abren algunas expectativas favorables. A nivel del control del Estado, está Alberto Fernández como Presidente de la Nación, mientras que el gobernador de la Provincia de Buenos Aires es Axel Kicillof. Son dos dirigentes que integran la causa popular y que cuentan con gran peso institucional. 

Se podría pensar que el “nuevo perfil” surgiría de las personalidades mencionadas. Pero que representen un rol positivo en la actualidad no agota el tema. Se trata de dos emergentes de la política tradicional, en particular A.F., y lo que está en veremos, es cuánto podrían aportar hoy en una construcción política estratégica de nuevo tipo. Y en caso de proponérselo, en qué consistiría tal política. Porque el buen tratamiento referente a la pandemia del Coronavirus y, por ejemplo, la condena a la estafa que protagoniza la empresa agropecuaria Vicentín, son hechos elogiables pero, la clave de la cuestión, pasa por los fundamentos y las proyecciones de su política. 

Como se desprende de lo anterior, lo que emerge con fuerza son los interrogantes. Éstos forman parte del presente panorama nacional y el desarrollo de un nuevo perfil político es una exigencia que nos incluye a todos. Una política que lo exprese debe generar una participación masiva que se traduzca en formas nuevas de conducción en donde la representación popular sea transparente y no objeto de prebendas personales… 

Ese nuevo perfil supone un proceso de construcción que debe superar la tradición política dominante que descansa en el poder piramidal. Obvio que se trata de una senda azarosa y poco transitada. Emprenderla significa promover la innovación y superación de prácticas e imaginarios tradicionales y que propicien la movilización del campo popular. 

Partir de esa idea que perturba y modifica hábitos y pensamientos arraigados a lo largo del tiempo, es un desafío que vale la pena asumir. Y no se trata de una propuesta idílica sino de la gestación de una militancia de nuevo cuño que ya se despliega en el ámbito político sacudido por las luchas de género que lleva adelante el feminismo, la reivindicación de los pueblos originarios, la condena a toda forma de segregación, el cuidado del medio ambiente y del planeta. Lógicamente, son luchas de largo aliento que configuran un impredecible trayecto superador de la política realmente existente. Pensemos también que dentro de ésta no todo es igual. En el campo popular se dan y surgen valiosos movimientos y cuadros políticos capaces de innovar y de acercar el futuro al presente. 

Estamos viviendo un forzado compás de espera producto del Coronavirus. Una pandemia mundial que pone a prueba la conducción de los diferentes Estados, sume en cuarentenas a las sociedades y frena las movilizaciones populares. En suma, la actividad política se encuentra alterada así como la vida social que padece un fuerte aislamiento generado por la indefinida cuarentena. 

El virus Covid-19 le “dice” a los seres humanos que se queden en sus casas si quieren sobrevivir. O sea, viniendo de afuera se internaliza en las personas y altera a las sociedades de todo el mundo como si se tratara de una guerra universal sin bombas ni cañones. Es la naturaleza que nos “recuerda” agresivamente que somos parte de ella… 

Hoy al nuevo perfil lo sintetizan dos caras prototípicas aplicadas a este momento. La del egoísmo que no le importa el vecino en tanto no contagie y la de la solidaridad de quienes luchan contra la pandemia asumiendo un riesgo personal.------------ 

(")Síntesis biográfica:

Jorge Luis Cerletti nació en Buenos Aires en 1937, arquitecto. Fue profesor de Economía Política en la Universidad del Salvador y de Historia Social en la Facultad de Derecho de la UBA. Fue uno de los fundadores e integrante del grupo de reflexión La Mesa de los Sueños, también del grupo Repro (Reflexión y producción) y colaborador del CEPPAS, (Centro de políticas públicas para el socialismo). Producto de su dilatada militancia realizó numerosos ensayos políticos. Como coordinador de la colección Cuadernos de la realidad, dirigida por Raúl Sciarretta y editada por Granica, publico en ella tres ensayos: “Desarrollo industrial y concentración monopólica”, “La oligarquía terrateniente” e “Imperialismo y dependencia” (1974) y los siguientes libros: Retazos para una historia” (ficción 1983, Peña Lillo Editor); “El nuevo orden mundial, el socialismo y el capitalismo depredador” (1 991, Centro Editor de América Latina); sigue: “El poder y el eclipse del socialismo” (1993, Centro Editor de A.L.); “El Poder y la necesidad de un nuevo proyecto” (1994, Ediciones Mesa de los Sueños); “El poder bajo sospecha” (1997, edit. De la Campana) y “Las relaciones de dominio como lazo social (1999, edición del autor); “Políticas emancipatorias - crítica al Estado las vanguardias y la representación” (2003, edit. Biblos) y “Estado democracia y socialismo” (2014, edic. El jinete insomne, publicado por el ceppas, centro de políticas públicas para el socialismo).







sábado, 11 de julio de 2020

GOBIERNO Y PERONISMO por Ricardo Rouvier(") para Vagos y Vagas Peronistas



Se dice, y con razón, que el peronismo es la fuerza política con mayor vocación de poder en la Argentina. Viendo la prolongación de su vigencia, podemos decir que es una fuerza cuya competencia trasciende las fronteras. Como el peronismo conoce la diferencia entre gobierno y poder, luego de ganar las elecciones y de ocupar el Estado, sigue con la tensión entre el gobierno y el régimen, ante una oposición encrespada que quiere exterminar al peronismo. Y esta es su lógica y máxima enseñanza: no quiere, solamente, ganarle elecciones quiere que el peronismo concluya su vigencia histórica. 

La presidencia de Alberto Fernández muestra las fortalezas de un frente de unidad del peronismo, con voces discrepantes pero poco significativas, y una oposición muy flaca. Sin embargo, hay debilidad en los soportes del gobierno. Y dicha debilidad no es de ahora, viene de años, y se expresa como en la ausencia de una fuerza política organizada detrás del gobierno. Una prueba es la reacción tardía de los sectores populares frente al malogrado, políticamente hablando, caso Vicentin. Pero esos sectores populares no tienen una dirección nacional como ocurría cuando vivía Perón; hay direcciones sectoriales y parciales: los gremios, los movimientos populares, las agrupaciones políticas. Se necesita una unidad popular que vaya más allá de la conjunción frentista para la competencia electoral. 

El peronismo no ha discutido ni advertido suficientemente el debilitamiento propio que proviene de la desarticulación entre proceso, proyecto y coyuntura. Entre el peronismo como una doctrina y filosofía nacional con trascendencia internacional (contando con el Papa como un puente denunciativo) contra su principal adversario: la hegemonía capitalista, individualista y liberal. Nos referimos al capitalismo salvaje, porque el otro capitalismo, al que se lo adjetiva como bueno, sano, social, etc etc. es una incógnita a construir para develar su arquitectura. Ese diseño no está escrito en una planilla Excel, su forma final provendrá del devenir de la historia. 

Es insuficiente la fortaleza fuera del Estado que sostiene a nuestro gobierno. No alcanza con los Partidos, la representación minoritaria en los frentes de masas, la participación popular limitada por la indiferencia y falta de compromiso. Hoy, el gobierno del Frente de Todos navega bajo un corsé de condicionamientos externos y también internos. Y navega por un curso muy angosto, rodeado de obstáculos. Trata de manejar la insatisfacción creciente por la continuidad de la cuarentena y las consecuencias económico-sociales del ataque biológico. Ha sido destacada la dirección de la lucha anti epidémica conducida por el Presidente, pero, lo que era eficaz hace unos meses ya no resulta. Hay que maniobrar el final del proceso sanitario, el último tramo de la negociación de la deuda y la recuperación económica. Se supone que próximamente tendremos más información sobre el plan de salida. 

Por eso, el peronismo que tiene la responsabilidad de gobernar necesita de nuestro compromiso organizado, más allá de las listas electorales o la plantilla del Estado, y requiere construir una alternativa para participar en el proceso mundial a favor del multilateralismo, la diversidad cultural y en contra de la unipolaridad. Tenemos que encontrar un lugar en la región y en el mundo, en esta etapa de reflujo populista o progresista. 

No debería sorprender que el peronismo tenga contradicciones consigo mismo por diferencias de diagnóstico y, en algunos casos peor aún, no tenga diagnóstico, sobre el proceso mundial, la relación de fuerzas, el proyecto nacional y la política. Cuando no hay diagnóstico, el peronismo espera que las crisis de los otros gobiernos acudan a su capacidad de gobernanza. Si hay algún diagnóstico y debate hay posibilidades de caminar y de continuar la revolución inconclusa, por un nuevo camino. No hay duda que ese nuevo sendero lo expresa Alberto Fernández, como Pte. y vértice de la unidad del peronismo. Su moderación es mucho más adecuada a la crisis actual que otras colaterales que nos llevan a repetir la frustración. 

Conocer, saber, son algunos de los verbos que nos dejó la gramática de Perón. También nos dejó subrayado el término evolucionar. Lamentablemente hay muchos y muchas que convierten esa usina palpitante que es el peronismo, en un museo. 

Al principio decíamos que el peronismo es la fuerza política de mayor voluntad de poder. Es una filosofía realista, por eso destaca la realidad como verdad. Y si queremos conocer la verdad, escuchemos profundamente al pueblo, sin preconceptos, y decididos a cambiar si es necesario. 


(")Lic. en Sociología. Dr. en Psicología Social. Profesor Universitario. Titular de R.Rouvier & Asociados.

10/7/2020



jueves, 9 de julio de 2020

EL LADO BUENO DE LA PANDEMIA, por Luis Lea Place y Pedro Cazes Camarero para Vagos y Vagas Peronistas

Comienza el invierno en Buenos Aires. Afuera, en la calle helada y vacía, campea la sorpresa, el emergente, como un viento amarillo y viscoso. El imaginario futuro retrocede, se desvanece como la ilusión de una historia con sentido. La teleología deja paso a la única producción de sentido posible: la que trata de resolver el emergente. El resto es religión. 

Algo bueno tiene la peste, y es que es democrática, y en más de un sentido. Ante todo, visita preferentemente a los viajeros prósperos, que frecuentan China, Milán o París. En el fordismo, el poder era la certeza. Ahora, el poder de la Elite Financiera Global (EFG) acampa cerca de la incertidumbre, el nuevo “lugar” del poder, cerca de la creciente volatilidad de un “Swap”. 

Desesperadamente, la EFG intenta retroceder, pero detrás ya no hay nada. La neo- burguesía no vacila en aplicar el rigor del Estado para yugular la epidemia. Como observa Miguel Benasayag, los mismos que consideran las jubilaciones dignas y el control ecológico como dispendios insensatos, en esta ocasión no trepidan ante el gasto. 

Pero la angustia de los dominantes deriva de la incertidumbre de no saber cuándo y qué emergente llegará. La fuerza de la EFG deriva de su ubicuidad, frente a la debilidad granítica de las grandes mayorías, que funcionan aún en lentas secuencias de conciencia y de acción. Sin embargo, los emergentes también sorprenden a los neo- burgueses, arrastrando a la humanidad de una meseta precariamente estable a otra, cuyo fugaz equilibrio nadie sabe cuánto durará, al decir de Deleuze y Guattari. Entre una meseta y otra, el torbellino de un agujero de gusano, un no- lugar donde no funcionan los teléfonos celulares ni se acumulan las finanzas electrónicas. 

La especulación virtual maneja veinte veces la cantidad de dinero equivalente al producto bruto mundial, así que era cuestión de tiempo para que cualquier disparador hiciera saltar por el aire el festival fantasmático de las finanzas. Travesuras del virus. Pero las transacciones especulativas en tiempo real se realizan con humo, y poseen una escala enorme, similar a las sombras proyectadas en el atardecer. Ya se sabe que luego del atardecer viene la noche. 

Así que la pandemia se le presenta a la EFG como un peligroso emergente. Las deudas corporativas y soberanas del mundo no se podrán pagar, no por decisión de nadie, sino por el emergente sanitario. 

La fortaleza de la EFG ante las viejas generaciones humanas consiste en el abandono de la pirámide (lugar del sistema) y funcionar como una red plana, un contra-lugar, una heterotopía diría Foucault. Pero no puede codificar a las nuevas generaciones, que son cada vez más rizomáticas. La potencia inmediata está en disputa, ya que los jóvenes funcionan en tiempo real, en términos instantáneos y con memoria corta en los emergentes; a diferencia de la humanidad todavía fordista, que lo hace en volúmenes de tiempo, con secuencias y memoria larga institucionalizada. 

La emergencia sanitaria, a pesar de la desgracia causada, obligó a la humanidad a un ejercicio de pensar en red y tiempo real, quizás una de los emergentes más peligrosos para la EFG. La “red distribuida” es el verdadero lugar de la humanidad, y ya no las estructuras piramidales. 

Cuando vuelvan a brillar las estrellas y la marea de la peste se retire, mientras lamemos nuestras heridas y contamos nuestras bajas, pasado el pánico, ellos nos interpelarán acerca de la eficacia demostrada por el régimen de excepción y la conveniencia de mantenerlo para domeñar la lucha política de clases. 

Allí nos tocará recordarles que los coronavirus se forjan entre el pus y la mugre de los criaderos de cerdos y de aves de corral, y en los laboratorios bioquímicos secretos de las potencias. Pero que no hay estado de excepción que pueda disciplinar al General Intellect que pulula y borbotea en el común. 

(") Pedro Cazes Camarero, argentino, farmacéutico, 1945. Magister Scientiae en Metodología de la Investigación Científica y Epistemología. Ex director de "Estrella Roja" (órgano del Ejército Revolucionario del Pueblo- ERP-), "El Combatiente" (órgano del Partido Revolucionario de los Trabajadores - PRT-) y "Crisis". Autor de numerosos artículos y libros, entre ellos "Las Estrategias de la Aurora", de próxima aparición (Ed. Prometeo, Buenos Aires, 2019). Premio "Ramón Carrillo" (2010). Miembro del Encuentro de Profesionales contra la Tortura. Columnista de "Cuadernos de Crisis/Purochamuyo".


(") Luis Lea Place (Tucumán, 1951) Economista. Ex militante del PRT-ERP. Autor de "Riqueza sin Valor" (2017).




viernes, 26 de junio de 2020

DÍAS DE JUNIO, por Horacio Enrique Blanc(") para Vagos y Vagas Peronistas


Éranse los gélidos días del mes de Junio, en el año un mil novecientos sesenta y seis, del discepoliano siglo veinte problemático y febril pxmo pdo. Promediaba el último tramo del secundario con los dilemas propios a todo pueblerino, en eso de afrontar el éxodo hacia un horizonte incierto más allá del paranaense río, por bien llamado “gran camino que camina”. Sumaba dieciséis años y medio en la norteña La Paz de mi Entre Ríos, en una bella época de tevés de pantalla en blanco y negro, con altísimas antenas que captaban canales con imágenes llovidas. Imborrable tiempo de radios eléctricas a lámparas, las novedosas a transistores, y el mueble tocadiscos de vinilio, escuchando cantar a Chubby Checker “come on, baby, let's do the twist”; la evocación de Julio Sosa a la solterona que había quedado sin ilusión ni fe: y a Ernesto Montiel en su racho rincón la maloya, orgullo del taragüí. De diarios foráneos que anoticiaban en pretérito pluscuamperfecto, por las demoras en el transporte terrestre o fluvial desde la lejana “Buenos Aires”, que recordamos los que cargamos un montón de junios fríos. Porque llovían hasta ranas sobre el maltrecho Paso del Quebracho allende a Santa Elena, sin que soplase ese viento sur, indómito, altanero, que inspirase el tango de Bianchi y de Fresedo. Porque en semejante barrial, la empresa de colectivos “ETA” no saldría a arruinar su novel modelo; y al más módico y batallador “El Entrerriano” con motor Ford delantero, se le había cantado apoliyar en un taller de La Paz o a la vera del camino. Porque en la rada del puerto de Paraná, el lanchón de pasajeros “La Sarita” había anclado por siempre jamás su épico derrotero. Porque había dado su último soplido, el tren a carbón y calderas a vapor posteado en Federal-San Jaime-Feliciano, para el vía crucis final del trayecto Paraná-Concordia-La Paz en 30 horas de paradas, descarriles y recambios. 

Época de tres diarios pueblerinos, de tirada irregular, por suscripción y reparto a domicilio: “El Demócrata” de la conserva. “La Renovación” del radicha. El parroquial que salía a “La Semana”, per secula seculorum abocado a las religiosas cuestiones de intramuros, “convirtiendo en santos la madera de los templos o en templos la madera de los santos”, según Campoamor y Campoosorio predijera, con ocasionales chascarrillos al mundo laico, material y callejero, por todo lo que tiene de tufo a azufre y descarrío rebañego. Y gambeteando entre las sombras la patrulla del imperioso “suba…suba”, un pasquín del bardo lapacero: “El Cuco de la V”, volanteado mano en mano entre sudores, trucos y cantinas. Vigiladas tipo a tipo las imprentas sospechadas de peronchas, su impresión derivaba por senderos clandestinos. Con una Remington del ’20 a la que le faltaban teclas y relieves, sobre papel folio y copias a carbónico afanados de la Muni. Abundaba el borroneo, corrección a carbonilla y tinta a pluma. Prefacios con refranes del proscripto General, y corolarios del escriba alusivos a su escroto peronista y del contrario su natura. ¿En qué lugar?, era el enigma que desvelaba las batidas del milico y sus aláteres censores. ¿El piringundín de inicios de “Doña C.” contiguo al Cabayú?. ¿El sore-florestal del polvoriento bajo sur, contiguo a la Laguna?. ¿La cuadra céntrica del Rengo Panadero?, o ¿un mal oliente establo de cuadreras cruzando el puente Rolla?. 

Tres partidos políticos dominantes: Partido Demócrata Unido, conservador, liberal y/o lomo duro, de notorios letrados, brillante pluma y magníficos oradores, afectos a las reuniones con glamour y asados a la estaca en la Sociedad Rural de La Feria, o la Cochería Fúnebre del Gordo Gallardo de Italia y 3 de Febrero (más predispuesta para el tránsito “al más allá”, que al festín partidario); Unión Cívica Radical del Pueblo, abjurando la diáspora ucrista y la mateada del “Che” con el correntino Arturo, discurriendo posiciones entre un recatado antipersonalismo alvearista, o el retorno a sus raíces boina blanca con el barbado señor de Balvanera y el Peludo, matizando cada acto en el Puerto o el Corralón de Nino en “La Romería”, con su correligionario “adelante sin cesar” entre petardos, vino tinto, empanadas y pasteles; Partido Peronista y su nonato Pejota, intentando eludir la proscripción electoral con subterfugios de alianzas y colores (en mis pagos “Tres Banderas”), enancado a su épica resistencia del luche y vuelve, garabateado la “v con p” del innombrable (por decreto) en las paredes. En recule algunos Udelpistas sin los votos que supieron conseguir tras la debacle de Aramburu; Demócratas Progresistas, Socialistas, Intransigentes, Desarrollistas, intentando sobrevivir entre ocasionales alianzas, escasez de afiliados, presupuesto y estructura. 

Y río abajo, donde bulle su tumulto la ciudad-puerto en la que vive el rey y reina el moro, una prensa nacional “independiente” (de Avellaneda, del Rey Felipe VII, del zapatero Luna o la alpargata Rueda), enrolada en una artera y sistemática oposición al Presidente Arturo Humberto Illia (Confirmado, Primera Plana, Extra, Todo, Atlántida, Análisis, Crónica, El Mundo, La Nación, La Prensa, Clarín). En los avatares previos a las elecciones de 1963, los candidatos naturales del radicalismo habían sido Ricardo Balbín y Miguel Zavala Ortiz del sector “unionista”. El temor a una derrota, los llevó a declinar sus pretensiones en un austero médico pergaminense afincado en Cruz de Eje, de bajo perfil y profundas convicciones democráticas, como aglutinante de los diversos sectores radichas. Un triunfo no exento de sorpresa, provocó que todas las líneas partidarias se atribuyeran la victoria y el reparto de cargos en el gabinete, conformado con representantes de las diversas líneas internas según las directivas de Balbín, de las que se excluyera en un primer momento al sector de Crisólogo Larralde. La diversidad ideológica de los colaboradores impuestos por la conducción nacional de la UCRP (balbinistas, unionistas, etc.), motivó que desde el inicio se enredaran en continuas disputas por su propia “quintita”, obstaculizando la sanción de importantísimos proyectos reguladores del sector sanitario y financiero. Allí anidó el germen de los problemas que, sumados a la diatriba opositora, debería afrontar el presidente durante todo su mandato. 

“Cosas veredes que non crederes”, diría el hidalgo Quijote a su paje Sancho: Arturo Umberto Illia vino y… lo fueron (cuando ni el sol del veintiocho asomaba en La Rosada), con el mismo patrimonio que declaró al asumir el cargo: una casa, un viejo auto y un depósito bancario de $300.000. Otros… serían los otros, hasta los del mismo palo que aullaban como lobos olfateando la carnada, a los que se sumarían las trenzas sindicales vandoristas, sátrapas escribas, cursillistas de la cristiandad, e integrantes del Opus Dei que entre sables y sotanas conjuraban la emboscada. Todo amplificado por una “prensa amarilla”, que de cada tema armaba un escándalo mediático. A la cabeza y por los palos, Jacobo Timerman y sus compinches circunstanciales (Güiraldes, Garacino, Florit, Laiño, Garzón Maceda, Casasbellas, Alonso Piñeiro, Alsogaray), siempre prestos al servicio de la “Acción Coordinadora de Instituciones Empresarias Libres” (creada por la Sociedad Rural y la Unión Industrial), las multinacionales petroleras y los laboratorios extranjeros. Por caso -de los que varios fueran-, sus mediáticas diatribas contra la “Ley Oñativia” pergeñada por ese célebre salteño también llamado Arturo, que exigía a los laboratorios el cumplimiento de un recaudo tan elemental que hoy suena a perogrullo: un prospecto explicativo en cada envase de medicamentos que vendían. Las multinacionales podían invertir grandes sumas en el patrocinio mediático de quienes enarbolasen contra Illia pancartas con tortugas, parodiadas en su tinta por Landrú, por Lino en su Palacio, o el bovrileño “Lobo” con sus “peronistas sin Perón” junto a la estatua de Plaza de Mayo. Pero jamás anoticiar fecha de fabricación y vencimiento del medicamento, compuestos, beneficios y secuelas, para control asistencial del que doliente pena sin más salida que la espera. Por ese andarivel andaba el ya rugoso Berni Neustadt apalabrando a una Niña Rosita en sus pañales, a ser la referente Doña Rosa en los jolgoriosos días del chamuyo. Los Marianos sibaritas de la estirpe Montemayor-Grondona, que pasaban raudos por el verde campo verde que lleva el revolucionario nombre del quinto mes del año, portando cronológicos comunicados del militar bando azul que derrotara a la armada del bando colorado, en esos juegos de guerra que sesgaran la vida del Lapaceño Pedrito Saldivia, aquel inolvidable “Perro” de voladas magistrales en el arco de Cicles y del Seleccionado. Hartos como estaban, según escribían aquellos tautológicos marianos, de tanta parsimonia en el gobierno más largo del siglo. 

Fueron esos postreros días de Junio, en que el invierno alimenta al homo sapiens sus pasiones por el fuego, cuando Pandolfi resumiera con pelos y señales el derrotero golpista en “Confirmado”. Cuando la “Foca” General saltó al peñón desde el mar embravecido, arremetiendo universidades, bibliotecas, polleras cortas, pelos largos, alumnos, profes, zurdos, ateos, puta/os, obreros, parejas en las plazas y los cines, y… ¡ya que está!… algún encurdelado canturreando entre las sombras la marchita. “Ahí tuvimos un cacho la culpa todos, porque los sindicatos, la CGT., le tiraban tortugas en Plaza de Mayo, los medios en contra, los periodistas en contra, los humoristas le hacíamos chistes - éramos una manga de boludos que pá qué le viá contar -; porque el problema no era que Don Illia era lento: el problema es que los que vinieron después fueron rápidos...muy rápidos”, reconocería años después el humorista Tato Bores, asumiendo en nombre propio el remordimiento crónico de sus congéneres. Luego, por mero oportunismo, algunos develarían la verdadera trama de la que fue partícipe la prensa en su mayoría: “Idiotizados por sermones de tecnócratas y arengas de ejecutivos, creíamos servir a la nación lanzándonos contra quienes la servían realmente, y terminamos sirviendo al desastre argentino. Supusimos el fracaso de la democracia, sin advertir que irresponsables y narcisistas, habíamos fracasado nosotros por aversión a la democracia” (Ramiro Casasbellas). Escaso tiempo duraría el mea culpa, para retornar al redil de ese “gran ejército cacófilo” que graficara Sábato, retroalimentado una y otra vez con sus propios excrementos. “La Casa de Gobierno fue entregada sin resistir. Será respetada la libertad de expresión”, anunciaba con cómplice retraso la edición de “Clarín” del 28, resumiendo con descarado cinismo los méritos del desquicio institucional, arrodillándose ante el golpista garante de “su” libertad empresaria. Como en la morosa meditación de sus males jamás intentarían emendar errores, volverían a replay diez años después patrocinando la más sangrienta de todas las dictaduras. ¿Y después?….., que importa del después diría el mayor de los Expósito llamado Homero, en el relato de este ayer que me detiene en el pasado. Si la razón de estar aquí es rescatar la honorabilidad de aquel hombre en el corredor de los recuerdos. Aun cuando las cosas sean como siempre fueran: de ideologías partidarias tan distintas, bajo el mismo sol de una misma bandera. 

(") Ex Abogado, ex empleado, funcionario y magistrado judicial, hoy jubilado. Escritor y compositor, según el ánimo. Nacido un 3 de Diciembre de 1948, en la entrañable La Paz de mí Entre Ríos.