jueves, 23 de mayo de 2019

SALUDO A LA DECISIÓN DE CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, Por Vagos y Vagas Peronistas


Los Vagos y Vagas Peronistas saludamos y apoyamos la decisión de Cristina Fernández de Kirchner de resignar el primer puesto en la fórmula presidencial y elegir a Alberto Fernández como el futuro presidente de la Nación. Su gesto de enorme textura histórica que nos emociona a nosotros contemporáneos es un acto de grandeza en la senda del renunciamiento de Evita y del último Juan Domingo Perón que nos vino a proponer una política firme pero de acuerdos profundos con todas las fuerzas del país. 

Es que el país no resiste más divisiones profundas debidas a todo el dolor provocado por el gobierno de derecha de Mauricio Macri, que ha sido un dechado de desaciertos, errancia, abandono de los ciudadanos ni que decir de los más humildes. Un gobierno abyecto por donde se lo mire que llegó a una encerrona de sus propia incapacidad y fueron rápidos esquivando toda política para refugiarse en el regazo del Fondo Monetario Internacional, al mismo tiempo que contraían una deuda que ha de caer sobre generaciones de argentinos. 

Todo estimulado con un odio a todo lo que viniera del gobierno de los Kirchner al punto de devaluar la palabra política y toda mención a Néstor y Cristina y/o cualquier funcionario del gobierno anterior dentro de la mácula teológica de la corrupción que recuerda a la quema de brujas; y el fuego purificador era el rostro de Mauricio Macri simulando un viaje en colectivos y en timbreos arreglados. Semejante farsa como único argumento al término que propiciaba la exclusión social, la concentración económica y la represión política es un combo más parecido a una pesadilla que azotó nuestra patria, que prontamente debe ser recuperada para volver a imponer el amor y la igualdad. 

La decisión de Cristina en ese marco no tiene punto de comparación con personajes de la política vivos sino solos en el panteón de los héroes históricos. A pesar que su nombre se convirtiera en tabú, en un demonio que había que conjurar con criptas y monasterios donde los ojos desorbitados de José López la condenaban por los siglos de los siglos. 

Renace la esperanza en nuestra patria, la esperanza de un país más justo, con las pymes a pleno, la industria rebosante, los derechos laborales respetados, los derechos humanos en primer lugar, y relaciones internacionales en la senda de la tradición de no intervención y pacifismo estratégico con buenas relaciones con todos los estados como lo sostuviera el filósofo Carlos Astrada en una histórica y famosa conferencia. 

Es hora que la justicia camine independiente pero lejos de su alianza con el poder económico y comunicacional y lejos también de su desapego constitucional y al orden jurídico. 

Pero todo vendrá hacia nosotros cuando Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner juren el próximo mandato constitucional que ha de enterrar el odio y la ignominia del frustrado gobierno que se va. 

Mesa Coordinadora de la Agrupación Vagos y Vagas Peronistas. 

23 de Mayo de 2019.

jueves, 16 de mayo de 2019

EL PERONISMO Y EL TIEMPO, Por Ricardo Rouvier (") para Vagos y Vagas Peronistas



“El mundo viene evolucionando y los hombres creen que son ellos los que lo hacen evolucionar. ¡Son unos angelitos! Ellos son el producto de la evolución pero no la causa. El mundo evoluciona por factores de determinismo y fatalismo histórico”. Juan D. Perón - Abril de 1974 

El peronismo ha sobrevivido a diversas formas de eliminación provenientes del sistema hegemónico fundado en el capitalismo, en la democracia liberal y el individualismo. Se intentó integrarlo, cambiarle la identidad, asociarlo para subordinarlo y se aplicó también la violencia del Estado o paraestatal destinada a quebrar su voluntad. Ha logrado susbsistir a todas estas acciones y llegar hasta acá, por supuesto dejando por el camino muerte, cárcel, exilio, tortura y censura. 

Por supuesto que la historia señala también; traiciones, oportunismos, adecuación a los dominios existentes, etc. Todo aquello que desde la humanidad expresa desde lo político en lo mejor y lo peor de sus formas. 

Son 70 años de alambiques, caminos rectos, diagonales, que establecieron una geometría difícil de leer. Todavía nadie ha podido exhumar al menemismo para juzgarlo y está ahí vituperado pero consagrado por el sistema político. Quedó en la generalización de “los 90”, pero Carlos Menem permanece impune ante la justicia e impune ante el peronismo. En otro país, socialista por ejemplo con su severo código penal, su destino habría sido otro. 

Diez y ocho años de proscripción y de persecución marcaron una época del peronismo en el que el conductor dirigía desde la distancia, sin invadir el campo táctico. El golpe cívico militar , la represión, y el largo exilio de Perón, tan largo que le quedo poco tiempo para reencauzar lo político desde la paz. La muerte estaba a la vuelta de la esquina: la muerte del líder y la de los militantes . Hay un factor que no está incluido en aquél listado de modalidades de terminación del peronismo, y que es un factor que Perón consideraba y que muchas veces, no se advierte. Es el factor tiempo al cual el líder dedicó conceptos fundamentales que deberían ser rescatados- 

Queremos decir que el tiempo ejerce una suerte de erosión de oxidación de las cosas y de las ideas, y adquiere un valor especial aquello que logra subsistir al paso del Dios Cronos. El tiempo pone a prueba las vanguardias y las ideas. Hoy el mundo vive una crisis de los paradigmas luego del final de los metarrelatos: como el del socialismo, o de sociedades sin Estado, liquidados por el individuo. Las izquierdas están tratando, con muchas dificultades revisar el presente, y las derechas deben admitir que el ideal de los padres fundadores no se ha realizado tampoco. Al conservadorismo no le queda otro remedio que actualizarse y al progresismo tampoco. Pero, el resultado de la sociedad actual no es de simetrías, hay un ganador y un perdedor, que cambiaron durante la pelea. 

El peronismo ha sobrecumplido los 70 años y el mundo en ese tiempo ha girado a alta velocidad. La sociedad, el Estado, la cultura ya no son lo misma que la realidad que Perón tuvo ante sus ojos cuando el mundo se ordenaba con el dominio de los vencedores sobre los vencidos, terminaba la experiencia nacionalista italiana, alemana y japonesa, y el planeta se lo repartían los triunfadores en Yalta; comenzaba la guerra fría y Perón como tantos otros se preparaba para la tercera conflagración mundial, que se trasmutó en extorsión nuclear, guerras acotadas y conflictos en terceros país. 

Muchos de los intentos contrahegemónicos o hegemonías alternativas fueron desarrollando, alcanzaron su apogeo y luego su decadencia y muerte. Muchos de esos acontecimientos tuvieron su influencia durante la existencia del peronismo. La Revolución Rusa duró 70 años y en su evolución fue protagónico de la bipolaridad, que trasladaban su contradicción con los EEUU y Europa hacia los países periféricos. Entre las características de los ´70 esta contradicción se hacía presente o mejor dicho presente a pesar de su ocultamiento. 
Mao Zedong

La Revolución China de 1949 con el liderazgo de un dirigente de una preparación extraordinaria y formación sólida como lo fue Mao Zedong, siempre presente en las citas del General; tuvo y tiene una vigencia que es testigo del paso del tiempo. Su evolución fue extraordinaria y paradójica también, ya que hoy la República Popular es una mixtura entre capitalismo, Estado y Gobierno unipartidario que ejerce un férreo control social. Es difícil hacer una periodización en la historia contemporánea china pero podríamos decir que la formalidad de la revolución sufrió un cambio radical cuando Deo Xiaoping tomó el mando en 1978. La apertura internacional y las reformas económicas iniciaron el camino que hoy transita la potencia oriental. En la actualidad algunos peronistas desean un cambio de timón de los alineamientos internacionales, y prefieren avanzar hacia China, abandonando la relación con Occidente. Deben considerar seriamente las dificultades provenientes de lo cultural. China y Argentina están, en muchos aspectos, en las antípodas. 

La Revolución Cubana más cercana a nosotros en el tiempo y en el espacio ya que compartimos esa identidad que siempre es promisoria como A.Latina y el Caribe. La realidad revolucionaria conducida por el Comandante Fidel Castro y el Movimiento 26 de Julio tuvo repercusiones en toda la región y por supuesto que el peronismo no podía quedar ajeno a las diversas interpelaciones que provocó su construcción y desarrollo. La expansión alcanzó a todo el Continente, con su valor pedagógico. Era un camino para imitar frente al bloque de alta burguesía internacional, las FFAA, y sectores de poder afines al status quo. 
John William Cooke

El peronismo , y sobre todo a través de la figura de J.Willian Cooke, recordando también a Leopoldo Marechal el gobierno socialista de Cuba hizo sentir su influencia como ejemplo. Pero, esto tuvo , como tantas otras cuestiones que la lectura que hizo el peronismo de esta experiencia del Siglo XX fue diferente según los matices ideológicos del panperonismo, como sucede ahora mismo entre diversos dirigentes del peronismo comparando por ejemplo a Pichetto, con Cristina F. de Kirchner, con Urtubey o Lavagna o Schiaretti o vamos a revelar estos matices diferenciadores. 

De la Revolución Cubana a la teoría del foco había un solo paso y esa continuidad se vio interrumpida por el fracaso de esta estrategia en el uso de la violencia. El tiempo hizo su trabajo depredador y generador de anacronismo. Hoy la experiencia cubana quedó como sobreviviente al despliegue del naufragio del socialismo del siglo XX. Caída la URSS, los enclaves subsistentes son demasiado débiles ante la globalización y la confirmación del capitalismo. A la isla del Caribe, hay que agregar a Vietnam y Corea del Norte. La experiencia vietnamita que se nutre de la influencia china toma distancia de la realidad cubana para inscribirse en una apertura al capitalismo destinada a generar procesos de acumulación. En los ´60 la guerra sostenida por el pueblo conducido por ese gran estratega como Ho Chi Ming frente a la invasión norteamericana se convirtió en una victoria sobre el líder del capitalismo mundial y eso tuvo una gran repercusión mundial en los movimientos populares de los países dependientes, como una prueba que la resistencia armada podía tener posibilidades de éxito. 

Ahora bien, habiendo asentado que el panperonismo tuvo y tiene matices , que en algunos momentos esos matices de los 70 formaron parte de la encrucijada peronista en la lucha armada y la configuración múltiple de contradicciones; formaciones especiales peronistas vs. burocracia sindical y burocracia política; sectores políticos afines al régimen democrático, conciliadores y negociadores con las otras fuerzas políticas. Sectores reaccionarios con el poder del Estado y con capacidad de fuego como López Rega, Osinde y los que organizaron la represión en Ezeiza. Un Perón que había girado si tomamos como parámetro la Actualización Doctrinaria; apareció a partir del 21 de junio de 1973 el último Perón. Entonces la contradicción adoptaba otro caríz y obligaba a las fuerzas políticas más insurrectas o más conciliadoras a tomar posición más definida. 

Concurrían al nudo de política y violencia de aquella época tanto la guerra fría como la experiencia cubana y hasta vietnamita. El tiempo pasó y convirtió todo eso en memoria sujeta a lecturas y debates no finalmente resueltos. 
Néstor y Cristina

En buena medida el kichnerismo se nutre de aquella guerra no terminada; hace un recorte y totaliza con el nombre de peronismo (que siempre tiende a la totalidad), y aparece en la reinvindicación y resucitación de aquél combate en que el peronismo revolucionario había agregado a su origen la liberación social además de la nacional. O sea, el cuestionamiento sobre el régimen capitalista que el primer peronismo nunca había hecho con esa profundidad. El otro u otros peronismos se ajustan más al Perón crítico de las izquierdas, críticos del socialismo real (insectificación), y ese Perón de los últimos meses que alertó sobre la infiltración en sus filas del marxismo. 

Perón como líder estratégico condujo al peronismo desde el gobierno o desde el exilio. Lo hizo en momentos de mayor virulencia en la lucha por el poder y en la lucha cotidiana por la justicia social. Hubo acciones pacíficas de demostración y queja social , ocupando la calle, hasta las acciones de las guerrillas urbanas que eran avaladas por el jefe, pero que no eran planificadas por él. Esta autonomía de las organizaciones armadas serían un problema después en un momento culminante del país; la proximidad de la muerte de Perón, la violencia cotidiana, el Estado represor en democracia, y los problemas de gobernabilidad de Isabel. 

La muerte de Perón hizo suponer que el peronismo terminaba, y el golpe del ´76 tuvo esa esperanza. Muchos peronistas entonces creyeron lo mismo. La sucesión de la esposa del Gral había fracasado. Una vez más el problema sucesorio aparece en los populismos. Los liderazgos que superan lo partidario, no estimulan la aparición de cuadros políticos que puedan ocupar su lugar. 

Como evitar, entonces, el efecto del tiempo. El tiempo avanza rápidamente encabezado por la revolución tecnológica, el fenomenal cambio cultural que afecta a las tradiciones. Y no se puede negar, que el capitalismo no ha desaparecido ni hay una teoría suficientemente consolidada que nos proyecte su desaparición en corto tiempo. Las izquierdas revolucionarias están en crisis y no hay alternativa de transformación a la vista; excepto algunas naciones, que mantienen un discurso antiimperialista. 

La manera en que el peronismo sobreviva (no de la manera vegetativa en que se encuentra desde hace años en muchos de espacios en manos de las burocracias) es comprender las características del mundo actual, como son las relaciones de poder internacional, como el bloque de poder nacional. Y trazar en base a los principios los caminos para lograr los valores eternos de la justicia social , y la soberanía nacional en un mundo cada vez más interdependiente. Que tenga en cuenta a las fuerzas sociales, los modos de acumulación capitalista con un sentido social, los cambios culturales y que nos condicionan hoy en día. La edificación de un Estado activo, inteligente y estimulador de la producción y la igualdad. Tenemos que aprovechar lo mejor de la Democracia y la República para mejorar la representación, y participación organizada de los sectores sociales y el mejoramiento institucional de los tres poderes. 

Es mejor que lo diga el propio Perón: 

“Las doctrinas políticas no pueden ser eternas, aunque sean eternos los principios que las sustentan”…. “una verdad que nos parece hoy incontrovertible, quizás dentro de algunos años resulte una cosa totalmente fuera de lugar, fuera de tiempo y fuera de circunstancias. Una doctrina hoy excelente puede resultar un anacronismo dentro de pocos años, a fuerza de no evolucionar y de no adaptarse a las nuevas circunstancias”. J.D. Perón - Actualización Doctrinaria- 1971 

(")Lic. en Sociología. Dr. en Psicología Social. Profesor Universitario. Titular de R.Rouvier & Asociados.
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lunes, 13 de mayo de 2019

Segundo fragmento del Capítulo: "MODELAR SERES HUMANOS", correspondiente al libro indédito, "DE LA DOMINACIÓN CONSENTIDA", Por León Pomer (") para Vagos y Vagas Peronistas


Los niños advienen a la realidad social con vagas tendencias instintivas, que son gradualmente condicionadas por situaciones que conformarán los comportamientos, y garantirán conformidades no dependientes de la voluntad o del juicio racional. Las funciones mentales relativamente indiferenciadas del infante al nacer, adquieren los contenidos que lo harán un adulto psicológicamente desarrollado en los términos de una sociedad concreta; la disposición que tome ese desarrollo se seguirá de la estructura del grupo en que crezca, de su posición en el mismo, del proceso formativo a que lo sometan personas y circunstancias. Elías anota (Id.:31) que “en el nivel más fundamental del ser, hay una estructura particular, específica de su sociedad”. La llamamos núcleo duro. En nuestro caso, núcleo duro de la dominación. 


“Cada individuo conforma desde su primera infancia y de una manera personal lo que ha aprendido de los demás, lo que comparte con otros y lo vivido en su relación con los demás. Una herencia social común adquiere en la persona individual un toque peculiar (…) Los planos psicológicos no solo los determina lo natural, sino que están determinados socialmente (…) La estructura de la personalidad se despliega en distintos tipos” (Elías,1989: 157). 

Advierte Elías (Id.:155) que una estructuración aprendida puede ser tan coactiva como una estructuración biológica. Lo que se consolida por efecto de la estabilización recurrente, deviene estructura: se configura como una especificidad de redes neurales que se han estabilizado. Changeux (1983:337) alerta sobre lo que puede considerarse decisivo: el componente epigenético (lo generado) constituye de por sí una representación del mundo escrita en el “cableado” que se genera entre las células nerviosas. En los circuitos neurales creados, o potenciados, está grabada la impronta de un concreto universo físico – social: un “mapa” que construyen en el cerebro las experiencias vividas en una sociedad concreta. 

Las aptitudes para aprender no dejan de decrecer con la disminución del número de circuitos disponibles no utilizados. Solo perdurarán los circuitos utilizados en la educación y aprendizajes. En la fase de maduración se dan las mayores posibilidades educables porque dispone el máximo de conexiones en un sistema funcional aún vacío, que será “llenado” con aprendizajes y experiencias. Cuanto más se prolonga la fase de crecimiento, más el comportamiento del adulto será rico y finamente adaptado. Las conexiones establecidas en ese período quedan estables en la medida que son utilizadas regularmente. Un no uso prolongado las relaja y termina por suprimirlas. Pero reaparecen bajo la influencia de nuevos estímulos, a condición que la supresión no haya ocurrido en una fase precoz del desarrollo, llamada fase crítica, que en ese caso será definitiva. Momento crucial en la vida del individuo: en él se decide su futuro, condicionado por su situación social. El nunca neutro estímulo sensorial recibido, su naturaleza, su calidad, será fundamental para la manera como se configuren los esquemas neurales. La manera como estos se ligan comandará los esquemas de comportamiento. La topografía y el sentido de las ligazones constituirán verdaderos programas a los cuales el animal humano estará sometido. Debe aclararse que si el adulto es menos educable que el joven, lo continúa siendo durante el resto de su vida, porque el sistema nervioso dispone siempre de una “reserva” de neuronas y continúa capaz de hacer nuevas conexiones, pero con más dificultad. La importancia de la educación en la maduración posnatal es enorme. El entorno social juega un papel decisivo en la complejización de la estructura del cortex cerebral. 

El cerebro de un niño de seis años tiene una actividad más lenta e irregular que la de un adulto, lo que aumenta la capacidad para adquirir conocimientos y recordarlos. Uno de los aspectos más interesantes del cerebro del niño de seis años es que si ha tenido poca experiencia educativa en ese año crucial, tendrá enormes dificultades para emparejarse después, aun con grandes esfuerzos. Los seis años parecen ser un tiempo crítico en que el cerebro es especialmente receptivo, ya que está provisto de un número generoso de posibles pautas de organización. Las pautas que se desarrollan dependerán de las experiencias de cada niño, de los estímulos que reciba en el período crítico. Carencias afectivas e indisciplina incoherente se manifiestan, según Karli (1987:276), como agitación ansiosa y reactividad impulsiva. En ese caso, el ser humano atribuye mayor importancia e interés al momento presente porque es incapaz de generar un proyecto que de sentido a su vida y le abra una ventana al futuro. 

El niño criado con brutalidad por sus progenitores biológicos, o maltratado por las condiciones generales en que transcurre su niñez, proyectará en relación a la autoridad el sentimiento agudo que manifestó o manifiesta hacia sus padres y adultos en general. De acuerdo a su temperamento, explica Stoetzel (1976: 71), aprovechará todas las ocasiones para expresar su hostilidad. Si débil y medroso, rumiará sus agravios y procurará libertarse de ellos ejerciendo actividades dolosas y obstructivas. 

“Cada estado o momento de desarrollo de la mente, observa Greenspan (1999:15), “requiere ciertas experiencias específicas, más emocionales que cognitivas”. Hay momentos biológicamente óptimos para determinados aprendizajes, en correspondencia con el momento de maduración que vive la persona. Greenspan (Id.:23) agrega: la propia estructura del cerebro “es influenciada por las primeras experiencias interactivas, porque pueden redundar en células reclutadas para fines específicos”. Necesidades emocionales mal atendidas o desatendidas redundarán en perjuicio de las idoneidades sociales y cognitivas de los niños que las padezcan. 

Los comportamientos innatos (biológicos) son controlados por circuitos nerviosos que no se forman por azar, sino bajo la dependencia directa de la información genética. La educación, lo adquirido, viene a llenar una estructura innata de acogida. La inteligencia específica de una misma especie está hecha del conjunto de componentes innatos. La inteligencia individual es el producto de la educación y la experiencia: su crecimiento responde al número y variedad de experiencias del individuo y la riqueza del registro sensorial. 

Un fenómeno típicamente humano (con escasísima significación en otros seres vivos) contribuye decisivamente al desarrollo de la socialización y a la manera como esta acontece: la llamada neotenia. 

La técnica de lentificar la madurez manteniendo en la vida del adulto los rasgos juveniles de las especies ancestrales, es llamada neotenia, palabra acuñada en 1883. Significa, literalmente, “conservar la juventud”. En la especie humana, el efecto más importante de la neotenia es la formación de un gran cerebro. Los cerebros de los grandes simios, parientes del Homo, efectúan la mayor parte de su crecimiento en el primer año de vida, haciendo imposible un extenso período de desarrollo intelectual. El cerebro de un gibón, está completo al nacer en sus ¾ partes y totalmente formado en los primeros seis meses de vida. Los humanos duplican con creces el peso del cerebro en el primer año de vida; lo aumentan en un 25% o más en el segundo año de vida, y en más del 15% en el tercero.
El crecimiento lentificado del cerebro posterior al nacimiento, permite que los circuitos neurales se establezcan en un momento en que el niño continúa creciendo y enfrentando el mundo social, abierto a la información que de él le llega. El resto del desarrollo cerebral se extiende sobre dos decenios de experimentar y aprender. Esto determina que los humanos estén menos atados a rasgos mentales automáticos o instintivos, heredados y especificados por la información genética. La neotenia, al lentificar el programa, mantiene en desarrollo el cerebro, porque lo ha detenido en el estado fetal, y el estado fetal es de rápido desarrollo cerebral. Al extender, en grado notable, los años de la niñez, la especie humana se ha vuelto dependiente de las relaciones sociales, a comenzar por la familia, durante la infancia. Los cerebros son tan complejos, flexibles y lentos para madurar, que cada cual es exclusivo de la persona que lo posee y muestra una marcada variación física de un individuo a otro 

El cerebro no delibera con arreglo a un programa innato, observa Karli (1987: 53 a 55). Los individuos no vienen al mundo con una prefijada estructura de pensamiento. Los programas para pensar se organizan en la interacción de sistemas biológicos, psicológicos y sociológicos: no existen conductas pre determinadas. En toda personalidad hay un “nosotros”, una identidad colectiva que se manifiesta de manera individual, considerando lo individual como variante de un gran tema central. El premio Nobel Gerard Edelman (1994:269), enseña que el pensamiento es una competencia que se construye a partir de la experiencia vivida, entretejiendo los niveles y los canales paralelos de la vida perceptiva y conceptual. Con otras palabras: es una competencia sometida a las coacciones que se siguen del lugar jerárquico, social y cultural, ocupado en la sociedad. 

La propiedad humana de habituarse, anotan Berger y Luckman (2011:72 – 73), producto de repetir con insistencia un mismo acto, “crea una pauta que luego puede reproducirse con economía de esfuerzo”. La habituación permite que una acción determinada o pensamiento se ejecute con una automaticidad que excluye un previo razonamiento. Importa que los significados que entrañan “las acciones habituales lleguen a incrustarse como rutinas en su (del individuo) depósito general de conocimientos (…) la habituación comporta la gran ventaja psicológica de restringir las opciones”. El hábito es creación social. Lo que pone de sí el individuo es su aptitud para habituarse. 

La cultura de la dominación, concebida como estructura humana integral, se instalará en el individuo modelado como LA CULTURA, en alguna de sus variantes y modulaciones. Cuando sólidamente implantada, reconsiderar convicciones y visiones de mundo exigirá extrema lucidez y coraje. El bagaje adquirido por el sujeto se habrá introducido profundamente en su ser: estará poseído por la legalidad - normatividad dominantes. En él estará inscripta una singular “lógica” modeladora que no cesará de actuar. La “agencia” controladora global de la dominación constituida por múltiples artilugios y seducciones estará en el individuo, actuando desde sus adentros. 

Las funciones psíquicas y los modelos relacionales estarán organizados para “armonizar” con la estructura social, pero no serán meros calcos de un modelo universalmente aplicado. Las circunstancias generales serán asimiladas por el sujeto desde su particularidad. Cada historia personal es única y al mismo tiempo constituyente de un colectivo humano no exento de homogeneidades. 
León Pomer

La inteligencia, sostuvo Vygotsky, es la capacidad para usar como “ayudas” de la mente los saberes y procedimientos transmitidos culturalmente. El sistema gradúa su administración: precisa producir sólo aquellas inteligencias que reclama su reproducción. Bruner (1999: 27) anota que “la actividad humana mental depende, para lograr su expresión plena, de estar vinculada a un conjunto de instrumentos culturales: una serie de prótesis, por así decirlo; la amplificación lograda por las herramientas culturales constituye el punto culminante en el desarrollo de las aptitudes humanas…” Pero la amplificación queda limitada o impedida por esa barrera constituida por las desiguales situaciones socio – culturales, y por la disposición general del sistema, que no puede permitir la elevación cultural de sus dominados. 

Fromm (2011:71 a 73) llama “carácter social” al núcleo de la estructura de carácter compartida por una mayoría de individuos de una misma cultura y similar condición social. El carácter social permite que no difieran excesivamente las conductas de un grupo específico, o que no respondan a decisiones “extemporáneas”. De ahí se sigue el conformismo, esa autoridad anónima, como la llama Fromm (Id.:131-132), producto de las influencias absorbidas y las conductas reguladas. 

Clifford Geertz (1989:95) considera que “no sólo las ideas, sino las propias emociones (de ellas se hablará más adelante) son artefactos culturales”, adquiridos no por elección ni por decisión consciente. Las múltiples determinaciones que actúan en el proceso de socialización son la génesis y sustento de las características afectivas, morales y psíquicas generadas en el sujeto. Lo virtual que late en lo humano se “llena” con precisos contenidos, incluso emocionales. La facultad de hablar, una virtualidad inscripta en el centro de Broca, sólo se activa cuando su poseedor es miembro de una sociedad. 

Las relaciones “adentradas” en cada ser humano y la estructura de su control pulsional evolucionan. Transformaciones en la racionalidad individual denotan las que ocurren en la racionalidad social. Las formas de la razón resultan de los cambios en la estructura relacional, afectando el nivel de los impulsos y el carácter de los deseos, comportamientos y las maneras de la reflexión. Las modificaciones que se producen en los modos de subjetivación están ligados a las mudanzas en la estructura social y a las formas históricas de interdependencia. Elías (Id.:36-38) observa que las estructuras de la psiquis, la sociedad y la historia son complementarias, y por lo tanto deben ser estudiadas en conjunto. 

Cuanto más diferenciada la estructura funcional de una sociedad o de una clase, más claramente divergen las configuraciones psíquicas individuales. Apunta Elías (Id: 36) que las funciones psíquicas nítidamente diferenciadas que llamamos “mente”, “alma”, “razón”, “sentimiento”, “consciencia”, “instinto”, etc., advienen cuando los sujetos crecen en un medio que alcanzó altos niveles de diferenciación y complejidad: son emergencias, producidas por las maneras como se ejercen las interdependencias de numerosos individuos, y al mismo tiempo formas particulares de auto – regulación originadas en una relación específica con otras personas. Lo que llamamos instintos o inconsciente, avisa Elías, también son formas de auto – regulación en relación a otras personas y cosas. 

Avanzado el proceso dominador, el pensar y el comportarse estarán signados por las categorías, estereotipos, orientaciones, juicios, significados, percepciones, hábitos y clasificaciones (y acaso más que eso), que manifiestan la cultura que está triunfando o ha triunfado en el sujeto. Sorokin (1966:107) señalaba que” prácticamente todo valor y significación (adquiridos .L.P.) contiene implícitamente una norma de conducta, comenzando por establecer qué se debe pensar y cómo pensarlo…” 

La dominación, al par que cultiva y preserva la aceptación acrítica del existente social, se vale de mil artimañas para instalar un conformismo, cuyo rostro es la “virtud” de la sensatez de que el sentido común se vanagloria. Las adversidades no deben disolver la resignación del dominado, al que se intenta persuadir de que los avatares que lo dejan inerme frente a la inequitativa y desigual distribución de bendiciones y maldades tendría su raíz en él mismo, en una anormalidad congénita (antes ya mencionada) de su naturaleza humana: el dominado sería el culpable de ser lo que es. 

La sumisión en que cae es una conformidad que, en palabras de Adorno - Horkheimer (1970: 23), “se extiende hasta las emociones más íntimas y sutiles”. Boris Cyrulnik (1984:84) llama” conformismo dictatorial” a “sentir todo desvío de comportamiento, toda diferencia como una agresión contra el grupo o como una enfermedad mental”. El conformista confinado en la visión y las prácticas convencionales, piensa, con las siguientes palabras que Fromm (2011.:131-132) pone en su boca:” Debo hacer lo que todo el mundo hace, debo adaptarme, no ser diferente, no ‘sobresalir´ (…) no tengo que preguntar si estoy en lo cierto o no, sino si estoy adaptado, si no soy ‘distinto´(…) Nadie tiene poder sobre mí, excepto el rebaño de que formo parte y al que estoy sometido”. Los asomos de rebeldía, si acaso asomaran, navegarán en la superficie, impedidos de descender allí donde las olas profundas generan las tempestades que aparecen en la superficie. 

La lección que se sigue es categórica: refuta la injuriosa versión sobre la criatura humana como esencialmente mala; lo que emerge en cada caso es el producto de específicas relaciones de interdependencia, de la explotación, la frustración, la feroz incertidumbre. Las categorías psíquicas no son productos de una condición humana única e inamovible, indiferente a las maneras que asume la sociedad. Las estructuras psíquicas y la vida afectiva son función del contexto socio - histórico. Para comprender la psiquis de la persona singular, se debe partir de la estructura de las relaciones en que los individuos están insertados.


(") Doctor en Historia y Sociedad. 18 libros publicados, algunos en Brasil y Argentina y otros sólo en Brasil. Decenas de ponencias en congresos nacionales e internacionales y centenares de artículos sobre historia y literatura. Docencia en la Argentina (UBA y Universidad del Salvador) y Brasil (Universidades de Campinas, del Estado de San Pablo y Pontificia de San Pablo). Incluido en el programa Café, Cultura Nación de la Secretaría Nacional de Cultura.

Para ver el primer fragmento del capítulo "Modelar Seres Humanos": https://vagosperonistas.blogspot.com/2019/04/primer-fragmento-del-capitulo-modelar.html

martes, 7 de mayo de 2019

SER O NO SER ("To be or not be, that is the question"); Por Jorge Luis Cerletti(") para Vagos y Vagas Peronistas

El Ser correspondiente al orden social capitalista, deriva de la subjetividad hegemónica dominante que impone las condiciones de vida de la sociedad. Visibles u ocultas, los efectos de la explotación y la dominación gravitan en las relaciones humanas de la sociedad. Por contraposición, emergen variadas resistencias y luchas contra la opresión pero condicionadas al no cuestionar los fundamentos del orden vigente. En cambio, la oposición al sistema, muy limitada aún, abre las expectativas de su superación. Y allí radica, en potencia, el otro Ser que deberá remontar contradicciones propias y ajenas, e ir gestando nuevas políticas que articulen las necesidades inmediatas con una construcción emancipadora a largo plazo. 


       
La famosa expresión que Shakespeare puso en boca de Hamlet, señalaba el profundo dilema del Ser. Considerando la política actual en nuestro país y traducido a su versión criolla, enfoquemos el dilema del “ser” sobre la llamada oposición. 

Vayamos de lo simple a lo complejo. Comencemos por el enfrentamiento al gobierno de Macri quien no deja ninguna duda en cuanto a su “SER”. En cambio, la cuestión aparece confusa y opinable respecto de la oposición. Mas, antes de abordar la diversidad de la misma, hay que definir a qué tipo de “ser” nos referimos. 

En general y simplificando, se abren dos vertientes de acuerdo a sus concepciones políticas. Una, con múltiples encarnaduras, remite a diversos partidos, sectores o personajes cuyas críticas se efectúan sin objetar la naturaleza del capitalismo. La segunda, con sus distintos matices, parte de cuestionar al “ser” de dicho sistema del cual el gobierno es un fiel exponente. Y a este SER nos referimos en el título. 

Ahora encararemos la primer vertiente pero diferenciando las variantes que simulan una falsa oposición de quienes la plantean verazmente. 

La “brecha” 

Así se designa en la actualidad la separación entre la derecha, fiel representante de la globalización neoliberal, y sus presuntos opositores. Empero, dentro de este numeroso contingente, es necesario distinguir entre quienes simulan su oposición y quienes, en sus distintas variantes, la asumen verdaderamente. 

Entre los que simulan, aparecen los sectores que invocando sus credenciales peronistas no alcanzan a encubrir sus ambiciones de poder que incluyen su falsa adhesión al legado histórico del movimiento. Sea el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey; Miguel Ángel Pichetto, senador jefe del Interbloque Argentina Federal y reconvertido ex Jefe de la bancada kirchnerista del Senado, o de tantos otros exponentes. Afuera del peronismo, muchos caratulados como “progresistas” exhiben un perfil de “opositores” que resulta una máscara engañosa y superficial. 

Entre los que ejercen una oposición real a las políticas neoliberales y mencionando sólo a los partidos políticos gravitantes en el escenario nacional, se destaca el kirchnerismo. Perfil avalado por sus tres períodos consecutivos de gobierno. Lo cual no significa soslayar sus errores y limitaciones pero tampoco omitir los avances populares que generó. Además, durante los primeros 15 años de este siglo, integró el grupo de naciones sudamericanas opuestas al neoliberalismo y a los dictados yanquis. 

La derrota electoral de 2015, a la que aportaron las deficiencias del Kirchnerismo, se emparenta con la amplia y lamentable regresión política sufrida en nuestro subcontinente. Fenómeno que simboliza una frontera todavía insalvable para el campo popular. Es que transitar por un territorio minado por relaciones capitalistas es como nadar en medio de un mar de tiburones lejos de la costa… 

Esa metáfora alude a la condición depredadora del gran capital y las Corporaciones que operan dentro y fuera del Estado y constituyen el núcleo hegemónico del sistema. La red política, judicial y mediática bajo su órbita, impulsa y sostiene los enfrentamientos que provoca su combate a las resistencias. 

A poco más de seis meses de las elecciones nacionales del 27 de octubre, la “grieta” se profundiza en la misma medida que se complejiza. La profundización deviene del desarrollo de la devastadora política macrista que agudiza el riesgo de su eventual reelección. Así se ahondarían las calamidades de su política sobre la mayoría de la población y se ampliaría la enorme hipoteca que supieron conseguir. Vale decir, el flagelo sobre la soberanía nacional que originan los préstamos y el control del FMI, reflejado en el deterioro de los organismos básicos de nuestra economía y el Estado y ni qué decir de la agresión a los sectores de bajos recursos y de los excluidos. 

En cambio, la complejidad proviene del lado del campo de la oposición. Por su heterogeneidad y debilidades sumadas a las carencias de un proyecto común. 

Alcances y contradicciones del arco opositor 

Con vistas a las próximas elecciones, se destaca claramente el kirchnerismo. En los papeles cuenta, aproximadamente, con un tercio de los votos del electorado. No obstante, para derrotar al macrismo en la primera vuelta precisa sumar adhesiones y lo mismo si se llega a una segunda. 

A ese interrogante se suma la indefinición de Cristina sobre si presentará o no su candidatura. Sea como táctica o como manifestación de cansancio producto de su prolongado liderazgo, su indefinición tiene diversos efectos. Empezando por los ataques del gobierno que continúa inventando y promoviendo causas con burdas acusaciones para anular definitivamente su gravitación política. Algo ensayado y logrado en Brasil con el vergonzante encarcelamiento de Lula que posibilitó el triunfo de Bolson-aro. 

Tal indefinición genera incertidumbre en el campo propio y alimenta las expectativas del espectro de “los de afuera”. Entonces, aparecen diversas figuras para asumir ese legado y otros que aspiran a ganar los votos que pueda perder el kirchnerismo. Los aspirantes de uno y otro campo, es un tema que no trataremos aquí. Porque lo que nos interesa realmente es la perspectiva nacional que se nos presenta. Y esto, en el mejor de los casos, imaginando un triunfo opositor a este gobierno entreguista de la derecha. 

Desde esa visión, vale considerar la actual coyuntura proyectada al corto y al mediano plazo. Suponiendo que en el próximo gobierno asuma lo mejor de la oposición, deberá resolver enormes desafíos dada la fabulosa hipoteca que pesa sobre nuestra nación. 

Una primera instancia pasa por la cuestión de la unidad ante la necesidad electoral de su construcción y la ausencia de garantías políticas de buena parte de sus eventuales socios. La segunda, mucho más importante, remite a la real pesada herencia. O sea, la que le deja a nuestro país la política neoliberal y entreguista del macrismo con sus poderosos beneficiarios y su dependencia del FMI, el principal acreedor. 

El tema de la unidad supone una moneda de dos caras. Por un lado, se presenta como imprescindible para ganar las elecciones. Por el otro y dado el perfil de la mayoría de los eventuales “socios” con peso electoral, surge un porvenir cargado con presumibles chantajes y frustraciones. ¿Unidad con Massa, Pichetto, Urtubey,….? ¿Unidad en la que los principios se reducen a contabilizar votos? 

No hay dudas de que esta pesada herencia va a ser un obstáculo más que difícil. El retroceso económico de la industria en general y sobre todo de las Pymes, sumado al enorme crecimiento de la deuda externa (1) resulta una suerte de bloqueo a la independencia nacional. Además de su volumen y sobre todo, porque está regenteada por nuestro principal acreedor el FMI. Esto corre aparejado con el notable crecimiento de la especulación financiera y la fuga de divisas. 

Semejante ofensiva del gran capital interno y externo se refleja en el empobrecimiento general de los sectores populares. Y para no abundar en las calamidades que lograron instaurar en poco más de tres años, baste con mencionar la inflación, la caída del empleo y del salario, de la protección social en todas sus expresiones, el elevado aumento de la pobreza, la indigencia y la exclusión, son algunos de los “éxitos” de este gobierno. 

El “día a día” y una mirada estratégica 

Vivimos una etapa donde la oposición a la agresión de la soberanía nacional y a la vida de nuestro pueblo, tiende a resumirse en el seguimiento de los indicadores económicos del día a día. Desde luego que esto tiene importancia pero, su reverso es la ausencia de una mirada estratégica que evalúe y sobrepase la coyuntura. Si no, las acciones concretas se pierden en una inmediatez sin destino. Es que la sistemática prioridad de las urgencias concluye obstaculizando la superación de las mismas. 

Dentro de esa praxis, la opción por el “mal menor” suele terminar en el “mal mayor” dado los condicionantes propios del orden social en que vivimos, el capitalismo. Esto no significa negar la importancia de luchar por conseguir mejoras en la situación que se padece. Sólo que si esto no se inscribe en una política liberadora de la opresión proseguirá la calesita del eterno retorno. Hay que diferenciar el campo sindical del correspondiente a la política que no se circunscribe a oponerse a la explotación sino que abarca, indisolublemente, el combate contra la dominación. 

Y ya orillamos la cuestión del SER mencionada al principio. Su constitución parece tan lejana como imperioso resulta gestar su existencia. En un período en que el capitalismo reina en el mundo, el poder concentrado que lo comanda busca que nos rindamos al Dios resignación. Sólo que los mejores momentos y más creativos de la humanidad fueron los que desconocieron a ese agobiante “Dios”. 

Asumido ese desafío, se abre una problemática muy compleja que rebasa lo referido a las leyes económicas del capitalismo que Carlos Marx ya había desentrañado en el siglo XIX. Aquí subyace el rechazo al sistema que anida en las ideas del otro SER cuya mirada anti sistema apunta a lograr su superación. Ese desafío se proyecta en la cuestión de la subjetividad social que genera el capitalismo. 

Dicha subjetividad constituye un verdadero blindaje a su existencia que se mantiene a lo largo del tiempo. Blindaje que consiste en ocultar su naturaleza explotadora y depredadora, a la vez que exalta el individualismo, el afán de lucro y la discriminación socio cultural que remata en la ausencia de solidaridad. Tal es el perfil ideológico que patrocina y el tipo de sociedad que produce. No obstante, la hegemonía que sostiene está tensionada en sus distintos niveles por las resistencias y las luchas populares. 

Respecto de la subjetividad, es ilustrativo parafrasear un comentario de Jorge Alemán: 

“….el capitalismo, en su nueva fase neoliberal, se ha constituido en algo más que la extracción de plusvalía en la relación capital-trabajo porque está intentando marcar simbólicamente la vida de los cuerpos hablantes y su experiencia subjetiva. Por ello, en este modo de producción de subjetividad, una pregunta crucial se vuelve pertinente: ¿qué parte de la vida puede eventualmente no ser apropiada por dichos dispositivos de producción? (Subrayado mío. Ver “El capitalismo y las posibilidades de cambiarlo”, artº de Jorge Alemán, publicado en Página 12 del 11/04/19). 

La pregunta plantea, al menos, dos lugares de abordaje. El primero, remite a las contradicciones internalizadas en los sujetos. Resurge la sempiterna contradicción entre la conciencia y la existencia. Hoy agudizada con el crecimiento exponencial de los productos, donde el fantástico salto de la electrónica y los medios de comunicación incentivan la avidez existencial. Claro está que para buena parte de la sociedad resulta algo tan deseable como inalcanzable. El otro lugar, configura una potenciación del deseo-consumo que es vital para el funcionamiento del sistema. 

Aquél interrogante de fondo transita sobre dos ámbitos determinantes. La política y la ideología. Ambas son gravitantes en el imaginario social. A través de la política, abierta o encubiertamente, se dirime el poder. Y con relación a éste, se asienta la ideología que lo refleja por más que existan variados referentes. Por eso que lo más común es escuchar en boca de los sometidos “opiniones” y parte del discurso dominante. 

En síntesis, en la lucha político-ideológica se dirime la subjetividad social que prevalece. Y en tanto no se construyan alternativas reales al orden instituido, el capitalismo seguirá rigiendo nuestras vidas. Lo concreto es la necesidad de crear alternativas liberadoras. Y en ese sentido, existen múltiples luchas y aperturas. Un ejemplo destacado es la que libran las mujeres en contra del patriarcado, sin apelar a patronas ni patrones. Características de este tipo generan miradas que alientan la esperanza.---------- 

Jorge Luis Cerletti

(1) “El endeudamiento desenfrenado de los últimos tres años elevó el stock de la deuda pública un 40,9 % con respecto a octubre de 2015 llevándolo a 332.192 millones, mientras que el ratio sobre PBI aumentó en 48,6 puntos porcentuales hasta alcanzar el 86,2 %, según cifras de la Secretaria de Finanzas correspondientes al cuarto trimestre del año pasado.” (del Observatorio de la Deuda Externa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (ODE-UMET); ver Página 12 del 15/4/19).



(")Síntesis biográfica:

Jorge Luis Cerletti nació en Buenos Aires en 1937, arquitecto. Cofundador Fue profesor de Economía Política en la Universidad del Salvador y de Historia Social en la Facultad de Derecho de la UBA. Fue uno de los fundadores e integrante del grupo de reflexión La Mesa de los Sueños, también del grupo Repro (Reflexión y producción) y colaborador del CEPPAS, (Centro de políticas públicas para el socialismo). Producto de su dilatada militancia realizó numerosos ensayos políticos. Como coordinador de la colección Cuadernos de la realidad, dirigida por Raúl Sciarretta y editada por Granica, publico en ella tres ensayos: “Desarrollo industrial y concentración monopólica”, “La oligarquía terrateniente” e “Imperialismo y dependencia” (1974) y los siguientes libros: Retazos para una historia” (ficción 1983, Peña Lillo Editor); “El nuevo orden mundial, el socialismo y el capitalismo depredador” (1 991, Centro Editor de América Latina); sigue: “El poder y el eclipse del socialismo” (1993, Centro Editor de A.L.); “El Poder y la necesidad de un nuevo proyecto” (1994, Ediciones Mesa de los Sueños); “El poder bajo sospecha” (1997, edit. De la Campana) y “Las relaciones de dominio como lazo social (1999, edición del autor); “Políticas emancipatorias - crítica al Estado las vanguardias y la representación” (2003, edit. Biblos) y “Estado democracia y socialismo” (2014, edic. El jinete insomne, publicado por el ceppas, centro de políticas públicas para el socialismo).

jueves, 2 de mayo de 2019

LA INFLACIÓN ES UNA PESADILLA ETERNA, Por Hugo Chumbita (") para Vagos y Vagas Peronistas


No hace falta explicar a nadie las calamidades que apareja la inflación, un fenómeno que perturba cualquier actividad productiva y nuestra vida cotidiana, licuando el poder adquisitivo de la moneda, acarreando un persistente malestar y un infinito derroche de energías sociales. ¿Por qué este flagelo constante para los argentinos?


            Los lectores podrán percibir que soy historiador, no economista, y tal vez me agradecerán que trate de traducir y simplificar la terminología de los especialistas para llegar a cierta interpretación de los problemas que vivimos. Observemos ante todo que la inflación es un problema de precios, o sea de dinero, que está hoy estrechamente ligado al valor del dólar, como un símbolo de la dependencia económica del país. Pasando por alto la compleja historia anterior de inflaciones y deflaciones en la Argentina, veamos cómo esto empezó a convertirse en un dolor de cabeza recurrente.

En la década del primer peronismo, según las técnicas usuales para medir la inflación, fue del 206 %; por lo tanto, lo que en 1946 costaba 100 pesos aumentó a unos 300 pesos en 1955, mientras el dólar, que cotizaba a 4 pesos, pasó a costar algo más de 30 pesos. A lo largo de las dos décadas siguientes, el índice inflacionario y el dólar, siguieron en ascenso continuo, con agudos saltos y vaivenes que sería engorroso detallar. Hasta la dictadura del Proceso, que en siete años y medio sumó una inflación de casi 2.000 %; la cual fue heredada por el gobierno de Alfonsín, durante el cual se aceleró en números redondos a un 4.800 %. En estas etapas, las redenominaciones de la moneda nacional tornan confuso seguir la evolución del dólar, cuya unidad en 1989 equivalía a unos 500 pesos de entonces. 
 
El caso es que con los saltos hiperinflacionarios, en el período menemista la inflación llegó al 2.400 %, aunque en 1991 se logró frenarla con la convertibilidad (1 dólar=1 peso); de tal manera que, hasta en el bienio de De la Rúa, el índice se redujo a cero. Claro que, tras el colapso del 2001 y la salida de la convertibilidad, la inflación –y la suba del dólar− se reanudó lenta e inexorablemente. En doce años de los Kirchner tuvimos 281 % de inflación, y en lo que va del gobierno de Macri ya está superando el 200 %, con el dólar trepando a las nubes.

            ¿Quién tiene la culpa? El gobierno, dice el sentido común. Retrospectivamente, el elenco del gorilismo culpa a Perón. La ortodoxia monetaria atribuye la inflación a la emisión de billetes. Los economistas neoliberales ven las causas en la lucha de los sindicatos, la voracidad impositiva o el déficit fiscal. Otros economistas señalan la puja por las rentas o los ingresos entre diversos actores sociales. Los empresarios le echan la culpa al Estado, los partidos de izquierda a la especulación capitalista, mucha gente se lo reprocha a los comerciantes, la derecha lo achaca al populismo, y en particular los voceros macristas se disculpan endilgándola a la política de los últimos 70 u 80 años. Casi todos ellos tienen alguna cuota de razón, sin agotar la explicación del enigma.

            En efecto, la problemática inflacionaria y su actual conexión con el dólar se remontan a la década de 1940 y al desarrollo industrial del peronismo. Sin duda el crecimiento de la industria produce trabajo, plena ocupación, mejores salarios y bienestar social, pero también hay que advertir que, en un país como el nuestro, configuró una “estructura productiva desequilibrada”. Con algunos antecedentes que salteamos, esta noción fue acuñada por el ingeniero Marcelo Diamand, un empresario experimentado que se dedicó a los estudios económicos, a quien tuve el placer de conocer y escuchar. Su planteo no es difícil de comprender y proporciona una buena explicación, entre otros misterios de las economías periféricas, al tema que nos preocupa: nuestra estructura productiva padece un desequilibrio, debido a las distintas velocidades de productividad de dos sectores principales, el agro y la industria. El agro vende alimentos al exterior cobrando divisas (dólares), y en el interior tiende a elevar sus precios al nivel internacional, generalmente más alto; mientras que nuestra industrialización sustitutiva de importaciones −tardía respecto a los países desarrollados y con menor autonomía tecnológica− exporta poco y necesita importar equipos e insumos, de manera que su crecimiento incrementa la demanda de divisas. Cuando la oferta de dólares que ingresan al país resulta insuficiente –por esa u otras causas coyunturales− sobreviene una crisis recesiva, que conduce a la devaluación del peso, y ello aumenta el precio de los artículos que tienen componentes importados, arrastrando a los demás precios internos. Entre otros efectos perversos, con la repetición de esa secuencia la inflación se torna estructural.  
              

            El gobierno de Perón manejó estas cuestiones controlando el comercio exterior, principalmente a través del IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio), que destinaba una parte de los ingresos por las exportaciones agrícolas a financiar la industrialización, y regulando los permisos de importación. No pudo sin embargo evitar, a partir de 1948, ciertos desequilibrios que empujaban el alza del dólar y de los precios internos, aunque la inflación fue más que compensada por aumentos de salarios.

            Los problemas se tornaron cíclicos después, con el progresivo desguace de los controles del Estado peronista, en medio de tironeos y recaídas por la presión de los intereses agroexportadores, y por otro lado la penetración de capitales extranjeros en las industrias y servicios. Las devaluaciones del peso para favorecer la exportación desfavorecían a la industria,  generaban inflación y motorizaban las demandas sindicales. El dilema es que si el dólar está alto, los exportadores agrarios ganan y tienden a producir más, pero el costo de vida sube, y las empresas industriales se resienten por dificultades para importar; y si el dólar está barato, el agro gana menos y produce menos, a la vez que la industria se resiente por la competencia de manufacturas importadas. Expuesto al juego de los mercados, no hay un punto de equilibrio que evite estos desbalances.

La clave de una política económica eficaz es el control de cambios, es decir la regulación estatal del valor del peso respecto al dólar, administrando con sumo cuidado esta relación y otras variables –como los impuestos, retenciones y reintegros− para atender las necesidades de evolución de cada sector productivo, sin perjudicar el nivel de vida general. La solución más lógica que se ha ensayado son múltiples “tipos de cambio” oficiales, de manera que el Estado compre y venda los dólares que ingresan al país con distinta cotización según su procedencia o su destino. Ello requiere una delicada sintonía fina de los funcionarios del gobierno, estudios apropiados, planificación y consensos sectoriales.

            Por eso las políticas económicas liberales y neoliberales, inspiradas por los países dominantes, fracasan en nuestra realidad. No sirve la teoría clásica que se enseña en Harvard y en nuestras universidades empresariales. No sirven las comparaciones con otros países, desarrollados (Estados Unidos, Europa) o subdesarrollados (Chile, Perú), que tienen otra estructura productiva. Los economistas y los empresarios que no entienden el problema del desequilibrio estructural no aciertan a entender lo que ocurre. La “libertad de los mercados” es una utopía contraproducente: los mismos dueños y gerentes de las empresas que deploran las regulaciones también terminan reclamando –“hagan algo”− la intervención del gobierno para salir de las crisis.

Los conocidos “remedios” neoliberales –desestatizar, desregular, ajustar, desindustrializar−  condujeron a la recesión, la desnacionalización de empresas, el crecimiento de la deuda pública y la hipertrofia financiera, la desocupación y, como “daños colaterales”, la anomia social, marginalidad y delincuencia. En nuestro país periférico, la fuga de capitales hacia otros mercados, que se alimenta por las ganancias de las empresas extranjeras, la especulación y la desconfianza en el sistema, agrava el “estrangulamiento” o “cuello de botella” de la escasez de divisas, creando un círculo vicioso; y la consiguiente inflación, aunque beneficia a algunos, termina agobiando a todos.
Hugo Chumbita

La política del kirchnerismo, con independencia del poder de los grandes grupos económicos, pudo refrenar las tendencias más perversas del sistema y, en un período muy favorable para nuestras exportaciones en los mercados globales, obtener recursos −mediante las “retenciones”, impuestos que se han aplicado desde siempre− para distribuir ingresos y mejorar el nivel de vida popular, estimular el mercado interno y recuperar las posibilidades industriales; pero cuando la reacción del capitalismo norteamericano revirtió aquellas tendencias favorables abatiendo los precios de los productos primarios, la ofensiva interna y externa contra los movimientos populares sudamericanos logró erosionar los avances anteriores y reinstalar, también en Argentina, un gobierno de empresarios sumisos a la estrategia neocolonial.
   
El macrismo, si bien vaciló al comienzo en aplicar todo el recetario neoliberal, adoptó un dogma ideológico políticamente suicida al desregular tanto la entrada y salida de capitales como los precios y tarifas de productos y servicios esenciales, dejando expuesto el sistema económico a lo peor: las corridas cambiarias hacia el dólar y el desborde inflacionario. Las demás medidas, rediseño regresivo de impuestos, ajustes en seguridad social y un monstruoso endeudamiento, refuerzan la ruta hacia el abismo. No tienen más que excusas y mentiras para disimular la catástrofe, y seguramente van a tener su castigo, pero toda la sociedad está pagando las consecuencias.

Sin embargo, nuestro país ha superado crisis peores, y la “macrisis” es una  contundente lección sobre lo que no hay que hacer. Es inevitable que se produzca una rectificación. Las soluciones vendrán, esperemos, de la mano de un gobierno que −retomando la línea histórica del peronismo y la actualización que representó la experiencia kirchnerista−, articule un nuevo orden sobre las ruinas del caos: controlar el comercio exterior, los movimientos de capitales y los servicios públicos e insumos estratégicos, para sofocar el incendio inflacionario y administrar el dólar, como condiciones para recuperar el dinamismo de la economía nacional y realizar el reparto equitativo de sus frutos.

(") Historiador, abogado y docente