martes, 22 de septiembre de 2015

ALCANCES DEL DESARROLLO NACIONAL, POR JORGE LUIS CERLETTI


JORGE LUIS CERLETTI

ALCANCES DEL DESARROLLO NACIONAL 



“Sobre la base de los principios fundacionales de la ISI, antes mencionados, es “imposible erradicar la restricción externa y convertir a la industria en la correa de “transmisión de la ciencia y la tecnología a la producción de bienes y servicios. Esa ISI “está históricamente agotada y en contradicción cada vez mayor, con las transformaciones del orden mundial.” (del art. de Aldo Ferrer “Nuevos principios de la estrategia industrial” Cash del 16/08/15, en Página 12)



1) Final de la Industrialización Sustitutiva de Importaciones (ISI). (Según Ferrer)



Sorprendente planteo de uno de los más destacados exponentes del desarrollismo por un doble motivo. Por el abandono de la “vieja” concepción de la Industrialización Sustitutiva de Importaciones y también por los “nuevos” principios que enuncia.

Éstos parecieran una descripción de lo que ha venido sucediendo en el centro dominante del capitalismo mundial acorde al proceso de acumulación y concentración del capital (nuestro país estaría entre los catalogados como “periféricos”).

Veamos algunos fundamentos referidos a la descalificación de la ISI en un período en el que varios gobiernos populares, en particular el nuestro, la asumieron como su política económica (peculiaridades aparte). Paso entonces a reseñar las principales causas del agotamiento según plantea Ferrer:

** “…el déficit en el comercio internacional de manufacturas de origen industrial es la causa dominante de la insuficiencia de divisas, vale decir, la restricción externa.”

** “En los últimos doce años, la recuperación del empleo y producción industriales, es notable. Pero ha vuelto a reaparecer la restricción externa precisamente vinculada a las debilidades de la estructura industrial.”

** “…sustituir importaciones actuales, sin anticiparse a los cambios, en la oferta y la demanda, determinados por el progreso técnico. Es decir, sustituir el pasado. De ese modo, las importaciones de nuevos bienes excedieron el ahorro de divisas producido por la producción local de importaciones del pasado.”

** “…dedicarse esencialmente al mercado interno, sin proyectarse, al mercado mundial para generar, al menos, las divisas necesarias para abastecer de insumos y equipos importados al propio sistema industrial.”

** Esa ISI está históricamente agotada y en contradicción, cada vez mayor, con las transformaciones del orden mundial.



De esta breve reseña de las argumentaciones de Ferrer se desprende su lapidaria conclusión citada más arriba y a la que agrega otra de gran significación política: “El concepto mismo de “sustituir importaciones” debe ser abandonado porque reduce la industrialización a abastecer el mercado interno.”

Lo último es justamente el eje político-económico de varios gobiernos populares latinoamericanos (desecho el término “populista” pues resulta una ambigüedad apta para cualquier uso). Dichos gobiernos privilegian al mercado interno como motor del desarrollo y recurren al legado Keynesiano apoyándose en el control del Estado.

En este punto no entraré en la problemática del “modelo” nacional y popular, neodesarrollista, keynesiano o como se lo quiera llamar. Sólo me remito a la postura de Ferrer que, criticable o no, aporta razones que invitan a la reflexión. Asimismo, marco un dato y una omisión de su discurso que me parecen importantes. El dato se refiere a la ponderación del nivel de extranjerización de nuestra economía: “La industria argentina es una de las más extranjerizadas del mundo. Las filiales generan más del 80% del valor agregado de las mayores empresas.” Su omisión: soslaya en lo fundamental explicitar el carácter de los distintos sectores de clase, su incidencia en las luchas político económicas y su peso en las relaciones de poder interno-externas.

Vayamos ahora a su mencionada propuesta con sus nuevos principios.



2) Los “nuevos” principios.



1º) “sustituir el futuro no sólo el pasado”. En buen romance, convertirnos en un país generador de innovaciones tecno-industriales de punta con un fuerte impulso en I.D. (Investigación y Desarrollo).

2º) Plantea no resignarse a las manufacturas simples frente a las dificultades que presentan las producciones de alta complejidad. Aquí da un ejemplo antitético. Propone empresas argentinas integradoras de la industria automotriz, típico caso de la ISI y a la vez señala las industrias vinculadas a las tecnologías de la información y la producción de bienes de capital (sector I). La primera (el pasado) de fuerte gravitación en nuestra economía contrasta con el débil desarrollo de la segunda.

3º) “aumentar las exportaciones de manufacturas, incluso en las actividades de mayor contenido de valor agregado y tecnología.” Luego indica que esto constituye el componente más dinámico del comercio internacional.

4º) “fortalecer el protagonismo y el entramado de las empresas nacionales, en todas sus dimensiones, Pymes y grandes. No se construye un empresariado nacional y el desarrollo del país, delegando el protagonismo en las filiales de las corporaciones transnacionales.”. Y pone como ejemplos a China y Corea del Sur que son casos diferentes e incomparables con el nuestro y con los procesos latinoamericanos.

5º) “ampliar las bases del cambio tecnológico y la innovación propias,… Los gastos de investigación y desarrollo, en las empresas, las universidades, los organismos públicos pertinentes, son las inversiones de mayor impacto en el desarrollo económico y social. Este quinto punto contiene, implícitamente, parte de lo que sostiene en los otros.



Como ya he dicho, esos principios semejan algunos aspectos relevantes del desarrollo de los países centrales del sistema y de la constitución de las grandes corporaciones mundiales. Para constatarlo basta con remitirse a las características históricas que jalonaron los diversos procesos. No es casual entonces que en el inicio de su propuesta afirme: “Se trata, en definitiva, de formar un sistema industrial integrado y abierto sobre la base de principios que están en las antípodas de los de la ISI.” En verdad, los que están en las antípodas son los países según el lugar que ocupan en el concierto de las naciones. Los estados hegemónicos que apadrinan a sus poderosísimas corporaciones frente a las naciones subordinadas al gran capital internacional. Antes, se transparentaba esa polaridad con la consigna Imperialismo o Dependencia. Después, con el triunfo mundial del capitalismo, se la encubre con el término “globalización”. No obstante, los conflictos y las luchas contra la dominación continúan con sus diferencias y variaciones de amplísimo registro. Desde el surgimiento de nuevas ideas y experiencias hasta fisuras políticas generadas por luchas masivas en Sudamérica que derivaron en la asunción de varios gobiernos populares. Y aquí tiene relevancia la crítica al enfoque de Ferrer pues se relaciona con los sucesos actuales y con el debate abierto sobre el futuro inmediato-mediato.

Al respecto, un punto clave es la omisión señalada, o sea, la falta de caracterización real del “empresariado nacional” hoy. Ese gran ausente, factor gravitante en toda sociedad capitalista, deja sin soporte concreto a sus nuevos principios.

3) Los alcances de lo nacional y la encrucijada de los gobiernos populares.



Los grupos económicos locales (GEL) tenían la hegemonía de la cúpula empresaria hacia 1995 y luego comienzan a vender a las trasnacionales muchas de sus empresas en pos de la valorización financiera a la par que generan un fuerte proceso de fuga de capitales. Ya en el 2001 es clara la hegemonía de las trasnacionales. Los datos que consignamos (1) permiten apreciar la desnacionalización de lo más relevante de la cúpula empresaria, ya sea por la participación directa del capital extranjero o por el travestismo que representan los intereses dominantes de los GEL ligados al mercado mundial, sobre todo a través del circuito financiero y del comercio exterior. Esos grupos son expresión de un importante sector que en todo momento impulsaron las políticas neoliberales que los favorecieron perjudicando al país. Es más, en su momento, como proveedores del Estado, embolsaron jugosos beneficios con sobre precios del orden del 30%. En suma, la burguesía nacional brilla por su ausencia más allá de pequeños y medianos productores de escaso peso político en las decisiones macroeconómicas.

Aquí voy a parafrasear un ilustrativo fragmento de un artº de Mónica Peralta Ramos (“El mito de Sísifo y la deuda externa argentina”) publicado el 24/09/14 en Página 12. Me parece una buena síntesis de las relaciones mundiales existentes que contradice la propuesta de Ferrer bastante antes de que éste la planteara: “La expansión global de la acumulación del capital ha dado lugar a la integración compleja de las grandes corporaciones multinacionales y a una nueva división internacional del trabajo basada en la desintegración del proceso productivo a nivel local y en su integración a nivel global en cadenas de valor, cuyos segmentos estratégicos son controlados por el capital trasnacional. Un conjunto de empresas multinacionales concentra hoy las decisiones y el poder tecnológico y controla los sectores más dinámicos de la industria. Al mismo tiempo, existe una enorme fragmentación y dispersión del proceso productivo a nivel local y los estados nacionales pierden progresivamente su capacidad de planificar políticas en su territorio. Los países en desarrollo se encuentran hoy integrados en cadenas de valor global y son totalmente vulnerables a decisiones que surgen de la lógica de la acumulación global del capital trasnacional. Dentro de esta lógica, la exportación de tecnología juega un rol crucial.”

Vale agregar a la síntesis extractada, la notable incidencia del capital financiero que a partir de la liberalización de regulaciones que supuso la creación de los Bancos de Inversión, cuadriplicaron su relación con el capital productivo y generaron enormes burbujas especulativas. Éstas estallaron en la crisis de 2008 que se inició en EE.UU. contagiándose al epicentro del sistema y extendiéndose a la esfera mundial con variables efectos que aún continúan. (2)

Ahora bien, dentro del Orden Mundial existente tomaré a nuestro país como caso testigo de las expectativas nacionales que se generaron en Latinoamérica, en este siglo, debido al imprevisto surgimiento de varias aperturas políticas de distinto rango. Las mismas han instalado un cúmulo de interrogantes y diversas polémicas.

A propósito de lo dicho, vienen a cuento algunas declaraciones del Ministro de Economía, Axel Kicillof. Transcribo: “Las medianas empresas crecieron entre 2003 y 2013 un 62%, alcanzando un total de 33.850 nuevas empresas.” (…) “las PYMES constituyen hoy el 44% del producto bruto de la Argentina y son la principal fuente de trabajo formal y genuino”. Y más adelante deja entrever la problemática abierta: “La política de reindustrialización de la Argentina no es una receta preconcebida, es una política al servicio permanente de la producción, el empleo y la inclusión social que cambia frente a la coyuntura que reconoce etapas”.

El monto de la producción de las PYMES (44% del PBI) exhibe distintas aristas. Es una considerable magnitud pero inversamente proporcional al poder político que pueden ejercer, fundamentalmente, por la dispersión y volumen individual de capital. Sin embargo, son la principal fuente de trabajo formal y con manifiesta incidencia en los conflictos laborales que tienden a atenuarse toda vez que baja la desocupación aunque subsistan los problemas salariales. Su oscilante comportamiento es objeto de disputas por ganar su apoyo o neutralizarlo.

Para una política de corte nacional, resolver el tema económico comporta una sustantiva prioridad. El control del aparato estatal de los gobiernos populares es indispensable para dar batalla al poder del capital concentrado. Obviamente que en la sociedad intervienen distintos factores: culturales, sociales, ecológicos, mediáticos, internacionales, regionales, etc. etc. Empero, en el capitalismo se destacan las relaciones económicas que tienen gran relevancia política porque constituyen el factor clave del sistema y su razón de ser. Tiñen, en variable medida, las otras instancias al calor de la pugna de intereses. No es casual entonces que en ese nivel se asiente el poder real cuya máxima expresión es la “corporativización” del orden mundial. Lo cual refleja la pérdida de significación de lo nacional por más que constituya un irrenunciable soporte para las aspiraciones populares.



4) Enfoques e interrogantes.



Enfoquemos ahora la problemática nacional de nuestro país. En un primer plano se ubica el gobierno popular kirchnerista que ha izado esa bandera a lo largo de su gestión. No entraré en los consabidos balances escritos por “contadores” interesados. Sólo mencionaré unos pocos hechos que considero suficientes para validar la auto calificación K de “nacional y popular”. Me refiero al rechazo del ALCA, la reestructuración y gran quita de la deuda externa, la estatización de la ANSES y la nacionalización de Aerolíneas y de YPF. Descarto las objeciones y diatribas de una oposición que me parece paupérrima en general y reaccionaria en buena parte de sus representantes. Lo cual no desdice mi crítica al kirchnerismo expuesta en varios de mis trabajos.

Ahora voy a abordar la cuestión nacional desde dos lugares con enfoques diferentes que conllevan sus respectivos problemas y limitaciones. Uno, la visión anticapitalista de la que participo y que implica un largo proceso emancipatorio y dos, la postura nacional y popular que encabeza el kirchnerismo pero sin alterar estructuralmente el orden capitalista.

Respecto del primer enfoque, la hegemonía mundial del capitalismo constituye una formidable barrera de imponderable duración, presumiblemente muy dilatada. Luego, plantear un salto o un pasaje a una sociedad más sana, igualitaria y justa que logre el fin de la explotación y la dominación propias del capitalismo, implica inciertos recorridos y procesos de impredecible futuro. Esas aperturas, como todo lo que aspira a innovar, deben enfrentar grandes obstáculos y resolver numerosos interrogantes. Y en tanto se oponen al sistema, cargan con el calificativo de utopía cual encarnación de una ingenuidad extrema.

Mas, si a tal utopía (3) se la considera un no lugar del orden existente, devienen interpretaciones muy distintas. Esto no contradice las definiciones de la R.A. porque se trata de un inexistente para el orden social dominante que la excluye de su construcción de la “realidad”. Y que sea “irrealizable en el momento de su formulación” no invalida el proyecto emancipatorio como toda formulación que remite a un proceso. Pero más allá de la semántica, lo que importa es su significado político de rechazo al capitalismo. Exige construcciones de largo aliento, nuevas ideas y gran creatividad. Por ejemplo, el cuestionamiento al Estado, a las vanguardias y liderazgos clásicos, a las relaciones mercantiles cosificantes, etc.etc. No voy a repetir aquí lo que he sostenido en múltiples trabajos (4). Sólo insistir acerca de la importancia de afrontar los desafíos y dificultades de lo que está naciendo como se ensaya en numerosas experiencias e intentos, sobre todo en ámbitos locales. Resolver las dificultades para la construcción de nuevas alternativas políticas emancipatorias recae en los que planteamos vías anticapitalistas ya que no es responsabilidad de quienes tienen otra visión dentro del campo del pueblo. En cambio, sí tenemos que estimular el debate ideológico para lo cual es importante instalar el convencimiento de que si no hay oposición a este orden injusto, si no hay una praxis de construcción colectiva que genere alternativas políticas de emancipación, el capitalismo seguirá prevaleciendo indefinidamente.

A propósito del campo del pueblo ahora enfocaré la otra postura, la nacional y popular. Ésta se halla ante una aguda contradicción: alterar los efectos que genera un sistema injusto y explotador para, sin romper con el mismo, conducir los destinos de la nación y generar un proceso en el que prevalezca la justicia social.

La realización de semejante tarea exige el control del Estado Nacional, requisito indispensable pero no suficiente. Y éste es el teatro de las actuales batallas. Batallas que no se limitan a las pujas sectoriales internas sino que éstas se hallan mediadas por las relaciones internacionales donde dominan las grandes Corporaciones y los países hegemónicos. Luego, la lucha política está sumamente condicionada por la estructura económica que es la base principal del poder en el capitalismo. Y aquí viene a cuento lo formulado en los tres puntos anteriores por lo que sólo agregaré algunas reflexiones en torno a la política en el contexto actual.

A poco más de un mes de las elecciones nacionales, arrecian los enfrentamientos, el juego sucio y las maniobras de todo tipo, en especial de la oposición cuyo gran objetivo es desplazar al kirchnerismo del gobierno y quitarle así su principal apoyo, el relativo control del Estado. En cuanto a las movilizaciones populares, su otro sostén, adolece de una inveterada limitación que, simultáneamente, significa su fortaleza, el liderazgo de Cristina. Es que liderazgos y vanguardias son emergentes históricos que, en distintas ocasiones gestaron transitorios momentos disruptivos. Los cuales, si no lograron desplazar al poder dominante es porque fueron derrotados o terminaron en la regresión de los intentos liberadores originarios. En cambio, la ruptura de un orden social como preludio del surgimiento de otro, supone transformaciones sustanciales de la sociedad. Esto nos vuelve a situar en la contradicción acerca de los dos enfoques, la llamada utopía que plantea la emancipación y la política reinante que se desenvuelve de acuerdo a la “legalidad” del sistema capitalista. Sin embargo, el panorama político es mucho más complejo que un reduccionismo de las contradicciones si se pretende evaluar situaciones concretas. Por caso, el kirchnerismo produjo una insospechada reacción frente a la ofensiva mundial del gran capital externo-interno y engendró una fisura política sobre la hegemonía que ejercían los personeros del gran capital con inclusión de las dirigencias manejables y/o comprables. Pero hoy el movimiento K necesita afianzar lo actuado para no diluirse y ser anulado por el poder hostil del gran capital y de allí las recurrentes invocaciones a la profundización. Sugestivo término que reabre los interrogantes que alcanzan, de distinto modo, a cada opción.

Acerca de la primera que supone un extendido proceso temporal, la emancipación del orden capitalista es un objetivo legítimo e irrenunciable. Mas, a partir de este aserto desfilan los interrogantes. El principal se refiere a los cómo. Del mismo derivan otros múltiples: qué senderos deben transitarse; los alcances de la política a distancia del Estado; qué praxis desarrollar para la gestación de una nueva subjetividad social; la política K, ¿favorece un proceso emancipatorio o al contrario, lo obstaculiza?; qué enseñanzas deja la implosión del comunismo, y así siguiendo.

Yendo ahora a la problemática nacional que encarna el movimiento K, vale recordar que una fisura se puede sellar con mayor o menor dificultad. En consecuencia, voy a cerrar con una disyuntiva que se le presenta al kirchnerismo en lo mediato. Parto de la deseable suposición de que gana las elecciones generales en 1ª vuelta o en la 2ª, aunque resultaría más condicionado. O sea, qué proyecciones tendría el gobierno de Scioli.

Su proclamación como candidato, luego de la fallida elección y las pobres disputas que incluyó, exhibe una sugestliva debilidad nada frecuente en un cuadro de conducción como la presidenta. Al respecto y dado que me pareció una lúcida y sintética reflexión, parafraseo a Horacio Verbitsky en un artículo publicado tiempo atrás en Página 12: “…y la transacción que debió hacer con Scioli (se refiere a Cristina), consecuencia de las respectivas debilidades: ella no pudo presentarse para un tercer mandato o construir una candidatura de absoluta confianza, y Scioli entendió que no podría llegar en contra de Cristina.”

La forzada concesión es un efecto de su metodología de construcción piramidal con férreo liderazgo. Ergo, el matrimonio K no pudo dejar una herencia fiable para la primera magistratura, de suma importancia en un país presidencialista como el nuestro.

Con vistas al futuro, es previsible un aggiornamiento de la etapa vivida por causa de la ya comentada restricción externa a la que se suma, entre otras, el regreso del clásico deterioro de los términos del intercambio. Y si bien el candidato no ofrece mayores garantías, lo realmente preocupante deviene del perfil político-económico de importantes colaboradores suyos. Veamos lo que informa Claudio Scaletta en su artículo “Enfoque” de Cash del 16/08/15: “…los economistas que rodean al candidato presidencial recuperaron todas las demandas del establishment. La actual ministra de economía de la prov. de Bs.Aires, Silvina Batakis, dijo en un reportaje concedido al diario La Nación que la principal preocupación de los economistas es `la inflación´.”… “Miguel Bein, en su rol de propietario rural, afirma que sólo quedarán restricciones (más bajas) para la soja y sus derivados. El titular del Banco Provincia, Gustavo Marangoni, oficia de promotor de una regla ultramontana de superávit fiscal, según la cual el gasto público nunca podrá superar a la recaudación. El ex FMI Mario Blejer aboga por el regreso a los mercados internacionales de Crédito.”

Este elenco retrógrado contradice la actual profesión de fe K en la campaña política que realiza Scioli y podría ser el anticipo de un futuro vuelco en cuanto aumenten las presiones internacionales y la de los factores de poder local. Es esperable que ese giro eventual (para ser cauto) sería resistido por los mejores cuadros del kirchnerismo, empezando por la presidenta. Ante esa perspectiva y aunque el giro resulte más suave, crece la necesidad de que se impulse un proyecto nacional que, antes que después, deberá enfrentar a fondo al poder del gran capital que no cesa de promover golpes “blandos” los que seguramente recrudecerán en busca de lograr su objetivo. Además, hay que sumar la ofensiva generalizada que están padeciendo los países más radicalizados de nuestro subcontinente.

Entonces, cabe preguntarse por las proyecciones de lo nacional como territorio político base de los movimientos populares afines para coaligar sus fuerzas en lo regional. Es lo que en cierta medida se intenta con la Unasur. Pero aquí el entramado de cuestiones es más que complejo y crecen los interrogantes. ¿Es viable lo nacional sin enfrentar a las grandes corporaciones y al capital financiero internacional? Y dada su gravitante influencia en la subjetividad social, ¿cómo deconstruir la lógica mercantil, el exitismo y el recalcitrante egoísmo propios del orden capitalista? ¿Acaso debemos considerar al “hombre nuevo” como un fósil?

La “globalización” capitalista, consumada realidad, representa la antítesis de la idea liberadora que suponía “el internacionalismo proletario”. Empero, éste resultó otra de las grandes frustraciones. Pesado antecedente pues ese proyecto se licuó a consecuencia de la praxis de los partidos comunistas y sus estados. Éstos terminaron asumiendo el rol nacional como instrumento de las luchas políticas que provocaron enfrentamientos y hasta guerras en el propio campo.

Esta difícil etapa que se avecina requerirá aunar fuerzas dentro del campo del pueblo promoviendo una auténtica participación popular. A tal fin y preservándose de actitudes sectarias, es necesario generar amplios debates de ideas en torno a la problemática nacional y a la emancipación.-----



Jorge Luis Cerletti

Setiembre de 2015









REFERENCIAS:



(1) Argentina. Cantidad de empresas y participación porcentual en las ventas agregadas

de los distintos tipos de empresa en la cúpula empresaria*, 1991-2008




(Valores absolutos y porcentajes)

1991 1995 2001 2005 2008

_________________________________________________________________

Cant. % Cant. % Cant. % Cant. % Cant. %

Emp. ventas Emp. ventas Emp. ventas Emp. ventas Emp. ventas

____________________________________________________________________________________

Estatal……………. 19 28,9 5 3,3 1 1,6 4 1,5 7 2,3

Privada nacional…. 105 34,6 94 37,1 59 25,3 57 23,2 53 23,5

Extranjera………. . 56 22,5 56 27,8 92 55,1 106 61,5 117 58,3


Asociaciones……. . 20 14,0 45 31,8 48 18,0 33 13,8 23 15,9

Total………………. 200 100,0 200 100,0 200 100,0 200 100,0 200 100,0



* Se trata de las 200 empresas más grandes del país (según sus montos de ventas anuales).

Fuente: elaboración propia con base en información del Área de Economía y Tecnología de la Flacso. (Ibid. de Aspiazu, Manzanelli y Schorr)

Tabla publicada en el artº “Concentración y Extranjerización del Capital” de la Comisión de Economía y Política del Colectivo x la Justicia social.

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(2) Ver en el libro “Estado, democracia y socialismo” (JLC - 2014) los capítulos “Crisis, volver a las fuentes” y “Crisis, la razón de la irracionalidad”.

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(3) Utopía: lugar: lugar que no existe. Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista como irrealizable en el momento de su formulación (D.R.A.).

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(4) Ver en Opus. Cit. los capítulos “Una política independiente del Estado” y “¿Un nuevo campo emancipatorio?” y también ver el libro “El poder y la necesidad de un nuevo proyecto” (JLC - 1994)

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Nota: los subrayados son míos.

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