martes, 26 de julio de 2016

MARÍA EVA DUARTE DE PERÓN: JEFA ESPIRITUAL DE LA NACIÓN

Los Toldos, 7 de Mayo de 1919-Buenos Aires, 26 de Julio de 1952


EVA, Por María Elena Walsh

Calle Florida, túnel de flores podridas.
Y el pobrerío se quedó sin madre
llorando entre faroles sin crespones.
Llorando en cueros, para siempre, solos.

Sombríos machos de corbata negra
sufrían rencorosos por decreto
y el órgano por Radio del Estado
hizo durar a Dios un mes o dos.

Buenos Aires de niebla y de silencio.
El Barrio Norte tras las celosías
encargaba a París rayos de sol.
La cola interminable para verla
y los que maldecían por si acaso
no vayan esos cabecitas negras
a bienaventurar a una cualquiera.

Flores podridas para Cleopatra.
Y los grasitas con el corazón rajado,
rajado en serio. Huérfanos. Silencio.
Calles de invierno donde nadie pregona
El Líder, Democracia, La Razón.
Y Antonio Tormo calla "amémonos".

Un vendaval de luto obligatorio.
Escarapelas con coágulos negros.
El siglo nunca vio muerte más muerte.
Pobrecitos rubíes, esmeraldas,
visones ofrendados por el pueblo,
sandalias de oro, sedas virreinales,
vacías, arrumbadas en la noche.
Y el odio entre paréntesis, rumiando
venganza en sótanos y con picana.

Y el amor y el dolor que eran de veras
gimiendo en el cordón de la vereda.
Lágrimas enjuagadas con harapos,
Madrecita de los Desamparados.
Silencio, que hasta el tango se murió.
Orden de arriba y lagrimas de abajo.
En plena juventud. No somos nada.
No somos nada más que un gran castigo.
Se pintó la República de negro
mientras te maquillaban y enlodaban.
En los altares populares, santa.
Hiena de hielo para los gorilas
pero eso sí, solísima en la muerte.
Y el pueblo que lloraba para siempre
sin prever tu atroz peregrinaje.
Con mis ojos la vi, no me vendieron
esta leyenda, ni me la robaron.

Días de julio del 52
¿Qué importa donde estaba yo?

II
No descanses en paz, alza los brazos
no para el día del renunciamiento
sino para juntarte a las mujeres
con tu bandera redentora
lavada en pólvora, resucitando.

No sé quién fuiste, pero te jugaste.
Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo,
metiste a las mujeres en la historia
de prepo, arrebatando los micrófonos,
repartiendo venganzas y limosnas.
Bruta como un diamante en un chiquero
¿Quién va a tirarte la última piedra?

Quizás un día nos juntemos
para invocar tu insólito coraje.
Todas, las contreras, las idólatras,
las madres incesantes, las rameras,
las que te amaron, las que te maldijeron,
las que obedientes tiran hijos
a la basura de la guerra, todas
las que ahora en el mundo fraternizan
sublevándose contra la aniquilación.

Cuando los buitres te dejen tranquila
y huyas de las estampas y el ultraje
empezaremos a saber quién fuiste.
Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva,
única reina que tuvimos, loca
que arrebató el poder a los soldados.

Cuando juntas las reas y las monjas
y las violadas en los teleteatros
y las que callan pero no consienten
arrebatemos la liberación
para no naufragar en espejitos
ni bañarnos para los ejecutivos.
Cuando hagamos escándalo y justicia
el tiempo habrá pasado en limpio
tu prepotencia y tu martirio, hermana.

Tener agallas, como vos tuviste,
fanática, leal, desenfrenada
en el candor de la beneficencia
pero la única que se dio el lujo
de coronarse por los sumergidos.
Agallas para hacer de nuevo el mundo.
Tener agallas para gritar basta
aunque nos amordacen con cañones.

MEW


Posdata: Es posible, que el anterior, sea el mejor poema que se le haya dedicado a Eva Perón, motivado en el, Jorge Abelardo Ramos escribió con pluma fervorosa; creado curiosamente  por una demoliberal, María Elena Walsh, pero poeta de cuerpo entero, artista que supo interpretar el papel de Evita, para los humildes, y en los derechos de la mujer. (vp).

lunes, 25 de julio de 2016

¿CUÁL BORGES?, Por Horacio González (Fuente: Página12, 24/07/16)

La incorporación del Archivo de "Cronica", a la Biblioteca Nacional, ha motivado, insólitamente, que una revista digital francesa -Mediapart- se ocupara de ello, obviamente, impulsada por algún evidente interesado en desacreditar al articulista, ex director de la Biblioteca, removiendo la vieja antinomia sarmientina y oligarquica de "Civilización y barbarie", González responde con pluma ilustrada. Los vagos peronistas tenemos como una de nuestras consignas: "Alpargatas sí, libros no", no obstante ello, amamos los libros, y todos los enredos vinculados a su madeja intelectual.

Por Horacio González *
“Civilización” y “barbarie”. Manguel, la Babel y el combate a Crónica, un combate para la Biblioteca Nacional.

Las críticas a la gestión en la Biblioteca Nacional, que hemos hecho junto a tantos compañeros de trabajo, han recrudecido en los últimos tiempos. Pongo como prestigioso pero rudimentario ejemplo, el vocinglero ataque de la revista digital francesa Mediapart, que se ensaña contra nosotros como si un “troll” o un robot informático especializado en iras académicas y denuestos de segunda mano, lanzara acusaciones premoldeadas desde ignotas centrales de informaciones. Se nos contrasta con un hombre que descansa en su confeccionada condición de honorable, autor de una bibliografía erudita e investigador de pulcras ensoñaciones de la cultura universal. Ya diremos quién es. Mediapart es una revista lejana, pero parece haber deducido, con una investigación súbita, que somos agentes del caos y la vulgaridad y que además tengo problemas en el riñón. Como sutilmente se sugiere que hay “barbarie”, comencemos nosotros citando a uno de los maestros en esa materia, Jorge Luis Borges, que al parecer es el numen, junto a Dante, del hombre adornado de tantos refinamientos, del que ya hablaremos.

¿Qué significa Borges? En primer lugar, un mito literario, tanto como lo son Osvaldo Lamborghini o Fogwill. Se figuran esos mitos a golpes rituales de lectura, no de puntillosos y garantizados documentos. A los mitos se los lee con sobresalto y perturbación. Borges creó un mundo irónico, para él mismo insoportable, una suerte de absoluto literario, que escindió su figura de acuerdo a su literatura. Primero, en un yo frágil duplicado por otra figura fantasmal que era su reproducción ética imaginaria, que asemejaba la literatura a la sangre. Luego, el manejo de concisas micro células del lenguaje, a veces llamadas hipálages, que usadas de forma constante y sistemática, le daban a su escritura una cualidad aforística, sentenciosa, irreal, tan inestable como semejante a una talla en mármol. Por medio de estos juegos de un irresponsable tímido, según su decir, tanto en la pseudo privacidad que retrató Bioy como en su cuentística y sus poemas, elegía porciones de realidad como un nombre, para convertirlo en un eco, y suministrarle lo que normalmente ellos no tienen: una secuencia arbitraria de apariciones adventicias, tomadas como sugerencias del destino.

O sea, proporcionarles una historia a los ecos de un nombre. Este artilugio borgeano es una manera de pensar de la que ahora se apoderaron las academias, los autores de best sellers elegantes, muchos curadores de museos, los investigadores que copian sin desánimo alguno la obra de Aby Warburg, y de entre todos ellos, conozco uno del que me gustaría hablar, pues posee una aplicada audacia y consigue presentar algunos libros con el método de la “historia de los ecos de un nombre”, o sea, seguir un rastro parcial fortuito de todas las veces que aparezca en la “historia” una construcción lingüística extrema o “curiosa”. Precisamente la que desearía nombrar lo innombrable. Sutilezas como éstas son un tanto obvias para el conocedor borgeano pero pueden permanecer hoy en cualquier programa de lectura, porque siguen asombrando por su antojo metodológico, su íntima fusión entre técnica y magia, entre procedimiento y mito, entre escritura y sueño. Nunca sabremos si Borges es un naturalista del lenguaje o un rotundo inventor de metáforas. Sus adjetivaciones son precisas una vez leídas (una vez que nos acostumbramos a ellas), y si este no fuera el caso, nos parecerán puñaladas mal asestadas que rompen el corazón de una frase. Ese cubismo involuntario de su escritura no aparece en ninguna de las muestras y exhibiciones que se le dedican, con dosis mayores o menores de idolatría de peritos. Consiguen inventariar un Borges para “Ceo’s”, por más manuscritos que haya, por más compañía de Xul Solar que se le abastezca.

Fue muy estudiado pero no sería Borges, punto uno, si no diera para más, si no siguiera siendo un infinito de posibilidades no agotadas, y punto dos, si no fuera también lo contrario, una caída en la “industrialización borgeana”, de la que él mismo se burlara, con exposiciones como las que hoy realizan varias instituciones públicas. “Los ecos de un nombre” son abaratados menos por esas exposiciones –siempre en ellas hay algo interesante–, pero mucho más en este momento por personajes como Alberto Manguel –es la letra que me faltaba articular–, que supo convencer (con una provisión de detalles que sabemos bien de donde provienen) a cierto periodista de Mediapart, a algunos ilustres profesores argentinos y a alguna grácil dama bogotana de rostro dulce y dictámenes calumniosos, de que era un maestro de la averiguación lingüística. No lo negamos, lo aminoramos un poco pues además de ésta, practica otras inquisiciones. ¿Queremos con esto denigrar al prudente pero no incauto Monsieur Manguel? No, pero una verdad va emergiendo poco a poco. Primero, la deflagramos los menos creíbles para hacerlo, los que la mencionada revista llama “malos perdedores” (¿pero puede contarse así una historia, como un resultado futbolístico al caer la tarde en un estadio iluminado por la potencia de indiferentes focos?). Poco a poco, otros hombres y mujeres interesados en el asunto irán haciéndose eco de esta verdad sin estadios, multitudes ni luminarias. Pues hay una impostura de por medio cuando “se articula el nombre de Manguel”, y no es precisamente por su erudición, que es agradable; por sus historias minuciosas, que son agradables, por su humanismo profesional asociado a las causas que el buen globalizador de la moral ambiente también dictamina como agradables. De forma correcta, no faltan Mandela ni Primo Levi en sus obras.

Conclusión: es una obra agradable, vecina al best seller laborioso, escrita sin vértigo pero basada en sus mismas ceremonias de divulgación aunque con disfraz de amenidad distinguida. Mientras repite mañosamente sus pronunciamientos –chanzas de gran señor– nos ataca por medio de articulistas indirectos en París, (¿No tenía Rosas en París a Emile Girardin, encargado de responder con prosas remuneradas los ataques contra su patrocinador, en La Presse?) En Mediapart se propone una diagramación dicotómica de la nota injuriante, con dos fotografías: se contrasta la carátula de un libro muy conocido de Manguel (una historia de la lectura, cuya tapa consiste en una pila de libros que rematan en un piadoso farol virgiliano) y la carátula del Diario Crónica de Buenos Aires con una señorita provocativa, que un suave anacronismo visual contribuye a que, en vez de pornográfica, se la vea como una belleza ya disipada, óptima para que se escriba una historia “de los ecos de una provocación”.

Se estudiaría allí como era en los años 50 ese rasgo perseverante de ciertos periódicos populares, hoy multiplicados por doquier. Ocurre que lo que se nos critica es la incorporación del archivo de Crónica a la Biblioteca Nacional, con millones de fotografías desconocidas o inéditas de lo que se llamaron “hechos varios” (la vasta flora y fauna del acontecer de en torno a las sensaciones, sean del horror, sean del goce). Lo cierto es que Alberto Manguel sabe que ese archivo tiene una importancia fundamental para documentar los hechos más graves de la historia argentina reciente. Como Borges, que escribió sus historias de la infamia en Crítica, en la década del 30, a su manera un antecedente más complejo de Crónica, las fotos del archivo de este diario permiten reconstruir una parte de las tragedias argentinas, las que se nutren de la infamia de la sangre. Deben saber los señores de Mediapart que se han modestamente conjurado para realizar ese contraste, que se hallan en una lamentable situación. Desdeñan el valor que en su momento los organismos de derechos humanos le dieron a ese archivo, por lo que deben ser respetados los términos del convenio que se ha firmado. Para escribir esta clase de artículos, como lo ha hecho el redactor de Mediapart, se agradecería siempre releer a Bouvard y Pécuchet, ya sea para serenar la malicia o para obtener una guía irónica que le ayude a no redactar tonterías. Hay un Borges de almanaque y un Borges áspero, de crueldad aniñada, investigador irredento de su propia conciencia intrusa. “Le siège est fait” (Borges, en Guayaquil).

* Ex director de la Biblioteca Nacional.

viernes, 22 de julio de 2016

LA ESCANDALOSA FALTA DE ÉTICA EN BRASIL, Por Leonardo Boff (Fuente: http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=780, 20/07/16)

Leonardo Boff, teólogo de la liberación

Boff puntualiza en los problemas éticos del Brasil, retrotrayéndose a la raíz de la colonia, y la relación entre el conquistador y el conquistado, el amo y el esclavo, pero pone énfasis en "¿Qué educación dieron los centenares de escuelas católicas y cristianas y las 16 universidades católicas (pontificias o no) a sus alumnos? Bastaba haber enseñado lo mínimo del mensaje de Jesús de amor a los pobres y contra su pobreza para superar los niveles de miseria actual"; su inteligente examen y autocrítica es aplicable a todos los países latinoamericanos, por supuesto Argentina.

La escandalosa falta de ética en Brasil
2016-07-20



El país, desde cualquier ángulo que lo consideremos, está contaminado de una espantosa falta de ética. El bien solo es bueno cuando es un bien para sí y para los otros, no es un valor buscado y vivido, sino que lo que predomina es la habilidad, quedar bien, ser listillo, el jeitinho y la ley de Gerson.

Los distintos escándalos que se han dado a conocer, revelan una falta de conciencia ética alarmante. Diría, sin exagerar, que el cuerpo social brasilero está de tal manera putrefacto que dondequiera que se produzca un pequeño arañazo ya muestra su purulencia.

La falta de ética se revela en las cosas mínimas, desde las mentirijillas que se dicen en casa a los padres, la chuleta en la escuela o en los concursos, el soborno de agentes de la policía de tráfico cuando alguien es sorprendido en una infracción de tránsito, hasta hacer pipi en la calle.

Esta falta generalizada de ética hunde sus raíces en nuestra prehistoria. Es una consecuencia perversa de la colonización. Esta impuso al colonizado la sumisión, una total dependencia a la voluntad del otro y la renuncia a tener su propia vida. Quedaba al arbitrio del invasor. Para escapar al castigo, se obligaba a mentir, a esconder sus intenciones y a fingir. Esto lleva a la corrupción de la mente. La ética de la sumisión y del miedo como mostró Jean Delumeau (El miedo en Occidente) lleva fatalmente a una ruptura con la ética, es decir, comienza a faltar a la verdad, a nunca poder ser transparente y, cuando puede, perjudica a su opresor. El colonizado se obligó, como forma de supervivencia, a mentir y a encontrar la manera de burlar la voluntad del señor. La Casa Grande y la Senzala son un nicho productor de falta de ética por la relación desigual de señor y de esclavo. El ethos del señor es profundamente anti-ético: él puede disponer del otro como quiera, abusar sexualmente de las esclavas y vender a sus hijos pequeños para que no se apeguen a ellos. Nada más cruel y anti-ético que eso.

Este tipo de ética deshumana crea hábitos y prácticas que, de una u otra forma, continúan presentes en el inconsciente colectivo de nuestra sociedad.

La abolición de la esclavitud ocasionó una maldad ética inimaginable: se dio libertad a los esclavos, pero sin proporcionarles un pedacito de tierra, una casita y un instrumento de trabajo. Fueron lanzados directamente a la favela. Y hoy por causa de su color y pobreza son discriminados y humillados, y son las primeras víctimas de la violencia policial y social.

La situación, en su estructura, no cambió con la República. Los antiguos señores coloniales fueron sustituidos por los coroneles y señores de grandes haciendas y capitanes de la industria. Ahí las personas eran superexplotadas y totalmente dependientes. Los comportamientos no eran éticos, faltaba el respeto a las personas y la garantía de sus derechos mínimos. Eran carbón para la producción.

Las relaciones de producción capitalista que se introdujeron en Brasil mediante el proceso de industrialización y modernización fueron salvajes. Nuestro capitalismo nunca fue civilizado: conservó la voracidad de acumulación de sus orígenes en los siglos XVIII y XIX. La explotación inmisericorde de la fuerza de trabajo, los bajos salarios son situaciones éticamente condenables. ¿Cómo superar esa situación que nos llena de vergüenza?

Antes de hacer la más mínima sugerencia, es importante hacer una auto-crítica. ¿Qué educación dieron los centenares de escuelas católicas y cristianas y las 16 universidades católicas (pontificias o no) a sus alumnos? Bastaba haber enseñado lo mínimo del mensaje de Jesús de amor a los pobres y contra su pobreza para superar los niveles de miseria actual. Ellas se transformaron en incubadoras de opresores. Crearon un cristianismo cultural, de creencia, pero no de una fe comprometida por la justicia. Por eso sus alumnos raramente tienen incidencia social. El mantenimiento del statu quo está por encima de los cambios.

Para superar la crisis de ética no bastan llamamientos, sino una transformación de la sociedad. Antes que ética, la cuestión es política, pues la política está estructurada sobre relaciones profundamente anti-éticas.

Siendo brevísimo: todo debe comenzar en la familia. Crear carácter (uno de los sentidos de ética) en los hijos, formarlos en la búsqueda del bien y de la verdad, no dejarse seducir por la ley de Gerson y evitar, sistemáticamente, el jeitinho. Principio básico: tratar siempre humanamente al otro. Tomar absolutamente en serio la ley áurea: “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”. Sigue el precepto de Kant: el principio que te lleva a hacer el bien, sea válido también para los otros. Oriéntate por los diez mandamientos que son universales. Traducidos para hoy, “no matar” significa: venera la vida, cultiva una cultura de no violencia. “No robar”: obra con justicia y corrección y lucha por un orden económico justo. “No cometer adulterio”: ámense y respétense, y oblíguense a cultivar la igualdad y el compañerismo entre el hombre y la mujer.

Esto es lo mínimo que podemos hacer para airear la atmósfera ética de nuestro país. Repitiendo al gran Aristóteles: “no reflexionamos para saber lo que es la ética, sino para hacernos personas éticas”.

miércoles, 20 de julio de 2016

CONDUCCIÓN, LIDERAZGO, CAUTELA, Por Horacio González (Fuente: La Tecl@ Eñe, Revista de Cultura y Política)


Reproducimos este artículo de Horacio González, publicado en La Tecl@ Eñe, hace unos días, un poco porque nos gusta volver sobre aspectos ya discutidos, a raíz del artículo, pero otro poco, porque la clamorosa prosa del articulísta remueve indescifrables enigmas del personaje, demasiado amado, demasiado odiado. "Cristina interesa por un elemento especial que constituye todos sus movimientos, diga poco o mucho de la política que le incumbe o por la que es incumbida. Interesa porque es un personaje dramático, una pieza incalculada y disruptiva del ajedrez dominante, que si falta ella o ella está afuera, se convierten en irreales todas las piezas," dice. 


Conducción, liderazgo, cautela



Por Horacio González*

(para La Tecl@ Eñe)



¿Quién es Cristina Kirchner? ¿Qué nos interesa de ella? ¿Hay encerrado un misterio en esa figura tan criticada, tan atacada, tan venerada? ¿O si no es un misterio, como el que en definitiva todo hombre público de alguna manera encarna, se trataría de alguna pequeña táctica basada en la sorpresa, el cultivo involuntario de una suerte de enigma que regula sus dichos y apariciones?



La última que se ha producido, la entrevista con Navarro en la televisión, fue la escena más apropiada para que no se cerraran las preguntas previas sobre su estilo de liderazgo, sino al contrario, para que en la carne viva del país quedarán aún más expuestas las incógnitas sobre su persona. En esa entrevista, esperada con verdadera ansiedad, Cristina no dijo explícitamente lo que se esperaba, aunque habló bastante de lo que se esperaba. En el primer caso, dejó sin respuesta la pregunta sobre su responsabilidad política en la dirección del flujo político que lleva su nombre, pero abundó en detalles sobre los efectos de la temperatura gélida sobre las cañerías domiciliarias, tema de todas maneras no despojado de interés, pues se refiere en última instancia a los aumentos tarifarios. Pero el primer tema es el que interesaba. ¿Podía ella decir, ante una pregunta de tanta envergadura, “sí, acepto la jefatura”, o bien “desde ahora me declaro conductora, por si alguien lo dudaba hasta este preciso momento”? Esa es la única pregunta que no puede tener respuesta, y no porque la respuesta esté implícitamente ya prefigurada. No obstante, algo de esto podría conjeturarse: una persona acosada judicialmente sale de un viaje aéreo que aterriza en el aeroparque en vuelo de rutina, en medio de sonrisas y abrazos, el cariño de sus no pocos partidarios, y como telón de fondo, flotando las acostumbradas banderas que en el período anterior, es cierto que con más frecuencia, solían abandonarse al capricho de las sudestadas. Parecía todo previsible y normal. Ese simulacro de normalidad marca otra cosa, el estado permanente de excepción en que se halla Cristina.


Sus gestos parecían distraídos, una curiosa indiferencia parecía presidir la escena, el viaje era un viaje regular de línea, algunas personajes eran conocidos y la rodeaban en el hall del aeropuerto, pero en contra de esas ráfagas de recepción alborozada y la disposición a saludar a todos los que se cruzaran en el camino, un céfiro de tragedia contenida cruzaba la atmósfera de tormenta que se evidenciaba en la Costanera. Una primera comprobación es posible: Cristina interesa por un elemento especial que constituye todos sus movimientos, diga poco o mucho de la política que le incumbe o por la que es incumbida. Interesa porque es un personaje dramático, una pieza incalculada y disruptiva del ajedrez dominante, que si falta ella o ella está afuera, se convierten en irreales todas las piezas. Su “conducción” es una inconducción. Y luego, porque la rodea cierto misterio, quizás involuntario, que responde de una manera tácita a los que reclaman jefaturas y decisiones políticas en pliegos semejantes a los antiguos y venerables “planes de operaciones”. No hay. Aquí no los hay. Lo que hay es ese misterio de las figuras políticas que –precisamente-, no dicen lo que se les pide. Cierto que otras, por el contrario, se especializan en proclamar muy especialmente lo que un público permanente o circunstancial les reclama. Cristina da poco de eso y da mucho de misterio, sorpresa o sigilo. Recuerda el modo en que fue juzgado Yrigoyen por Manuel Gálvez. “El hombre del misterio”. En este caso sería obviamente la mujer del misterio.



Muchos le reclaman que instituya un sitial fijo de su yo interno (o de su conciencia íntima) para proclamar la aceptación de la jefatura que se le requiere. No es un tema sin significado ni elocuencia. Pero eso, nunca lo haría ella hablando por un celular que ni siquiera funcionaba bien, en un programa de televisión, incluso un programa dirigido por un periodista que también esperaba amigablemente de ella esa respuesta y se había colocado como intermediario de los tantos y tantos que asimismo la reclaman. La conversación tuvo muchas aristas que pueden eslabonarse en una original cadena de observaciones. Hay en Cristina una noción de lejanía cortés, de observaciones incisivas –a veces tremendas- que parecen dedicadas a nadie y que valoran el momento a la manera de una comentarista desapasionada, trivial pero siempre tensa. Sin duda, es una astucia clásica, autodefensiva. Normalmente, no sería aceptable que una figura de la oposición responda que “no hay ideas en la oposición” (siendo ella, evidentemente, alcanzada por variadas responsabilidades a ese respecto) ni responder con una crítica a las vanguardias (aceptable en tantos otros planos) cuando se le pregunta por su compromiso en la dirección de un conglomerado social y político. Del mismo modo, llamar a que cada uno asuma su responsabilidad, supone el abecé de lo que el peronismo ha llamado “conducción”, y si lo que se pregunta es precisamente por la cuestión de darle vida a ese concepto, no puede ser buena una respuesta con la frase –por otro lado muy correcta y tantas veces empleada por ella misma- sobre la naturaleza “colectiva” de los movimientos sociales.



Las derivas en las que solía incurrir Cristina en sus discursos estatales estuvieron también muy presentes, como las explicaciones sobre cañerías y tanques de agua, también totalmente aceptables en un informe específico sobre las condiciones de vida en lugares de condición climática rigurosa, pero quizás poco significativos en esta presentación, si es que no fueran “alusiones indirectas”, típica de un lenguaje deliberadamente reticente cuando quiere denostar a los que superficialmente presenta de una manera calma y respetuosa. No querer “que le vaya mal al gobierno” o mencionar al pasar algunas de sus graves decisiones, como pudiendo ser “mejoradas”, forma parte de un estilo de confrontación que siempre decidió mostrar sus púas y momentos más incisivos, bajo un impulso muy “suaviter in modo” y fruto del enmascaramiento cordial de un sentimiento que se percibe tenaz e intransigente en sus convicciones de fondo. Es el estilo de Cristina, el “misterio” de su figura, lo que coadyuva con su sombra dramática. ¿Importaba que fuera personalmente al estudio de televisión? No lo creo, importaban los bajorrelieves de su efigie dramática, el hilo por momentos quebradizo de su voz, la precariedad aparentemente casual de la entrevista.



Con todo, sabe que no puede dejar de decir ciertas cosas, aún bajo el señuelo de una mera insinuación. Por ejemplo, que ella y su marido Néstor ya tenían bastantes propiedades antes del primer cargo político de él, y que “invertían en ladrillos”, según creo que fue la frase que empleó, poco feliz en tanto se trata de un parte específica del lenguaje de personas asociadas a otros estilos de vida (que no es el de la política nacional con su específica dramaturgia) y luego, que no alquilaba cuartos de hotel. También esta última frase la desliga de un compromiso con usos ilegales del dinero, del que torpemente se la acusa, pero para desmentirlo con cierta eficacia, tiene que recurrir a explicaciones que la dislocan de su ámbito político repleto de pasiones, alegatos y agonías. ¿Dónde poner en una vida trágica los dichos sobre el alquiler de cuartos, aunque sea para negarlo? Arriesgada es una auditoría general de los usos del dinero público, tal como la que propuso. Simplemente porque no hay nadie que hoy esté en condiciones de hacerla, ni el gobierno anterior, afectado por lo que la misma Cristina llamó “una trompada en el estómago” (tiene que extraer, obviamente, más consecuencia de esa frase) ni el actual gobierno, envueltos como niños complacientes con mamadera en la boca regurgitando Panamá Papers. Cristina se situó así en los prolegómenos, en los inevitables exordios y en los necesarios umbrales de lo que deberá ser un debate completo sobre su gobierno, con ella como protagonista central, de cuerpo presente, en ese debate. Ahora, su presencia nunca será plena, con exhaustiva “visibilidad televisiva”. Será oblicua, esquiva. Una presencia sorpresiva y enigmática. Por eso, ese programa de televisión no era el local propicio para dar las respuestas requeridas, sí para anunciarlo en medio de manifestaciones específicas del estilo de Cristina, con lógicas digresivas y pequeños reconocimientos esforzados de las laderas escarpadas de la política.



Su presencia indirecta ya es un hecho político, y eso incluye la expresión de su voz y su a veces indescifrable método argumentativo, siempre alerta hacia todos los costados, y con fórmulas de desvío de la atención del foco principal, que de todos modos puede inferirse por sus ironías y referencias indirectas. No estaba “exilada” pero “volvió”. Se dice perseguida y dedica mucha atención hacia sus nietos, que la remiten al mundo familiar. Traza un arco amplio desde su vida doméstica a la más cruda lucha por el poder, utilizando caminos paralelos en la expresión, que las antiguas teorías políticas llamaron “simulazione” y “dissimulazione”. Detenta ese arte. Los que le hacen preguntas deben saber que hay vías por las que no la obtendrán. Ella debe saber darlas de los modos que ha creado para sí misma, y que son interesantes al mismo tiempo que deben depurarse, hacerse más efectivos.



Todo lo hace, Cristina, sin preparación específica ni largos estudios ante el espejo. Logró, al fin, ser espontánea en sus recorridos sinuosos para meditar el complejo mundo que la alberga y la asedia. La cautela (que va desde la discreción hasta el secreto, el carácter reservado y el aura involuntaria de misterio que fluye de su presencia) y el liderazgo no puede proclamarlos ante una demanda. No es imaginable Cristina respondiendo una pregunta de ésas con una respuesta complaciente desde fronteras posibles, endógenas y suspicaces. Esa pregunta, si entraña una verdadera seriedad histórica, está más allá de la frontera que contiene el movimiento real de la militancia, sea de caracter más conformista o más inconformista, más profesionalista o más pasionalista. Cuando la pregunta se haga fuera de las fronteras ociosas que la contienen, quizás suene una respuesta que ni sea convencional ni conciba a los que la hacen como sujetos de una servidumbre voluntaria. Tiene razón ella en postular un colectivo pero no acierta al sentirse fácilmente inmersa en él, indemnizada y purificada por él, cuando lo está diciendo desde el fuerte privilegio que se le da a su figura, que desde luego, la incluye en un colectivo que al mismo tiempo la recorta en una dramática singularidad. ¿Cómo hacerse cargo de ella? Materia para reflexiones varias. Lo que hasta el momento se llamó conducción y liderazgo está en discusión, porque es tan cierto que ya se ha dicho “a mí no me conduce Cristina” como “preciso que ella me conduzca”. Estas dos frases complementarias están también bajo querella.



Si en la pregunta inicial de esta pequeña observación que hacíamos al costado de una pantalla televisiva es válida, comenzamos preguntando quién es Cristina –pregunta de carácter extraordinario pero necesaria-, y terminamos con la necesidad de preguntar a los que así lo reclaman, qué entienden por conducción o por sentir la carestía de un liderazgo. En este caso la pregunta puede ampliarse, pero más allá de un insuficiente “empoderamiento”, hay que pensar qué refuerza de nuestra presencia en el mundo la presencia de Cristina (cuya mera facticidad es una auto-conducción que libera una estirpe efectiva y multitudinaria de conciencias) y qué sendero de reflexión más avanzada puede expresar esta misma Cristina, dada la proliferación de fórmulas de misterio que produce su ostensible estilo, y dada la cualidad que se le reconoce, de índole escénica y paradojal. No puede responder a la pregunta de los que la necesitan jefa, ni puede dejar de cargar su máscara de dolor convocante a cualquier lugar que vaya. Por eso y con eso, pone en estado de excepcionalidad a la política argentina y neutraliza bastante aceptablemente a los espíritus menores que ya han renunciado a toda extrañeza, en suma, al juego con lo desconocido. En el rastro lleno de contingencias de ese juego, encontramos las idas y venidas de Cristina, hostigada, y hecha fuerte en el curso de ese hostigamiento.



Buenos Aires, 4 de julio de 2016



*Sociólogo y ensayista. Ex Director de la Biblioteca Nacional

viernes, 15 de julio de 2016

VOLVER AL PRIMER ARTÍCULO DE LA CONSTITUCIÓN, Por Leonardo Boff (Fuente: http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=779, 15/07/16)



Leonardo Boff, teólogo de la liberación



Volver al primer artículo de la Constitución
2017-07-15



Cuando hay una crisis generalizada como esta que estamos viviendo y sufriendo sin perspectiva de una salida que cree consenso, no tenemos otra alternativa que volver a la fuente del poder político, expresión de la soberanía de un pueblo. Tenemos que rescatar todo el valor del primer artículo de la Constitución, párrafo único: «Todo poder emana del pueblo».

El pueblo es, pues, el sujeto último del poder. En momentos en que una nación se encuentra en un vuelo ciego y ha perdido el rumbo de su destino, este pueblo debe ser convocado para decir qué tipo de país quiere y qué tipo de democracia desea: esta con un presidencialismo de coalición, hecho de negocios y negociados no demasiado claros o una democracia de verdad, en la cual los representantes elegidos representan efectivamente a los electores y no los intereses corporativos y empresariales que les garantizan la elección. Urge avanzar más: necesitamos dar forma política al nivel de conciencia que ha crecido en todos los estratos sociales, mostrando voluntad de participar en los destinos del país.

En el fondo vuelve la pregunta básica: ¿vamos a alinearnos con los que detentan el poder mundial (inclusive el de matar a todo el mundo) o vamos a construir nuestro camino autónomo, soberano y abierto a la nueva fase planetaria de la humanidad?

El primer proyecto prolonga la historia que hemos tenido hasta el día de hoy, desde la Colonia, pasando por el Imperio y por la República, en que siempre hemos sido mantenidos subalternos. Los ibéricos no vinieron para fundar aquí una sociedad sino para montar una gran empresa internacional privada, una verdadera agro-industria, destinada a abastecer el mercado mundial. Esa lógica perdura hasta la actualidad: intenta transformar nuestro eventual futuro en nuestro conocido pasado. A Brasil le toca ser el gran abastecedor de commodities, sin o con escasa tecnología y valor agregado, en un proceso de recolonización.

Lamentablemente este es el intento del actual gobierno interino, especialmente del PSDB que claramente se alinea con un duro neoliberalismo que implica disminución del Estado, ataque a los derechos sociales en favor del mercado y una privatización de los bienes públicos carente de escrúpulos, como el pre-sal entre otros.

El proyecto alternativo hunde sus raíces en la cultura brasilera y en el aprovechamiento de nuestra inmensa riqueza que puede sostenernos independiente, soberana y abierta a todas las demás naciones. Seríamos una gran potencia, no militarista, en los trópicos, con una economía entre las mayores del mundo.

Curiosamente, las jornadas de junio de 2013 y posteriormente, mostraron que el pueblo ha percibido los límites de la formación social para los negocios. Quiere ser sociedad, quiere otras prioridades sociales, quiere otra forma de ser Brasil. En una palabra, quiere ser una sociedad de humanos, cosa distinta de una sociedad de negocios. Tal propósito implica refundar Brasil sobre otras bases.

¿Pero quién ha escuchado el clamor de las calles, especialmente el de los jóvenes? Efectivamente nadie, pues todo ha quedado como antes.

Lo que en verdad nos ha faltado en nuestra historia ha sido una revolución verdadera como la hubo en Francia, en Italia y en otros países. La historia no es nunca una continuidad, algo que crece orgánicamente desde una cosa hacia otra cosa. Está hecha de discontinuidades y rupturas radicales que derriban un orden e instauran un orden nuevo.

En Brasil, como lamentaba siempre Celso Furtado, nunca tuvimos esa ruptura. Lo que predominó durante todo el tiempo hasta hoy es la política de conciliación entre los poderosos. El pueblo siempre quedó fuera como algo incómodo a los acuerdos hechos por encima de él y contra él.

Lo que está pasando ahora con el intento de impeachment a la Presidenta Dilma Roussef, legítimamente elegida, es dar continuidad a esta política de conciliación de las élites, del capital rentista y financiero, de aquel 10%, que según el IBGE de 2013 controla el 42% de la renta nacional. Jessé Souza del IPEA los enumera: son 71.440 super ricos que manejan por detrás el Estado y los rumbos de la economía en la perspectiva de sus intereses, absolutamente egoístas, conservadores y antipopulares. No les importa la perversa desigualdad social, una de las mayores del mundo, que se traduce en la favelización de nuestras ciudades, violencia absurda, generando humillación, prejuicio y degradación social por falta de infraestructura, de sanidad, de escuela y de transporte.

Si Brasil fue fundado como empresa y para continuar como empresa transnacionalizada, es hora de refundarlo como sociedad de ciudadanos creativos y conscientes de sus valores.

Mi sueño es que la crisis actual, con el sufrimiento que encierra, no sea en vano. Que ella cree las bases para lo que Paulo Freire llamaría “lo inédito viable”: nunca más coalición entre los pocos ricos de espalda a las grandes mayorías. Que se busque viabilizar lo que prescribe la Constitución en su tercer artículo (IV): «promover el bien de todos, sin prejuicios de origen, raza, sexo, color, edad o cualquier otra forma de discriminación».

jueves, 14 de julio de 2016

CARTA AL PUEBLO DE DIOS NRO. 11, Por Grupo de curas en Opción por los pobres (Fuente: muro de facebook, 13/07/16)

Milagros Sala, luchadora social, presa política del macrismo


CARTA AL PUEBLO DE DIOS Nº 11
Grupo de curas en Opción por los pobres
13 de julio de 2016

El Evangelio del próximo domingo (Lucas 10, 38-42) nos presenta a Jesús tomando dos actitudes claramente subversivas para su tiempo: la hospitalidad con el visitante era algo importantísimo, seguramente de los actos más impostergables y urgentes. Por otro lado, el discipulado era algo sólo reservado a varones. Sin embargo, Jesús le afirma a Marta que su atenta hospitalidad no es importante mientras que sí lo es la actitud de María, presentada como discípula (a los pies de Jesús, escucha su palabra).Todo
esto ocurre estando Jesús de camino, y los suyos caminando con él.

Jesús nos invita a seguir sus huellas sabiendo que en algunas ocasiones la hegemonía cultural podrá no comprender la novedad que él trae: una vocación profética, una Iglesia llamada a ponerse en camino. La novedad de Jesús es subversiva ya que él pone en el centro de su mirada a los rechazados, despreciados por la sociedad. Es esa contemplación la que nos inspira y nos guía a mirar la dolorosa realidad que nos abarca:

Milagro Sala, presa política, sigue injustamente detenida. La invisibilización de su persona, de la Tupac Amaru y su situación agrava el hecho. Hemos participado como grupo el 7 de julio del acto en la ex ESMA. Allí también hemos manifestado el reclamo por la libertad de Alejandro, “Pitu” Salvatierra. Su posterior liberación, aunque continúe el proceso, no quita gravedad a los “escarmientos” que ciertos sectores del Poder Judicial –en este caso el multidenunciado Juez Bonadío– parecen pretender dar a los militantes de cualquier idea política.

En coherencia con el tema de la invisibilización – en este caso de la corrupción actual – sigue sin resonar públicamente el escándalo de la presencia del Presidente y muchos funcionarios de gobierno en los Papeles de Panamá. Es curioso que el presidente reciba más reclamos por esta situación –a todas luces ilegal o ilegítima– en el exterior que en nuestro país a raíz del ocultamiento informativo de los medios concentrados de comunicación.

# Violencia política e institucional contra los derechos humanos.

* Se reconoció al que atentó contra el local de Nuevo Encuentro el 6 de marzo. Se trata de Alejandro Fabián Sidero, un informático de 47 años que fue aportante a la campaña de Cambiemos. La investigación avanzó una vez que se apartó a la policía metropolitana.

* Una cosa es investigar posibles delitos y sus responsables y otra
la persecución sistemática de “todo funcionario” del gobierno anterior. Lo ya mencionado de Milagro Sala resulta un ejemplo, la persecución judicial a la ex presidenta por parte del ya mencionado multidenunciado juez Claudio Bonadío y el juez Julián Ercolini. Esto se hace con el aval, el apoyo (o instigación) de los grandes Medios de comunicación, cuando afirman que “fajaron unas 10 cajas de seguridad” de Cristina Kirchner (Clarín, 7 de
julio 12:08 hs) para contradecir dos horas y media más tarde que “la familia Kirchner no tiene cajas de seguridad en Santa Cruz” (14:36 hs).

* Repudiamos del modo más firme posible el ataque a Tiempo
Argentino. El presidente de la Cooperativa “por más Tiempo”, Javier Borelli, aseguró que Mariano Martínez Rojas, quien a principios de año afirmó haber comprado el periódico y radio América, participó del grupo que ingresó al edificio y provocó serios destrozos. La entrada de Martínez con 15 patoteros
al lugar de trabajo deja a las claras el modo de actuar del personaje y la indiferencia y complicidad del gobierno que suele hablar a favor del pluralismo. El indecoroso papel de la Policía, dejando ir a los violentos y golpeando a los trabajadores es sin duda alguna repudiable. Y a todo esto se suma la ausencia hasta ahora de funcionarios de gobierno – incluida la ministra de Seguridad – en la redacción y la lamentable intervención del presidente calificando a los trabajadores de “usurpadores”.

* Coherente con esto fue el regreso de un desfile militar el día de
la independencia, en el que, además, lamentamos y repudiamos la presencia de personajes como Aldo Rico y el coronel Emilio Nanni. La presencia en Tucumán de participantes del nefasto “Operativo Independencia” y en Junin de los “Falcon verdes” no hace sino encender luces de alarma. La referencia presidencial a la “reconciliación” la repudiamos sin el más mínimo atisbo de duda; especialmente porque la ostentación hecha por los implicados no
muestra el menor signo de arrepentimiento, algo indispensable para que –eventualmente– las víctimas decidieran, si lo creen oportuno, otorgar el perdón. A esto se suma que Pedro Robledo, subsecretario nacional de Juventud, pidió (copiando un proyecto del partido socialista [sic]) que vuelva el Servicio Militar Obligatorio, algo que rechazamos también sin duda alguna. Canciones en inglés (incluido el Himno Nacional argentino), acceso restringido por vallas a los actos en Tucumán, una banda militar estadounidense, y otros episodios insólitos completan una triste conmemoración del bicentenario en la que estuvo ausente la rica historia revolucionaria de nuestra independencia y la fiesta popular como si sólo hubiera un futuro vago que amerita negar el presente y el pasado.

* El Inspector de la Orquesta Filarmónica de Mendoza repudió que se homenajee el 4 de julio la Independencia de los EEUU. Finaliza su texto diciendo que “En este camino de la servidumbre voluntaria, sólo faltaría que el 9 de julio le pidamos perdón a España por habernos independizado”. Pues bien, “Macri lo hizo” y ¡el día del bicentenario de la independencia!, dirigiéndose al rey emérito de España, afirmó que los próceres de la Independencia “deberían tener angustia de tomar la decisión, querido rey, de
separarse de España”. No le reconocemos al presidente autoridad como historiador como para expresar semejante desatino. Pero si le reconocemos la estrategia del mensaje oculto que revela invitar al presidente de EEUU, Barack Obama, el día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, y al Rey de España el día del Bicentenario de la Independencia.

* Como titular de la oficina anticorrupción (sin ser abogada) Laura
Alonso, recomendó a los funcionarios del gobierno nacional, que hasta el mes de diciembre se desempeñaron como CEO’S, evitar firmar personalmente los contratos del Estado que beneficien a “sus” empresas para no ser alcanzados por la Ley de Ética Pública. No cabe duda que está de los dos lados del mostrador. Exigimos su renuncia por conflicto de intereses. Celebramos la
renuncia de Darío Lopérfido, y esperamos ansiosos otras que hemos pedido desde este espacio en cartas anteriores por incompatibilidad: Juan José Aranguren, María Eugenia Vidal, Patricia Bullrich, Gabriela Michetti…

* Mirando la Patria Grande repudiamos la condena de los campesinos de Curuguaty (Paraguay). Dicha condena, por esperada no menos dolorosa e indignante, no hace sino confirmar que en nuestros países el Poder Judicial se ha transformado en una mano ejecutora de las decisiones de los poderes económicos y se muestra cada vez más alejada de la “Justicia”.

# Un plan económico en contra del pueblo argentino.

* Macri afirmó, a los empresarios en la reunión de ACDE (Asociación cristiana de dirigentes de empresa) que “si decía lo que iba a hacer lo encerraban en un manicomio”. Hemos escuchado, en los ’90 atribuida a Carlos Menem, una frase semejante.

* El número de los pobres en nuestro país aumenta de un modo grave y preocupante: Hay 4,5 millones de nuevos pobres desde que Cambiemos llegó al gobierno según el CEPA, 5 millones más (de 22% a 35,5%) según el instituto Gino Germani, número que también sostiene la UCA. La indigencia creció de 5,71% en noviembre de 2015 a 7,89 en abril de 2016 en el Gran Buenos Aires según el mismo CEPA. La inflación interanual ya alcanza el 45,5 %.

* Con el remanido discurso acerca de la necesidad de generar “empleo de calidad” Macri inauguró la fábrica Rizobacter la cual, “curiosamente” había sido ya inaugurada el año anterior por la ex presidenta Cristina Fernández (21 de junio de 2015). Pero no habló de la permanente sangría de despidos: según Tendencias Económicas, hasta el mes de junio hubo 160.515 despedidos, con un aumento interanual del 866%. Siguen los despidos sistemáticos desde que asumió el gobierno de Cambiemos: por ejemplo 540
compañeros despedidos del Ministerio de Educación (muchos echados por un llamado telefónico), 420 empleados y 13 delegados a quienes no les renovaron el contrato en el municipio de Quilmes (aunque la presión sindical logró la reincorporaron de los 13 delegados, sigue la lucha para que reincorporen a los 420 empleados) y las mujeres del plan “Puertas abiertas”, del Consejo
Nacional de Mujeres.

* Se libera la posibilidad de compra de tierra a extranjeros
(decreto 820/2016) con las firmas del presidente y los ministros Marcos Peña, Germán Garavano y Rogelio Frigerio.

* En coherencia con esto nos unimos al MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero) y la Mesa Provincial de Tierra y “REPUDIAMOS las situaciones de atropello y violencia que están sufriendo varias comunidades y familias campesinas e indígenas de Zorro Huarcuna Dpto. Choya, Sauce Bajada Dpto. Banda, Ovejería Dpto. Pellegrini, y Bajo Hondo (Comunidad de Iaku Cachi) Dpto. J. F. Ibarra, ACOMPAÑAMOS y nos SOLIDARIZAMOS con ellas, y EXIGIMOS urgente solución a estas situaciones que están poniendo en riesgo la vida de las mismas”. La inacción de los poderes ejecutivo y judicial pone en grave riesgo la vida y el sustento de cientos de familias campesinas e indígenas.

* El INDEC afirma que el kirchnerismo “dibujó” casi 20 puntos el PBI la década pasada. Nosotros decimos que no nos parece que el trabajo, la distribución del ingreso, las jubilaciones, la inclusión social, por ejemplo, sean realmente un dibujo. Por el contrario, nos parecen derechos negados por el nuevo gobierno. Creemos que el hecho de que Argentina se haya presentado como observador en la reciente reunión en Chile de la Alianza del Pacífico no beneficiará el crecimiento y la justa distribución de la riqueza sino que, por el contrario, aumentará las importaciones que deterioran la industria nacional y regional. Rechazamos, una vez más, el ingreso a esta Alianza que profundizará la pobreza.

* Coherentemente con otras declaraciones ofensivas y cínicas sobre los datos de la pobreza Javier González Fraga replicó afirmando “me gustaría saber qué tan pobres son los pobres”. Y agregó que “por un par de meses más” vamos “a tener malas noticias”. “Tenemos que ser menos ansiosos” y esperar el efecto de estas políticas. Lamentamos tener que responderle que a menudo los pobres se mueren de hambre o frio “justo cuando estaban casi por acostumbrarse” a la falta de pan o de calor. La intervención de González Fraga es típica de un tecnócrata al servicio de una economía inhumana que observa a los pobres como una cantidad o un concepto de análisis más que a personas dolientes de carne y hueso. Podríamos extender esta descripción a la casi totalidad de los miembros de este gobierno que parecen ignorar a los pobres como sujetos de derecho.

# El tarifazo o la vida: el genocidio energético

* Celebramos el fallo de la Sala II de la Cámara Federal de La Plata
que dispuso la suspensión del aumento de la tarifa de gas en la provincia de Buenos Aires con alcance a todo el país y las diferentes medidas judiciales que frenan el tarifazo en distintas regiones ante los perversos, exorbitantes e injustificados aumentos en la luz, el agua y el gas. Y en un claro avance sobre los demás poderes de la República, repudiamos lo dicho por el presidente en relación a que si la justicia no los convalida “se
pagarán con impuestos e inflación”; el ministro de energía afirmó que será con la implementación de un “fondo Nacional de Energía” con un impuesto del 1% sobre los salarios.

* Según el bioquímico y biotecnólogo especialista en energía
Federico Bernal, "el tarifazo es absolutamente incorrecto y perjudicial para la calidad de vida de la ciudadanía en una Argentina verdaderamente industrial y económicamente desarrollada". Sostiene que "a partir del 10 diciembre de 2015 la energía es utilizada como una poderosísima herramienta de ajuste para la desindustrialización y la recesión económica, que es lo
que busca la administración de Mauricio Macri". Para el especialista, el término tarifazo quedó corto y ya no es solamente un incremento del valor de los servicios públicos. "Debe llamarse genocidio energético porque ya hay muertes por intoxicación de gente con monóxido de carbono y por hipotermia. Está siendo una de las variables más poderosas de ajuste”. Bernal sostiene que es mentira que íbamos a un escenario de escasez de gas. En la década del 90 sucedió lo mismo. Plancharon el consumo a partir de 1995 y después cayó drásticamente en 1999. Los CEO`s extorsionan al pueblo con mentiras para favorecer los intereses de sus empresas.

# La corrupción en la Iglesia.

* La relación entre la fundación Convivir y el Sedronar (y algunos
sectores de la Iglesia) nos resulta preocupante y muy poco transparente, particularmente en el manejo y control de los fondos. En este sentido y a raíz de los desmanejos económicos del fallecido obispo de Mercedes-Luján, Rubén Di Monte, la Conferencia Episcopal Argentina hizo público un lavado documento sobre la corrupción en la Iglesia. Sería de desear que la investigación se profundice: al interno de la Iglesia era sabido lo de las ayudas del ex obispo para conseguir oportunas declaraciones papales a fin de favorecer a su amigo ex presidente, hoy senador. Y no parece que esto sea ajeno a un extenso – en tiempo y cantidad – manejo turbio de dineros.

* El obispo emérito de San Isidro, Pedro Alcides Jorge Casaretto
hizo unas declaraciones sobre la corrupción en el gobierno pasado: “quiero seguir creyendo que la Justicia va a tomar esto con mucha seriedad, quiero seguir creyéndolo y además creo que en este momento hay mucha presión social (sic) que va a ayudar a que la Justicia avance en estos casos”. Se parece bastante, debemos decirlo, a continuar presionando en una sola dirección al
Poder Judicial sin que parezca preocupado por gravísimos casos de corrupción del presente gobierno. En general los obispos argentinos no parecen inquietos por las enormes distorsiones de la economía que están marginando a un amplio sector de la población a una angustiante miseria.

* Ya hemos señalado, y recientemente también otros lo han hecho, que desde sectores afines al gobierno y medios hegemónicos se ve una campaña crítica a la persona del Papa Francisco. El sedicente diario filocatólico “la Nación” logró una pequeña entrevista de uno de sus periodistas principales, Joaquín Morales Solá. Mezclando textos del Papa con interpretaciones personales del autor, la idea principal (para no mostrar al Papa como crítico del actual gobierno) fue resaltar que Francisco dijo: “no tengo nada personal con Macri”. Debemos decirlo enfáticamente: Nosotros tampoco tenemos nada personal con el presidente Macri. ¡Tenemos todo con sus políticas! No nos interesa saber si es bien nacido o noble, lo que tenemos claro es que sus políticas matan, y es esto lo que denunciamos del modo más claro posible en nuestras cartas al pueblo de Dios.

* En otra versión de la misma violencia repudiamos el robo a la
Parroquia Ntra. Sra. de Fátima, de la Isla Maciel en la que es párroco Francisco “Paco” Olveira, compañero nuestro; nos resulta imposible desligar estos hechos de algunas intervenciones nuestras, o incluso de nuestro accionar pastoral. Agradecemos las muchísimas adhesiones y solidaridad de tantas personas e instituciones.

# Celebramos

* Celebramos – como ocurre en varios otros casos a lo largo de este año – los 40 años del asesinato y martirio de los curas y seminaristas Palotinos. Hacemos memoria de su testimonio y esperamos ser capaces en su caso, y el de tantos otros, de seguir sus huellas y recorrer su camino. Y esperamos también justicia en la muerte dudosa de Carlos H. Ponce de León, obispo de San Nicolás (11 de julio de 1977) de quien tantos creemos que se
trató de un asesinato.

* Adherimos al texto firmado por el Plenario Abierto del Frente para la Victoria de Bahía Blanca (10 de julio) con motivo de la visita del presidente a la ciudad.

Caminando junto a Jesús estamos llamados a seguir sus huellas. Y a mirar con sus ojos. Es con esta mirada que no podemos ni queremos callar. Miles de hermanas y hermanos están tirados y golpeados por un modelo asesino al borde del camino. Esa mirada nos impulsa a hablar y anunciar a quien quiera oírlo que Jesús quiere un mundo distinto al que se nos impone, un mundo de
hermanas y hermanos. ¡Y ese mundo es posible!

miércoles, 13 de julio de 2016

LECCIÓN DE ANTIHISTORIA, Por Horacio González (Fuente: Página12, 11/07/16)



Horacio González
Horacio Gonzáles nos propone una mirada vívida de la historia, con sus matices, severas contradicciones y ardientes incumplimientos, frente a los desangelados actos celebratorios de los 200 años de la indepedencia del país hechos por el gobierno, "Pasar por alto las singularidades, los desvíos y excepcionalidades del mundo histórico, es propio de los poderes tecno-gerenciales, que con sus tegumentos jurídicos emiten continuamente imágenes de arrasamiento de las incertidumbres y destinos cruzados que hay en toda existencia colectiva", dice.



En este escueto 9 de Julio, como conmemoración abollada y escuálida, hemos visto sorprendentes publicidades, repletas de simulados bucolismos, de mansos folklorismos y un ignorante acervo oficial de opiniones que demuestran un preocupante desprecio por la historia. Sin embargo, el desprecio garantiza la proliferación de lugares comunes que finalmente tienen usos múltiples. Trivializan el paisaje, desdeñan genealogías políticas, excluyen las primicias artísticas y no perciben ningún drama en la naturaleza. Pero la expresión desarticulada de ideas, no obsta para que la historia despojada de matices, retorne brutalmente al presente, con un proyecto no declarado de maniatar toda vitalidad social con una soterrada reivindicación de los momentos más oscuros de la historia contemporánea. Esta efeméride les ha servido para ofrecer la visión de un mundo plano y uniforme. La tierra plana siempre fue una creencia de espíritus menores, pues en todas las épocas, la gran filosofía, la metafísica y la teología eligió la forma esférica para representar el planeta.

Más allá de lo que bruscamente se le endilga, una abaratada idea de globalización, ellos son la esfera destruida por el plano. Aquí lo que llamamos “globalización” es una forma empecinada e imprecisa de aplanar, extenuar y abatir las asincronías históricas. Todo lo que tiene la historia de “desigual y combinado” es desmantelado por escenografías chatas y desapasionadas, donde solo subsisten los ritos nostálgicos en lejanos patios escolares, por la vía de un virulento retroceso pedagógico de la conciencia ciudadana. Pasar por alto las singularidades, los desvíos y excepcionalidades del mundo histórico, es propio de los poderes tecno-gerenciales, que con sus tegumentos jurídicos emiten continuamente imágenes de arrasamiento de las incertidumbres y destinos cruzados que hay en toda existencia colectiva. Las honras oficiales prefirieron dejar en pie a Favaloro y al Jaguareté. Son escasas efigies, cada una en lo suyo, que nada tienen de objetables. Pero en su exigüidad nos permiten apenas la benevolente invocación de una agraciada fiera de sugestivo nombre guaranítico, y por otro el recuerdo del médico angustiado y suicida, parvo en definiciones más ambiciosas, pero lector de Martínez Estrada. Ni el admirable felino ni el extraño facultativo pueden resolver la penuria iconográfica y la sequedad de imágenes, filtradas por espíritus olvidadizos y lacónicamente informados.

Todos los dichos por los actuales gobernantes sobre esta conmemoración son penosas interpretaciones de un pasado fijo, pegado con chinches en el telgopor, que sin embargo tiene de vigorosamente actual un repertorio de amenazas y sorprendentes y rendiciones del sinuoso avatar nacional ante las plantas elefantinas del Borbón. Han racionalizado linealmente los sucesos de julio de 1816, como si se tratara de los dibujos de un mundo raso, sin las ondulaciones y quiebres que determinan toda asociación humana. La publicidad oficial y el propio presidente han insistido en una extraña idea de independencia. Lo que habitualmente se refiere a las relaciones de dominación y sujeción entre países, lo remiten a la “independencia personal”, a “estar cada día un poquito mejor”, a “tomar tus propias decisiones”. Confunden los procesos de autonomía nacional con la ideología del “emprendedor”, del “self made man” o del beatífico empleado al que le obligan a poner cara radiante frente al yugo cotidiano, prohibiéndole además el último, pobre y maltrecho recurso de la “viveza criolla”. Macri parece considerar a un evento complejo como éste como una reunión más, un poquito más problemática que otras, de concesionarios de supermercados ante nuevos métodos de comercialización. Su fraseología llena de atroces primitivismos desconoce las profundas significaciones que encierran los congresos del siglo XIX en cuanto al malogrado constitucionalismo, la imperfecta forja de derechos colectivos y las magras utopías sociales amortiguadas en sangre.

Se sorprenderían los predicadores de la felicidad futura si dijéramos que los eventos que conmemoramos tienen también la oscura atracción de constituirse en proyectos fallidos. Son señeros en sus esfuerzos inconclusos, ricos en sus alarmantes desvíos, y poderosos en sus ensoñaciones desmanteladas. En parte, se correspondían con la cruda realidad de estilos políticos sospechosamente parecidos a los que hoy elaboran la complaciente pedagogía sobre el 9 de Julio del 16 en la remota Tucumán, y en parte era lo que palpitaba en esa tragedia parca, que tocaba cuerdas cuya hondura no atinaba a comprender cuando proponía un Monarca Inca o cuando atinaba a redactar la declaración independentista con los idiomas subyacentes pero mayoritarios.

Diluido, destruido el Congreso por una Constitución desafortunada, en 1819, no por eso deja de demostrarse que las leyendas nacionales tienen una rara selectividad para rescatar muy sumariamente, y obtener lo que importa, de estos eventos múltiples, rodeados como un inesperado cometa de toda clase de detritus y polvillos que ennegrecen la atmósfera. Un agraciado concepto del acervo de Bolívar lo encontramos en la idea de Congreso Anfictiónico, como se sabe, su gran fracaso de 1826, diez años después de las justamente festejadas jornadas del Tucumán en la casita de Francisca Bazán de Laguna, que pasó a la historia por la efectiva insistencia de nuestras maestras de segundo grado, y donde Laprida presidió la sesión fundamental, cuya presencia se cuela siempre en nuestros recuerdos por los cuadernos escolares que llevaban su nombre y el tremendo alegato de Borges en el “Poema conjetural”.

Consultemos la edición de La Gazeta de Buenos Ayres en su largo editorial anónimo del 6 de diciembre de 1810, para considerar como debería ser una lección de historia. Leemos allí un raro artículo del cual vacilaríamos hoy en decir en qué reside su revulsivo interés. Su adicional atractivo estriba en que no sabemos quién lo ha escrito, usando una vigorosa primera persona. No podemos rebajar su importancia en virtud de las atormentadas acciones que luego se desarrollarían por el mismo asunto, a saber: se trata, eminentemente, de la cuestión del federalismo o cuestión anfictiónica (semejante a la construcción federativa). El articulista cita a Jefferson, quien había trazado un idílico panorama de las formas de resolución de conflictos entre las tribus indígenas de Norte de América, con una mezcla de federalismo y patriarcalismo. Lo compara también a los cantones suizos con una “dieta general” que respetaba que cada cantón eventualmente se atuviese a formas democráticas, o bien aristocráticas.

El autor (¿Moreno?) condena el espíritu anfictiónico, dando ejemplos provocativos de una imposibilidad, adelantándose muchos años con esta condena al Congreso que luego citará Bolívar en 1826 (en Panamá, su istmo de Corinto) admitiendo la suave y entusiasta comparación entre el istmo de Paraná y el que une la Hélade con el Peloponeso. (El canal de Corinto antecede en algunos años al Canal de Panamá). Se trataría de las imposibilidades geográficas que harían inútil al federalismo sin que eso suponga volver al Rey. Fijarse en la grave razón de las distancias geográficas lleva a preguntarse: ¿qué hacer con Filipinas, o quién “conciliaría nuestros movimientos si no tenemos con México más relaciones que con Rusia y Tartaria”? Los congresos anfictiónicos de la Antigüedad, prosigue el ignoto escritor de la Gazeta, únicamente se referían al ordenamiento del culto de Delfos, a fin de unirse solo en términos del ejercicio de lo sagrado.

El severo articulista no parece entonces ver otra salida que una mínima fraternidad entre las provincias que están imbricadas en el proceso de emancipación, y que al mismo tiempo evite la disensión interior. ¿Quién escribió estos extraños párrafos, que motivarán luego guerras civiles y estruendosos fracasos políticos? Al leerlos, se tiene el mismo sentimiento de provisoriedad reflexiva y frágil autoría que alberga el lector futuro. Sentimientos no diferentes que tendría el ignoto espectro del pasado que los ha escrito. Son tiempos cuya sabiduría está esparcida en lecturas que no parecen más que chispas de raciocinios apenas insinuados.

El Congreso de Tucumán declaró la independencia de un país que ya es otro, que ni territorialmente, ni lingüísticamente, ni socialmente, ni económicamente, pertenece a nuestra esfera contemporánea. Pensarlo desde nuestro presente requiere despojar la historia de malezas pero respetando toda hojarasca. El articulista de 1810, al decir la palabra griega “anfictiónico”, que significa “fundación conjunta”, pronuncia ya la sentencia que devela la fragilidad del Congreso del 16 –marcha con la Independencia hacia el Pacífico, hazaña que hasta Carlyle saludara–, pero como bien notó Alberdi, dejó desprotegido al Alto Perú. Y también clava una espina al Congreso panameño bolivariano citado dieciséis años después. ¿Pero importa decirlo hoy, desbarata la felicidad de nuestros escolares y la cabalgata ritual de las personas que honrosamente se visten ahora de gauchos? Al menos en un caso sí importa, pues estas rendijas de la historia son una lección que repite sus oscuros cánticos. Es como si Moreno le hubiera advertido a Laprida y luego al propio Bolívar sobre los riesgos del ambicioso pero ingenuo proyecto de hacer el Congreso constituyente de “fundación conjunta” en Panamá, incluyendo a Estados Unidos, el país de Jefferson. ¡Pero Macri qué sabe de esto! En su abstinente antihistoria, puede prestar atención, pero solo si oye la palabra Panamá.

lunes, 11 de julio de 2016

POLÍTICA A DISTANCIA DEL ESTADO, Por Jorge Luis Cerletti, para Vagos Peronistas


Cerletti vuelve a cuento de problemas  vigentes, y que los gobiernos populares toman como su máxima conquista, tal es el manejo del Estado, pero dejando incólumne el sistema económico capitalista, con lo cual se reproduce el esquema de dominación, por ello brega por una política a distancia del estado, que creé redes en las experiencias micro, "Portador de estas virtudes, el zapatismo resulta un buen ejemplo de irradiación de ideas y de prácticas consecuentes".




Jorge Luis Cerletti

Política a distancia del Estado es un principio básico que identifica a distintos grupos  que luchan por la emancipación y se oponen al capitalismo. La asunción de dicho principio presenta una doble y gran dificultad, diría de tipo espacio-temporal: 1º) enuncia un concepto de carácter universal que hoy sólo es asumido a nivel de grupos locales; 2º) paralelamente, implica un prolongado e impredecible decurso de tiempo respecto de su generalización en el escenario político de las diferentes sociedades (no así de las ideas que trascienden las fronteras). Luego, exige aperturas que generen senderos compatibles con tal enunciado lo que supone una verdadera apuesta política. Obviamente, el proceso de realización conlleva múltiples dificultades cuya problemática trataré de esbozar a continuación.

En la actualidad, debido a la hegemonía mundial del capitalismo, los lugares donde se procura la realización de esa política se limitan a espacios micro. No obstante, sus iniciativas se proyectan en dos esferas: la nacional y la internacional que están fuertemente relacionadas en términos políticos, económicos y culturales. Y puesto que aún no se crearon reales alternativas al capitalismo, son previsibles prolongados y azarosos emprendimientos para su desarrollo.

Aparece entonces el campo de lo micro como el  escenario real donde es dable vislumbrar la incipiente gestación de políticas emancipatorias. Y es en ese campo de variadas expresiones y amplitud, donde surgen las aperturas que portan la marca de su pertenencia nacional. Ámbitos donde se da la actividad socio política de grupos y movimientos que, desde el punto de vista de las ideas, pueden trascender sus límites físicos apoyados en su creatividad y potencia. Portador de estas virtudes, el zapatismo resulta un buen ejemplo de irradiación de ideas y de prácticas consecuentes. Mas, el cerco político cultural que produce el poder dominante que es la usina de la subjetividad social, muestra uno de los grandes obstáculos con que tropieza la realización de toda política emancipatoria. Por un lado, aumenta el aislamiento de  lo micro al quedar desvirtuada la “democracia” representativa que sirve al poder instituido. Por otro, sostiene al Estado como insustituible organizador social a la vez que  oculta su histórico e indisociable rol como soporte institucional de la dominación. Aclaremos que la actual  incidencia e ingerencia de las grandes Corporaciones sobre el Estado, no lo sustituyen sino que lo adecuan a sus intereses para legitimar su imperio en sintonía con el que ejercen las potencias mundiales.

Ahora bien, a la naturalización de la existencia del Estado se contrapone la idea innovadora de la “política a distancia del Estado” como parte constitutiva de un proceso emancipatorio, es decir, a favor de una sociedad más justa e igualitaria liberada de la explotación y la dominación propias del sistema capitalista. Esta apuesta innovadora que también cuestiona el rol tradicional de los partidos, no significa ignorar las contradicciones que se generan en torno a las luchas y los conflictos de la política realmente existente. Luego, los rasgos comunes y definitorios de los Estados y los partidos, no excluyen situaciones con protagonismos circunstanciales que  conlleven sesgos favorables a la causa de los de abajo. De allí que, al considerar la cuestión de la “distancia”, sobrevienen problemas de interpretación pues no se trata de una incontrovertible distancia matemática.   

Para encarar dicho problema es oportuno considerar el significado de la hegemonía. Ésta presupone la existencia de diferentes actores y sectores sociales. En el capitalismo la principal fuente de poder emana de lo económico. De allí que el gran capital cuyos máximos exponentes son las Corporaciones, comanden la política y las relaciones sociales en la gran mayoría de las naciones y en el orden mundial contemporáneo.

Aquí es conveniente hacer un breve paréntesis acerca de la lucha de clases. Asumida por el marxismo como motor de la historia, hoy aparece desdibujada. Es que la hegemonía de la gran burguesía (los dueños del gran capital) es tan agobiante que su clásica opositora, la clase obrera, no sólo está debilitada sino que en buena medida resultó cooptada por su antagonista. Desde las últimas décadas del siglo pasado, en la contradicción Capital-Trabajo, se deterioró o desapareció el sujeto político del 2º término ya que el proletariado dejó de serlo si es que alguna vez lo fue. Su carácter de sujeto revolucionario se desvaneció sustituido por la representación que se arrogaron los partidos comunistas, sus vanguardias y el Estado. En modo alguno esto lo excluye como parte de las resistencias emergentes en el seno de la sociedad. Sí obliga a repensar la cuestión de las clases sociales en una etapa en que varía el perfil de las mismas y en la que el desarrollo tecnológico opera cambios internos unido a la volatilidad del capital que relativiza el anclaje territorial del trabajo.

 Este esbozo esquemático ligado al tema de la hegemonía, replantea la cuestión de las clases y del sujeto de ruptura (protagonista de un cambio de orden social). Y es una de las  deudas pendientes cuya síntesis mayor es la carencia en todo este período de alternativas al capitalismo. Vale decir, la ausencia de opciones reales capaces de gestar  procesos de superación de este injusto sistema.

Volviendo ahora a la cuestión de la distancia al Estado resurgen su complejidad y las contradicciones que lo rodean. Pues así como me parece clara la naturaleza del Estado, los arduos interrogantes remiten a su presumible larga vigencia y a las luchas sectoriales que tiñen a la política realmente existente ya que, en lo fundamental, se lucha por el control del Estado. Y como ya señalé, los conflictos se agudizan en términos políticos  cuando el control circunstancial del Estado pasa a manos de gobiernos que no representan al gran capital tal como ocurrió en varios países sudamericanos, incluido el nuestro. Procesos en los que las contradicciones muestran distintas facetas pero lo común, al margen de lo discursivo, es que no cuestionan al orden capitalista y se desenvuelven sujetos a su legalidad sistémica lo que los torna vulnerables. Esto se manifiesta al producir medidas que favorecen al campo popular afectando intereses de los sectores de capital concentrado, de adentro y de afuera, lo que origina sus enfrentamientos. En su disputa por el control del Estado, crean un clima político (denominado populista) que convoca a las masas populares desde una construcción piramidal con fuertes liderazgos. Y dada la inexistencia de una burguesía nacional como expresión de poder favorable a la independencia del país, tratan de utilizar y desarrollar los recursos del Estado. Empero, los obstáculos con que chocan testimonian las limitaciones de lo nacional en este período eufemísticamente llamado “globalización”.

Entonces, ¿cómo articular las políticas micro que impulsan la emancipación dentro de este panorama político social en el que nos desenvolvemos? Está clara la necesidad de gestar redes en las que se vinculen los diversos grupos micro. Pero por más que crezcan, de algún modo deben insertarse en la problemática nacional y no precisamente en el sistema partidario. Si nos aislamos, tendemos a crear “micro-islotes”. Si entramos en las disputas electorales, sin duda nos fagocita la cooptación estatal.

Hoy nos hallamos frente a esa dualidad problemática. Y así como los espacios micro ofrecen mejores posibilidades para su desarrollo, debemos asumir que una cuestión crucial es transformar la política a distancia del Estado en alternativas al capitalismo. Por supuesto que esto implica un largo proceso donde el aporte colectivo debe sumar creatividad y una paciente labor en la construcción de senderos emancipatorios. En ese sentido, las luchas que llevan adelante numerosos grupos locales en distintos lugares del mundo, constituyen señales de que la emancipación es una causa abierta e indeclinable de la humanidad.--------                                       [ Jorge Luis Cerletti  -  julio de 2016 ]