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lunes, 19 de julio de 2021

DEMOCRACIA CULTURAL por Frei Betto



La caída de los gobiernos de los países socialista de Europa Oriental no indica el fin del socialismo, como predican los medios de comunicación capitalistas, sino el fin de la absolutización de sistemas ideológicos.

El hombre y la mujer son los únicos seres vivos que se contraponen a la naturaleza. Los demás, desde las abejas arquitectas hasta los macacos africanos que protegen sus recursos para la sobrevivencia, están todos determinados por la naturaleza. Ese distanciamiento humano con respecto al mundo natural hace que la realidad se revista de simbolismo y produce el surgimiento trascendental de lo imaginado.

            Del interés por el fuego provocado por el relámpago nace el conocimiento que despierta la conciencia. Volcada sobre sí misma, la conciencia humana sabe que sabe, mientras que los animales saben, pero ignoran la reflexión. Mediante el símbolo y el significado el ser humano se relaciona con la naturaleza, consigo mismo, con sus semejantes y con Dios.

            Nace así la cultura, el toque humano que hace de lo natural, arte. La vida social adquiere contornos definidos y explicaciones categóricas. Del dominio de las fuerzas arbitrarias de la naturaleza se llega a las armas que permiten la imposición de un grupo cultural sobre otro. Pero cultura es identidad y, por tanto, resistencia. Aun así, la absolutización de sistemas ideológicos promete el paraíso, induciendo al dominado a sentirse excluido por no pensar con cabeza ajena.

            En el Brasil colonial, los métodos de la catequesis cristiana propagaban entre los indígenas el virus de la desagregación, y hoy en día, los dueños de explotaciones mineras y madereras, y el gobierno, se preguntan perplejos por qué los pueblos indígenas necesitan tanta tierra, si no producen nada. Los neopentecostales atacan a los creyentes de umbanda, y ciertos sectores de la Iglesia cristiana miran con solemne desprecio el candomblé, como si sus fieles aún estuvieran en un estadio primitivo de la conciencia religiosa que no les permitiera disfrutar de la belleza del canto gregoriano o la ortodoxia teológica de los libros de Ratzinger.

            La caída de los gobiernos de los países socialista de Europa Oriental no indica el fin del socialismo, como predican los medios de comunicación capitalistas, sino el fin de la absolutización de sistemas ideológicos. Con la herencia estalinista, se derrumban todas las estrategias hegemonizadoras de la cultura, y la idea misma de “evolución cultural”. No hay culturas superiores, hay culturas distintas, social e históricamente complementarias. Agonizan las versiones totalizadoras en todos los terrenos de la producción de sentido político, económico y religioso.

            Quien pretenda ignorar las señales de los tiempos tendrá que apelar al autoritarismo para infundir temor y terror. Sabemos ahora que incluso en la América Latina no hay una cultura única, sino una multiplicidad de culturas –indígena, negra, blanca, sincrética— a las que explican sus propios factores internos. Esa polisemia de sistemas de sentido es una riqueza, aunque amenace el poder de quienes imaginaban que era posible restaurar la uniformidad medieval.

            A más de 500 años de la llegada de Colón a las Américas –una invasión genocida que algunos llaman “encuentro de culturas”— conviene recordar esos conceptos antropológicos. Y ahora la democracia impregna también la cultura. Cada hombre o mujer, grupo étnico o racial, descubre que puede ser productor de su propio sentido de vida y, así, cambiar la historia. Es lo que nos enseñan los ejemplos y las obras de Martí y Fidel.

            Afortunadamente, el propio Jesús nos ilustra la diferencia entre imposición y revelación. Se impone al pervertir la naturaleza del poder (Mateo 23,1-12). Pero revelación significa “retirar el velo”: ser capaz de captar los fragmentos culturales de cada pueblo y reconocer las primicias evangélicas que contienen, como afirmó el Concilio Vaticano II.

            Además, Dios no habla latín. Prefiere el idioma del amor y la justicia. Y esa lengua la incorpora y la entiende toda cultura.

 

Frei Betto es autor, entre otros libros, de Diário de Fernando – nos cárceres da ditadura militar brasileira (Rocco).


viernes, 1 de enero de 2021

FELIZ 2021 por Frei Betto

 

 


   

  Para ti y para mí un feliz año nuevo. No un mero cambio numérico del calendario, de quien mantiene su cuerpo inerte, apresado en las raíces de la insensatez. Ni la sucesión de días que se repiten en el giro cíclico de los antiguos griegos, desprovistos de sentido histórico. Ni la multiplicación de las arrugas que se acumulan en nuestros corazones, oxidadas por la cobardía y la nostalgia de no ser lo que se es.

Hago votos por un año nuevo capaz de reencender en nosotros energías generosas, conciencia crítica, solidaridad discreta, afectos adormecidos, y la irrefrenable vitalidad de quien reinventa el amor cada día. Un nuevo tiempo de alegorías, en el que la poesía nos embriague el alma y la vacuna salve nuestras vidas.

Un nuevo año libre de soberbias, de evocaciones ególatras, de rencores asfixiantes y de la indecible envidia causada por la felicidad ajena. Año libre de rumores nefastos, incontinencia de la lengua, indiferencia al dolor y exacerbación de todo aquello que en nosotros va esculpiendo el perfil ácido de la deshumanización.

Para ti y para mí deseo un año nuevo en que cada mañana resuene como el canto de laudes bajo el esplendor de un revolotear de pájaros. Y que nos despertemos con la caricia de oír buenas noticias. Que nuestros gestos sean expresiones litúrgicas de bienamar y de gratitud.

No deseo un año nuevo de viejos vicios arraigados, como el no considerar suficiente lo necesario, acumular cosas superfluas en las gavetas de la casa y del corazón, o el silencio ante las injusticias. Ningún año puede ser nuevo si vamos arrastrando por ahí nuestras almas incendiadas por la ira, el humor unido al rencor, el orgullo como escudo ante quienes nos indican nuestros errores.

Quiero, para ti y para mí, un año nuevo en que el compartir el pan instaure la paz y en el que toda pasión aflore en amor duradero. Un año en el que el tiempo se desanude como un tejido fino y transparente, llevándonos por la ruta de lo transcendente. Año de silente contemplación del milagro de la Creación y cuidadosa protección de la madre naturaleza.

Hago votos de que en el 2021 la ceguera apague nuestras fútiles ilusiones y que renuevos de saludables quimeras bordeen el camino que conduce a lo más íntimo de nosotros mismos. Que sea para nosotros un año de mucha fortuna, lleno de proyectos promisorios, destituido de mezquindades y perjurios.

Buen año es el que trae efervescencia espiritual, el vino para embriagarnos de lo sagrado, el alma tejida de alegrías inefables, los pasos movidos por la voluntad alada, el vigor juvenil del que no encara la vejez como una enfermedad. Un año para renovar antiguas amistades, liberarse de apegos voraces, cambiar la charlatanería por el banquete reflexivo de los libros y dejar que la música inunde nuestros más recónditos sentimientos.

Año nuevo es el que transfigura nuestras más secretas intenciones y proyecta luz en los caminos excavados por cada una de nuestras actitudes positivas. Así, habrán de caer las escamas de nuestros ojos, los oídos acogerán la melodía sideral, nos embriagará el perfume del optimismo, y de nuestros labios brotarán cantos de aleluya.

Para ti y para mí, que el año 2021 sea nido de fértiles esperanzas y senda primaveral rumbo a otros mundos posibles. En la mesa, la gratuidad inconsútil; a la puerta, nuestras resistencias desarmadas; en la sala, un rumor de ángeles. Y que la casa entera sea un reducto de sabores y saberes agradables al paladar y a la inteligencia.

Sea nuevo, para ti y para mí, el año entrante, no por reiniciar la sucesión de meses, semanas y días, sino por revitalizar nuestros buenos propósitos, librarnos de la apatía ante los desafíos demandados por la utopía y arrancar de nuestra alma toda hierba maligna sembrada por ambiciones desmedidas.

Nuevo por inocularnos la modestia traslúcida de abuelas afectuosas, el fervor espiritual de los místicos, la exuberancia de los bailarines que multiplican las potencialidades del cuerpo. Año de romper las barreras del prejuicio, derribar los cercos de la ganancia, fertilizar con semillas altruistas el suelo que pisamos.

Para ti y para mí, un feliz año nuevo en el que la vida sea celebrada diariamente como un don de Dios, dádiva amorosa, encantadora aventura.



Frei Betto es escritor, autor de “El arte de sembrar estrellas”, entre otros libros. Librería virtual: freibetto.org

Traducción de J.L.Burguet

Frei Betto es autor de 69 libros, publicados en Brasil y en el extranjero. Puedes adquirirlos con descuento en Librería Virtual - www.freibetto.org Allí los encontrarás a precios más económicos y los recibirás en casa por correo.

www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.

Copyright 2020 – Frei Betto - 


QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 69 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base, del Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, y de la FAO, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.

domingo, 29 de noviembre de 2020

LA COVID EXIGE LA BIOPOLÍTICA por Frei Betto




 
            Antes de la pandemia, el mercado financiero determinaba la actividad política, incluso en el sector de la salud. Brasil es un caso típico. Desde 2016, cuando se aprobó la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) 95, que congeló por veinte años el presupuesto de la salud, los recursos de ese ministerio están en caída libre. (…) El gobierno no ha respetado la exigencia constitucional de dedicar a la salud al menos el 15% de los ingresos de la Unión. (Datos del Consejo Nacional de Salud).

A inicios de noviembre, el economista francés Robert Boyer lanzó su libro Les capitalismes à l’épreuve de la pandémie [Los capitalismos ante la prueba de la pandemia] (París, La Découverte), en el que analiza el impacto de la Covid-19. Descarta buena parte de la terminología empleada en los análisis económicos de la nueva anormalidad. No hay recesión, un fenómeno endógeno de los ciclos económicos, sino decisiones gubernamentales de restringir la actividad económica a lo esencial. Los gobiernos “congelaron” la economía. Los “planes de estímulo” son, de hecho, compensaciones a las empresas por los daños sufridos.

La economía pandémica ha demostrado que la tercera parte de la capacidad productiva no tiene un valor “indispensable”. Y provoca el descenso del nivel de vida medio. Hay caídas significativas del PIB y un mayor empobrecimiento, agravado por el desempleo.

En lo adelante la tendencia será el predominio de la economía de plataformas, protagonizada por GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon). En esa nueva economía, el repartidor de Amazon tendrá más importancia que un ingeniero aeronáutico. Será una economía de poco valor agregado, un nivel mediocre de calificación y reducidos aumentos de la productividad. Eso significa que la pobreza y la desigualdad social tienden a agravarse.

Antes de la pandemia, el mercado financiero determinaba la actividad política, incluso en el sector de la salud. Brasil es un caso típico. Desde 2016, cuando se aprobó el Proyecto de Enmienda Constitucional (PEC) 95, que congeló por veinte años el presupuesto de la salud, los recursos de ese ministerio están en caída libre. En 2019, la disminución fue de 20 mil millones de reales. En 2017, las inversiones en servicios públicos de salud representaron un 15,77% de la recaudación de la Unión. En 2019 descendieron al 13,54%. El presupuesto de 2017, del orden de los 142 mil 800 millones de reales, cayó a 122 mil 600 millones en 2019. En 2020 se produjo un ligero incfemento: 134 mil 800 millones. La PEC bloqueó 95 mil millones, a pesar de la pandemia. El gobierno no ha respetado la exigencia constitucional de dedicar a la salud al menos el 15% de los ingresos de la Unión. (Datos del Consejo Nacional de Salud).

La Covid-19 invirtió el rumbo de las cosas. Ahora es la salud la que determina el nivel de actividad económica del país. Por eso el mercado aguarda la vacuna como quien espera al Mesías. Solo entonces podrá decidir con seguridad dónde invertir sus billones de dólares y euros.

La nueva anormalidad tiene el lado positivo de que elimina cualquier hipótesis de privatización de la salud, aunque la propuesta venga disfrazada de SPP: Sociedad Público-Privada. El pánico en las bolsas de valores, la caída del precio del petróleo, la paralización de los préstamos bancarios y las inversiones, la flexibilización de la ortodoxia presupuestario son todos reflejo de un hecho nuevo: la salud pública, tan subestimada hasta febrero de 2020, ahora es una prioridad.

El supuesto dilema de los gobiernos –enfatizado por Bolsonaro--, salvar vidas humanas o la actividad económica (y en Brasil el gobierno optó por lo segundo) ha demostrado ser enteramente falso. Muchos gobiernos, como los de la Unión Europea, se consideraron capaces de gestionar el momento en que el perjuicio económico superara el precio de la vida humana salvada. Podían confiar en los científicos. Pero la Covid-19 demostró estar por encima de los conocimientos científicos. Cada nuevo virus presenta características nuevas.

Llevados contra las cuerdas del ring, los gobiernos se preguntaban qué hacer, ya que se dieron cuenta de que no es posible salvar la economía sin salvar a las personas. Aumentaron entonces las exigencias de confinamiento, lo que provocó una oleada de reacciones por parte de quienes sentían irrespetadas sus libertades individuales. Vino la flexibilización. El virus lo agradeció. Él, que se veía amenazado de extinción, encontró en las aglomeraciones una multitud de nuevos hospederos.

La extrema derecha ha explotado la segunda ola de la Covid-19 ante las nuevas medidas restrictivas. El miércoles 18 de noviembre salieron a las calles alemanas miles de personas con pancartas en las que se leía “¡Paren la mentira de la pandemia!”, “¡No a la vacunación obligatoria!”

Esos extremistas aprovechan la incomodidad causada por el confinamiento, en el cual muchos enfrentan la pérdida del empleo y la depresión, para robustecer sus banderas anticientíficas de supremacía blanca y odio a los inmigrantes. Quieren que los gobiernos no canalicen sus recursos hacia redes de protección social y sanitaria. ¡Que mueran los pobres! ¡Los ancianos! ¡Los desempleados! Como repite Bolsonaro, “la muerte es el destino de todos”.

Robert Boyer afirma que ya no se puede abordar la economía como en el período prepandemia. Y los gobiernos no tienen más opción que avanzar hacia la biopolítica: hacer de la preservación de vidas humanas y de la naturaleza su prioridad. Entonces quién sabe si la humanidad se dará cuenta de que no necesita de tanto confort, consumo e innovación tecnológica. Para ser feliz basta una vida digna con la garantía de los cuatro derechos humanos fundamentales: alimentación, salud, educación y cultura.


Frei Betto es autor, entre otros libros, de Diário de quarentena – 90 dias em fragmentos evocativos (Rocco). Librería virtual: freibetto.org


Frei Betto es autor de 69 libros, publicados en Brasil y en el extranjero. Puedes adquirirlos con descuento en Librería Virtual - www.freibetto.org Allí los encontrarás a precios más económicos y los recibirás en casa por correo.




Traducción de Esther Perez


Copyright 2020 – Frei Betto - 



QUIÉN ES FREI BETTO


El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 69 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base, del Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, y de la FAO, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.


jueves, 3 de octubre de 2019

LA FAZ AUTORITARIA DEL NEOLIBERALISMO, Por Frei Betto



Por paradójico que parezca, la ley se ha convertido en una herramienta del neoliberalismo para erosionar la democracia. El Estado de Derecho está siendo demolido desde adentro, para servir solo a los intereses de la elite.

El tan esperado derrumbe del neoliberalismo a partir de la crisis financiera de 2008 no se produjo. Todo lo contrario: se fortalece con nuevas estrategias.

El neoliberalismo es más que la imposición de políticas de austeridad, privatización del patrimonio público, dictadura de los mercados financieros. Implica una racionalidad de alcance mundial que va de la economía de mercado a la subjetividad de las personas. Anula la soberanía de los países al someterlos a los dictados del FMI, el Banco Mundial y la Unión Europea. Traza una línea divisoria entre la parte de la humanidad con acceso al consumo y la inmensa multitud privada hasta de derechos elementales como la alimentación, la salud y la educación.

El neoliberalismo ya no necesita hacerle concesiones al Estado de bienestar social, pues desapareció la amenaza comunista. Ya no necesita posar de demócrata. Ahora, la imposición de un único modelo económico debe ir acompañada por la imposición de un único modelo político, el autoritario, a fin de favorecer la acumulación de capital y contener la insatisfacción de amplios sectores de la población sin derecho a los bienes esenciales de una vida digna.

Los estrategas del neoliberalismo saben que sus políticas causan exclusión y sufrimiento. Saben también que es necesario contener la insatisfacción de los excluidos a fin de evitar una explosión que daría por resultado el caos política o una revolución. Por tanto, canalizan la miseria y la pobreza hacia el alivio virtual de la religión, convirtiéndola, de hecho, en “opio del pueblo”, capaz de aplacar la revuelta e inducir un espíritu de sacrificio. Concentran el resentimiento y el descrédito de la democracia y transforman en chivos expiatorios a los partidos y los políticos que critican el neoliberalismo. Hacen converger la baja autoestima y la tendencia actual a la adopción de pautas identitarias en un amplio sentimiento de identidad nacional signado por la xenofobia.

En resumen, encubren las causas de los males sociales y recubren sus efectos con ideologías que, al hacer opacas las causas, enconan los ánimos ante los efectos. Por eso el neoliberalismo muestra ahora su faz más autoritaria, con la construcción de muros que separan naciones y etnias; la supremacía del poder ejecutivo sobre el legislativo y el judicial; la desinformación mediante las redes digitales; el culto a la patria; y la ofensiva descarada contra los derechos humanos.

Por otro lado, reduce los impuestos de los más ricos, precariza las relaciones laborales, suprime políticas sociales, disminuye las inversiones en la educación, acelera las privatizaciones y considera la protección socioambiental un estorbo para los intereses del capital.

Henry Giroux califica de “fascismo neoliberal” la formación política caracterizada por la ortodoxia económica, el militarismo, el desprecio por las instituciones y las leyes, el odio a los artistas e intelectuales, la repulsa al extranjero pobre, la falta de consideración por los derechos y la dignidad de las personas, y la violencia contra los adversarios.

Las reformas propuestas por el nuevo neoliberalismo, como, en Brasil, la laboral y la de la seguridad social, tienden a la extinción de las redes de protección social: los sindicatos, las ONG, los movimientos populares y las instituciones corporativas (Orden de Abogados, Asociación Brasileña de Prensa, Conferencia Nacional de Obispos de Brasil) que defienden los principios democráticos.

¿Cómo reaccionan los vencidos? ¿Articulan las fuerzas de oposición y se posicionan a favor de la democracia? Ojalá. En realidad, los vencidos son como moscas presas en la pantalla de la lámpara, cegados por los encantos de la sociedad de consumo. No logran encontrar la salida y sufren por estar presos. Reaccionan absteniéndose en las elecciones, refugiándose en sus burbujas digitales, apoyando a quien vocifera en tono bélico. Toda rabia es la violencia introyectada en el alma.

Les resta a los críticos salir de sus redomas académicas para ayudar a los vencidos a descubrir que poseen una fuerza capaz de voltear el juego e instaurar la democracia.


Frei Betto es autor, entre otros libros, de O marxismo ainda é útil? (Cortez).


Traducción de Esther Perez

Copyright 2019 – Frei Betto


QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.

martes, 24 de septiembre de 2019

CARTA BLANCA A LA TORTURA, Por Frei Betto


El presidente Bolsonaro homenajea, como a un héroe nacional, a uno de los más notorios torturadores de la época de dictadura militar, el coronel Brilhante Ulstra.

Más grave que lo que dice Bolsonaro es lo que hace. En junio firmó un decreto que eliminó los puestos del Mecanismo Nacional de Prevención y Combate a la Tortura. Siete peritos, encargados de monitorear las violaciones de derechos humanos, fueron despedidos. Su actuación pasó a ser consentida como “actividad no remunerada”.

Aunque el Mecanismo sigue existiendo formalmente, los peritos perdieron su condición de funcionarios públicos. Teóricamente, pueden realizar la función de fiscalización sin recibir una remuneración. Aun así, los peritos continuaron su trabajo durante dos meses, vinculados al Ministerio de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos. Hasta que la ministra Damares Alves, que se dice cristiana, decidió limitar la entrada de los peritos al edificio del ministerio.

El 2 de agosto, la secretaria de Protección Global del ministerio determinó que el acceso de los peritos al edificio comenzaría a controlarse. Cada uno debía solicitar permiso de entrada cada vez que tuviera ese propósito. El uso de oficinas estaría sometido a una solicitud previa, y estas podrían no estar disponibles.

En el interior del edificio, los peritos perdieron el acceso al sistema electrónico, A sus asesores técnicos se les asignaron otras funciones. Así, el gobierno le amputó los brazos y le cegó los ojos al equipo oficialmente encargado de evaluar las denuncias de torturas.

Todo ello significa querer obstaculizar en Brasil el combate a la práctica de la tortura, considerada un crimen infame, no sujeto a fianza e imprescriptible en la legislación brasileña. El Mecanismo, creado en 2013 debido al compromiso asumido por Brasil con la ONU, se dedica a investigar violaciones de derechos humanos en instituciones de privación de libertad, como presidios, hospitales y clínicas psiquiátricas.

El 12 de agosto, la Justicia de Río de Janeiro suspendió el decreto presidencial que eliminaba los cargos del Mecanismo. Una medida preliminar firmada por el juez Osair de Oliveira Jr. del 0 Distrito Federal, indica que los peritos deben ser reintegrados a sus cargos remunerados.

Lam ministra Damarez Alves, que se dice cristiana, consideró errada la decisión de la Justicia de Rio y aseguró que el gobierno apelará. “No puedo darle empleo a todo el mundo”, afirmó. “La ley no nos obliga a emplearlos. La ley nos obliga a mantenerlos en nuestra estructura y, siempre que sea preciso, a que se les llame para un trabajo específico de combate a la tortura”. Declaró también que seguirían recibiendo pasajes aéreos y dietas diarias cuando fueran llamados a prestar sus servicios.

Según el informe de la Defensoría Pública del Estado de Río de Janeiro, divulgado el 2 de agosto, uno de cada 25 presos que pasan por una audiencia denuncia haber sido torturado. ¿Y cuántos no lo denuncian por miedo a las represalias? Entre agosto de 2018 y mayo de este año, el Núcleo de Derechos Humanos recibió 931 comunicaciones de torturas. De las víctimas, 153 eran menores de edad. Entre las agresiones físicas y psicológicas descritas por los presos se destacan los golpes y las bofetadas, la colocación de un arma en la cabeza, los culatazos, las amenazas de muerte, los shocks eléctricos, la asfixia, las violaciones.

Lamentablemente, hay quien argumenta (y también se dice cristiano”: “¿Y lo que les hicieron a sus víctimas?”. Ahora bien, si vamos a adoptar la Ley del Talión, rasguemos la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Constitución, suprimamos las leyes y los tribunales, erijamos el odio, y no el amor, como principio básico de esta colectividad, que no merece los calificativos de humana y civilizada.

Resulta oportuno recordar, para aquellos que se dicen cristianos, que Jesús fue torturado y condenó rigurosamente a quienes no ven al prójimo como templo vivo de Dios que jamás debe ser profanado.


Frei Betto es autor, entre otros libros, de Minha avó e seus misteriore (Rocco), su obra más reciente

Traducción de Esther Perez

Copyright 2019 – Frei Betto - 


QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.







jueves, 18 de julio de 2019

GOBERNAR MEDIANTE EL MIEDO, Por Frei Betto


Esta es la hora de los simuladores y los arribistas. Abajo los políticos y bienvenidos los que encarnan políticamente la antipolítica, como Bolsonaro en Brasil, Trump en los Estados Unidos, Macri en Argentina, Macron en Francia, etc. En Ucrania, el comediante Volodymyr Zelenskiy, sin un partido estructurado, fue electo presidente con el 73% de los votos.

Una poderosa maquinaria ideológica que favorece la privatización del Estado, induce al pueblo a no creer más en los políticos, los partidos y el poder público. Ahora, cada quien para sí y Dios para mí. Después de la satanización del socialismo es el turno del repudio a la democracia liberal volcada a la promoción de la igualdad de derechos. Ni el pacto que sentó las bases del Estado de bienestar social merece crédito.

Las desigualdades se profundizan. Y
Frei Betto
el sistema ya no enfrenta como un problema, sino como una solución, el creciente endeudamiento de los pobres y el enriquecimiento de los ricos.

En el filme Batman, el caballero de las tinieblas, el Joker sugiere: “Introduzca un poco de anarquía. Perturbe el orden vigente y todo se convierte en caos. ¿Y sabe cuál es la clave del caos? ¡El miedo!”

El miedo lleva a las personas a cambiar libertad por seguridad. Los condominios de los ricos son verdadera cárceles de lujo. Los gastos dedicados a empresas de seguridad, blindaje de vehículos y equipos de control son exorbitantes. Y el gobierno se transforma en propagandista de la industria bélica.

La paz que todos anhelamos no será fruto de la justicia, conforme propone el profeta Isaías (32,17), sino de la correlación de fuerzas. ¡Compren armas, inscríbanse en academias de tiro, transformen sus casas en un arsenal! ¡Patria armada, Brasil!

Si el Estatuto de Desarme, la luz amarilla para la posesión y la portación de armas, no impide que los delincuentes tengan armas privativas de las fuerzas armadas, es fácil imaginar cuando se encienda la luz verde. Brasil, campeón mundial de homicidios con más de 60 000 asesinatos por año, recibe ahora un incentivo estatal para el comercio de armas. Y el gobierno no se pregunta en ningún momento por las causas de tamaña violencia. Combatir sus efectos equivale a tratar de apagar un incendio con gasolina. Como decía Darcy Ribeiro, mientras menos escuelas, más cárceles.

Muchas son las propuestas para reducir los gastos del gobierno, coronadas por la “milagrosa” reforma de la seguridad social. Y nada de medidas para recaudar más. Como el impuesto progresivo. Entre 2013 y 2016, la recaudación descendió un 13%.

Al gobierno ni se le ocurre suprimirle su paquete de prerrogativas al grupo de los de arriba: exenciones, subsidios, créditos fáciles, amnistías fiscales, etc. En 2003, las prebendas brindadas por el gobierno a los más ricos equivalían al 3% del PIB. En 2017, al 5,4%. Las exenciones tributarias equivalían al 2% del PIB en 2003. En 2017, al 4,1%. Los subsidios financieros y crediticios correspondían al 1% del PIB en 2003. En 2017, al 1,3%. Si Brasil volviera a los índices de 2003 en las categorías antes citadas, se produciría una economía del 2,4% del PIB anualmente. O del 24% del PIB en 10 años, o sea, 1,6 billones de reales de 2018, valor que es un 60% superior al que ambiciona el ministro Guedes con la reforma de la seguridad social.

Según Fagnani y Rossi (2018), gastos de un 1% del PIB en educación y salud generarían, respectivamente, crecimientos del 1,85% en la educación y 1,7% en la salud. Cada 1% de inversión adicional en Bolsa Familia y en la seguridad social incrementa la renta de las familias en 2,25% (Bolsa Familia) y 2,11% (seguridad social).

No es a gritos que se gobierna una nación y se promueve el desarrollo. Gobernar exige algo que muchos electores no quieren y no saben hacer: política. El arte de buscar consensos y erradicar las causas de los problemas más graves. Pero eso no es cosa de aficionados. 


Frei Betto es autor, entre otros libros, de Fé y afeto – espiritualidade em tempos de crise (Vozes).


Traducción de Esther Perez

Copyright 2019 – Frei Betto - 


QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 


Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.

martes, 13 de marzo de 2018

PRIVATIZACIÓN DE LA POLÍTICA, Por Frei Betto

El ser humano aún no ha encontrado una forma mejor de organizarse en sociedad que la actividad política. Como observó Aristóteles, ella es inherente a nuestra condición de seres sociales. 

La política tiene que ver con la colectividad, con el bien común. Históricamente, ha sido apropiada para servir a intereses personales y corporativos. Ese es el caso de la política de los Estados Unidos, dominada por los dueños del dinero. 


En muchos países se la han apropiado oligarquías, dictadores, partidos, bancos, bandas de corruptos, y al pueblo le ha quedado el papel de figurante que recibe solo las migajas que caen de la mesa colmada de los poderosos. 


Estamos en año de elecciones. Es hora de debatir los rumbos de la nación, el perfeccionamiento de la democracia, las reformas estructurales. Temo que el discurso electoral se deslice de lo público a lo privado. En vez de discutir las graves anomalías brasileñas, como la desigualdad social, la carencia de saneamiento, transporte público, salud y educación de calidad, las campañas priorizarán los temas caros al moralismo vigente: “ideología” de género, orientación sexual, censura, etc. 

La despolitización de la política es una artimaña para impedirle a la población tener conciencia de clase y asumir su protagonismo histórico. Gracias a los sofisticados recursos del marketing, ya no se discuten programas de gobierno, sino la imagen mesiánica de un avatar que, como Trump, nunca fue político, abomina de los partidos, posa como un experimentado administrador de la iniciativa privada que, por tanto, está en condiciones de presentarse como salvador de la patria…. 


En su novela clásica Incidente en Antares, Érico Veríssimo escribió que aquello sobre lo que nadie habla o escribe no existe. Ese encubrimiento de la realidad se agrava en la era de la virtualidad, en la que se quiebra la frontera entre lo real y lo virtual, hasta el punto de que la versión del hecho predomina sobre el hecho. Una mentira que se repite exhaustivamente acaba teniéndose por verdad. 


El elector tendrá que hacer un gran esfuerzo para discernir entre los candidatos y las propuestas, consciente de que no todo lo que brilla es oro. Ante el mapa electoral, su punto de partida será la respuesta a la siguiente pregunta: ¿votaré para mejorar la vida del pueblo brasileño o en función de mis intereses personales? La respuesta define el perfil ético del elector. 


Quienes voten teniendo en cuenta sus negocios y ambiciones elegirán a los de siempre: corruptos, nepotistas y candidatos de la bancada de la B (bola, bala, buey, banco y Biblia).[1] Quienes voten para perfeccionar nuestra democracia deben estar atentos a los programas de los partidos y candidatos, a la historia de vida de los que esperan su voto, a los vínculos que los aproximan a los movimientos sociales progresistas. 


La política brasileña ha sido privatizada y el actual gobierno ha hecho retroceder derechos sociales conquistados durante los últimos 70 años. La cereza del pastel de esa privatización de lo público sería la reforma de la Seguridad Social, una antirreforma que tendría como objetivo incrementar los fondos de pensión y los planes de seguridad social privada, eliminando la obligación del Estado de cuidar de los jubilados. 


Votemos con la cabeza, no guiados por emociones y sensaciones pasajeras.





Frei Betto es autor, entre otros libros, de Cartas da prisão (Companhia das Letras).




[1] Grupos parlamentarios que se aglutinan en torno a intereses relacionados con clubes y federaciones de fútbol, la tenencia de armas, las grandes propiedades rurales y el agronegocio, los bancos y las iglesias evangélicas. 


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Traducción de Esther Perez


Copyright 2018 – Frei Betto


QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 


Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.

martes, 17 de octubre de 2017

DOMINIO GLOBAL, Por Frei Betto

Noam Chomsky, teórico estadounidense que revolucionó la lingüística moderna, comprobó que después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) los EE.UU. pusieron en práctica la estrategia de dominio global. El gobierno del presidente Franklin D. Roosevelt había decidido que controlar las reservas energéticas del mundo, en especial de los países productores de petróleo, traería a su país “un control sustancial del mundo”.

El Departamento de Estado, que cuida de la política externa usamericana, visualizó el dominio de una Gran Área en la cual estarían incluidos todo el hemisferio occidental, el Extremo Oriente y los territorios del antiguo Imperio Británico. Dentro de esa Gran Área los EE.UU. mantendrían un “poder incuestionable”, con “supremacía militar y económica”, y garantizarían la “limitación de cualquier ejercicio de soberanía” por parte de los países que pudiesen interferir en el proyecto de dominio global.

Por temer que la Europa Occidental de la posguerra adoptase un rumbo independiente de la hegemonía controlada por Washington, los EE.UU. crearon la OTAN en 1949. El pretexto fue unir fuerzas para contener la amenaza soviética que dividía el continente europeo en dos sistemas delimitados por el muro de Berlín.

Al decidir poner fin al socialismo soviético, Gorbachov exigió de la OTAN el compromiso de no avanzar sobre el Este europeo. Bastó con que cayese el muro de Berlín para que el acuerdo fuese ignorado. Desde entonces la OTAN se volvió una fuerza de intervención. Según Haap de Hoop, su secretario general entre 2004 y 2009, le corresponde a las tropas de la OTAN “vigilar los oleoductos que transportan petróleo y gas en dirección a Occidente” y las rutas de los navíos petroleros.

El principio estratégico del dominio global fue reafirmado por Clinton, que declaró que su país tenía derecho a usar la fuerza militar para garantizar “el acceso irrestricto a los principales mercados, abastecimientos energéticos y recursos estratégicos”, y debe mantener tropas “permanentemente movilizadas” en Europa y en Asia, “ a fin de moldear las opiniones de las personas sobre nosotros” y de “configurarlos acontecimientos que afectan a nuestra subsistencia y seguridad”.

Tales principios desembocaron en la invasión de Iraq, de Afganistán, de Libia y de Siria. En el 2007 la Casa Blanca decidió que las tropas usamericanas se mantuvieran por tiempo indefinido en Iraq, con el fin de privilegiar a los inversionistas yanquis.

La llamada Primavera Árabe, en especial en Egipto y en Túnez, fue un mero juego de escenas típico del proverbio de Lampedusa: cambiar para que todo quede como está. Cambiaron los gobiernos pero no los regímenes dictatoriales. Los EE.UU. están dispuestos a todo para impedir que la democracia se refuerce en el mundo árabe.

El desprecio de la élite estadounidense por la democracia se reveló de modo elocuente cuando se tuvieron las informaciones de Wikil eaks. Los datos revelados allí no han sido desmentidos, pero los responsables de bajar esos datos han sido condenados de forma sumaria.



(Fuentes: Noam Chomsky: “Hopes and Prospects”, Chicago, Haymarker Books, 2010, 55 y 62. Del mismo autor: “¿Quién manda en el mundo?”, 2017, São Paulo, Planeta, 2017. Laurence H. Shoup e William Minter, “Imperial Brain Trust: The Council on Foreign Relations and United States Foreign Policy”, NY, Monthly Review Press, 1977, 130. Gerard Van Bilzen, “The development of AID”, Newcastle upon Tyne: Cambridge Scholars Publishing, 2015, 497. http://georgewbush-whitehuse.archives.gov/news/releases/2007/11/20071126-11.html).


Frei Betto es escritor, autor de “El budista y el cristiano. Diálogo pertinente”, junto con Heródoto Barbeiro, entre otros libros.

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Traducción de José Luiz Burguet Huerta

Copyright 2017 – Frei Betto -




QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 

Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.

martes, 25 de julio de 2017

LA CONDENA DE LULA, Por Frei Betto

Para publicar y compartir. Con permiso de Frei Betto.


Frei Betto

Una sentencia firmada por el juez Sérgio Moro condenó el 12 de julio al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva a 9 años y 6 meses de prisión. A diferencia de otros condenados en primera instancia en la operación Lava Jato, Moro obvió decretar la prisión cautelar del más notorio líder político de Brasil. Alegó que “la prudencia recomienda que se espere al juicio” para evitar “ciertos traumas”. Entiéndase, la movilización popular en apoyo a Lula.

La defensa recurrirá en segunda instancia al Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región, con sede en Porto Alegre (RS). Según el presidente del tribunal, el recurso debe ser juzgado antes de agosto del año próximo. En caso de que sea condenado, Lula irá a prisión; no podrá disputar la elección presidencial de octubre de 2018; y será inelegible durante 7 años.

En un pronunciamiento realizado al día siguiente de la sentencia, el fundador del PT declaró: “quien crea que este es el fin de Lula se va a dar con la puerta en las narices. Quien tiene el derecho a decretar mi fin es el pueblo brasileño.” Y confirmó su candidatura a la presidencia de la República en 2018, en busca de su tercer mandato: “Si alguien piensa que con esa sentencia me saca del juego, que sepa que sigo en el juego.” Añadió que solo podrá juzgarlo la historia.

El juez consideró que existen pruebas de que Lula es el legítimo propietario de un apartamento tríplex en la playa de Guarujá (SP) en el que la constructora OAS habría invertido 2,15 millones de reales a cambio de beneficios obtenidos en contratos con Petrobras.

Lula niega que el inmueble sea de su propiedad. Admite que su esposa, Marisa, fallecida en febrero de este año, había demostrado la intención de adquirirlo. Pero que la compra no se hizo efectiva porque Lula consideró que su ubicación era inadecuada para su privacidad, pues lo expondría a un constante asedio público.

La defensa insiste en que la fiscalía nunca ha mostrado la escritura del inmueble a nombre de la familia Lula da Silva. Y que, por tanto, la acusación es infundada.

En caso de que el tribunal de segunda instancia mantenga la sentencia de Moro, Lula podrá recurrir al Tribunal Superior de Justicia y, en última instancia, al Tribunal Supremo Federal.

La sentencia aplicada al líder del PT no se basa en pruebas, sino en la delación del corruptor preso por el caso Lava Jato: Leo Pinheiro, dueño de la OAS, condenado a 44 años, de los cuales 10 años y 8 meses corresponden a una condena de reclusión en un proceso conexo al de Lula. El expresidente de la constructora obtuvo de Moro la anuencia para cumplir solo dos años y medio de prisión en régimen cerrado y solicitar una progresión de la pena antes de resarcir el perjuicio causado a Petrobras.

Según Lava Jato, la OAS pagó 87 millones de reales en sobornos para obtener ventajas contractuales con Petrobras. De ese monto, 16 millones se habrían destinado al PT y 3,7 millones habrían beneficiado directamente a Lula: 2,4 millones para la adquisición y la reforma del tríplex y 1,3 millones para la preservación de presentes que recibiera el expresidente durante el ejercicio de sus dos mandatos. Moro absolvió a Lula de esta última acusación.

¿Por cuáles delitos lo condenó? En la sentencia de 280 páginas dividida en 962 puntos, el juez señala que “por el recibo de ventajas indebidas de la OAS en virtud de un contrato con Petrobras” y “por el ocultamiento y disimulación de la titularidad del apartamento 164-A, tríplex, y del beneficiario de las reformas realizadas”.

Según Moro, “el grupo OAS, dirigido por el acusado José Adelmário Pinheiro Filho, destinó el inmueble sin cobrar el precio correspondiente, y absorbió el costo de la reforma, teniendo presente que se trataba de un bien destinado al Presidente Luiz Inácio Lula da Silva”.

El juez escogió el momento adecuado para decretar la condena de Lula, quien dejó el gobierno a inicios del año 2011 con un 87% de popularidad. Ese mismo día, el parlamento aprobó la reforma laboral propuesta por el presidente Temer, que despoja a los trabajadores brasileños de derechos conquistados en los últimos 70 años, como el de arbitrar los conflictos en el ámbito de la Justicia Laboral. Por la ley aprobada, los conflictos se decidirán mediante una negociación directa entre patronos y empleados… También ese día, la Comisión de Constitución y Justicia de la Cámara de Diputados rechazó la relatoría del diputado Sérgio Zveiter (PMDB-RJ), favorable a que se investigara la denuncia del procurador general de la República, Rodrigo Janot, contra Temer por corrupción pasiva. Se nombró un nuevo relator, y el diputado Paulo Abi-Ackel (PSDB-MG) presentó un texto en el que pide que se archive la denuncia de Janot. La proposición fue aprobada por la Comisión, y la votará el 2 de agosto el plenario de la Cámara. Para aprobarla serán necesarios los votos de 342 del total de 513 parlamentarios.

El mismo día en que ocurrían esos episodios en la comisión de Constitución y Justicia, el exministro Geddel Vieira Lima, hombre de confianza de Temer preso por el Lava Jato, obtenía el derecho a dejar la prisión a cambio de detención domiciliaria. La sentencia de Lula opacó las noticias desfavorables al gobierno golpista de Temer.

Para la defensa de Lula, no dictar la prisión del expresidente representó “el reconocimiento de la fragilidad de la fundamentación de la sentencia”, y la “prudencia” para evitar “ciertos traumas” demostró el tenor político de la condena. “Es una sentencia meramente especulativa, que desprecia las pruebas de inocencia y le da valor a la declaración del señor Leo Pinheiro en su condición de delator informal, sin compromiso de decir la verdad, y con manifiesta intención de destrabar su proceso judicial”, declaró el abogado Cristiano Martins.

Brasil está sumido en una profunda turbulencia política. En menos de un año se produjeron el golpe parlamentario que derrocó a la presidenta Dilma Rousseff; la denuncia de la Procuraduría General de la República contra Temer, el actual presidente; y la condena del expresidente Lula.

Lo peculiar es que Lava Jato solo existe gracias a los gobiernos de Lula y Dilma. La corrupción siempre fue un elemento endémico en el Estado brasileño, desde la monarquía hasta la República. Lo nuevo es que sale a la superficie y se castiga a corruptores y corrompidos. Eso gracias a los gobiernos del PT, que reforzaron el Ministerio Público y la Policía Federal. Lo lamentable es que no se haya realizado también la reforma política, omisión de la cual el PT y la nación ahora son víctimas.

El propio juez Moro señala en su sentencia: “Es fuerza reconocer el mérito del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en el fortalecimiento de los mecanismos de control, incluyendo la prevención y la represión del delito de corrupción, especialmente gracias a las inversiones efectuadas en la Policía Federal durante su primer mandato, el fortalecimiento de la Contraloría general de la Unión y la preservación de la independencia del Ministerio Público Federal mediante la selección para el cargo de procurador general de la República de un integrante de la lista votada por los miembros de la institución” (punto 793 de la sentencia).

Lula está pendiente de otros cuatro procesos en los que se le acusa de corrupción. Otros importantes dirigentes del PT ya han sido condenados en el Lava Jato: José Dirceu, a 23 años (actualmente en prisión domiciliaria); Antônio Palocci, a 12 años (preso); João Vaccari Neto, a 15 años (preso); y Delúbio Soares, a 5 años (espera en libertad el juicio en segunda instancia).

¿Por qué el pueblo brasileño no se lanza a las calles en defensa de Lula y a favor del “fuera Temer” como hizo en años anteriores por otras causas políticas? Entre los diversos factores, subrayo el desempleo creciente, que en la actualidad afecta a 14 millones de trabajadores; el desencanto con la política; el vandalismo recurrente en manifestaciones recientes, que infunde miedo a la violencia; el espacio que ocupan las redes sociales como herramientas de protesta y denuncia. No hay hoy en Brasil ninguna fuerza política con suficiente representatividad para promover movilizaciones de calle significativas.



Frei Betto es autor, entre otros libros, de A mosca azul – reflexão sobre o poder (Rocco).

www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.

Traducción de Esther Perez





Copyright 2017 – Frei Betto - 

QUIÉN ES FREI BETTO



El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 60 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. 



Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años.