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domingo, 4 de abril de 2021

HOMICIDAS por Omar Néstor Miliano (*) para Vagos y Vagas Peronistas

 



Durante los años “ macristas”, muchos fueron los comunicadores que declaraban estar “hartos de hablar de la dictadura” o que “basta de hablar de los setenta”, una rara sensación me recorría el cuerpo al escucharlos.

Mucho más cuando se trataba de personajes que dedicaron parte de su vida profesional a informar, escribir, investigar sobre el tema…ejemplos como Martín Caparros, Alfredo Leuco, que hablar del “vomitivo” Jorge Lanata, que defendieron al extremo el gobierno de Macri a sabiendas del daño social que producía a nuestro país.

¿Será que la sociedad está “tan informada” de lo que nos pasó en esa época que no hace falta que se entere de más nada? ¿Será que ya superamos “el miedo” que invadió a la ciudadanía en esos tiempos que no es necesario “recargarla” con más información por cuanto ya aprendimos lo suficiente?

Por eso me pareció oportuno internarme en algunos hechos que sucedieron en esos nefastos días e interpelarme si todos aquellos que nos rodean, ya sea amigos, compañeros de trabajo, de estudio… Están tan informados de lo que pasó como para que dejemos de reflexionar sobre aquella etapa? Seguramente los militantes de la causa nacional y popular, aún aquellos que no vivieron esos años, han leído mucho y se han enterado de muchos acontecimientos, pero así y todo, quisiera reflexionar sobre algunos episodios


24 de marzo de 1976


La primera vez que concurrí a un acto político en la Plaza de Mayo tenía 18 años y fue el 25 de mayo de 1973. Ese día se produjo la asunción presidencial del Dr. Héctor J. Cámpora.

En esa jornada, recuerdo haber participado de tres hechos importantes que indicaban el camino que podría empezar a recorrerse desde ese momento:

• En el palco y vitoreados por la marea humana que explotaba la plaza, se encontraban el Presidente de Chile Salvador Allende y el Presidente de Cuba Osvaldo Dorticos.

• El público participante al grito de SE VAN, SE VAN, Y NUNCA VOLVERAN rodeó la salida del general Agustín Lanusse de la Casa Rosada y “obligó”, para evitar situaciones enojosas, a la suspensión del desfile militar previsto.

• Por la noche, una impresionante marcha nos llevó hasta la Cárcel de Villa Devoto a pedir por los presos políticos y esa misma noche se decretó una amnistía general para los detenidos de la dictadura que se alejaba del poder.

Pero ¿se alejaban del poder? Indudablemente, ese 25 de mayo de 1973, se ponía en marcha “el reloj del regreso” y se trataba simplemente de un paso atrás, para luego con más fuerza, recuperar el terreno perdido.

A partir de ese momento, los militares llevarían a la práctica, lo aprendido en los Cursos y Seminarios que realizaron en EEUU e implementarían “ideas propias” surgidas del “talento argentino”.


Unos días antes, el 27 de enero de 1973, Henry Kissinger y Le Duc firman en París el alto el fuego y la retirada de las tropas estadounidenses de Vietnam.

Esta derrota de EEUU en Vietnam y la fuerte oposición de la sociedad norteamericana a la participación en los conflictos bélicos en otros países que, incluso habían modificado el régimen del servicio militar obligatorio, impuso una reformulación de la política norteamericana en la defensa imperial continental.

En lugar del uso de fuerzas propias en los conflictos de las Naciones del Tercer Mundo, comenzaron a reforzar la capacidad militar de aquellos países pro-norteamericanos ejerciendo por lo tanto un rol de “policía” dentro de la región cumpliendo entonces una doble función:

1) proteger las inversiones norteamericanas en zonas de riesgo y

2) evitar el avance de “ideas de agitación y cambios” en vastas zonas del mundo.

En ese camino se fueron formando los cuadros militares de nuestro país…

Poco después, al asumir el gobierno el Gral. Perón, la lucha entre la “derecha” y la “izquierda” del peronismo se hizo sangrienta y tras su muerte, la cuenta regresiva aceleró su velocidad.

Entraron en escena policías, militares, miembros de los servicios de inteligencia, civiles de patotas sindicales y hasta delincuentes comunes que conformaron el siniestro grupo para-policial conocido como la Triple A que asesinó a casi un millar de personas.

El anticipo del Terrorismo de Estado estaba en marcha.

Aunque en el Golpe de Estado que se produjo el 24 de marzo de 1976 el rol protagónico lo desempeñaron los militares, en realidad no podrían haberlo llevado adelante sin la complicidad de grupos civiles que los abastecieron intelectual y económicamente.

Esta reflexión se trata de algunos aspectos de esta imprescindible “ayuda”, sin la cual, no hubiera sido posible llevar adelante el genocidio que diezmó una parte importante de esa generación y que marcó al resto de los habitantes.

El campo propicio para la aceptación, casi sumisa del Golpe que se observó en la ciudadanía, lo desplegó el periodismo, quien exacerbó el clima de descontrol y desconcierto que se vivía, montándose en una campaña sobre el “caos reinante” y la necesidad de imponer el orden.

Los titulares de los principales diarios de la época son elocuentes, como así también la exaltación posterior al golpe y el ocultamiento de la “caza de brujas” que se estaba produciendo.

A cambio de ello, los medios de la época eran favorecidos económicamente y, ´por ejemplo, los dueños del diario Clarín se vieron beneficiados con la entrega a un precio irrisorio de la empresa proveedora de papel: Papel Prensa SA, negocio ilegal y manchado de sangre, “robado” a sus legítimos dueños, lo cual fue denunciado durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner pero contaron con la complicidad del Poder Judicial, pata imprescindible en la conquista de la impunidad, hecho trágico que no pudo dar a luz la verdad de los acontecimientos.

En cambio, muy poco ha trascendido sobre otras complicidades, como por ejemplo quien fue el principal operador que permitió vincular a los militares golpistas con los banqueros, empresarios, ruralistas, abogados… es decir aquellos que, si bien no efectuaron disparos, aportaron dinero y materia gris sin lo cual no hubiesen existido las torturas, desapariciones forzadas, vuelos de la muerte, apropiación de bebés, entierros de NN, robo de bienes diversos y el resto de las atrocidades cometidas en esa época.

Indagando en ese camino nos encontramos con el Grupo Perriaux :

En un trabajo efectuado por el periodista Rogelio García Lupo, bajo el título de “La Conspiración Civil”, se dan algunos indicios de cual fue el papel que cumplió el abogado Jaime Luis Enrique Perriaux, ex Ministro de Justicia durante el gobierno de facto del General Marcelo Levisngston:

“ … Perriaux comenzó a conspirar al día siguiente de la elección de Héctor Cámpora, en 1973. Al principio en su fastuoso piso de la calle Gelly y Obes, y más tarde en sus oficinas de la calle Austria, Perriaux permitió que se conocieran personalmente quienes parecían destinados a quedarse con el poder: directores de bancos, representantes de compañías extranjeras, grandes propietarios rurales. Se vieron por primera vez las caras con algunos generales retirados y, sobre todo, con oscuros coroneles que ambicionaban ascensos y prestigio social.

Perriaux construyó un puente entre militares y civiles y, en retribución, su personalidad creció inconteniblemente. En las vísperas de su designación por Levingston, había redactado una ficha personal para el público y la prensa, donde se presentó como "abogado, profesor universitario y comerciante", agregando que se había recibido con medalla de oro y había merecido dos becas, una del Institute of International Education, de la Universidad de Michigan, y otra del gobierno francés en la Sorbona.

Pero unos años más tarde, cuando sus nuevos amigos militares habían ocupado otra vez el poder y se lo mencionaba abiertamente como uno de los intelectuales del Proceso, aquella modesta autobiografía fue mejorada sensiblemente y —según un autor anónimo de la revista de la Universidad de Belgrano— "Perriaux habla, lee y escribe fluidamente el francés, el inglés, el alemán, el italiano, el portugués, el latín y el griego… ".

Su fortuna y sus enormes vinculaciones las heredó por ser Vicepresidente del más poderoso holding alemán de la Argentina: Staudt & Cía. y abogado familiar de la viuda de su fundador Ricardo W. Staudt.

Luego aparece vinculado a empresas como La Vascongada SA, Citroën SA y Pfaff Bromberg SA.

El núcleo principal del “Grupo Perriaux” ocupó puestos importantes durante la dictadura:

• Como referente principal encontramos a José Alfredo Martínez de Hoz, quién ocupó el cargo de Ministro de Economía. Nieto del fundador de la Sociedad Rural Argentina provenía del Grupo Acindar .

• Otros integrantes pertenecían a la oligarquía agropecuaria como Mario Cadenas Madariaga, que ocupó la Secretaría de Agricultura y Ganadería y Jorge Zorreguieta, padre de la princesa Máxima de Holanda, quien se desempeñó como Subsecretario de Agricultura y luego ocupó la Secretaría de Agricultura y Ganadería.

• Jorge Aguado, Ministro de Agricultura durante el gobierno del Gra.Viola e interventor en la Provincia de Buenos Aires en el período del Gral. Galtieri,

• Luis Carlos García Martínez, Jefe de Asesores del gabinete.

• Guillermo Zubarán, Secretario de Energía.

• Alberto Rodríguez Varela, ocupó el Ministerio de Justicia.

• Roberto Durrieu, Subsecretario de Justicia, quien regresó al estrellato como abogado de Juan Carlos Blumberg.

• Jaime Smart, Ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

• Los Grales. Ibérico Saint Jean y Hugo Miatello , principales nexos entre el Grupo y las Fuerzas Armadas, quienes se desempeñaron como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y Embajador Plenipotenciario en Chile, respectivamente.

Horacio García Belsunce , padre de la fallecida María Martha García Belsunce, Vicepresidente de la Comisión Permanente de Homenaje al Alte. Isaac Francisco Rojas, Celedonio Pereda, Presidente de la Sociedad Rural y Armando Braun, Presidente de la Cámara Argentina de Comercio, fueron otros integrantes del Grupo Perriaux que, si bien no ocuparon cargos durante el Proceso, sirvieron como nexos con otros sectores del liberalismo y de los grupos económicos para que aportaran funcionarios. Entre dichos “aportes” encontramos a:

• Juan Alemann Secretario de Hacienda.

• Guillermo Walter Klein Secretario de Programación y Coordinación Económica.

• César García Belsunce, tío de la fallecida María Martha, que ocupó el cargo de Director del Archivo General de la Nación.

• Raymundo Podestá Secretario de Desarrollo Industrial.

• Fernando Puca Prota Secretario de Recursos Naturales y Ambiente Humano.

• Federico Camba Secretario de Transporte y Obras Públicas.

• Guillermo Bravo Secretario de Comercio.

• Alberto Fraguío Secretario de Comercio Exterior.

• Alejandro Estrada Interventor en la Junta Nacional de Granos y Secretario de Comercio Exterior

• Alberto Grimoldi Subsecretario de Comercio Exterior

• Adolfo Diz Presidente del BCRA.

• Alejandro Reynal Vicepresidente del BCRA.

• Arnaldo Musich, Embajador en EEUU.

• Juan Alfredo Etchebarne Presidente de l Comisión Nacional de Valores

A su vez, los grupos económicos que en esas épocas dominaban el país, hicieron su “contribución a la Patria” entregando sus hombres. Por ejemplo:

• Juan M. Ocampo del Bco. Ganadero fue ubicado como Presidente del Bco. Nación.

• Roberto Bullrich del Grupo Bullrich como Presidente del Bco. de la Provincia de Bs.As.

• Christian Zimmermann proveniente del Bco. Galicia en el Directorio del BCRA.

• Pablo Terán Nouges del Grupo Zorroaquín en el Directorio del BCRA.

• Francisco Pío Soldati del Grupo Soldati-Braun Boveri en el Directorio del BCRA.

• Alejandro de Achaval del Grupo Zorroaquín en el Directorio del Bco. Nación.

• A.J.Lanusse del grupo Lanusse en el Directorio del Bco. Nación.

• J.A.Ferreyra Lamas del Grupo Duggan en el Directorio del Bco. Nación.

• Joaquín M.Anchorena del Grupo Anchorena en el Directorio del Bco.Hipotecario.

• A.R.Lanusse del grupo Lanusse en el Directorio de Ferrocarriles

• Eduardo V. Oxenford representó a la banca Roberts en el Directorio Y.P.F

• J. Gamboa representó a la banca Roberts en el Directorio del BA.NA.DE.

• Martín Braun Lasala, del grupo Braun Menéndez, Menéndez Behety como Subsecretario de Cuestiones Institucionales.

• M. Campos Malbrán, del grupo Braun Menéndez, Menéndez Behety como Vicepresidente del Bco.de la Provincia de Corrientes.

• David Lacroze ( h) del Grupo Lacroze como Interventor de la Junta Nacional de Granos.

• Gabriel Meoli del Grupo Astra como Administrador de Gas del Estado.

• Luis E.Garat vinculado a Celedonio Pereda como Presidente de la Junta Nacional de Carnes.

• Federico J. A. Nicholson del Ingenio Ledesma como Subsecretario de Programación.

• Egidio Ianella del Banco Federal Argentino como Presidente del BANADE

• Daniel Brunella representante de Renault como Secretario de Energía.

Mientras estos personajes llevaban adelante el plan económico que, entre otros “logros”, multiplicó exponencialmente el endeudamiento externo y sobreendeudó a las empresas públicas dejándolas en condiciones “ideales” para su privatización, los militares se encargaron de implementar el terror en las calles del país.

Las noticias sobre los hechos sangrientos que ocurrían en Argentina se habían diseminado por el exterior.

Para el gobierno militar y sus aliados civiles, una “campaña antiargentina” por parte de los “subversivos” causaba este efecto en el mundo.

Para mitigar esos “rumores” aceptan que durante el año 1979, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ( CIDH ) efectúe una visita al país.

El comunicado de prensa difundido por la CIDH el 6-9-79 señalaba que:

"… El Gobierno de Argentina formuló la invitación correspondiente a la Comisión para efectuar la visita, y le ha dado amplias seguridades de que dispondrá de libertad irrestricta para visitar centros o sitios de detención, para poder entrevistar a todas las personas e instituciones que la Comisión estime necesario y de que las personas e instituciones que deseen comunicarse con la Comisión podrán hacerlo sin obstáculos de ninguna clase y de que no se adoptarán represalias contra ellas…".

Sin embargo, la lectura de los documentos desclasificados de organismos gubernamentales de EEUU y que se pueden consultar en el Centro de Investigaciones Políticas y el Archivo de Historia Oral de Argentina Contemporánea en el Instituto Gino Germani, nos muestran que la decisión de aceptar la visita fue bastante difícil de digerir para el gobierno argentino. Entre esos documentos extracté un párrafo que relata un sugestivo diálogo entre el Gral. Bignone y el embajador de EEUU:

“ 1. El general Viola, el alter ego del presidente Videla, es normalmente mi contacto en el Ejecutivo. Antes de su partida para unas vacaciones de una semana, Viola me dijo que el general Reynaldo Bignone, Secretario General de la Armada (sic), me estaría contactando para ponerme al tanto del progreso del gobierno argentino respecto de la invitación de la CIDH a la Argentina.

2. El general Bignone ayer (28 de julio) me pidió que me reuniera con él a las 17:00 hs. en su oficina ubicada en el Comando General de la Armada ( sic) . Nos reunimos nosotros dos solos. Bignone parecía inquieto, ansioso, pero al mismo tiempo cortés. Empezó diciendo que el hecho de que una agencia extranjera visite un país independiente y soberano por motivos de investigación es algo repugnante para él, refiriéndose a una posible visita de la CIDH. Continuó diciendo que ningún patriota argentino puede aceptar el hecho de que el gobierno de Estados Unidos cuestione los motivos del gobierno argentino en el área de derechos humanos. Bignone levantó la voz al decir que Argentina y Estados Unidos buscan los mismos ideales y tienen objetivos ideológicos idénticos. De una forma dramática, bajó la voz y dijo que “toda la Argentina está lastimada y confundida por la falta de comprensión de parte del gobierno de Estados Unidos”.

3. El general Bignone reconoció que se había puesto emotivo y se disculpó. En un esfuerzo por tranquilizarlo, le dije a Bignone que apreciaba sus sentimientos pero que la prueba verdadera debe ser si una visita de la CIDH está en los intereses de Argentina. Estuvimos de acuerdo en que es hora de dejar el nacionalismo ciego y las emociones a un lado…”.

La principal preocupación de la Junta Militar de esa visita se situaba en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el principal centro de reclusión que manejaba la Armada y que, en ese momento se encontraba poblada con 80 detenidos.

Desde el año 1977, la Marina había decidido no matar a todos los prisioneros sino llevar adelante un programa de “rehabilitación” de algunos de los detenidos inspirado en un experimento similar efectuado por el ejército francés en Indochina y Argelia.

A través de ese programa de reeducación se pensaba en “convertir” detenidos, en agentes de inteligencia propios para infiltrarlos en los grupos guerrilleros.

Formando parte del “tratamiento” que llevaban adelante para la “reconversión”, la religión era uno de los temas que abordaban con los prisioneros y, justamente algunos componentes de la Iglesia quedarán sugestivamente relacionados con la visita de la CIDH y el ocultamiento de los prisioneros de la ESMA.

El lugar elegido para que, durante un mes aproximadamente, sean ocultados un grupo de 80 detenidos fue una isla en el Tigre que se llama “El Silencio” y que da lugar al libro escrito por Horacio Verbitsky bajo ese nombre.

El autor señala que el lugar perteneció a Antonio Arbelaiz, administrador del Arzobispado de Buenos Aires, “… un solterón de setenta y un años, que consideraba a la Curia como su familia…”, será por ello que sacerdotes y seminaristas de la Arquidiócesis le relatan al autor que solían frecuentar el lugar y saborear algún asado que el Sr. Arbelaiz invitaba a disfrutar.

En el juicio sucesorio de Arbelaiz surge que la Isla fue legada al Arzobispado y el 26-9-75 es adquirida por el Monseñor Emilio Teodoro Graselli, secretario del Arzobispo de Buenos Aires Antonio Caggiano , junto a tres “ amigos” del Monseñor que eran constructores de lancha, quienes la compran en u$s 21.350.- abonando el 50% e hipotecando el resto.

El 28-11-78 se cancela el saldo y pocos meses después, bajo una identidad falsa y utilizando el documento de un desaparecido, la adquiere el Teniente de Fragata Jorge Radice, compañero de tareas de Alfredo Astiz, responsable de los “negocios inmobiliarios” de la ESMA.

En 1980, el documento falsificado es nuevamente utilizado esta vez para vender la propiedad a la firma Lande SA, ocultando sus verdaderos propietarios.

Mientras la CIDH hizo su recorrido en una ESMA reacondicionada, un grupo de detenidos “ en proceso de recuperación” fue alojado en “El Silencio” , una construcción de unos 80 años, de unos 200 m2, divididos en 8 amplias habitaciones rodeada de árboles y arbustos, mientras que otro grupo “ menos recuperado” fue alojado en otra construcción en condiciones más precarias:

“… el lugar donde estábamos era una especie de galpón, muy bajito, teníamos que estar agachados. Nos hicieron acostar uno al lado del otro…” “… Ese horror nos pareció maravilloso porque no estábamos separados por tabiques y por primera vez podíamos vernos…” (Del testimonio de una detenida).

Los primeros días del mes de octubre de 1979, luego que la CIDH terminó su inspección, los detenidos fueron devueltos a la ESMA para seguir “con su tratamiento de desintoxicación marxista”.

Más adelante, a quien le tocó hacerse cargo del grupo fue al Capitán de Navío Horacio Estrada, aquel marino que participó en la causa por el contrabando de armas a Croacia y a Ecuador en la época menemista y que, según el diario La Nación del 26-8-1998 apareció misteriosamente suicidado en su departamento:

“ … El capitán de navío (R) Horacio Estrada, ex represor de la ESMA, involucrado en los embarques de fusiles a Ecuador, murió en circunstancias sospechosas…” “ … Estrada era diestro, pero, según fuentes judiciales, se disparó un balazo en la sien izquierda con un arma calibre 38 en su domicilio de la calle Arenales al 900, de esta ciudad. Sobre su escritorio, lugar donde ocurrió el hecho, había una segunda arma, que no fue disparada…”.

Muchos de los secuestrados que participaron del experimento integran hoy la lista de los 30.000 desaparecidos, otros fueron quedando libres en forma paulatina. Primero los dejaban ir a visitar a sus familiares, luego les permitieron salidas transitorias pero vigiladas, hasta que algunos finalmente recuperaron su libertad.

Entre ese grupo se encontraba un militante peronista, obrero gráfico que había sido secuestrado junto a su mujer y su hijita. Lo hicieron trabajar en el taller de falsificaciones de documentos que existía en la ESMA y recién el 3 -12- 1983, el régimen de entradas y salidas vigiladas del cual “gozaba”, se transformó en una definitiva libertad, aunque bajo la amenaza de que seguirían controlándolo.

Pacientemente, en cada una de las salidas que le permitieron realizar, arriesgando su vida, pudo ir sacando de la ESMA un “archivo paralelo” que había ido acopiando en esos años, conformado por fotos y documentos falsificados que fue resguardando y que sirvió para denunciar a sus captores y fueron utilizados en el Tribunal Oral Federal No 5 donde prestó declaración en el juicio que se les impuso a 19 represores.

Así también otros detenidos sobrevivientes han dado cuenta de todo lo sucedido en aquellos días en “El Silencio” y de los cómplices con que contaron los represores para poder ocultarlos de la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El 5-9-1981 a los 71 años fallece Jaime Luis Enrique Perriaux, el principal operador y articulador que tuvo el Golpe militar de 1976.

Este personaje, poco antes de fallecer, presentó ante la Junta Militar un documento de 65 carillas donde aconsejaba las bases donde debería fundarse la Nueva República.

El mismo también puede ser consultado en el Centro de Investigaciones Políticas y el Archivo de Historia Oral de Argentina Contemporánea en el Instituto Gino Germani.

Un breve análisis de dicho Documento escrito por Perriaux bajo el título “Planes Políticos para el Proceso de Reorganización Nacional” resumiré seguidamente:

En su introducción señala como advertencia que:

“ … La historia se repetirá, no puede dudarse que se regresará a un gobierno populista y se perderá en poco tiempo todo lo logrado durante el período de Gobierno de las Fuerzas Armadas…”

“ … Habrá una altísima probabilidad de que se cuestione severamente, en un intento vengativo y de establecer responsabilidades y aplicar graves sanciones, los métodos con que las Fuerzas Armadas alcanzaron el triunfo en la lucha contra la subversión…”

Por ello propone:

- la realización de una reforma institucional.

- la creación de un nuevo gran movimiento político nacional, que sepulte definitivamente al populismo.

- la elaboración de un plan político en sentido estricto, con una ley de campañas electorales.

- Un vasto programa de educación en sentido amplio.

Los principales temas que Perriaux aborda en su Trabajo son:

- Preselección de candidatos presidenciales pero no en manos de los partidos políticos sino de un nuevo órgano constitucional.

- Dictar una ley de campañas electorales que evite la demagogia del peronismo y las argumentaciones marxistas.

- Reformular el papel del Congreso, de la existencia de 2 Cámaras en las provincias como también la figura de los Municipios, creando en cambio, un Gerente Profesional.

- Evitar las elecciones demasiado frecuentes “… espaciándose todo lo posible…”.

- “La eliminación de los Sindicatos como instrumento político deberá ser llevada al máximo…”

- Examinar la obligatoriedad del voto.

- “Se deberá, como cosa absolutamente esencial, proceder al redimensionamiento al máximo del Estado, pasando al sector privado todas las funciones que no sean estrictamente estatales…”.

- Intentar reducir el caudal electoral del peronismo ante la muerte del Gral. Perón.

- Elaborar un Plan de Educación en Sentido Amplio resaltando que “…quedarán en manos amigas…”, las radios y canales de televisión, las editoriales de libros y revistas y la prensa escrita.

- La creación de un cuerpo de Consejeros de la República, con el mismo rango protocolar que el Presidente de la Nación, conformado por seis civiles y los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas.

- Dentro de las Atribuciones de los Consejeros de la República se encontraba:

a) Aprobación de los programas y / o plataforma de los partidos políticos.

b) Aprobación y/o rechazo de los candidatos.

c) Derecho a veto de leyes o medidas del gobierno.

d) Dar opinión sobre libros o programas de enseñanza.

Los sobrevivientes y descendientes del Grupo Perriaux, aquel primer equipo de colaboradores de la Dictadura, siguieron y siguen desempeñándose en diversos sectores de nuestra sociedad.

Basta leer quienes han integrado el Comité Ejecutivo del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales ( CARI) o participado como conferencistas de dicha Institución o del Instituto de Desarrollo Empresario Argentino ( IDEA) o entregando premios desde la Fundación KONEK..

O dictando clases desde la UCEMA.

O quienes han formado parte del Colegio Público de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires o desde que Estudios Jurídicos han defendido los planteos hechos contra la Argentina en el ámbito del CIADI.

O integrado el Directorio de empresas como Techint SA; Perez Companc SA; SOCMA SA u ocupado lugares de relevancia en la Unión Industrial Argentina ( UIA) o quienes han compuesto el Directorio del Banco General de Negocios SA o el Banco Privado SA o formando parte de la Asociación de Bancos de Argentina (ADEBA).

O por qué no examinamos la composición de la Sociedad Rural Argentina.

Si bien aquel “experimento de reconversión” de la Escuela de Mecánica de la Armada ( ESMA) no logró reeducar a los detenidos, quienes apenas les fue posible denunciaron a sus torturadores, quizás … alguna secuela de ese plan, en forma “indirecta” sea la culpable de esa actitud camaleónica de quienes hoy están más cerca en su discurso de los COMPLICES de la DICTADURA…

Esos COMPLICES que, en definitiva, son los mismos que dieron un paso atrás en 1973 para volver con más fuerza en 1976.

Aquellos que retrocedieron en el 83 cuando volvió la democracia pero retomaron impulso en el 89.

Los que huyeron del incendio en el 2001, pero desde 2003 hasta el 2015 complotaron contra los gobiernos de Néstor y Cristina… los mismos que como FUNCIONARIOS gobernaron junto a Macri y nos llevaron al desastre.

Hoy vuelven a estar al acecho, para regresar, pero esta vez no será posible…

*Contador. Perito de la Deuda Externa.




viernes, 14 de junio de 2019

MARTÍN MIGUEL de GüEMES: GUERRILLERO, Por Omar Néstor Miliano para Vagos y Vagas Peronistas

La historia que nos enseñaron le ha asignado el carácter de “próceres nacionales” a muchos personajes que privilegiaron el interés extranjero sobre el nacional. 

A su vez, el relato de esa Historia Oficial nos ha intentado mostrar “gestas nacionalistas” pero ocultándonos la perpetración de matanzas generalizadas y genocidios. 

Contrariamente, el accionar de otros hombres ha sido minimizado o únicamente se ha mostrado una faceta de su vida sin incursionar en sus ideas. 

Es decir que nuestra formación en esta materia está impregnada de aquellos fragmentos de la historia que pusieron a nuestro alcance, el resto debemos “buscarlo” por nuestros propios medios… justamente Martín Miguel de Güemes está en esa categoría de olvidados de la historia oficial. 


Martín Miguel de Güemes


17 de junio de 1821 


El 8 de febrero de 1785 nació en la ciudad de Salta y su nombre completo fue Martín Miguel Juan de Mata Güemes. 

Fue hijo de una familia con alto poder económico de la época siendo su padre el hidalgo español Gabriel de Güemes Montero, quien se desempeñó como Tesorero Ministro Principal de Real Hacienda en la Intendencia de Salta del Tucumán y su madre María Magdalena de Goyechea y la Corte, descendiente del fundador de Jujuy. 

Alternó su infancia viviendo en la ciudad de Salta y en las estancias familiares de “El Bordo” y “El Paraíso”, donde su contacto con los campesinos que allí trabajaban lo llevó a aprender las tareas rurales como así también a relacionarse con los trabajadores. 

A pesar de su vida acomodada, desde muy pequeño se notó su espíritu nacional y a los 15 años se incorporó como cadete del 3º Batallón del Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Aires con asiento en Salta. 

A los 20 años es trasladado a Buenos Aires y participó activamente en la defensa patriota durante las Invasiones Inglesas actuando como edecán de Liniers. 

En ese marco obtiene una “victoria” frente al invasor inglés de características sumamente curiosas por cuanto se trata de “una batalla naval” efectuada con la “caballería de Güemes”. 

El singular suceso se produce el 12 de agosto de 1806 y es relatado por Luis Eduardo Agüero en el libro de “Historias Marineras”. 

En la ribera del Río de la Plata, en una zona barrosa, pantanosa, cercana a donde hoy se erige curiosamente “La Torre de los Ingleses” en Retiro, se había apostado el comandante Pueyrredón con un grupo de hombres. 

Hacia esa zona, intentando hacer fuego en el Fuerte y en la Plaza Mayor, un conjunto de navíos ingleses, bajo el mando de Sir Home Riggs Popham, cañoneaban repetidamente el lugar. 

Una inesperada bajante del río, obligó a las naves a internarse, sin embargo, la goleta Justine, equipada con 26 cañones y tripulada con 100 fusileros y 20 marineros quedó varada y escorada. 

Aunque los cañones dejaron de disparar, Pueyrredón temiendo el posible desembarco de los ingleses en esa zona cubierta por la niebla, dio la orden al joven oficial Güemes, quien recién llegaba al lugar enviado por Liniers, para que conforme un pelotón y vigile la zona evitando que los ingleses los sorprendan. 


Güemes elige sus hombres: 

“… Son gauchos de las quintas: pañuelos atando las crenchas, chiripás y botas de potro. Lanzas de tacuaras con cuchillos por moharras. Algunos tienen sables o tercerolas. Pero todos, lazos, boleadoras y facón al cinto…”. 

Luego de recorrer la brumosa zona, Güemes descubre el navío “atrapado” por el río que en esas circunstancias, “actuaba” como aliado de los patriotas. 

No lo piensa y da la orden: - Paisanos al abordaje!!!!! Y se internan con sus caballos en el agua: 

“… Y la hazaña se cumple. Algunos de pie sobre el pingo. Otro, colgado de algún cable. Quien, gateando el casco y haciendo pie con el dedo gordo en los ojos de buey o en las junturas de la tablazón. Y todos trepando a la cubierta. Los ingleses deben dejar el fusil, por inútil, y tomar el hacha, el chuzo o el sable…” 

Luego de la lucha cuerpo a cuerpo, los ingleses se rinden y la bandera invasora es reemplazada por el pabellón español. 

“… Liniers, radiante, bajo las arcadas del Cabildo, rodeado de sus jefes y de los graves regidores y miembros de la Audiencia, ve llegar a la extraña caravana. Y tras de escuchar el parte del alférez captor de la “Justina”, le palmea diciéndole con tono entre ejemplarizador, justiciero y profético: 

- Le felicito “subteniente” Martín de Güemes: ¡usted llegará lejos! …” 

Luego de la Revolución de Mayo fue incorporado al Ejercito del Norte y participó muy activamente en el triunfo de Suipacha. 

Estableció una muy buena relación con Belgrano quien comandaba aquel ejército, pero comienzan a visualizarse sus diferencias con las autoridades porteñas. En una carta que le envía a Belgrano esto queda de manifiesto: 


"… Hace Ud. muy bien en reírse de los doctores; sus vocinglerías se las lleva el viento. Mis afanes y desvelos no tienen más objeto que el bien general y en esta inteligencia no hago caso de todos esos malvados que tratan de dividirnos. Así pues, trabajemos con empeño y tesón que, si las generaciones presentes nos son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria, que es la recompensa que deben esperar los patriotas… ". 


Al asumir San Martín en reemplazo de Belgrano la jefatura del Ejercito del Norte, el salteño Güemes ocupa un lugar privilegiado en el accionar de San Martín y así lo afirma el historiador Pacho O´Donnell cuando señala que: 


“… La estrategia continental de San Martín para conquistar la independencia de América del Sur dependía de su convicción de que Güemes podía inmovilizar a las fuerzas realistas a lo largo del noroeste argentino y de que podía organizar un contraataque en el Alto Perú cuando la campaña de San Martín en el Perú así lo necesitara…” 

Al mando de sus gauchos, Güemes llevó adelante la defensa del noroeste argentino, aunque ejerciendo una forma de lucha muy particular, antecedente de la “guerra de guerrillas”. Ese accionar infringe numerosas dificultades a los realistas como así también los sorprende y los desconcierta. 

Sobre ello es interesante una carta que el jefe de las fuerzas realistas, Gral. Joaquín de la Pezuela, le envió al virrey del Perú, señalándole la difícil situación en que se encontraba su ejército ante la acción de las partidas gauchas de Güemes: 

"… Su plan es de no dar ni recibir batalla decisiva en parte alguna, y sí de hostilizarnos en nuestras posiciones y movimientos. Observo que, en su conformidad, son inundados estos interminables bosques con partidas de gauchos apoyadas todas ellas con trescientos fusileros que al abrigo de la continuada e impenetrable espesura, y a beneficio de ser muy prácticos y de estar bien montados, se atreven con frecuencia a llegar hasta los arrabales de Salta y a tirotear nuestros cuerpos por respetables que sean, a arrebatar de improviso cualquier individuo que tiene la imprudencia de alejarse una cuadra de la plaza o del campamento, y burlan, ocultos en la mañana, las salidas nuestras, ponen en peligro mi comunicación con Salta a pesar de dos partidas que tengo apostadas en el intermedio; en una palabra, experimento que nos hacen casi con impunidad una guerra lenta pero fatigosa y perjudicial…" 

Entre 1815 y 1820 se desempeñó como Gobernador de Salta y consiguió frenar todos los intentos de avance de las tropas realistas, aunque aquella estrategia de San Martín de iniciar un contragolpe de las fuerzas de Güemes al Alto Perú no se llevó adelante, por cuanto José Rondeau, nuevo Director Supremo de las Provincias Unidas, tenía otras prioridades que no era precisamente la guerra por la Independencia, sino luchar contra los intentos de los caudillos de imponer el federalismo. 

A partir de allí comienza el retaceo de apoyo a Güemes quién bien lo describe en una carta enviada a Belgrano: 

"Esta provincia no me representa más que un semblante de miseria, de lágrimas y de agonías. La Nación sabe cuántos y cuán grandes sacrificios tienen hechos la provincia de Salta en defensa de su idolatrada libertad y que a costa de fatigas y de sangre ha logrado que los demás pueblos hermanos conserven el precio de su seguridad y sosiego; pues en premio de tanto heroísmo exige la gratitud que emulamos de unos sentimientos patrióticos contribuyan con sus auxilios a remediar su aflicción y su miseria". 

El caudillo salteño no encuentra otro remedio para paliar la situación de la zona que acudir a los empréstitos forzosos a las fortunas de las clases altas y poderosas de Salta, lo cual ocasiona un clima de creciente confrontación con la pudiente elite. 

En 1821 la situación militar obligaba a Güemes a cubrir dos frentes de batalla: al Norte el posible avance del regimiento realista y al Sur el hostigamiento del gobernador de Tucumán, Bernabé Aráoz. 

Araóz, aliado con los terratenientes salteños, logra vencer a Güemes y el Cabildo de Salta, dominado por los sectores conservadores, lo remueve del cargo de gobernador. Sin embargo, Güemes no se rindió y al frente de sus gauchos recuperó el poder. 

La traición de los sectores poderosos de Salta no tardaría en llegar y ofrecieron su colaboración al ejército español para eliminarlo. 

Felipe Pigna en una nota de “El Historiador” resume los últimos días de esta historia: 

“… El coronel salteño José María Valdés, alias "Barbarucho",a las órdenes del ejército español, buen conocedor del terreno, avanzó con sus hombres y ocupó Salta el 7 de junio de 1821. Valdés contó con el apoyo de los terratenientes salteños, a los que les garantizó el respeto a sus propiedades. 

Güemes estaba refugiado en casa de su hermana Magdalena Güemes de Tejada, "Macacha". Al escuchar unos disparos, decidió escapar a caballo, pero, en la huída, recibió un balazo en la espalda. Llegó gravemente herido a su campamento de Chamical con la intención de preparar la novena defensa de Salta. Reunió a sus oficiales y les transfirió el mando y dio las últimas indicaciones. 

Murió el 17 de junio de 1821 en la Cañada de la Horqueta. El pueblo salteño concurrió en masa a su entierro en la Capilla de Chamical y el 22 de julio le brindó el mejor homenaje al Jefe de la Guerra Gaucha: liderados por el coronel José Antonio Fernández Cornejo, los gauchos de Güemes derrotaron a "Barbarucho" Valdés y expulsaron para siempre a los españoles de Salta…” 

Recién el 24 de agosto de 2006, bajo el gobierno de Néstor Kirchner, se promulgó la Ley 26.125 que en su Artículo 1 declara Héroe Nacional a Don Martín Miguel de Güemes, único general argentino muerto en acción de guerra en la histórica epopeya de la emancipación del continente americano. 

Aquella bandera, arrancada al invasor de la Goleta Justine se exhibe actualmente en la Iglesia de Santo Domingo, ubicada en la esquina de Defensa y Belgrano en esta metrópoli porteña, ciudad que en aquel momento le dio la espalda al valeroso salteño, que prefirió poner su vida al servicio de la Patria antes que cobijarse en el “dinero de su padre” y hacer negocios con la clase alta salteña a la cual pertenecía. 

El destino querrá que casi 200 años después, nuestro país sea gobernado por un empresario que cobijándose en el “dinero heredado de su padre” en vez de gobernar para todos, hace negocios con la clase alta y entrega el manejo de la economía al Fondo Monetario Internacional, endeuda a la Nación frente a los conglomerados financieros internacionales y pone a la Patria al borde del precipicio. 

Dentro de pocos meses tendremos la oportunidad de comenzar a escribir una página diferente en la Historia de la Nación.

(") Contador Público Nacional
Perito de la Deuda Externa Argentina

martes, 9 de abril de 2019

REBELIÓN Y TRAICIÓN DE TUPÁC AMARU, Por Omar Néstor Miliano para Vagos y Vagas Peronistas

Muchos recuerdos de mi escuela primaria se han tornado borrosos, imperfectos, aunque hay una figura que siempre me intrigó… el indio Túpac Amaru amarrado por las extremidades a cuatro caballos que empujaban, en diferentes direcciones, para descuartizarlo. 

Esa imagen la tengo guardada. La maestra me “enseñaba” que era el indio que se rebelaba contra los españoles que querían “culturizarlo” y dicho atrevimiento era severamente castigado. 

Me tocaría ser testigo de otras formas de “escarmiento” con la cual los poderes de turno intentarían implantar el terror y acallar los actos de insubordinación. 



19 de marzo de 1740 



José Gabriel Condorcanqui nace en la ciudad de Surimaná, provincia de Tinta (actual Perú) el 19 de marzo de 1740, aunque se lo conoce como José Gabriel Túpac Amaru, último descendiente del tronco principal del Reino Inca. 

Esta descendencia de los reyes autóctonos del imperio inca es tramitada por Tupac y certificada ante la Audiencia de Lima, aunque insume un largo proceso judicial trabado por la burocracia de la época. Sin embargo, la profusa documentación que aportó demuestra que, por parte materna, era descendiente de Felipe Túpac Amaru, último monarca inca decapitado en 1572 por orden del Virrey Francisco de Toledo. 

Muy pequeño quedó huérfano al cuidado de sus tíos, quienes se encargaron de su educación en el colegio San Francisco de Borja de la ciudad de Cuzco, establecimiento para hijos de caciques e indios nobles dirigido por los jesuitas. 

En el premiado libro sobre su vida, escrito por Boleslao Lewin bajo el título “Túpac Amaru en la Independencia de América” se trascriben informes de la época que lo describen: 

“… en sus maneras era un caballero, era cortesano; se conducía con dignidad con sus superiores y con formalidad con los aborígenes, hablaba con perfección la lengua española y con gracia especial la quechua…” 


Heredero de tierras y animales se dedica al transporte de cargas entre Cuzco y la actual Bolivia y no sufre privaciones económicas, sin embargo el reconocimiento oficial de su calidad incaica lo “empuja” a la búsqueda de obtener diversas reivindicaciones para su pueblo que era brutalmente dominado por los españoles. 


Entre esos objetivos se encontraba la supresión de la mita, que consistía en un servicio obligatorio que prestaban los indios en la minería y que se llevaba adelante desde sus antepasados. En forma rotativa los distintos hombres de la población se incorporaban, por un tiempo, al trabajo en las minas, pero los españoles habían endurecido severamente las condiciones de este trabajo, transformándolo casi en una trampa mortal. Al ir disminuyendo con el paso del tiempo el número de hombres, esa rotación se trastocaba participando desde niños hasta ancianos en el rudo trabajo y extendiendo la permanencia en las minas por tiempo prolongado. 



Otra de las reivindicaciones que buscaba Túpac Amaru era la eliminación de los obrajes. En este caso, los españoles los llevaban a trabajar en la producción de telas, pero trasladándolos a lugares completamente diferentes a los que estaban acostumbrados a vivir y los sometían a un régimen casi “carcelario” en condiciones de extrema explotación. 

Si bien se les abonaba por participar en los obrajes, éste era otro de los planteos llevados adelante por Túpac que se lo conoce como el régimen de reparto de los corregidores. 

Los corregidores eran los gobernantes absolutos de cada provincia que, a cambio del trabajo, les pagaban en especies repartiendo mercaderías y objetos de origen europeo a un valor carísimo y que, en muchos casos consistían en objetos que los aborígenes no utilizaban en su vida diaria, pero que estaban obligados a recibirlos como anteojos, alfileres, terciopelos, medias de seda, hebillas, encajes, utensilios, entre otras baratijas. 



En 1777 Tupac, presenta ante la Audiencia de Lima su primer recurso sobre los daños que provoca el servicio de la mita y posteriormente insiste en sus argumentos que, entre otros se transcriben a continuación: 

“Excelentísimo Señor: 

Don José Túpac Amaru, cacique de los pueblos de Surinama, Pampamarca y Tungasuca de la provincia de Canas y Canchas, Tinta, en nombre de los caciques de los demás pueblos de dicha provincia y en virtud de sus poderes que indebida forma presenta, puesto a los pies de V.E., con su mayor rendimiento dice: Que el suplicante, por lo respectivo a sus pueblos, hizo a V.E. la más humilde representación a beneficio de sus indios que le son sujetos, por los imponderables trabajos que padecen en la mita de Potosí en una distancia de más de 200 leguas y lo que es más el gravísimo daño de la extinción de los pueblos en el visible experimental menoscabo de sus indios que, obligados con sus mujeres e hijos hacen una dolorosa despedida de su patria y de sus parientes, porque la rigidez y escabrosidad de los caminos los mata, los aniquila el extraño temperamento y pesado trabajo de Potosí o su indigencia no les da arbitrio para regresar a sus pueblos cuando la calamidad no ha acabado antes con su vida… 

… en los primeros tiempos era multiplicado sin comparación el número de indios y podían turnar las mitas con alguna tregua y con algún descanso. Entonces morían los indios y desertaban, pero los pueblos eran numerosos y se hacía menos sensible, hoy llega a tocar el imposible cumplimiento de la mita porque no hay indios que la sirvan y es necesario que vuelvan los mismos… 

… A V.E. pide y suplica que habiendo por presentado dichos poderes e instrumentos se sirva declarar que los indios de la expresada provincia de Canas y Canchas no están obligados a la mita de Potosí por la decadencia en que se hallan y demás justas causas que lleva el suplicante expuestas. Pide merced que con justicia espera alcanzar de la poderosa mano de V.S. José Gabriel Túpac Amaru. Lima 18 de diciembre de 1777.” 



Si bien las autoridades españolas reconocen lo legítimo de sus reclamos, son inflexibles ante los pedidos de Túpac Amaru y no acceden a modificar las condiciones infrahumanas a que eran sometidos los indios. 

El enviado por el reino de España, visitador general José Antonio de Areche expresa en un documento de la época que: 



“… La mita, según se practica en el Reino, es a mi entender uno de los males que es fuerza cortar brevemente, si queremos población, civilidad y que se nos acerquen los indios a lo que deben y pueden ser …” “La mita y los malos tratamientos que reciben los indios son causas parciales, y acaso algo más, para que los naturales vayan cada día a menos, para que no tengamos tantos como tuvimos, y para que no prospere su estirpe tanto como quieren las leyes y los ilustrados gobiernos de nuestra nación…” 



Sin embargo, se mantiene intransigente cuando debe tomar una decisión y se le ordena a Túpac regresar a sus pueblos sin ningún resultado concreto. 



Ello dará origen a la rebelión social más vasta en la historia colonial del continente americano. 

España prohibía el uso de armas a los pueblos sometidos, por ello Túpac lentamente fue aprovisionándose del armamento a utilizar, con muy pocas armas de fuego y fabricando todo tipo de armas blancas. 

Aprovecha que el obispo Moscoso excomulga al corregidor de la provincia de Tinta, Antonio de Arriaga, quien era odiado por los indios, aunque también por los criollos, y el 4 de noviembre de 1780 detiene al funcionario español, lo obliga a firmar una carta donde solicita dinero y armamento y tras un juicio sumario, lo ajusticia en la plaza pública. 

Rápidamente y ante el asombro de los españoles, obtiene su primera victoria el 18 de noviembre en Sangarará. 

La rebelión se expande rápidamente en diversos lugares del Perú y a medida que avanzaba se arrasaba con los “obrajes”, abolía la esclavitud, la mita y la explotación de los seres humanos. 

En uno de los manifiestos que Túpac Amaru deja en las tierras que conquista expresa: 



"… Vivamos como hermanos y congregados en solo cuerpo. Cuidemos de la protección y conservación de los españoles; criollos, mestizos, zambos e indios por ser todos compatriotas, como nacidos en estas tierras y de un mismo origen…” 



Simultáneamente comienzan sublevaciones en Bolivia, Paraguay, Uruguay, Chile y Argentina. 

En estas tierras la revuelta fue fuerte en Jujuy, Salta y Tucumán. 

Micaela Bastidas, su esposa, se encargaba del aprovisionamiento de los rebeldes, llevando adelante una tarea encomiable. 

Aunque la diferencia entre ambos bandos en el armamento utilizado era un escollo para los indios, suplían esa diferencia con la cantidad de hombres involucrados en el levantamiento que sobrepasaron los 100.000 hombres. 

Pero lo que sorprendió a los españoles fue la astucia que utilizaron los hombres de Túpac Amaru para llevar adelante sus acciones. Además de utilizar el conocimiento del terreno que les permitía sorprender a los españoles desde posiciones más ventajosas o llevar adelante operaciones de sabotaje en la retaguardia de las posiciones enemigas, utilizaron eficazmente las fuerzas de la naturaleza. 



En esa dirección hay dos acciones elocuentes en el sitio a la ciudad de Sorata y a La Paz. 

En el primer caso se aprovecharon de las innumerables vertientes que descendían de un cerro nevado, construyendo una importante obra hidráulica e inundando por completo a la ciudad. 

En el sitio a La Paz, construyeron en los altos de la ciudad, una represa que recogió las aguas del río principal que la rodeaba para luego reventar la construcción y causar estragos impresionantes y el terror en los españoles. 

Sin embargo, lo que el hábil inca no pudo sortear fue la traición. 



Cuando se disponía a preparar un ataque sorpresa, fue delatado por Yanuario Castro, un tupamarista traidor quien alertó a los españoles y los puso en aviso de que contaban con pocos víveres. 

Las fuerzas de Tupac fueron sitiadas intentando imponer la rendición por hambre. En la madrugada del 6 de abril, Túpac Amaru intentó abrirse camino, pero fue derrotado y tomado prisionero junto a parte importante de su familia. 

Sometido a cruentas torturas para conocer el nombre de sus lugartenientes, resistió los tormentos y ante el interrogatorio formulado por el propio visitador general Areche manifestó que: 

“… Nosotros dos somos los únicos conspiradores; V. M. por haber agobiado al país con exacciones insoportables y yo por haber querido libertar al pueblo de semejante tiranía. Aquí estoy para que me castiguen solo, al fin de que otros queden con vida y yo solo en el castigo…” 

Es juzgado y condenado a muerte, pero el fallo es atroz en cuanto a como debe ejecutarse explicando minuciosamente como debe llevarse a la práctica, agravado previamente con la muerte pública de toda su familia. 

La misma es descripta por el testigo ocular de la siguiente forma: 

“El viernes 18 de mayo de 1781, después de haber cercado la plaza con las milicias de esta ciudad del Cuzco... salieron de la Compañía nueve sujetos que fueron: José Verdejo, Andrés Castelo, un zambo, Antonio Oblitas (el que ahorcó al general Arriaga), Antonio Bastidas, Francisco Túpac Amaru; Tomasa Condemaita, cacica de Arcos; Hipólito Túpac Amaru, hijo del traidor; Micaela Bastidas, su mujer, y el insurgente, José Gabriel. Todos salieron a un tiempo, uno tras otro. Venían con grillos y esposas, metidos en unos zurrones, de estos en que se trae la yerba del Paraguay, y arrastrados a la cola de un caballo aparejado. Acompañados de los sacerdotes que los auxiliaban, y custodiados de la correspondiente guardia, llegaron al pie de la horca, y se les dieron por medio de dos verdugos, las siguientes muertes. 

”A Verdejo, Castelo, al zambo y a Bastidas se les ahorcó llanamente. A Francisco Túpac Amaru, tío del insurgente, y a su hijo Hipólito, se les cortó la lengua antes de arrojarlos de la escalera de la horca. A la india Condemaita se le dio garrote en un tabladillo con un torno de fierro... habiendo el indio y su mujer visto con sus ojos ejecutar estos suplicios hasta en su hijo Hipólito, que fue el último que subió a la horca. Luego subió la india Micaela al tablado, donde asimismo en presencia del marido se le cortó la lengua y se le dio garrote, en que padeció infinito, porque, teniendo el pescuezo muy delgado, no podía el torno ahogarla, y fue menester que los verdugos, echándole lazos al cuello, tirando de una a otra parte, y dándole patadas en el estómago y pechos, la acabasen de matar. Cerró la función el rebelde José Gabriel, a quien se le sacó a media plaza: allí le cortó la lengua el verdugo, y despojado de los grillos y esposas, lo pusieron en el suelo. Les ataron las manos y pies a cuatro lazos, y asidos éstos a las cinchas de cuatro caballos, tiraban cuatro mestizos a cuatro distintas partes: espectáculo que jamás se ha visto en esta ciudad. No sé si porque los caballos no fuesen muy fuertes, o porque el indio en realidad fuese de hierro, no pudieron absolutamente dividirlo después que por un largo rato lo estuvieron tironeando, de modo que lo tenían en el aire en un estado que parecía una araña. Tanto que el Visitador, para que no padeciese más aquel infeliz, despachó de la Compañía una orden mandando le cortase el verdugo la cabeza, como se ejecutó. Después se condujo el cuerpo debajo de la horca, donde se le sacaron los brazos y pies. Esto mismo se ejecutó con las mujeres, y a los demás les sacaron las cabezas para dirigirlas a diversos pueblos. Los cuerpos del indio y su mujer se llevaron a Picchu, donde estaba formada una hoguera, en la que fueron arrojados y reducidos a cenizas que se arrojaron al aire y al riachuelo que allí corre. De este modo acabaron con José Gabriel Túpac Amaru y Micaela Bastidas, cuya soberbia y arrogancia llegó a tanto que se nominaron reyes del Perú, Quito, Tucumán y otras partes...” 

La Rebelión no cesó con la muerte de Túpac Amaru y siguieron su lucha Tomas Tupac Catari y Julian Tupac Catari, como así también su primo hermano Diego Cristóbal Túpac Amaru , su sobrino Andrés Túpac Amaru y Miguel Túpac Amaru. 

Lograron importantes victorias, como también algunos son apresados y asesinados. 

Sigue el conflicto y los españoles no logran pacificar la región. 

El temor a una invasión de los ingleses y los graves problemas económicos que se sucedían en los Virreinatos del Río de la Plata y del Perú obliga a las autoridades españolas a buscar una salida pacífica. 



Siendo Diego Gabriel Túpac Amaru el jefe de la insubordinación, el 1 de octubre de 1781 se dicta un indulto general para todos los insurgentes. 

Se abre una etapa de negociaciones de paz y, aunque Diego Gabriel desconfía de las intenciones realistas, el 3 de noviembre en el pueblo de Lampa , Miguel Túpac Amaru firma un acuerdo y el 11 de diciembre lo suscribe Diego Gabriel. 

En la ciudad de Sicuani el 26 de enero de 1782 se celebra un solemne acto y los descendientes de Tupac entregan las armas. 

Sin embargo, la misma corte española que redactó las cláusulas del tratado de paz, un año después ordena al Visitador Jorge Escobedo que “… no dejase restos ningunos de la infame y vil familia de Túpac Amaru …”. De esta forma las autoridades de la península traicionan lo firmado con los indios y el 15 de marzo de 1783, a pesar de que no existía ninguna nueva evidencia de actos de subversión, es detenido Diego Cristóbal en Tinta, junto a sus familiares y salvajemente ejecutado. Dice el fallo que será “…sacado de la cárcel donde se halle preso, arrastrado de la cola de una bestia de albarda, levando soga de esparto al pescuezo, atados pies y manos, con voz de pregonero que manifieste su delito; siendo conducido en esta forma por las calles públicas y acostumbradas al lugar del suplicio, en el que, junto a la horca estará dispuesta una hoguera con sus grandes tenazas, para que allí a vista del público sea atenaceado y después colgado por el pescuezo hasta que muera …” . 



Quiero terminar este cruel relato trascribiendo una parte de la presentación que el abogado – de oficio- defensor de Diego Cristóbal Tupac Amaru efectúa ante los feroces jueces Mata Linares y Avilés. 

En ella no cuestiona la sentencia, sino que se refiere a que, en los más aberrantes crímenes que se sucedían en España, las sentencias a muertes procuraban quitar la vida al delincuente con la mayor brevedad posible para luego practicarse con el cadáver las demás demostraciones de rigor, por cuanto “… somos verdaderos católicos …”: 



“… suplica rendidamente a V.S. se digne tolerar por un efecto de cristiandad que el verdugo, ahorcando primero con aceleración al reo, ejecute después en su cuerpo la demostración de las tenazas y descuartizarlo para que así no falte estímulo del ejemplo y terror que debe hacerse sentir en el pueblo. Por tanto, a V.S. pide y suplica se sirva proveer como solicita, merced que espera alcanzar de la justificación de V.S. …” 



La respuesta brindada por el Tribunal fue: 



“… No ha lugar a la solicitud del Protector a quien, por las razones que se tienen presentes se le multa con cien pesos…” 
Milagro Sala

La magnitud de la REBELION de estos pueblos originarios y sus mártires, no ha sido lo suficientemente difundida e incorporada en nuestros planes de estudios lo cual ha impedido que conozcamos adecuadamente la importancia de Túpac Amaru en la independencia de América. 


Sin embargo, durante la década pasada, tomó su nombre como bandera la Organización Barrial Túpac Amaru que llevó adelante, en la provincia de Jujuy, un impresionante plan de realizaciones ejecutando la construcción de barrios enteros para sus humildes habitantes, guarderías infantiles, centros recreativos con piletas de natación y campos de deportes, centros de integración comunitaria, fábricas, colegios etc. 

Todas ellas efectuadas con la mano de obra de los propios interesados y bajo la conducción de MILAGROS SALA y la atenta mirada de José Gabriel y Diego Cristóbal Túpac Amaru desde algún cerro norteño. 


El “escarmiento” vendrá de parte del actual Gobernador de la Provincia de Jujuy Gerardo Morales, quien desde hace 1179 días mantiene privada de su libertad y sometida a torturas físicas y psíquicas intentando doblegarla, pero MILAGROS AGUANTA los nuevos tiempos que se avecinan. 

Es el mismo Gerardo Morales que se desempeñó entre julio del 2000 y agosto del 2001 como Secretario de Desarrollo Social del gobierno de la Alianza, aunque lo único que pudo “desarrollar” fue la INOPERANCIA. 

Esta vez, su principal logro ha sido “descuartizar” las obras que La Tupac había levantado para su pueblo, pero la Organización Barrial no está diezmada, está al acecho esperando esos “nuevos tiempos”. 

Así como el Gobernador Morales no puede “digerir” que haya sido una “india negra” quien llevó adelante más desarrollo social de lo que él pudo realizar, como así también, muchos de los que pueblan el continente americano no pueden “digerir” que una parte importante de las tierras donde se libraron las luchas que hasta aquí he relatado, HOY sean presididas por otro indio: EVO MORALES