Mostrando entradas con la etiqueta Notas Norberto Galasso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Notas Norberto Galasso. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de agosto de 2016

EL TRIUNFO DE MACRI ES HAMBRE Y MISERIA PARA LAS MAYORÍAS, Por Norberto Galasso (Fuente: Señales Populares -Junio/Julio de 2016-)

Norberto Galasso, hombre de la izquierda nacional


Galasso, al editorializar en el periódico “Señales Populares”, brinda su aporte a la resistencia, reinvindicando la “Cuestión Nacional”, poniendo como eje opositor al gobierno “de los privilegiados y del imperio –inclusive cargado de odio de clase”-, a los trabajadores, que se manifestaron el 29 de Abril, y deben organizarse, pues si al gobierno de Macri “le va bien”, “los trabajadores sufrirán las consecuencias porque ese plan es uno sólo: Crear condiciones de desocupación para que se debilite la fuerza de los trabajadores e imponer así, una baja del salario real. Sus economistas lo han dicho muchas veces: el salario real en la Argentina era años atrás el más alto de América Latina. Su reducción es el objetivo de las minorías locales y del interés externo para hacer negocios en el mercado mundial con artículos a bajo costo, como asimismo negocios financieros. Si eso les saliera bien, sería el triunfo del gobierno de Macri y el hundimiento en la miseria y el hambre de las mayorías argentinas.”(vp)

El triunfo de Macri es hambre y miseria para las mayorías


Quienes publicamos el perió- dico “Señales Populares” provenimos de la Izquierda Nacional, del peronismo y de agrupaciones y/o militantes independientes que han entendido la cuestión nacional. No pretendemos ser vanguardia, ni conductores ideológicos de las amplias bases populares de la Argentina, sino modestamente aportadores de algunas convicciones que han nacido como resultados de lecturas, debates y compromisos activos en las distintas batallas que ellas han mantenido por su liberación. Por eso no queremos acallar nuestra voz ante los graves acontecimientos que vivimos. Por eso queremos señalar con absoluta claridad y contundencia aquello que se susurra en algunos corrillos del peronismo y flota como duda que se va arraigando cada vez con más fuerza en lo íntimo de los trabajadores. Posición que nos lleva a condenar conciliaciones espurias y declaraciones como: “Queremos que al gobierno le vaya bien porque así le irá bien al país”, “queremos que el gobierno rectifique sus errores”, “esperamos que, en el segundo semestre, las cosas cambien para bien de los trabajadores”, “no estamos contra el gobierno de Macri, sino contra su política”. Preferimos, en cambio, definir al gobierno de Macri como el gobierno de los privilegiados y el imperio –inclusive cargado de odio de clase– por lo cual si cumple sus objetivos, serán muy graves las consecuencias para los trabajadores y el resto del pueblo argentino. Continuamos así una larga trayectoria de acompañamiento a la clase trabajadora y a los sectores populares en general, que nos ha llevado a reivindicar al yrigoyenismo, al peronismo y al kirchnerismo como los movimientos más importantes en la lucha por una Argentina mejor, más allá de sus defecciones, q u e fueron muchas y que los mejores militantes reconocen en las conversaciones íntimas (esta es la posición por la cual la izquierda abstracta -que reduce todo al enfrentamiento burgueses-proletarios- nos ha criticado y nos critica aún hoy). Desde esa posición decimos que el enemigo principal es la asociación entre las clases poderosas de la Argentina (la vieja oligarquía terrateniente en declinación y la nueva burguesía trasnacionalizada) con el imperialismo norteamericano y las multinacionales europeas que lo acompañan. Contra ese establishment, resguardado por los monopolios mediá- ticos, han sido y son nuestras definiciones. Decimos también que esa oligarquía ha recibido y recibe el apoyo de los sectores de clase media alta (abogados, economistas, contadores, intelectuales, periodistas, etc.) que usufructúan las migajas del festín semicolonial. Asimismo, señalamos que el resto importante de la clase media –generalmente apolíticos, indiferentes, ingenuos, egoístas, en fin, “colonizados mentalmente”, como diría Jauretche- no son los enemigos principales sino que debemos entenderlos y convencerlos, ayudarlos en los análisis para que comprendan de una buena vez que no pueden ser masa de maniobra de los mismos que día a día los esquilman en los supermercados y los engañan por la red televisiva y el resto de los medios de difusión. Años atrás, con la mejor intención, Fito Páez dijo en una carta abierta que le provocaban “asco”. Nosotros le contestamos que nos provocaban “pena” y ganas de ayudarlos a salir de la opresión intelectual en que están sumidos. Por todas estas razones, decimos que la clase trabajadora –que se hizo presente el 29 de abril último en las calles- es la única que está en condiciones de impedir el nuevo coloniaje que se está implantando, que una vez más -como el 17 de octubre- es allí donde no puede haber cómplices respecto a los explotadores, aunque puedan existir algunos dirigentes gremiales vacilantes que están lejos de cumplir su verdadero rol. De allí la necesidad que ella se organice, arrase con algunos conciliadores y se ponga a la cabeza del resto de la sociedad expoliada. Desde nuestra posición, reivindicamos la política del peronismo histórico –¿qué otra organización fue capaz de controlar las divisas, monopolizando el comercio exterior y estatizando los depósitos bancarios y concretando, al mismo tiempo, avances sociales notables?-. La izquierda abstracta nos ha imputado haber apoyado al capitalismo… ¿Qué duda cabe si Néstor apenas llegó al gobierno preguntando dónde estaba la burguesía nacional y Cristina, en uno de sus últimos discursos, señaló “queremos impulsar un capitalismo nacional”? Pero parece que aún no está claro que si la opción que se presentaba era entre la burguesía trasnacionalizada (Macri, Techint, Aluar, Bulgheroni, etc.), por un lado, y grupos empresarios interesados en el mercado interno, por otro, había que apoyar a estos últimos porque ello aseguraba empleo e ingresos a los trabajadores y desde allí, partir hacia avances más profundos. La burguesía trasnacionalizada concilia con el imperialismo porque su punto clave son los salarios bajos para explotar a los trabajadores más allá todavía que la explotación normal que opera el capitalismo. La otra -a veces, algo nacional, otras veces representada por el Estado en manos bonapartistas o de la pequeña burguesía- sabiendo que la venta de sus productos sólo se asegura en el mercado interno, acepta mayores salarios, traba el ingreso de productos extranjeros favoreciendo así el empleo y pudo conformar la llamada ‘comunidad organizada’, es decir, se coloca en un frente nacional no conducido por los trabajadores, pero que resulta históricamente progresivo. Recuerdo que en una de las últimas conversaciones con Germán Abdala, me decía: “¿Con quién podremos hacer ahora la ‘comunidad organizada’? ¿Con Pérez Companc acaso?” No abandonaba por eso su sentimiento peronista, pero lo hacía avanzar en función de la nueva situación. ¿No lo habían dicho acaso Cooke, Hernández Arregui, Amado Olmos y el mismo Jauretche, quien sostenía que estaba en los jóvenes el camino de los setenta, advirtiendo que ese “Socialismo Nacional” debía ser necesariamente nacional y no reflejo o copia del de otros paí- ses, reiterando lo sostenido por Perón en 1968. Hoy los dirigentes polí- ticos o gremiales no deben confundir a los trabajadores con que si Macri cumple sus objetivos, mejor será para el país y para todos. Hay que decirlo en voz alta: si Macri logra completar su proyecto -“si le va bien”- los trabajadores sufrirán las consecuencias porque ese plan es uno sólo: Crear condiciones de desocupación para que se debilite la fuerza de los trabajadores e imponer así, una baja del salario real. Sus economistas lo han dicho muchas veces: el salario real en la Argentina era años atrás el más alto de América Latina. Su reducción es el objetivo de las minorías locales y del interés externo para hacer negocios en el mercado mundial con artículos a bajo costo, como asimismo negocios financieros. Si eso les saliera bien, sería el triunfo del gobierno de Macri y el hundimiento en la miseria y el hambre de las mayorías argentinas. Por eso, decimos, sin vacilación: hay que oponerse totalmente a este proyecto colonizador que nos llevó a la explosión del 2001 cuando los servidores del imperialismo quisieron llevarlo hasta sus últimas consecuencias de endeudamiento externo y hambreamiento interno. Este modesto periódico –que tiene el honor de de cubrir sus gastos con avisos de sindicatos y de dos PYMES del área cultural– acompañó y acompañará a la clase trabajadora en esa lucha contra el nuevo coloniaje y conjuntamente desde nuestra Corriente Política “Enrique S. Discépolo”, nos juntaremos con todos aquellos que persigan el mismo propó- sito. Estuvimos y estamos en el frente antiimperialista y revolucionario (llámese Frente ciudadano, Frente nacional o como se quiera), con perfil propio, sin los “panqueques” y traidores de siempre, sin sectarismos subalternos, sin ortodoxias anacrónicas, respetando, por supuesto, los sentimientos que provengan de otras experiencias de lucha popular, en el camino del triunfo popular que es la liberación nacional y social, la Patria Grande liberada e igualitaria y “el hombre Nuevo”. Desde nuestra posición, reivindicamos la política del peronismo histórico, ¿qué otra organización fue capaz de controlar las divisas, monopolizando el comercio exterior y estatizando los depósitos bancarios y concretando, al mismo tiempo, avances sociales notables? 

Norberto galasso 
 Señales Populares

lunes, 27 de junio de 2016

LA VUELTA AL PASADO, PERO EL DE ANTES DE 1816, "NOS SAQUEAN LOS NUEVOS DUEÑOS DEL PODER MUNDIAL", Entrevista de Juane Basso a Norberto Galazzo (Fuente: El eslabón, Rosario)

Norberto Galazzo, hombre de la izquierda nacional


LA VUELTA AL PASADO, PERO EL DE ANTES DE 1816
“Nos saquean los nuevos dueños del poder mundial”

26/06/2016 | Por Juane Basso



El historiador Norberto Galasso analizó lo que dejó el acto del 20 de junio en Rosario y el presente político y económico, en el contexto del próximo aniversario del bicentenario de la Independencia.

Norberto Galasso es el representante de la corriente de pensamiento nacional y popular –o de la izquierda nacional– más prolífico de nuestro país. Con medio centenar de obras publicadas desde Mariano Moreno y la revolución nacional (1963) hasta “Mauricio Macri: La vuelta al pasado” (2014), el investigador ha perseguido a lo largo de sus 80 años, con la misma pasión militante, los objetivos de desenmascarar la versión oficial mitrista de la historia, desenterrar a “los malditos”, que ésta intentó condenar al olvido, y vincular –para comprenderlas y pensar sus perspectivas– las luchas del presente con aquellas que las precedieron en el tiempo. En una entrevista con el eslabón, el autor reflexiona sobre la reciente represión en el marco del acto en Rosario por el 20 de junio, y la ubicó en un contexto de una “contrarrevolución” que se está viviendo en toda Latinoamérica. “Esto es todo lo contrario al 9 de julio de 1816. En lugar de ser el absolutismo español el que nos saquea, lo hacen los nuevos dueños del poder mundial”, remarca.

—¿Qué lectura le dejó lo que ocurrió en Rosario?
—Una de las primeras medidas que tomó el gobierno fue relativa a la seguridad, debido a la preocupación de la ministra del área, Patricia Bullrich, asidua concurrente a la embajada de Estados Unidos, que ha comprendido claramente que no se puede hacer una política económica antipopular, y hacer una transferencia brutal de ingresos de los sectores populares a los minoritarios y ricos de siempre, sin tener el machete a mano para aplicarlo cuando llegue el caso. Macri, además, comete la imprudencia de creer que puede salir a la calle y juntarse con la gente y ser aplaudido, cuando está haciendo una política totalmente reaccionaria.
La gente ha reaccionado como corresponde y vino la represión, que siempre aparece cuando el pueblo reclama por sus derechos que son golpeados o desconocidos por los gobiernos, y esto es lo que está ocurriendo.
La política económica se está acentuando, los precios están por las nubes, la transferencia de ingresos es cada vez mayor, y entonces la reacción popular tarde o temprano se produce como ocurrió en la movilización del 29 de abril, que no fue seguida, como esperábamos, de un paro general por cierta vacilación de algunos dirigentes.

—¿Cómo caracteriza esta etapa política que se inició desde diciembre?
—Es un proceso contrarrevolucionario, conservador y revanchista. Donde en muchos casos se manifiesta un odio de clase con respecto a la actitud de las mayorías, respecto al pueblo. Pero después de doce años están molestos porque el protagonismo fundamental era de los sectores populares. Más allá de los errores que se pudieron haber cometido, quizás en no profundizar debidamente (los cambios), que aportaron a la derrota electoral de diciembre, y cuyos motivos y causas todavía el campo popular no ha reflexionado hondamente. Esa es una autocrítica que hay que hacerse, porque se suponía que se podía triunfar fácilmente. Recién en los últimos diez días antes de las elecciones se difundió el temor de que se podía perder la elección, y ya era tarde.
Después de haber sacado al país del abismo en 2001 con tasa altas de crecimiento, mejoras en los distintos aspectos de la vida del ciudadano común, las minorías oligárquicas han vuelto al poder por elecciones, caso insólito, con muy poco margen pero el suficiente para poder llenar los ministerios con los ejecutivos de las grandes multinacionales. A todo esto yo no le veo mucho futuro, porque no se puede dejar que los precios se vayan a las nubes y al mismo tiempo trabar las paritarias y provocar despidos porque cuanto más despidos hay más debilitada está la clase trabajadora para negociar las paritarias.
La idea que tienen estas minorías que han tomado el poder es que los salarios en Argentina eran excesivos y entienden que la única forma de bajarlo es con la desocupación y lo ha dicho el ministro de Hacienda (Prat Gay), quien después de defender los intereses de JP Morgan y Amalita Fortabat, había llegado a la conclusión de que lo mejor es poner al pueblo ante la opción: o me quedo sin trabajo o acepto salarios bajos. Y es la política que están poniendo en práctica. Y es lo que provoca necesariamente los enfrentamientos entre las distintas clases sociales, entre las minorías y el pueblo en general.
El desencanto de algunos sectores de la clase media que, siempre confundida o colonizada mentalmente como decía Arturo Jauretche, que no quieren estar cerca de los trabajadores y que prefieren jugar la carta de los ricos y les dio los votos suficientes para que pudieran hacer este desastre que se está verificando en todos los órdenes, en la negociación de la deuda externa, la eliminación de la unidad de investigaciones financieras (UIF) en la poca atención a la salud, es decir, volver hacia atrás, hacia épocas de De la Rúa o antes todavía, con los argumentos de que si el país crece, la economía derramará riqueza a todos los sectores, cosa que ya Mariano Moreno en 1810 decía que «las fortunas agigantadas en pocas manos perjudican al país porque son como agua estancada que se pudre, la riqueza para que sea riqueza debe estar repartida».

—Estamos camino a la celebración del denominado bicentenario de la Independencia, ¿qué claves debemos tener en cuenta de las batallas por la emancipación, para pensar este presente?
—Lo primero que hay que recordar es que el acta de declaración de la independencia dice «la independencia de las provincias unidas en Sudamérica», con lo cual tiene una visión hispanoamericana del momento, latinoamericana le llamaríamos hoy. Convocan al congreso de Tucumán a los delegados altoperuanos, lo que es hoy Bolivia, como indicio de la misma política que va a realizar San Martín con la liberación de Chile y Perú, y que está realizando Bolívar avanzando desde el norte hacia el sur. Esto está vinculado a estos doce años en los que se avanzó mucho en Unasur y Celac, se intentó avanzar con el Banco del Sur y se intentó profundizar las relaciones comerciales con otros países de la región. El comandante Hugo Chávez planteaba hacer una comunicación en casi todas las naciones latinoamericana respecto al combustible y rutas de la región. Lamentablemente es el reverso de lo que se piensa hoy, que es la Alianza del Pacífico, es decir integrarse a la política de Estados Unidos quiere desarrollar en Chile, Colombia, Perú y México, con el propósito de reprimarizar esas economías.
México está ahora importando alimentos. La política de la Alianza del Pacífico no tiene nada que ver con nosotros. Un ejemplo de eso es la canciller (Susana Malcorra), que a su vez fue ejecutiva de IBM entre otras empresas. Las grandes multinacionales dirigen los ministerios. Como Aranguren, directivo en Shell, que ha provocado este tarifazo del 700 por ciento y ha llevado a la ruina a pequeñas y medianas empresas. Todo esto es contrario al 9 de julio de 1816, es la contrarrevolución. En lugar de ser el absolutismo español el que nos saquea, nos saquean los nuevos dueños del poder mundial.

—¿Qué debates le parecen centrales para este momento político-histórico?
—Yo tengo la convicción de que es cierto de que el pueblo siempre vuelve, pero estoy bastante preocupado por la fragmentación del campo popular y por la crisis de la dirigencia. Evidentemente al campo popular le faltan líderes. Cristina es una gran convocante pero entre Cristina y los dirigentes políticos de su partido y de otros partidos hay una gran diferencia. Y hay una falta y debilidad de cuadros medios, hay mucho piberío con ganas de cambiar el país y de resolver los problemas, pero que entran a la política sin la experiencia que le podrían dar los hombres de edad mediana, muchos de ellos que desaparecieron en la dictadura, y otros que se desalentaron. Por ejemplo, se va a hacer un congreso del PJ en Formosa y uno se fija en los nombres y por lo menos a mi, no me dan certeza ni seguridad. Ya hemos visto cómo se han pasado hombres del FpV a otros partidos.
En el ámbito gremial también hay crisis, que están tratando de resolver unificando la CGT, se dice que para agosto puede estar unificada.
Hay dirigentes importantes sí, pero los que están a la cabeza de las distintas CGT, nos dan cuenta de la fragmentación, sino que se notan diferencias apreciables entre los planteos que hace la CTA de Yasky por ejemplo, que había planteado el paro general, con los de la CGT de Moyano, que primero había anunciado el paro general si el gobierno vetaba la ley antidespidos y después se fue diluyendo el planteo. La clase trabajadora cuando hay desempleo queda debilitada y si los dirigentes gremios también flaquean, esa idea de que el pueblo siempre vuelve puede tardar más de lo que uno quisiera.

Fuente: El Eslabón

miércoles, 25 de mayo de 2016

25 DE MAYO, UN DEBATE QUE PERSISTE, Por Norberto Galasso (Fuente: La Señal Medios, 25/05/16)



La revolución impulsó un frente democrático contra el absolutismo reinante, pero en ese frente los morenistas fueron derrotados (1812/1810 y 5/4/1811), consolidándose una burguesía comercial anglocriolla, basada en el puerto único y el control de la Aduana, que se apoderó del poder y traicionó el objetivo inicial.
Tan intensa ha sido la tergiversación de nuestra historia implantada por el mitrismo y tantas las limitaciones del revisionismo rosista tradicional que, hoy, doscientos años después, los argentinos discutimos todavía la naturaleza de la Revolución de Mayo.
Las reflexiones que siguen tienen por objeto concurrir a las polémicas todavía en curso, según la perspectiva de la corriente historiográfica latinoamericana, federal provinciana o socialista nacional. No pretenden sostener una verdad absoluta y definitiva, sino participar en un debate que es muy importante, pues si no conocemos de dónde venimos resulta imposible alumbrar con certeza la meta hacia dónde vamos.
Norberto Galasso



En principio, ¿fue una revolución? Algunos entienden que existe sólo revolución cuando se modifican las relaciones sociales de producción y desde esa óptica, no lo sería. Pero en países con larga historia de dependencia es también revolución aquella que consiste en la liberación nacional respecto a la opresión externa (de otro modo, no serían revolucionarios ni Sandino, ni Martí, por ejemplo, por no ser socialistas). Y asimismo, también lo es cuando un sector social oprimido desplaza del poder a otro -que lo oprime- promoviendo un progreso histórico, nacional y social.
Partiendo de esta última mirada, el 25 de Mayo se produjo una revolución. Esa revolución no fue socialista, ni nacional independentista, sino democrática. Se trata pues de una revolución democrática que desaloja del poder a una minoría absolutista y reaccionaria (el virrey, su burocracia y los comerciantes monopolistas) privilegiada por la monarquía, reemplazándola por una Junta Popular cuyos integrantes nacen de la voluntad expresada en la Plaza histórica, donde activan French (un cartero), Beruti (un empleado), Donado (un gráfico) y otros como ellos. Empezamos, pues, nuestra historia teniendo al pueblo como protagonista principal.
¿Fue antiespañola? No. No podía serlo pues había españoles en la Primera Junta (Matheu, Larrea), así como los hubo en el Triunvirato (Álvarez Jonte), en el ejército (Arenales, en el Alto Perú), en la música del himno (Blas Parera), en la jura por Fernando VII y además, por esta circunstancia nada desdeñable: la bandera española flameó en el Fuerte de Buenos Aires hasta 1814 y la independencia -de las Provincias Unidas en Sudamérica- se declaró seis años más tarde, el 9 de julio de 1816.
¿Fue probritánica? No. El comercio libre con los ingleses lo estableció el virrey Cisneros en 1809 y no fue el objetivo de la revolución. (Diego Luis Molinari lo probó en su libro La ninguna influencia de la Representación de los Hacendados en la Revolución de Mayo). Es verdad que los comerciantes ingleses residentes en Buenos Aires, desde hacía un año, coincidieron con el movimiento popular, pero no lo financiaron ni lo dirigieron. Sólo más tarde, a través de Manuel J. García y Bernardino Rivadavia alcanzaron espacios en el poder, en el primer Triunvirato y especialmente en el período rivadaviano de los años veinte. Por otra parte, ni la Junta ni la jura por Fernando VII fueron invento de los hombres de Buenos Aires sino que participaron de un general movimiento hispanoamericano.
¿Fue entonces parte de una revolución que al mismo tiempo se producía en el resto de la América Morena? Efectivamente. Entre mediados de 1809 y principios de 1811, se produjeron levantamientos en todas las grandes ciudades, formándose Juntas populares, que en nombre de Fernando VII -al igual que en España- quitaron el poder a los absolutistas: en julio de 1809 en Alto Perú, en abril de 1810 en Caracas, en mayo en Buenos Aires, en julio en Bogotá, en agosto en Quito, en septiembre en Chile y México y en febrero de 1811 en la Banda Oriental. Esto se produjo no porque conspirasen entre sí sino porque lo que hoy llamamos América Latina es una nación (territorio continuo, el mismo idioma, el mismo origen, semejantes costumbres y cultura). Por esta razón, Moreno envía un ejército al Alto Perú, otro al Paraguay y aconseja sumar a Artigas en la Banda Oriental, con claro sentido hispanoamericano. La frustración de esa revolución disgregó a esa nación en veinte países dependientes, frustrando el proyecto inicial por el cual lucharon duramente Bolívar y San Martín, jefes de ejércitos populares hispanoamericanos. En el norte de América lograron constituirse los Estados Unidos de América del Norte, mientras entre nosotros se generaron los Estados desunidos de América Latina.
¿Quiénes impulsaron esa lucha antiabsolutista? ¿Acaso la llamada `gente decente`, `los vecinos propietarios` de la ciudad, como sostienen algunos historiadores? No. Las actas del Cabildo Abierto del 22 de mayo demuestran que la gente acaudalada votó a favor de que continuase el virrey, tanto los Martínez de Hoz, como los Quintana y como apoyaron esa política todos los señorones dueños de esclavos, así como la jerarquía eclesiástica (obispo Lué). Fueron “los chisperos”, “los manolos”, los activistas de la plaza (a los ya mencionados, cabe agregar a Francisco Planes, los curas Grela y Aparicio, oficiales como Terrada y a empujones, Cornelio Saavedra) junto a un grupo de profesionales (Moreno, Belgrano, Castelli, etc.), quienes protagonizaron el suceso revolucionario.
¿Solamente perseguían desplazar a los absolutistas o tenían un proyecto de liberación y progreso económico social? Tenían efectivamente un proyecto y se expresó en el Plan de Operaciones: expropiar a los mineros del Alto Perú, crear fábricas estatales de fusiles, armas blancas y pólvora, liberar a los esclavos y concluir con el tributo que se le imponía a los indios, abolición de instrumentos de tortura y de títulos de nobleza, libertad de pensamiento y de imprenta, en fin, aquello que los morenistas sancionaron en la Asamblea del año XIII cuando temporariamente lograron recuperar el poder del cual había sido expulsado Moreno el 18 de diciembre de 1810 para después morir, presumiblemente envenado, el 4 de marzo de 1811.
¿Cuáles son los antecedentes de Mayo? Los principios revolucionarios de la Francia de 1789, es decir, “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, los Derechos del Hombre y del Ciudadano (“El evangelio de los derechos del Hombre”, según decía San Martín), así como la revolución española iniciada el 2 de mayo de 1808, tributarias de las ideas de Rousseau, Voltaire, en general los enciclopedistas franceses y los liberales revolucionarios españoles.
¿Por qué fracasó la Revolución de Mayo? La revolución la impulsó un frente democrático contra el absolutismo reinante, pero en ese frente los morenistas fueron derrotados (1812/1810 y 5/4/1811), consolidándose una burguesía comercial anglocriolla, basada en el puerto único y el control de la Aduana, que se apoderó del poder y traicionó el objetivo inicial. Proceso semejante se produciría en el resto de América Latina donde prevaleció la política de las burguesías comerciales aliadas al capital inglés, creciendo sólo las zonas vinculadas a los puertos, unos hacia el Atlántico, otros hacia el Pacífico, sumiendo a los países interiores en la miseria, el aislamiento y la expoliación, a pesar de los caudillos federales que intentaron resistir ese sometimiento.
Si esta interpretación es válida, UNASUR no es un invento oportunista sino retomar el camino de la Revolución. Asimismo, el protagonismo popular no es un invento demagógico para halagar a indios, negros, mestizos y criollos sino la continuidad de aquella revolución que ganó las elecciones (156 a 68) en el Cabildo Abierto del 22 de mayo, pero que, además, supo asegurar ese triunfo con la movilización popular en la plaza histórica y la presencia de sus líderes, trabucos y puñales en mano, en aquel mediodía del 25, en el primer piso del Cabildo, iniciando una lucha hacia la liberación que, con idas y venidas, todavía continúa


Historiador / Centro Discépolo / LSM

sábado, 19 de marzo de 2016

BARAJAR Y DAR DE NUEVO PARA ORGANIZAR EL MOVIMIENTO NACIONAL, Por Norberto Galasso (Fuente: Señales Populares-Enero/Febrero de 2016)

Norberto Galasso


(EDITORIAL DE NORBERTO GALASSO EN SEÑALES POPULARES)

Barajar y dar de nuevo para organizar el movimiento nacional.


Estamos asistiendo al retorno de aquellos que condujeron a la Argentina a lo que se llamaron “Décadas infames”, aunque ésta se halla muy lejos de alcanzar una década por la incapacidad manifiesta de los hombres del gobierno. Pero el panorama general resulta altamente preocupante para el campo popular. Quienes apoyamos a los gobiernos kirchneristas desde una perspectiva independiente y no dejamos de observar vacilaciones y errores, confiamos, sin embargo, en la posibilidad de profundización de las transformaciones iniciadas, en la misma línea que se producían en otros países de América Latina. No imaginamos, en el 2011 (con el 54% de los votos, y el segundo sólo el 18%) que nos íbamos a encontrar con este 2016 y que muchas conquistas logradas se empezaban a perder, como si el reloj de la historia, de improviso y ante nuestra perplejidad, hubiera enloquecido y empezado a mover sus agujas en sentido contrario, retrotrayéndonos a luchar por conquistas que estimábamos sólidas, por no decir, definitivas. Ahora nos encontramos con un panorama imprevisto: los gerentes de distintas expresiones del imperialismo ocupan todos los ministerios, con ruidoso festejo de las agencias periodísticas internacionales y de los gobiernos más reaccionarios del mundo. Aquello que parecía haberse desterrado -por “zoncera”- de la sociedad, liquidado por las más amplias mayorías con sus banderas nacionales y populares, aparece una y otra vez en las pantallas televisivas, en boca de periodistas mercenarios
y en las declaraciones de los más altos funcionarios. No estamos para bromas pero es cierto que la represión está en manos de Patri-CIA Bullrich y que la posibilidad de juicios –que van a una Justicia integrada, en gran parte por jueces y fiscales del viejo régimen– proviene de una servidora de la embajada norteamericana para la cual tuvo que dictarse una ley especial que la habilitase dada su carencia, no sólo de antecedentes, sino hasta de título profesional. A la Argentina ha vuelto “lo pérfido” del pasado y este Lopérfido de ahora es tan coherente que viene del brazo de su esposa, Esmeralda Mitre, descendiente del padre de la Argentina oligárquica. Ex CEOS de las principales empresas imperialistas del mundo están manejando las áreas desde donde negociarán, en nombre de la Argentina, con las empresas donde fueron gerentes ayer mismo. En pocas semanas se ha producido una fabulosa redistribución de ingresos hacia los sectores oligárquicos y en perjuicio de los sectores populares. Economistas del más acendrado liberalismo conservador dominan los distintos lugares donde se juega el destino de la Patria. Antes, requeríamos para la política económica, haber leído a Scalabrini Ortiz o por lo menos, a Keynes, ahora es suficiente haber sostenido una manija del féretro de Amalia Fortabat y tener la bendición del J. P. Morgan para adoptar decisiones económicas trascendentales o se requiere haber sido procesado por el megacanje para presidir el Banco Central. Ahora, se va a negociar el saldo de la deuda externa pendiente y de los dos lados de la mesa de negociación estarán los mismos representantes del neoliberalismo que produjeron esa deuda y acordarán seguramente porque responden a un mismo patrón internacional. Pero lo más grave aún es lo que estamos viendo en el escenario político. De aquel viejo radicalismo conspirativo que conducía Yrigoyen en 1905, 1916 o 1930 quedan apenas un reducido grupo de veteranos del comité –que se expresa en Leopoldo Moreau– tambien Leandro Santoro y la gente de la nueva FORJA, y por su origen, podríamos decir que en Carlos Raimundi, mientras aquellos furibundos muchachos de la Coordinadora alfonsinista se integran amablemente al nuevo régimen. Pero más grave aún es lo que ocurre en gran parte de la dirigencia del peronismo (llamémosle PJ o kirchnerismo, es en definitiva el peronismo, aquel del 17 de octubre, de la resistencia, de los Jotapé, de las banderas fundamentales de Perón y Evita). Nadie puede dudar que el peronismo como sentimiento nacional, antiimperialista y popular, sobrevive en millones de corazones pero no nos hagamos trampas: el peronismo, según lo dijo el propio Perón debería ir “con sus dirigentes a la cabeza o en su defecto, lo harían las bases llevando la cabeza de sus dirigentes”. Ese peronismo, como también lo dijo Perón, debía tener como columna vertebral del frente de liberación a la clase trabajadora. Hoy hay cinco CGTs, hay sindicalistas amables y conciliadores –por no usar términos más graves– y se ha perdido la elección en zonas industriales como el conurbano bonaerense o Córdoba, que si bien tiene muchos chacareros también tiene muchos obreros por lo que resultan inexplicables las cifras de la última elección. Esto no se reemplaza con una organización juvenil –por más simpatía que nos provoque– ni en las urnas ni en la capacidad para “inmovilizar” el país si el enemigo continúa destruyendo las conquistas logradas. Celebramos el ingreso al campo nacional de “los nuevos”, generalmente jóvenes –ajenos a las trapisondas y conciliaciones de algunos viejos dirigentes– pero su aporte no es suficiente si no viene del brazo de los trabajadores. No se trata de discutir si kirchnerismo o PJ. Ni tampoco si las autoridades se designan por voto directo o por arreglos de cúpula. Se trata de reconstruir el Frente de Liberación Nacional y eso no lo puede lograr el kirchnerismo si no se entronca con las bases obreras y tampoco los viejos dirigentes del PJ que en muchos casos se encuentran hoy reviviendo su menemismo de ayer. Desde ambos sectores parece haberse olvidado que el campo popular contó con figuras cuyas enseñanzas son fundamentales: desde Jauretche, Scalabrini Ortiz, Hernández Arregui y Cooke hasta Amado Olmos, Germán Abdala y Di Pascuale, y por supuesto Perón y Evita, nombres que no se enarbolan en las tétricas e inútiles discusiones de “Intratables”o de otros sainetes televisivos. Así como asistimos a la agonía del radicalismo, hay indicios de que asistiremos al olvido de las viejas banderas en el que se fundó el movimiento popular más importante de América Latina, desde 1945 y durante décadas.
No hay autocríticas, no hay recupero de viejas enseñanzas y eso ocurre a menudo en la historia. Pero más allá de los nombres –en un país donde la izquierda tradicional continúa en el mundo de la luna y le da lo mismo Scioli que Macri, es urgente reconstruir el Frente de Liberación Nacional, juntar a los dispersos, reanimar a los deprimidos, echar a los corruptos y traidores, dar forma organizativa a esa fuerza que revelan los autoconvocados en las plazas, recuperar lo mejor de los distintos sectores para enfrentar esta arremetida de la derecha, bendecida por el imperialismo. Es necesario echar en saco roto las pequeñas disidencias, los antiguos roces y reunificarse poniendo por delante, como siempre, la Liberación Nacional en un camino de cambios revolucionarios. Son tantas las barbaridades que comete el gobierno actual que ello facilita el realineamiento de las fuerzas populares, de todos aquellos que más allá de las formas o las denominaciones, estén dispuestos a dar lucha por una Argentina liberada en una América Latina que también está dando su pelea. El que fue un día el más poderoso movimiento antiimperialista de América Latina debe regresar al escenario en la plenitud de su fuerza y de su conciencia, sin supuestas “masas” ni gritones “bárbaros”, ni gobernadores e intendentes sólo preocupados por la coparticipación ni el régimen tributario. En una sola negociación, “los buitres” se llevan a la Argentina, es decir a las mayorías argentinas que le dan vida día a día con su trabajo. “Seamos libres” proclamó San Martín. “Barajar y dar de nuevo” enseñó Jauretche. “América Latina libre, unida e igualitaria” reclamó Manuel Ugarte

miércoles, 18 de noviembre de 2015

LAS 20 VERDADES DEL MACRISMO, Por Norberto Galasso (Fuente: Tiempo Argentino, 18/11/15)




1) Deuda Externa:
Abonar lo que reclaman los buitres pues Thomas Griesa así lo ha sentenciado.

2) Finanzas:
Eliminación del cepo. Déficit cero del presupuesto... Devaluación... Eliminación de la dependencia del Banco Central respecto al Ejecutivo.

3) Fondo Monetario Internacional:
Restablecimiento del monitoreo periódico del FMI sobre nuestra economía.

4) Mercado:
Liberación absoluta para que regule por sí mismo los precios, sin intervención estatal. Derogación inmediata de "los precios cuidados".

5) Comercio exterior:
Eliminación de todas las retenciones a las exportaciones con el fin de estimular la producción y la elevación de los precios internos. Libertad total de importación a fin de estimular la baja de precios.

6) Estado:
Ningún tipo de intervención en materia de precios, salarios y tasas de interés. Reconversión de las empresas estatales al campo privado. Al mismo tiempo, estimular la prestación de los servicios de salud y educación por parte de empresas privadas. Dejar sin efecto las universidades públicas del conurbano creadas por el kirchnerismo. Remplazarlas por jardines de infantes.
7) Salarios:
Eliminación de "paritarias" por tener carácter "fascista". Disminución de los salarios para facilitar la competencia de nuestros productos en el mercado mundial.

8) Política exterior:
Alejamiento del resto de los países latinoamericanos -expresión de barbarie e indigenismo- y volver a estrechar "relaciones carnales" con los Estados Unidos de Norte América.

9) Derechos Humanos:
Eliminar ese "curro" y las organizaciones sociales afines. Anulación de las sentencias a "supuestos represores" y dejar sin efecto los juicios en curso, para bajar el telón sobre el pasado. Prohibición de indagar posibles complicidades de empresarios en confusos hechos de períodos ya superados.

10) Cultura:
Cosmopolitismo a rajatabla en todas las artes. Difusión de libros de economía liberal y en especial, del libro La virtud del egoísmo de la escritora Ayn Rand, para disipar toda tendencia viciosa hacia la solidaridad y el altruismo.

11) Normas éticas:
Cancelar todos los juicios por corrupción. Designar nuevos jueces que comprendan que la corrupción es inevitable por ser propia del sistema capitalista.
12) Obras Públicas:
Monopolización a través de contrataciones directas con Nicolás Caputo.

13) Pautas Publicitarias:
Monopolización por contrataciones directas a través de Fernando Niembro.

14) Federalismo:
Otorgar nula o escasa atención a las provincias pobres y con escasa población, que son "inviables", pero que generan periódicamente, para nuestra desgracia, líderes nacionales y populares.

15) Villas Miserias:
Adoptar el criterio del macrista santafesino Julio Fornari: "Hay que ir a prenderles fuego para evitar que crezcan porque son como ratas, tienen cría todos los días... La solución es juntarnos 100 vecinos y prenderles fuego, quemarlos."

16) Vínculos:
Mantener un estrecho vínculo político a través de Patricia Bullrich y Laura Alonso con la embajada de Estados Unidos y con el buitre Paul Singer, con el fin de mantener saludables nuestras finanzas.

17) Vecinos:
Cerrar las fronteras a los indigentes de países vecinos que con la excusa de la Patria Grande se atienden en nuestros hospitales y después piden una vivienda y el juez Gallardo obliga al Estado a otorgársela.

18) Maternidad:
Derogar la asignación por hijo y el prenatal pues, como bien ha dicho Del Sel, incita a las adolescentes a mantener relaciones sexuales con el primero que se les cruza en el camino.

19) Subsidios y planes:
Derogación total de subsidios a los distintos servicios pues si el subte aumenta es saludable caminar y a su vez, los planes estimulan la ociosidad, pues a nada llegaremos con un país de vagos.

20. Formación de expertos:
Mayor atención a la enseñanza liberal, mitrista, cosmopolita e individualista, en especial a la Facultad de Ciencias Económicas para procurar una permanente promoción de economistas liberales tales como Miguel Ángel Broda, Domingo Cavallo, José Luis Espert, Carlos Alberto Melconian, Rogelio Frigerio, Federico Adolfo Sturzenegger, Alfonso Prat Gay, Jorge Avila y tantos otros, a quienes se debe recurrir para todo asesoramiento. «

martes, 10 de noviembre de 2015

CARTA DEL MAESTRO NORBERTO GALASSO A LOS COMPAÑEROS DEL FIT

NORBERTO GALASSO, HOMBRE DE LA IZQUIERDA NACIONAL


CARTA DEL MAESTRO NORBERTO GALASSO A LOS COMPAÑEROS DEL FIT

VOTAR “CONTRA EL ENEMIGO PRINCIPAL”

A los compañeros del FIT:
Quiero hacerles llegar algunas reflexiones a los militantes de ese frente a los que supongo nutridos ideológicamente en las lecturas de León Trotsky. Hace muchos años llegué a la conclusión de que el capitalismo es un régimen injusto que tarde o temprano será remplazado por una organización social superior que es el socialismo y que se dará, en los distintos países con las peculiaridades propias de cada uno, para abrir camino al “hombre nuevo” por el cual dio su vida el “Che” y muchos otros. La circunstancia de que el socialismo deba adecuarse a los rasgos específicos del país y de que, además, se dará inicialmente en los países sometidos por el imperialismo llevó a rotularlo “socialismo nacional”. En Argentina sostuvieron esta posición Manuel Ugarte, el grupo Frente Obrero del 45, Abelardo Ramos (antes de su defección menemista), Cooke, Hernández Arregui, Spilimbergo y Tosco, entre otros. Desde esta posición, quiero recordarles que la historia se da a través de la lucha de clases: las próximas elecciones son -aunque no lo entiendan así algunos compañeros- parte de esa lucha. Por lo cual, un socialista no es aquel que formula los programas más atrevidos y avanzados sino simplemente aquel que colabora para que los trabajadores tengan cada vez más poder y presencia concreta en la vida política del país hasta colocarse en condiciones de disputar el poder para, desde allí, construir la sociedad igualitaria que deseamos. Es decir, no habiendo opción socialista corresponde optar entre lo que hay y en este sentido, votar contra aquel cuyo origen, trayectoria y economistas que lo asesoran expresan a la minoría oligárquica y su aliado imperialista, imputación que no puede hacerse al candidato del FPV aunque no signifique un avance hacia el socialismo.
León Trotsky

Con este propósito quiero recordarles algunas posiciones adoptadas por Trotsky, no demasiado conocidas. Cuando Lázaro Cárdenas nacionalizó el petróleo en México, corrió la versión de que había sido asesorado por Trotsky, por entonces exilado en ese país. Él contestó que eso no era cierto, pero que hubiera sido un honor para él si la nacionalización de Cárdenas (gobierno capitalista) se hubiese debido a su consejo. Como algunos discípulos (que se consideran trotskistas aunque no lo leen), protestaron, Trotsky explicó que la medida era avanzada porque debilitaba al imperialismo y estimulaba la lucha de los trabajadores mexicanos. Pero, además, les pidió que recordasen que cuando Lincoln triunfó en la Guerra Civil de EE UU sobre los estados esclavistas del sur, Marx le mandó un telegrama de felicitación, a pesar de que ese triunfo impulsaría fuertemente al capitalismo, pero resultaba históricamente progresivo porque derrotaba a los gamonales esclavistas amigos del Imperio Británico. Entre los capitalistas industrialistas y los esclavistas feudales, no vaciló en apoyar a los primeros aunque los seguiría combatiendo luego en busca de concretar nuestros objetivos. Acompañaba a lo más avanzado de la sociedad yanqui y favorecía la creación de condiciones favorables para, luego, darles pelea.
Una vez les aconsejó a los comunistas chinos que se aliaran a Chian Kai Shek (líder burgués, liberal, capitalista) para dar guerra al Japón. Discípulos escandalizados le preguntaron si no sabía quién era. Les respondió: "Por supuesto que lo sé. Pero hoy lo necesitamos para no ser esclavos de los japoneses. Mañana nos traicionará. Es posible, más bien es seguro, y entonces lo combatiremos. Pero la lucha es hoy y aquí, y no podemos confundir la estrategia socialista que apunta al futuro con la táctica que debemos asumir en las luchas de hoy."
En la Argentina, la izquierda que confunde táctica con estrategia brega por el socialismo bajo distintas formas, desde hace siglo y medio, y celebra con entusiasmo cuando alcanza el 3% de los votos. En 1945, sólo el grupo Frente Obrero sostuvo con claridad el apoyo a Perón el 17 de octubre sin hacerse, por eso, peronista. Aplicando así las enseñanzas de Trotsky y también de Lenin cuando exigía no confundir quién es el enemigo principal: en una elección que parte al país en dos o poco menos, uno de los candidatos debe ser el enemigo principal y el otro el posible aliado circunstancial al que mañana habrá que combatir si se dan las condiciones, casi seguramente, para hacerlo. Lenin lo resumía: “Golpear juntos, marchar separados.” Hay gente, agregaba Trotsky, que cree que todo es blanco o negro y que no existen grises, y así no se puede hacer política porque se corre el riesgo de hacerle el juego al ex socio y amigo del ultraderechista yanqui Donald Trump, según lo confesó el mismo Macri, en “Lincoln West” de Manhattan.
El reducido porcentaje de votos del FIT -que costó tanto a su valorable militancia- puede significar, bien empleado, la derrota de las grandes corporaciones nativas y del imperialismo expresados por Macri. Votar en blanco, en cambio, es ponerse al margen de la lucha. Con toda razón, los trabajadores se lo podrán reprochar a aquellos que optan por el voto en blanco, si un gobierno de Cambiemos -podría ocurrir- nos devuelve a la dependencia, “las relaciones carnales”, contratos basura, el 18% y no el 45% como ahora en el ingreso nacional que reciben los trabajadores... Y seguiremos como desde 1875, levantando las más hermosas palabras abstractas y militando esforzadamente pero errando en las luchas concretas, al no votar contundentemente contra el enemigo expoliador interno y externo. A Trotsky le costó mucho sostener posiciones correctas, pero luchó siempre contra el capitalismo y también contra la burocracia stalinista cuando ésta deformó la revolución y hasta llegó a advertir que si el pueblo ruso no barría a la burocracia esta se reconvertiría en burguesía, como al final ocurrió. Siempre supo distinguir lo que hay que hacer hoy -aunque con disgusto- para ratificar una estrategia socialista hacia el futuro.

martes, 3 de noviembre de 2015

REFLEXIONES ACERCA DE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES, POR NORBERTO GALASSO (Fuente: Tiempo Argentino, 03/11/15)







Estas reflexiones van dirigidas a todos aquellos que no tienen un compromiso político (es decir, una adhesión programática o emocional) a favor de uno u otro de los candidatos a presidente en la disputa electoral próxima.

Estas reflexiones van dirigidas a todos aquellos que no tienen un compromiso político (es decir, una adhesión programática o emocional) a favor de uno u otro de los candidatos a presidente en la disputa electoral próxima. No surgen de una pretendida sabiduría –que no tengo- sino de la experiencia de quien se viene ocupando de los sucesos políticos producidos en nuestro país desde hace muchos años.
A aquellos que acostumbran a decir “no me meto en política”, les digo que la política “se mete” inevitablemente con ellos. El resultado se siente después porque afecta a nuestras vidas a través de los sucesos cotidianos, ya sea el precio del pan, la tarifa de la luz, el pasaje del subte, la flexibilización laboral, la devaluación con congelamiento de salarios anulando las paritarias y mil cosas más de tu vida diaria.
Por eso, no involucrarse significa involucrarse mal, a favor de quien nos puede perjudicar. Podría ser que no te guste ninguno de los candidatos pero aún en ese caso no podés abstenerte o votar en blanco porque siempre tendrán algo diferente (por eso disputan), algo menos malo o algo peor quizás pero que te afecta, lo quieras o no. Por eso hay que pronunciarse positivamente y no dejar tu futuro en manos de los otros.
Norberto Galasso, historiador

A aquellos que proclaman el voto en blanco en nombre de un principismo que les permitirá luego criticar diciendo “yo no lo voté”, les hago notar que es una respuesta individual a un problema que es de todos. Consiste en lavarse las manos, como Pilatos, ante una contienda que por algo existe donde si los contrincantes fueran iguales no provocarían discusiones, polémicas, campañas electorales, etcétera. En el caso de las elecciones próximas podrán hacerse críticas a los dos candidatos, pero estas alcanzan diversa magnitud: no es lo mismo criticar al Frente para la Victoria porque Cristina haga uso discutible de la cadena oficial, que criticar a Macri porque se definió a favor de pagarles a los fondos buitre aceptando el fallo del juez Griesa que hubiera significado, por la cláusula Ruffo, que el resto del 93% de bonistas ya acordados elevaran sus pretensiones al nivel que reclaman los buitres, aumentando la deuda en miles de millones de dólares. Tampoco es lo mismo criticar la inflación (si bien en algunos años los aumentos de salarios la superaron) que dejar casi sin presupuesto al Hospital Garrahan atentando contra la salud de los pibes. Y por supuesto no es lo mismo concurrir a las reuniones de la Unasur predicando la unión latinoamericana que ir a la Embajada de Estados Unidos a recibir instrucciones, a hablar mal del gobierno como lo hizo Macri según ArgenLeaks o a recibir instrucciones como lo hacen dos diputadas, una de ellas -que traicionó sus ideales juveniles- hasta llegar a rebajar los haberes de los jubilados. Por otra parte, la lucha política no es simplemente cuestión de personalidades que te puedan resultar más o menos simpáticas, sino que detrás de los folletos, los viajes, los volantes, “los periodistas amigos”, etcétera, de un candidato, existen importantes aportes financieros de grandes corporaciones -del país y del extranjero- que después pasan la factura. (El grupo Macri puso más de 1000 millones de dólares en la campaña electoral de Menem a cambio de varios hombres en el Gabinete y de tres ministros de economía (Roig, Rapanelli yCavallo), experiencia que sufrió el pueblo argentino y que se coronó en la crisis de 2001, que sufrió la mayoría popular bajo el gobierno de una Alianza que es la misma que se ha reconstruido ahora para llevarnos al desastre, no a todos por supuesto, sino a los trabajadores y a la a la clase media popular por que bien se cuidaron, cuando llegó el incendio, de salvarse con la pesificación asimétrica. ¿Te acordás cuando las sucursales de la banca extranjera te invitaban a depositar porque la garantía estaba en las casas matrices y después declararon cínicamente que ellas no eran sucursales y que la banca del exterior no se responsabilizaba de los errores cometidos por los argentinos? Si se tropezó con la piedra por primera vez y fue disculpable, ahora ya no es admisible tropezar de nuevo porque si aquella “alianza” subió al helicóptero a los dos años, esta de ahora lo va a hacer antes pero dejando un país todavía más destruido que aquel del 2001. Y quien no hace nada para evitarlo, se convierte en cómplice. Pensalo bien porque aquí se juega el destino de la Argentina, que es también el tuyo y el de tus descendientes. «