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lunes, 22 de noviembre de 2021

¿TRIUNFO O DERROTA? por Lido Egisto Iacomini* para Vagos y Vagas Peronistas

 



¿Triunfaron los derrotados en las urnas mientras los presuntos vencedores en los números no se atrevieron a festejar? Es sabido que la política en Argentina es muy peculiar, y que siempre a los analistas extranjeros se les queman los papeles al momento de intentar comprender la endiablada política criolla y particularmente si se trata de ese movimiento de “incorregibles”, que es el peronismo.


Sin embargo no podemos ni debemos eludir el  intento de descifrar qué sucedió en nuestro país este miércoles 17, un acontecimiento encadenado a la derrota numérica en las elecciones generales del 14 de Noviembre. Sin embargo esta coyuntura nos remite inexorable a la derrota inesperada y trascendente del 12 de Setiembre, las PASO que formalmente sólo decidían las internas partidarias. Derrota que desató una crisis política de proporciones al interior del movimiento popular mayoritario. La derecha opositora creyó encontrar la brecha, ya no para afianzar un camino de recuperación del poder en el 2023, sino para avanzar en una actividad destituyente: comenzó por lanzarse por la presidencia de la Cámara de Diputados y trepó a la cima de la desfachatez anunciando que estaba preparada para una “transición” del gobierno.


¿En qué se apoyó la derecha macrista para semejante despropósito antidemocrático? En la certeza de que el 14 de Noviembre la debacle electoral del peronismo sería fenomenal, alimentada por la crisis económica provocada por las dos pandemias: la económica, que ellos podían insuflar alentando una corrida del dólar y potenciando la inflación con la disparada de precios, y la del Covid, bajándole el precio al enorme esfuerzo sanitario hecho por el gobierno de los Fernández. Pero sucedió lo contrario porque en el desprolijo recambio ministerial forzado por la carta de la vicepresidenta Cristina hubo un acierto puntual: el nombramiento de Feletti en Comercio para frenar el flagelo de la inflación que destruye todos los intentos de recomposición salarial y a la vez en el peronismo se dio una reacción visceral, especialmente en la provincia de Buenos Aires, que permitió lo que se dio en llamar la “remontada”.


Este movimiento no fue uniforme y seguramente hay una avanzada que fue la que cargó la mochila y la que convence de que el peronismo es siempre capaz de renacer entre las cenizas por más que cada tanto lo den por muerto. Ayudó seguramente cierta hiperactividad que transmitió el jefe de gabinete y unos pocos gobernadores provinciales, entre los que se destacaron el Coqui Capitanich y el Kichi más algunos intendentes cómo Katopodis y Mayra Mendoza. Pero el mérito fundamental fue el del olfato del pueblo que reaccionó, ante el rancio olor a  retorno de Maurizio, y si bien hubo una enorme masa de abstenciones, ciudadanos que no acudieron a las urnas, en proporción récord, y votos en blanco, los votos positivos fueron los suficientes para frenar la actividad destituyente, bajarles las ínfulas a la derecha y recuperar la esperanza.


Pero donde se hizo más notable el papel del activismo militante fue en la convocatoria a Plaza de Mayo hecha por el Presidente para el 17 de Noviembre, fecha cara del calendario peronista. Un vuelco de masas ya que innumerables y variopintos sectores populares se hicieron presentes para ordenar con su movilización el escenario político y poner en su lugar a los diversos protagonistas. Había sido el conjunto del movimiento sindical quien con Alberto Fernández se hizo cargo de la iniciativa, dándole volumen y envergadura a la movida. Sin embargo, sin ningún esbozo de demérito para los diversos sectores sindicales movilizados, es necesario decir que la masividad de los movimientos sociales en sus distintas vertientes y la presencia espontánea de una gran masa de “independientes” o gente suelta, muestra la nueva y en desarrollo realidad social: el trabajo informal, las actividades de servicios escasamente sindicalizadas y la disminución relativa de las actividades sindicalizadas en los nuevos escenarios de trabajo.


Pero también es necesario tener en cuenta otra peculiaridad coyuntural: una gran parte de los contingentes de los movimientos sociales, que vinieron a defender “su” gobierno y repudiar al macrismo y a la derecha, son los mismos que cotidianamente cruzan los puentes y se acercan al centro de la ciudad a protestar y exigir mejores condiciones de vida y de trabajo, por planes sociales y atención. Tienen una gimnasia y organización experimentada para la movilización, lo hacen por barrio y en grupos familiares y de cercanía. 


Es un apoyo al gobierno pero también un alerta para que su esperanza no sea una vez más defraudada. Esta verdadera “remontada” postpandemia, hundió las expectativas de Juntos y los llevó a mostrar la fractura expuesta que profundizó sus divisiones. Echó por tierra su triunfalismo y ellos mismos se exhibieron como perdedores.


¿CRISIS DE REPRESENTACIÓN?


Pero no cerramos los ojos y decímos que a pesar de la “remontada” los números muestran que sufrimos una fuerte fuga de votos, que además de los negativos también fueron a engordar la izquierda del FIT, en su mejor elección, y a la nueva derecha fascistoide en conformación, con Milei y Espert liderándola. Pero no fueron hacia el macrismo y eso está en la base de su frustración, pero sobre todas las cosas muestra que nuestras fuerzas políticas, a izquierda y derecha, están en un proceso de reconfiguración y reacomodamiento. También es necesario considerar que sobrevuela la posibilidad de una crisis de representación a las puertas de cumplirse los veinte años del momento en que esta crisis tuvo su mayor significación. 19 y 20 de Diciembre del 2001, asambleas populares por doquier, que se vayan todos, un peronismo vaciado por el menemato y derechizado por la derrota política y militar de sus vanguardias y un radicalismo vaciado de irigoyenismo, también derechizado. La antipolítica era el signo dominante y la utopía un pecado de la ingenuidad.


Fue Néstor Kirchner quién logró, apoyado en su tradición y su historia, volver a insuflarle vida al peronismo asfixiado e inerte y hacerle recuperar representatividad. Es decir fue Néstor quien logró iniciar un proceso de salida de la crisis de representación pero este se vio interrumpido por su muerte y quedando como es suspenso en medio del acoso que el kirchnerismo (la nueva fase o expresión del peronismo según más gusten), sufrió bajo el gobierno de Cristina y el triunfo del neoliberalismo. La derrota del 12 de Setiembre pareciera reabrir la crisis y yo creo que el triunfo del 14 de Noviembre solo le pone pausa pero no una superación. Para eso superar….


…los trances que se vienen:


….resolver una reconstrucción económica amenazada por el tema de la deuda externa y derrotar ampliamente a la derecha en el 2023. Al movimiento popular argentino eso le requerirá una enorme iniciativa y creatividad. Pero una creatividad no sólo tacticista a la que está más habituado sino el de un aporte sustancial en la forja de un nuevo pensamiento actualizado que le permita superar los horizontes obturados por las crisis múltiples o entrelazadas que hoy afectan no sólo a nuestro país y nuestro pueblo, sino a la humanidad. La crisis del neoliberalismo puso en un jaque perpetuo al capitalismo trasnacionalizado y a la globalización de cuño imperialista mientras caminamos hacia un desastre climático de pronóstico reservado. Quizás el Gral. Perón  no tuviese toda la clarividencia necesaria para anticipar todas las rugosidades y traspiés que sufriríamos tras el intento del Comandante Chávez y los presidentes latinoamericanos coetáneos para construir y consolidar la Patria Grande que imaginaron. Pero su idea del continentalismo señala que la visión geopolítica que alimentaba desde sus años del Colegio militar no andaba tan descaminada.


Y si bien es imposible e inconveniente renunciar a la riqueza agropecuaria exuberante que el Dios que no existe nos ha legado, ha llegado la hora de replantear el modelo industrial y productivo de un mundo que camina a enorme velocidad hacia una revolución tecnológica sin precedentes. A un mundo del trabajo desconocido, del que el período pandémico nos mostró una pizca, donde la virtualidad hará que nunca más veamos un billete y donde el equilibrio entre el trabajo manual y el intelectualidad ni lo imaginaron los marxistas más fantasiosos.


Sin Patria Grande no habrá patria: así de simple. Y las contradicciones internas de algo tan grande son sólo comparables a las que tendremos que encarar y resolver para llegar a semejante unidad. Y la inserción internacional será otra cosa que lo que la cantinela de “estar en el mundo”  la derecha nos reclama. Volviendo al General… ¿será posible sostener la neutralidad de la Patria Grande ante la disputa entre las superpotencias de la actualidad?  ¿ es posible  un lugar para una nación de solo 50 millones en la perspectiva de la multipolaridad?  


Habrá quien me diga que hoy nos urge más el problema de la desigualdad, de la deuda y de la inflación y no puedo sino decirle que es cierto. Pero también es cierto que sin una perspectiva que se asiente en un horizonte de mediano y largo plazo, todo esfuerzo de resolver lo inmediato fracasará a corto plazo o poco más. Está muy bien que el ministro Guzmán busque aliarse con la Giorgieva para pelearse con Lipton y que Alberto Fernández busque conversar con Macrón o la Merkel en la misma dirección. 


Pero si el destino de esta negociación sigue siendo turbio como para alcanzar un acuerdo allí arriba, extrañaremos no haber tenido un canciller con un perfil suficientemente fuerte para alcanzar una alianza con el resto de países deudores, y principalmente latinoamericanos, para dar la pelea todos juntos contra los dueños del “mundo”. Y para eso  ese canciller no tendrá que dejar día sin viajar a Lima, Montevideo, Brasilia o La Paz. Y ese destino puede ser turbio porque el FMI no acepte un acuerdo que nos permita la reconstrucción y el crecimiento y nos fuercen  un acuerdo de expoliación, por una caída de los pagos que llaman default o por una decisión soberana de desconocer una deuda ilegal. Hasta ahora nuestro gobierno ha negado esta última posibilidad con lo cual rebaja los límites de nuestra disposición negociadora. No ofrecemos una perspectiva fuerte de aspereza en nuestra negociación. No nos comportamos como posibles díscolos sino como buenos alumnos. Pero si no tenemos éxito con este modelo de negociación no somos aspirantes creíbles a triunfar en el 2023 y la crisis el Frente se agravará y el destino del peronismo tambaleará.


Si somos capaces de un programa inmediato, contando con la resolución de la deuda a nuestro favor, podremos elaborar un plan quinquenal acorde con un pensamiento político actualizado y construir reconfigurado el frente político apropiado. No habrá una oferta electoral propia con perspectiva de triunfo sólo pensando en sus integrantes, fuesen quienes fuesen, sin éxito en estos dos años de gestión, sin pensamiento nuevo, sin programa y proyecto adecuado a la situación nacional, regional y geopolítica internacional.


Esos son los verdaderos parámetros para medir un triunfo o una derrota. Todo lo demás son fuegos artificiales transitorios.


*Participación Popular





martes, 19 de octubre de 2021

IMPOSIBLE APAGAR TANTO FUEGO, IMPOSIBLE PAGAR TANTA DEUDA por Lido Egisto Iacomini para Vagos y Vagas Peronistas

 


Fue el reencuentro en la calle, con la calle y como siempre la expresión plebeya que llega para poner las cosas en su lugar. Es decir fue la ratificación del rumbo popular que el pueblo sostuvo en el 2019 cuando depositó su voto en este gobierno. Peronismo dijo el pueblo en ese momento en ese momento y peronismo es este 17 y 18 de Octubre. Es decir no fue una movilización contra el gobierno como algunos quisieron suponer sino una ratificación de la decisión de poner el cuerpo contra quienes hay que ponerlo. Una crítica también, por supuesto. A políticas que se estiman han sido excesivamente moderadas. Pero ni siquiera consideran la posibilidad de una ruptura de la alianza que hizo posible este gobierno. En todo caso una demostración de fuerza, que como siempre en la calle, determina lo más duro del programa, aporta lo más combativo que siempre falta en los escritorios y salones.


Claro que hubiera sido preferible una sola plaza dónde se pudieran haber escuchado todas las voces, la de todos los sectores y alas del frente que hoy enfrenta al neoliberalismo, el de adentro y el de afuera, el que quiere flexibilizar la vida de los trabajadores y el que quiere imponernos condiciones, como el ajuste, en el tema de la deuda externa con el FMI. Debiéramos escuchar a todos porque como dijo Boudou, el FDT somos todos. Porque en una sola plaza cabía Hebe de Bonafini y su discurso consecuentemente duro, como siempre. Era su derecho exponer ante todos su propuesta de no pago. No se fueron el 17 de la plaza los que no compartían su intransigencia. Tampoco se fueron de la plaza del 18 los trabajadores que seguramente hubieran preferido poner en el documento cegetista que, la inmensa mayoría de esa imponente manifestación de trabajadores, no está dispuesta a aceptar la flexibilización laboral. Y tampoco está dispuesto a aceptar un ajuste que sumado a la inflación provocada nos impida salir de la pobreza.


Porque en las dos plazas lo que se puso por delante es mostrar la potencia del pueblo movilizado y que aunque aún no terminó la pandemia estamos dispuestos a recuperar la calle. Porque Néstor no se murió y se vio: es imposible apagar tanto fuego, es imposible pagar tanta deuda. Y no insistan los que creen que hubo dos plazas, una del 17 y otra del 18 de Octubre. La oligarquía y el imperio quedaron convencidos que la plaza, la calle y el futuro son del pueblo.


18/10/2021 Lido Egisto Iacomini (Participación popular)

jueves, 19 de agosto de 2021

LA GIRA ANTICHINA DE SULLIVAN POR BRASILIA Y LA CASA ROSADA por Lido Egisto Iacomini* para Vagos y Vagas Peronistas

 


La gira fue breve, pero la tela que dejó a cortar es larga. J.J.Sullivan arribó a Latinoamérica en una coyuntura crucial, sacudida por un viraje desde un neoliberalismo omnipresente hacia un escenario diversificado, donde la disputa geopolítica internacional hace crujir las estructuras de las antiguas y anquilosadas dependencias. 

América Latina, con el eje estructurador de Amlo-Alberto Fernández marcha hacia una nueva reconfiguración institucional, superadora de la OEA almagrista y de relativo (o actualizado) retorno a la CELAC y UNASUR. 

Los EEUU en la era BIDEN parecieran tener dos objetivos estratégicos: en lo global frenar la influencia China en la región y segundo impedir que Brasil se integre en tándem con Argentina y Méjico porque semejante triángulo de dimensión aglutinante (con indudable arrastre sobre los 32 países de la CELAC) plasmarían la realidad de la multipolaridad por muchos tan mentada y deseada. 

El problema para Biden es que un Bolsonaro en declive es un sapo indeseable para los demócratas norteamericanos y la alternativa Lula, en este marco de creciente radicalización, es un riesgo poco controlable. Otro sapo no fácilmente digerible. 

Por ahora y a la espera de una tercera vía, los EEU tratan de asegurarse el control de los militares y ofrecieron a Braga Netto (su Ministro e Defensa) convertir a Brasil en Socio Global en el marco de la OTAN, sin dudas una aspiración grandilocuente para mariscales de viejo cuño, compensatoria de una Copa América o sucedáneas. El mentado freno a China, de fortísima presencia en el intercambio comercial y creciente inversor financiero en la región, es la moneda de cambio que exige Wassington. 

Brasil, potencia sojera que se expande al costo de destruir la principal reserva ambiental del continente, compite con Argentina pero también con EEUU, por el mercado chino. 

La agenda ambientalista, despreciada por Trump y revalorizada a la llegada de Biden ante la gravedad alcanzada por el desastre climático y el rediseño de las políticas de alianzas norteamericanas, sirve también para encubrir otras contradicciones. Parafraseando el refrán, es difícil que el chancho chino vuele. Los formidables intereses del extractivismo agrario y minero son un ancla fuerte para los vaivenes políticos de la superestructura política, mientras el Amazonas llora. 

Al tiempo que la poderosa comitiva encabezada por Sullivan intenta poner la valla tecnológica en el 5G, Jair Bolsonaro se empeña en retroceder del voto electrónico al papel, en una búsqueda de aval para una intentona golpista. Suena a chantaje: o los demócratas de Biden aceptan la prolongación artificial de la vida del oscuro capitán vía fraude o autogolpe o vuelve Lula. El rudo metalúrgico no muestra las uñas sino su experiencia política sagaz y amplía sus alianzas, dónde Fernando Henrique Cardozo cumple un papel fundamental. Democracia o fascismo por delante y por detrás una poderosa alianza subcontinental con proyecciones geopolíticas aggiornadas en la era de la disputa hegemónica de la postpandemia.

El arribo a Buenos Aires enfrentó a los brigadistas de Biden a dilemas distintos pero no menores. Sullivan-González, con la presunta llave de la faltriquera del FMI y en las vísperas, en las que se dice que nadie muere, se medían con los aspirantes a constructores de una fina diplomacia vaticana que encabezada por Felipe Solá no ocultaba los perfiles de Arguello, Beliz y Sergio Massa. Quizás sin mostrarse tanto, la figura más papal que vaticana de Eduardo Valdés. Objetivo poco oculto: reemplazar a Brasil como socio latinoamericano privilegiado.

Como telón de fondo, el viaje de Alberto Fernández al encuentro de una nueva camada de dirigentes latinoamericanos y del perfil en forja de la institucionalidad que se viene. Asumió Castillo y feneció el Grupo de Lima. 

Parece poco casual que una figura de relieve como el ex canciller Jorge Taiana haya sido nombrado por el Presidente como nuevo Ministro de Defensa. Hace pocos días hizo declaraciones fulminantes sobre Luis Almagro y la OEA. Si nos atenemos a que su jura en el cargo se realizó apenas horas después de la partida de la delegación norteamericana suena a reafirmación de una conducta autónoma frente a una presión externa muy pesada y contradictoria con nuestras necesidades.

Hasta ahora los magros resultados que Guzmán trae de las últimas rondas conducen al estancamiento que las vagas promesas de la nueva administración norteamericana no destrabarán. Para conseguir que Argentina sea el aliado privilegiado en la región, una necesidad norteamericana que el Brasil de Bolsonaro por ahora no está en condiciones de cumplir, Biden tendría que entregar más y exigir menos, en los términos más fenicios de la negociación. 

Ya que mencionamos a Taiana, mientras EEUU ofrece material chatarra para reequipar a nuestra fuerza aérea Rusia y China los últimos diseños de su ingeniería de avanzada. Sin hablar de sus presiones para incursionar en la áreas de nuestro mar territorial y de la ocupación de Malvinas por la OTAN. Ofendidos por nuestros avances con ARSAT exigen que rechacemos el 5G chino y toda la línea tecnológica contemplada en la alianza estratégica afianzada en los últimos años, incluida la era macrista. 

No alcanza con la donación, importante sí, de las vacunas que les sobraron y a punto de vencer. Ni con algunos créditos tecnológicos compensatorios de nuestro abandono de la tecnología china. La piedra de toque es la deuda fraudulenta e impagable que los antecesores de Biden acordaron en el FMI con el macrismo en retirada. La brigada norteamericana terminó su gira. 

Como una Armada Brancaleone de una potencia en decadencia deja los dilemas sin resolver: en Brasil, para mantener a dicho país como socio principal en la región debe respaldar al fantoche Bolsonaro en el poder, abominando de la democracia de manera descarada. 

En tanto en Argentina pareciera buscar la derrota del proyecto nacional popular encabezado por Alberto y Cristina en las elecciones sino del 21, las del 23, obturando la negociación con el FMI para impedir la reconstrucción económica. La obsesión que hoy domina la política norteamericana y que establece un nexo de continuidad entre los republicanos de Donald Trump y los demócratas de Joe Biden se llama República Popular China.

La limitación que impide el éxito de sus presiones radica por un lado en que los asiáticos se han convertido en un motor fundamental de la economía mundial. Incluso traccionando la economía capitalista occidental, empantanada por el desastre producido por el neoliberalismo y su protuberancia, la financiarización. Ofrece mercado demandante y enorme, asociación con menores condicionantes mientras no es observable su apoyo a los generadores de desigualdades y disturbios como sucedió y sucede a nuestra vista en todos los países de la región. 

Se ha creado ya un entramado de relaciones de todo tipo con China en la región y las exigencias norteamericanas de corte con lo que llaman la peligrosa potencia oriental en nombre de su seguridad chocan con la realidad.

*"Participación popular".

sábado, 5 de junio de 2021

PERÚ-COLOMBIA, ENTRE LA RAZÓN DEMOCRÁTICA Y LA SINRAZÓN DE LA REPRESIÓN por Lido Egisto Iacomini (*) para Vagos y Vagas Peronistas

 



Vivimos semana a semana con el corazón en la boca, viendo entre esperanzas y angustias, como los pueblos latinoamericanos destejen las redes políticas de la dependencia al modelo neoliberal, estructural, en el que están atrapadas las naciones latinoamericanas. O si se quiere las porciones de la Patria Grande.


Enfocadas por su propia dinámica en el centro coyuntural de la semana, Perú y Colombia atraen nuestras miradas. A 4 días de la segunda vuelta electoral, ya en Perú el destino de la izquierda que encabeza el maestro de sombrero y ojotas se amasa en los cerebros y corazones individuales y hará eclosión el domingo cuando el recuento de votos retorne al pueblo como fenómeno colectivo.

El previsible triunfo de Castillo será por escaso ó amplio márgen, determinando márgenes para la acción transformadora de su gobierno. Y sobre todo calibrará el impacto sobre la región donde el pueblo de la vecina Colombia transita la lucha cuerpo a cuerpo de una dramática y dolorosa insurrección que ya lleva más de treinta días. Camino insurreccional que semeja un sucedáneo de la prolongada guerra civil cuyo cierre político fué abortado por la cadena de asesinatos y desapariciones que desató el uribismo sobre luchadores sociales, militantes políticos y ex guerrilleros, sellando un pacto de sangre que previsiblemente se proyectará sobre el futuro político de esa gran y querida nación, hermana...

Hoy se organiza su pueblo, en un gran Comité de lucha y en innumerables asambleas populares, barriales, zonales. Al estilo Argentina 2001 pero desde Cali, bastión rebelde de esta etapa, hasta Medellín, pasando por Bogotá y recorriendo gran parte de la geografía colombiana.

La oligarquía colombiana muestra, además de garras y colmillos sangrientos, renovadas divisiones: Uribe por un lado, aún usando a Iván Duque cómo mascarón desenmascarado, verdadero jefe de la reacción fascista y Santos, el tradicional liberal de derecha soft que condujo el anterior proceso de pacificación, por el otro. Opciones a la espera y al servicio de lo que se resuelva en Wassington, donde Joe Biden y Tony Blinken vacilan entre proseguir una represión sangrienta que hasta ahora no funcionó o acudir a la valija de herramientas que los demócratas usaron como promesas progresistas en las elecciones norteamericanas que postergaron a Trump. Podría traducirse al colombiano: Uribe (Duque) dictador o Santos y un segundo proceso político de pacificación.

La geopolítica de la región está en crisis por la indoblegable, hasta ahora, entereza del alzamiento popular. Allí no hay desenlace este domingo, aunque el domingo peruano tendrá reflejos sobre todo el continente. De sur a norte, incluido Wassington. Final abierto para Colombia que nos mantiene sumidos entre la angustias y las esperanzas.

(*)"Participación popular".

viernes, 29 de enero de 2021

LA POST PANDEMIA ESTÁ EN DISPUTA Y NO ESTÁ DICHA LA ÚLTIMA PALABRA por Lido Iacomini (*) para Vagos y Vagas Peronistas

 


La desnaturalización del sistema democrático El andamiaje institucional usado para sostener los sistemas políticos dependientes de los EEUU -es decir éstas democracias restringidas, que según momento y lugar son más formales que reales -está vigente desde el fin de la segunda guerra mundial. Sirvió para ir acompañando el ascenso de los EEUU al podio de superpotencia unipolar, pero hace ya tiempo que viene sufriendo un proceso de desnaturalización y descomposición.

Sin duda los primeros en soportarlo fueron países periféricos (Paraguay y Honduras bastan como ejemplo) pero en los últimos tiempos las luces de alarma se encendieron al alcanzar a verdaderas potencias intermedias, como Brasil donde el golpe contra Dilma y el encarcelamiento de Lula, con la manipulación de los poderes Legislativo y Judicial (Lawfare mediante) significó un salto cualitativo en el uso perverso de las instituciones democráticas. El año pasado, el agravamiento de éste fenómeno con su arribo a Europa obligó a observar el fenómeno con mayor detenimiento. Si bien al estilo europeo, o si se quiere particularizado en países que se suponen la cuna de las instituciones democráticas, casi hubo un cuarto llamado sucesivo a elecciones en España, donde sus fuerzas políticas se mostraban incapaces de formar gobierno luego de las elecciones, situación que logró eludirse a último momento en un gesto audaz y meritorio de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, mientras casi en simultáneo en el Reino Unido inéditas maniobras en torno a las Cámaras parlamentarias conmovían la tradicional flema británica.

Pero antes de finalizar el 2020 arribó la frutilla del postre. Fue en vísperas de las elecciones del 3 de Noviembre en EEUU que nuestras miradas se detuvieron concentradas en los sucesos inéditos en la gran potencia del Norte. Sucesos que semejaban prolegómenos de una profunda crisis institucional en ciernes, cosa que efectivamente se confirmó apenas sucedido el comicio. No podían leerse de otra manera las declaraciones del entonces presidente Donald Trump, quien anticipó no estar dispuesto a reconocer el resultado que arrojaran las urnas si éstas le fueran desfavorables.

En simultáneo asistimos a la disputa por los nombramientos en su máximo tribunal de Justicia, que parecieron ser tan sólo una variante del uso del Lawfare en Latinoamérica, una sospechosa adaptación a escala norteamericana, pero en esencia una ratificación de que democracia y neoliberalismo, a ésta altura del desarrollo de la crisis, resultan crecientemente incompatibles. En el centro y en la periferia. Este sistema, democrático aún con todas sus limitaciones y triquiñuelas, se está mostrando incapaz de gestionar la crisis que ya no es sólo económica sino política.

La crisis entrelazada Ésta es una crisis múltiple, diversificada o de capas superpuestas. Crisis entrelazada la nominé en un artículo de Abril del 2020. Económica porque el neoliberalismo ha encontrado su techo, prisionero del monstruo híper financiero que el mismo creó, sin modelo alternativo o propuesta superadora a futuro dentro del marco capitalista, una crisis de los modelos productivos y de la naturaleza del trabajo humano provocada por un enorme avance científico técnico y la consiguiente híper comunicación, digitalización y robotización. El gigantesco desarrollo científico técnico ha provocado una formidable crecimiento de las fueras productivas que

chocan con el sistema capitalista que impide aprovecharlas en beneficio del bienestar de los pueblos, en la sensible disminución de las horas de trabajo que éstas permitirían, en la distribución equitativa de sus enormes beneficios y en una planificación y organización racional de la vida en el planeta. Por el contrario ha provocado una crisis ambiental al haber producido un cambio climático que pone en el límite las posibilidades de sobrevivencia de la vida planetaria. Una vuelta de tuerca sobre la vieja contradicción señalada por el marxismo, entre el desarrollo de las fuerzas productivas (hoy híper tecnologizadas) y las relaciones de producción (híper decrépitas). Al mismo tiempo vivimos una crisis de hegemonía del sistema capitalista tal como lo hemos conocido, bajo la batuta de los EEUU.

La emergencia china pareciera catalizar las contradicciones de la coyuntura pero la realidad de la disputa hegemónica chino norteamericana no debe impedirnos ver (en esa imagen famosa: el árbol que tapa el bosque) una realidad compleja que no se resolverá con paliativos ni recursos dilatorios.

Para colmo la pandemia del Covid 19 ha agravado a escala planetaria la crisis. Y seguramente de prolongarse esta situación paralizante las contradicciones principales y secundarias se agudizarán. En Italia cuyas dificultades para gestionar democráticamente ya eran agudas en estos meses la derecha extrema acudió a la violencia en las calles en Roma para poner en cuestión las políticas gubernamentales para enfrentar la crisis sanitaria. No es menos “sensible” la situación provocada por el Coronavirus en España, Francia y algunos otros países europeos.

También en América latina En América latina es en el campo de la política donde se expresan con nitidez las tensiones acumuladas tras el fracaso de los gobiernos de derecha en gestionar, desde el neoliberalismo digitado desde el norte, las economías regionales. Ante una coyuntura rica en acontecimientos políticos, existe hoy en la región un debate intenso entre diferentes miradas que buscan interpretar la situación. Y por supuesto postular una salida. La periodización pasa a ser un asunto que requiere esclarecimiento. ¿Con los triunfos democráticos en Argentina, México y Bolivia se inicia un nuevo ciclo de ascenso de los movimientos progresistas y transformadores en la región? ¿Ó en realidad aún no se ha cerrado el ciclo iniciado a fines del siglo XX con la aparición de Hugo Chávez en Venezuela? De ser así, debiéramos suponer que el replanteo de la Patria Grande es el que marcó y sigue marcando una época, a pesar del contragolpe transitorio de la derecha, cuya máxima expresión es Bolsonaro en Brasil. El cierre probable de la experiencia pinochetista con la derrota de su constitución este 25/10/2020 pareciera indicarlo. Otro elemento a tener en cuenta es que fue en Latinoamérica donde se implementó por vez primera y a pleno el modelo neoliberal. Precisamente en Chile, donde hoy está vislumbrándose su final.

Si bien muchos se sorprendieron por el triunfo del MAS en Bolivia, que a algunos cuantos nos parecía predecible, ameritaría una mayor sorpresa el rápido reconocimiento del triunfo de la fórmula encabezada por Arce - Choquehuanca por parte de la embajada norteamericana en La Paz en la voz de Janine Añez, en realidad su vocera. Para EEUU era ya imposible subir la apuesta escalando a un nuevo golpe. Trabajosamente, pero más rápido que cualquier previsión, un nuevo mapa político se va delineando en la región, acorde con un también nuevo escenario mundial. Es éste el escenario post pandemia, al cual está entrelazado. Pero si hay alguien que estaba consciente de que la post pandemia debía construirse sin esperar a la derrota del Coronavirus, es la burguesía capitalista que apostó a un accionar derechista atropellando en un momento donde la dificultad de

los pueblos para ejercitar su capacidad de lucha está aún limitada. Por eso en todo el mundo la derecha es anticuarentena.

El rompecabezas internacional Atrevámonos a dar un paso más en el armado del rompecabezas del escenario internacional actual. Aún sin clausurar el debate sobre las causas y responsabilidades en los sucesos norteamericanos que tuvieron su imagen emblemática en la toma del Capitolio, Joe Biden marcha hacia el sillón de la Casa Blanca y con impeachment o sin él inaugura un ciclo de cambios y posiblemente de inestabilidad. Pero sin dudas, de evidencias de la mayor debilidad norteamericana. Obligado a abrir el juego intentará retener a la Europa dividida por el Brexit, en una mesa de negociaciones con la expectativa de insuflarle nuevos bríos a una vieja alianza sin mística y desgastada. La política antirusa reverdecida tras la secesión de Crimea pierde fuerza a partir de su alianza estrecha con China aunque hoy estamos en pleno desarrollo de una nueva batalla geopolítica: la de la vacuna anticovid Sputnik V versus la de Pfizer o alguna otra de cuño occidental y la de Telegram vs WhatsApp.

Sputnik V y Telegram son los dos nuevos arietes geopolíticos que colocan en el centro del ring a EEUU frente a Rusia pero sin embargo Biden no podrá eludir que hoy el principal adversario del imperio norteamericano es China. Trump, que comenzó intentando escindir ese bloque en potencia al inicio de su gestión, con una política de seducción hacia Rusia para enfrentar con su respaldo a China, fracasó. Hoy Rusia ha recobrado su rol de gran potencia y sin dudas si Sputnik y Telegram salen airosas de la actual batalla su papel estratégico se habrá potenciado. Pero China también se verá beneficiada indirectamente. La vía indirecta es la manera en que más le conviene para mantener y desarrollar su apuesta de largo plazo, aquella que necesita de la paz y la estabilidad y que está basada en la convicción de que el tiempo juega a su favor. Es decir en la confianza de su superioridad estratégica.

¿La guerra ó el acuerdo para la transición? Esta necesidad de China de paz y estabilidad le da a EEUU, en el ciclo Joe Biden, la posibilidad de optar entre una peligrosa política de confrontación (o de “guerra fría”) o la de alcanzar un acuerdo realista y razonable capaz de frenar las apetencias desmedidas de los “globalistas” de la financiarización de la economía y avanzar hacia una reforma de las reglas de la gobernanza internacional y sus instituciones. a) Una de las primeras implica la reforma y revalorización de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el reingreso norteamericano y la creación de una estrecha colaboración en el desarrollo de las vacunas más eficaces, su utilización justa e igualitaria apuntando a su “descomercialización” como método para ello. Sin dudas la batalla más dura será contra los monopolios de los medicamentos y la industria de la “enfermedad”. b) Resolver el problema de la deuda de forma de promover una reactivación de la economía a la vez que equilibre la enorme y creciente desigualdad entre el centro y la periferia del mundo, c) reafirme y desarrolle los “Acuerdos de París” sobre el cambio climático multiplicando los esfuerzos por desarrollar las energías “limpias” y limitar fuertemente las tradicionales. d) Adelantarse al agravamiento de la crisis del “trabajo” que se evidenciará con fuerza a la salida de la pandemia del Covid 19, estableciendo una disminución consensuada e internacional de las horas de la jornada laboral a la vez que, tomando el toro por las astas, empezar a dar pasos firmes en dirección al Ingreso Básico Universal.

No habrá salida de ésta crisis internacional, entrelazada, múltiple y diversa, agravada por la pandemia pero que la precede desde mucho antes, para los países de manera aislada y confrontando.

En ese sentido la principal responsabilidad está en manos de la que fuera la principal potencia imperialista del mundo, los EEUU. Asumirla será además en el propio beneficio de su pueblo que hoy está viviendo en carne propia, y con los peores números del mundo, los dolores de la pandemia pero también los de la debacle del que fuera su imperio, sumido en una tremenda crisis de su economía. Del otro lado encontrará buena voluntad, sostenida por la necesidad. Sólo como resultado de una negociación y un acuerdo exitoso se abrirá verdaderamente el camino a una multipolaridad. Porque si bien la unipolaridad ha muerto, y sólo falta enterrar su cadáver insepulto, la continuidad de la confrontación, la “guerra fría” o las guerras calientes periféricas, como en otras y recientes épocas, conducen a una nueva y peligrosa bipolaridad. De un lado EEUU, que luchará por conservar a su tradicional aliado Europa y a algún asiático descarriado y del otro lado a China y Rusia, esterilizando el esfuerzo de los pueblos por construir un mundo más justo y equilibrado.

La oportunidad es ahora: la postpandemia está en disputa y no está dicha la última palabra.


*el autor es miembro de Participación Popular, fue Coordinador de la Comisión de Asuntos Internacionales de Carta Abierta y codirige el programa de Geopolítica ..y el mundo sigue andando… por Radio Asamblea.




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sábado, 16 de enero de 2021

ESCÁNDALO EN EL CAPITOLIO por Lido Iacomini (") para Vagos y Vagas Peronistas

 


Seguramente, apenas culminado este, los demócratas triunfantes intentarán hacerlo pasar como un brote histérica trumpista y José Biden asumirá como presidente de los EEUU. Pero no será ni el presidente post pandemia ni mucho menos post crisis de la hegemonía norteamericana. Por el contrario asumirá en medio de la más formidable crisis múltiple y diversa que afecta a la sociedad de la aún principal potencia imperial. 

Los hechos de ayer ponen en evidencia que las elecciones de su democracia degradada no fueron capaces de generar un escenario político superador de la encerrona a la que ha arribado el imperialismo norteamericano, de la mano tanto de demócratas como de republicanos. El Consenso de Wassington y las recetas del neoliberalismo han fracasado en todas sus versiones. No hubo salida para un aislacionismo que pretendió retrotraer las ruedas de la historia a un "industrialismo" neofordista, racista y amurallado custodiado por viejos cowboys.

Tampoco la hubo, ni la habrá, para un globalismo ultrafinanciero sin fronteras que sólo fué capaz de multiplicar las guerras y las burbujas financieras. 

Joe Biden no ganó como portador de una propuesta superadora de la nueva guerra fría antichina ni como portador de una conciencia progresista capaz de aplastar al hipopótamo del jopo rubio sino como producto de la desesperación ante el declive económico acelerado por la pandemia del Coronavirus. 

Quizás la fantochada del Capitolio que puso en evidencia la realidad de la "democracia norteamericana" sirva para que surja la creatividad política necesaria, realista y práctica, capaz de asumir efectivamente la etapa "post": post pandemia, post racismo, post imperialismo. Verdaderamente multipolar y no meramente multilateral.

(")Participación Popular

domingo, 20 de diciembre de 2020

QUIZÁS CUANDO PAGNI HABLA DE GUAIDÓ, HABLA DE CARRIÓ por Lido Iacomini(") para Vagos y Vagas Peronistas

 


Es útil profundizar la nota de Carlos Pagni en La Nación del martes 15: HABLAN DE VENEZUELA,/ HABLAN DE NOSOTROS. Prosiguiendo su habitual campaña demonizadora de CFK, siempre diferenciándola de Alberto, esta vez Pagni abunda en fundamentos ideológicos en una cerrada defensa de la Corte Suprema de Justicia y de la posibilidad de reforma del sistema judicial argentino. Para ello no vacila en desnudar vigas esenciales del pensamiento de la derecha liberal, a la vez que muestra un profundo temor y desprecio de las mayorías.


Encuentra en las afirmaciones de Cristina un peligro de desborde democrático cuando en su Carta compara el carácter vitalicio que la vieja Constitución le dio a los cortesanos con la elegibilidad por el voto popular de los poderes legislativos y ejecutivo. Cristina afirma que es un resabio monárquico esa distinción hacia la Corte Suprema. Pagni confiesa que el fin republicano fundamental es defender el derecho consagrado de las minorías y no “el derecho prepotente de las mayorías” (sic). Agrega que, con esto, Cristina quiere, “siguiendo al general, una comunidad organizada desde el Estado”. i Autoritaria y fascistoidea mujer ¡

No es un pensamiento original. Es el pensamiento de una facción del liberalismo argentino que tan bien analiza Eduardo Jozami en su libro EL CONFLICTO QUE PERDURA – la idea de pueblo en la tradición liberal argentina. Son quienes del pensamiento de la ilustración, mantienen los pilares con que Voltaire y su desprecio a lo popular se diferenció de Rousseau, consecuente crítico de la desigualdad. Pagni es el despotismo ilustrado. Es lo peor del despotismo ilustrado.

Consecuente Pagni se empeña en diferenciar a Alberto F. de Cristina en busca de abrir una brecha por dónde debilitar la unidad de la coalición gobernante. Prefiere identificar al presidente con un radical alfonsinista que con un peronista, identidad despreciablemente identificada con el populismo “prepotente”. Esta se la atribuye al sector del oficialismo que rodea a la vicepresidenta. Espejo de una Venezuela dominada desde hace ya años por esta peligrosa visión del poder y la democracia. Es decir desde el mismísimo demonio Hugo Chávez.

La maniobra táctica de escindir a Alberto de Cristina se conjuga con un interesado flirteo con Guzmán, al que siente empoderado e inamovible desde el triunfo de Biden en EEUU, por su amistad con Stiglitz a la vez que coequiper en esas huestes, de Janet Yellen, recién nombrada como Secretaria del Tesoro de la superpotencia en declive. Su expectativa es que Guzmán sea fiel ejecutor del plan de ajuste que intenta imponer el FMI a la Argentina. La condición pareciera ser que Guzmán convierta las incipientes concesiones a las exigencias del FMI, necesarias en la apertura de las previsiblemente duras negociaciones a que se ve sometido nuestro gobierno, en una capitulación en toda la línea a las exigencias del dueño del patio trasero. La firmeza, pero con buenos modales, de Guzmán a Paolo Rocca parecieran indicar que el gobierno tiene trazada ya la línea divisoria entre el diálogo “civilizado” y diplomático, de los objetivos soberanos de reconstrucción de la economía nacional y popular.

Claro, si Guzmán tiene “línea directa” con la Secretaria del Tesoro norteamericano n se puede correr el riesgo de quedar descolocado. Por eso la “falta de horizonte” está en la política y eso significa Cristina y el kirchnerismo. Sobre todo por su afán de terminar con ese invento del Lawfare y atravesar esa línea (ellos también tienen una línea divisoria que consideran infranqueable) que constituye la defensa a ultranza del Poder Judicial (imprescindible

herramienta de aplicación del Lawfare) y sobre todo la monárquica Corte Suprema de Justicia. Pagni se pliega sin titubeos al dispositivo que impulsa Carrió y la cúpula del PRO de llevar la embestida contra Cristina al terreno del juicio político. Maniobra que intenta cubrir las dificultades que encuentra la defensiva en que se encuentran con una blitzkrieg ofensiva. Como Guaidó en Venezuela. Quizás cuando Pagni habla de Guaidó, habla de Carrió.

(") Miembro de Partición Popular

domingo, 6 de diciembre de 2020

UN INFORME DE COYUNTURA SOBRE AMÉRICA por Lido Iacomini(") para Vagos y Vagas Peronistas

 


Se ven como resplandores de un nuevo amanecer sobre los territorios de la Patria Grande, oscurecida durante los últimos años por el giro derechista que los neoliberales de, afuera y de adentro, habían conseguido imponer en la mayoría de los países de la región. Por la vía de los llamados golpes blandos pero también por elecciones como en Argentina. Ahora los países de la región comienzan a retomar la senda autonomista inaugurada a fines del siglo XX y que se extendió durante la primera década del XXI. Con nuevos protagonistas y con renovadas estrategias, producto de la experiencia acumulada a costa de dolores y fracasos,

Aún cuando parecía que el Coronavirus había puesto en suspenso toda la vida política internacional o al menos la había subordinado de tal manera que toda cuestión importante se produciría recién a la salida de la pandemia, el mes de Noviembre nos trajo acontecimientos de tal magnitud en América que se hace imprescindible dimensionarlos y –por qué no- intentar establecer sus nexos.

Nótese que dijimos América y no nuestro habitual Latinoamérica. Pero tampoco decimos América al estilo de los norteamericanos, quienes ven a su país, los EEUU con su patio trasero incluido, como el centro del mundo. Decimos América como el vasto espacio continental sacudido de acontecimientos significativos, porque Noviembre abarcó el retorno de Bolivia a la experiencia democrática y a la reivindicación de su mejor proceso político del último siglo. Porque el pueblo chileno logró, con su lucha en las calles y con su voto en las urnas, cerrar las páginas amargas del pinochetismo y abrir ventanas esperanzadoras al futuro. También porque EEUU fue noticia al mostrar que el mamotrético Trump no logró que su modelo fuese reelegido y mostrar que su llamada democracia ejemplar hacía agua a la vista de todo el mundo. Luego de su gran crisis financiera del 2008/9 llegó la crisis de hegemonía que EEUU comenzó a transitar por el ascenso acelerado de China. El modelo Trump fue un intento fracasado de revertir el declive de un imperio que ha durado demasiado. El gobierno de Donald Trump cedió posiciones en el mundo al tiempo que intentaba encorralar a los países latinoamericanos en su tradicional patio trasero.

And last but not least… América también es Perú y allí una derecha arrinconada por sus propios desaguisados se atreve a dar un golpe parlamentario y a aupar al gobierno a un oscuro parlamentario y empresario condenado por esclavista, desatando la furia juvenil y la movilización popular reprimida con violencia en las calles de Lima. Y lo notable es que lograron derrocar al gobierno fraudulento de Merino y dar lugar a una nueva esperanza con la asunción de Francisco Sagasti como presidente por el breve pero crucial período que media entre esta insurrección juvenil y las próximas elecciones generales en Perú, en Abril del 2021. 

Y todavía después…

Y llegó inesperadamente Guatemala, que esta vez no fue Guatepeor porque su juventud –hablando de nuevos protagonismos- no toleró que entre gallos y mediasnoches el gobierno de la derecha conservadora encabezado por Alejandro Giammattei hiciera aprobar un presupuesto que reducía los montos destinados para educación y salud e ignoraba los tremendos índices de pobreza en esa nación (59,3%). Cuatro días de movilizaciones y luchas contra la represión en las calles con decenas de heridos y detenidos hasta alcanzar un moderado triunfo: Giammmattei se vió obligado a retirar el pliego del Parlamento y llamar a una negociación para redactar uno nuevo. Previamente desechó la renuncia conjunta que le había sugerido su vicepresidente Guillermo Castillo, opositor a sus políticas. Movilizaciones de más de 10.000 personas acosaron el Palacio de la Cultura, sede del gobierno mientras otros grupos menores prendieron fuego al parlamento, consumido en un 20%. Pero la extensión como reguero de estos sucesos insurreccionales a esta nación centroamericana, cobra relevancia sobre todo porque muestra a los pueblos del mundo que algo nuevo está sucediendo en la región, y que los viejos y desgastados poderes neoliberales ya no podrán hacer y deshacer a su antojo sobre el destino de nuestras naciones. 

Es cierto que ni en Perú, ni en Chile ni en Guatemala hay partidos populares ya construidos y asentados que superen el desprestigio, producto de sus complicidades con el neoliberalismo y las derechas del período que parece finalizar. En Guatemala la izquierda está dividida y con escasa relevancia. Pero como en Chile y Perú, una juventud con fuerte espíritu de lucha parece haber llegado para asumir las tareas de construcción y organización que exige la hora. Luis Almagro en lo que podría ser uno de sus estertores políticos llamo a la desmovilización popular y defendió al gobierno de Giammattei. Su hora al frente de la OEA parece haber terminado y ya se debate sobre la reposición efectiva de la Celac o la Unasur mientras que el Mercosur es mantenido a flote a la espera, previsible, de la caída de Bolsonaro.

Y ya que mencionamos a Bolsonaro aprovechemos a decir que si hay alguien en América latina que ha quedado mal parado con la derrota de Donald Trump es Jair Bolsonaro. Está de punta, como suele decirse, con Joe Biden, el nuevo presidente norteamericano y eso es poco menos que decir que está de salida. Un punto esencial en su campaña electoral fue la cuestión del Cambio Climático, con la promesa del regreso de su país al Acuerdo de París y además con el acento puesto en el desastre provocado por el líder derechista brasileño sobre la Amazonia. Si bien Bolsonaro no es precisamente un hombre de principios sólidos, todas sus ideas y políticas chocan con los nudos troncales de la campaña demócrata. Regreso a la OMS: Jair se ha burlado del organismo internacional y junto con Trump han promovido el desprecio contumaz a la lucha contra el Covid. Multilateralismo al palo los demócratas y un desapego fuerte hacia la institucionalidad internacional por parte del presidente brasileño. Bolsonarono, desde el asesinato de Marielle Franco ha escalado en la discriminación racial mientras Biden viene montado con viento a favor a partir del desprestigio que a Trump le han significado su desmadre racista. Podría resumirse el estado de situación así: es inviable un gobierno modelo Bolsonaro conviviendo con un gobierno demócrata en los EEUU, y particularmente con éste Biden, flanqueado por el ala izquierda de su partido que ha aprovechado los exabruptos políticos por derecha del mandatario republicano para crecer significativamente.

No queremos engañarnos ni engañar: sobre el caballo mentiroso del multilateralismo viene montado el globalismo ultrafinanciero y su burbuja. Sobre su verdor ambientalista su rapacidad sobre los recursos naturales y sobre su “socialdemocrático” espíritu dialoguista su intento de reconvertir el hegemón deteriorado y aislado. EEUU de la mano de Biden emprenderá una marcha sobre Europa para recomponer alianzas que le permitan enfrentar a China y su tentadora Franja y Ruta de la Seda.

Argentina, revalorizándose como importante país periférico, deberá decidir su conducta en este escenario en busca de su destino. Quizás la política exterior no luzca tanto como algunas medidas económicas que ayuden a resolver los desequilibrios externos. Sin embargo es en la construcción de una nueva arquitectura internacional, Celac, Unasur, Brics (como propone la Embajadora Alicia Castro), la Franja y la Ruta, donde se encuentra la plataforma del despegue argentino.

(")Miembro de Participación Popular (E. Jozami). En Carta Abierta coordinó la Comisión de Asuntos Internacionales



lunes, 26 de octubre de 2020

DEL 17 HACIA UN NUEVO ESCENARIO por Lido Iacomini para Vagos y Vagas Peronistas

 


Escuche decir a una compañera: es como una refundación del movimiento popular 

Muy acertada y aguda percepción. Será un nuevo peronismo sin dudas. Pero creó que hay mucho más. Si bien Alberto no podía ni debía clausurar la etapa dé lucha contra la pandemia, superpuestas quizás, inauguró una nueva etapa: la dé la reconstrucción argentina. Una forma dé asumir la economía que deberá alinear de una manera nueva a las fuerzas sociales, sindicales, empresariales y políticas. La política antigrieta pareciera haber llegado para quedarse. El protagonismo popular atravesó las barreras del Covid y las precauciones del gobierno creando un nuevos escenario que obliga a asumir riesgos. Pero que frena a las ínfulas destituyentes del gorilismo. Dé allí la recuperación dé la alegría. Abre incógnitas: el gobierno dé Alberto quiere, porque lo necesita, morigerar los antagonismo sindicales y alinear a todos: daers, moyanos, amichettis y yaskis. Pero está claro que el Hugo tuvo la iniciativa de ganar la calle y la virtualidad fué tributaria de la movilización real y concreta. Como una metáfora de lo que sucede en la vida obrera: la unidad en la calle le ganó la parada a la burocracia antiunitaria y traidora. Nuevos aires se respiran y el bicho corona será derrotado junto a la vieja argentina oligárquica.

sábado, 18 de julio de 2020

LA FIRMA DEL TMEC (TRATADO MÉXICO EEUU CANADA): UN ÉXITO RELATIVO DE MANUEL LÓPEZ OBRADOR, por Lido Iacomini para Vagos y Vagas Peronistas


Malévolo como siempre el diario Infobae, hoy afirma que AMLO con sus declaraciones elogiosas sobre Donald Trump dejó en falsa escuadra al presidente argentino Alberto Fernández, ya que este afirmó en la reciente reunión virtual del Grupo Puebla que quedaban sólo dos presidentes que pretendían cambiar el mundo. En el encuentro entre Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, el presidente mexicano elogió la gentileza y el respeto del presidente norteamericano del que dijo “nunca ha tratado de imponernos nada que vulnere nuestra soberanía”. Esto fue a la salida de la firma del acuerdo TMEC (Tratado México EEUU Canadá) que ha reemplazado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que fue el que consagró la última etapa de las desiguales relaciones que convirtieron a la industria mexicana en una maquiladora de los monopolios norteamericanos, particularmente de su otrora poderosa industria automotriz. 

Pero sería bueno contextuar esto para ver el alcance y la intención de INFOBAE, por supuesto comprometido a hacer lo posible por erosionar al gobierno Nac & Pop presidido por A. Fernández a la vez que ridiculizar al Grupo Puebla. 

Teniendo en cuenta los antecedentes que marcaron duramente la relación México EEUU desde ya antes que asumiera la presidencia AMLO, pero indudablemente agravada desde el arribo de AMLO para lo cual bastaría recordar la agresividad trumpiana que llegó al extremo de comenzar a erigir un muro entre los dos países. Casi un paradigma de la política aislacionista y proteccionista de ésta etapa de declive del imperialismo norteamericano. Y de las políticas antiinmigratorias (a la vez que racistas y discriminatorias) que comparten los nacionalismos de derecha que acceden al gobierno en diversos países sacudidos por la crisis del modelo neoliberal. 

AMLO públicamente hizo referencia a que México tiene presente los agravios que ha sufrido a lo largo de la historia de las relaciones entre ambos países. Por supuesto en el modo y el estilo calmo y amable que caracteriza a este mexicano, que no deja por ello de hacer mención las veces que puede al pasado revolucionario de su país. Pero se le impone propugnar un acuerdo que asegure continuidad a la actividad fabril en su territorio a pesar de que el mandatario norteamericano necesita concentrar la producción en su país. Y lo hizo en un momento es que Trump se encuentra compelido por la inminencia electoral (Noviembre de 2020) en hacer gestos amigables a la comunidad latina. Además de razones geopolíticas: el forzado retiro norteamericano de otros escenarios mundiales lo obliga a privilegiar el resguardo de lo que siempre consideró su patio trasero, Latinoamérica. Y si la coyuntura no permite hacerlo por la fuerza habrá de hacerlo por la negociación. 

Por eso el Acuerdo TMEC: es una intersección. México puede superar la pelea alrededor de si muro sí o muro no para debatir sobre el tema del mantenimiento las radicaciones e inversiones industriales (maquiladoras) en vinculación con el tema de las inmigraciones de ilegales y lograr un acuerdo de largo plazo para su mayor control y legalización. Al mismo tiempo un acuerdo tripartito sobre condiciones laborales y salariales y porcentajes de integración de los productos finales del mercado de exportación. Al respecto es necesario tener en cuenta que las exportaciones de la producción manufacturera norteamericana han caído drásticamente y se encuentran en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. 

México no puede eludir su relación de conveniencia con los EEUU. Ni aún en los momentos más audaces y brillantes de sus políticos y políticas antiimperialistas hubo una ruptura de los fuertes lazos económicos que ligan a las dos naciones. Y es estos momentos de la crisis económica mundial agravada por la pandemia del COVID 19 y la incertidumbre por las características que asumirá al mundo a su salida la relación AMLO-Trump se inscribe en un intento de abordar un camino superador de la anterior relación trazada por el Acuerdo de Libre Comercio de América del NORTE, un paradigma del modelo neoliberal en bancarrota. 

No hay una contradicción entre los rumbos que pretenden transitar los integrantes del Grupo Puebla y los resultados del TMEC por escasos que puedan resultar comparados con nuestras ambiciones. Tampoco entre los dichos de Alberto Fernández en la reunión de Puebla y la contextura que hasta el momento muestran ambos mandatarios. En realidad es INFOBAE la que está en falsa escuadra. Es muy probable que los resultados de las negociaciones por la deuda argentina también resulten escasos al lado de nuestra ambición. Pero lo importante y lo que a la postre será decisivo es que mantengamos el rumbo del progreso y la liberación, es decir que lo decisivo es el nivel de nuestra ambición.



(")Miembro  de Participación Popular (E. Jozami) y de Carta Abierta donde coordina la Comisión de Asuntos Internacionales

jueves, 4 de junio de 2020

LOS HERALDOS NEGROS DEL COVID 19, por Lido Iacomini para Vagos y Vagas Peronistas



Los Heraldos negros del Covid 19 Esos bichitos desconocidos aceleraron todos los acontecimientos. Y la crisis económica se precipitó. A escala mundial, siendo consecuente con la globalización. Y la bancarrota comenzó a ser un horizonte. Y el miedo, de muchos se apoderó. Y un frío extraño estremeció sus cuerpos. Y las viejas recetas del neoliberalismo, como una frazada corta, no alcanzaron a brindar calor. Ni allí en Detroit donde el viejo hipopótamo del jopo amarillo había conseguido darle una tregua a la recesión. Y las fuerzas subterráneas de la antigua reacción, enervadas y en tensión, desataron sus músculos dormidos pero nunca muertos y asesinaron al negro, un negro, George Lloyd. En Minneapolis. Con desparpajo, con evidencia, con provocación, salvajemente con la misma brutalidad antes reprimida o al menos contenida con que la naturaleza agredida por los humanos responde con la pandemia a la “civilización”. 

¿Se cumplirá la vieja profecía desafiante de Fidel Castro? Aquella que afirmaba que antes que la contrarrevolución triunfara en Cuba se produciría la revolución norteamericana. Lo cierto es que ese racismo paradigmático yanky ha encontrado una respuesta digna que recorre EEUU. Cuatro días ya de encendidas protestas en las calles y un nuevo movimiento por los derechos civiles que, si lo dejan, se seguirá extendiendo como un reguero de pólvora sobre un territorio obsesionado por las quiebras y la desocupación, tierras removidas para darle lugar a los ataúdes provistos por el Coronavirus. 

Trump, Biblia en mano, responde con gritos encendidos, fieles a su estilo, convocando a la represión. Pero… Esta vez el destino es incierto y su apuesta por derecha huele a desesperación. Las elecciones de Noviembre suenan muy cercanas, demasiado cercanas para tamaño descontrol de la situación, mientras las decenas de miles de muertos parecieron alfombrar el camino a la Casa Blanca de una parca amenazante sobre el destino del neoliberalismo. En la noche del lunes entre los gases lacrimógenos, el gas pimienta y los palos de la represión trumpista acompañada por las sirenas y el ruido de los helicópteros igualitos a los que aturdían sobre Saigón, el poder norteamericano se escurre inusitadamente. Nosotros no permaneceremos impasibles. Lo que viene se amasará por los pueblos que actúen. El crimen de George Lloyd nos convoca. El nuevo humanismo emergente exige nuestra participación. Sumamos nuestro repudio exigiendo justicia, contras el racismo y la represión. La hora de los pueblos está llegando y la escala es el mundo donde está nuestra nación.

(")Miembro  de Participación Popular (E. Jozami) y de Carta Abierta donde coordina la Comisión de Asuntos Internacionales



domingo, 31 de mayo de 2020

TODA POLÍTICA PARA EL HOY PRESUPONE UNA VISIÓN DEL FUTURO, por Lido Iacomini(") para Vagos y Vagas Peronistas




¿A quién elogia Béliz cuando elogia a los norteamericanos? 

Toda formulación de política para el hoy, para la actualidad o aún para el mañana inmediato, presupone una apuesta en la que es posible ganar o perder. Toda política para el hoy presupone una visión del futuro aún para aquellos que, con tozudez, pregonan que hay que atenerse a la realidad del presente. 

Esto, que es universalmente válido y de alguna manera atemporal, se hace más nítido en los presentes de crisis, en los momentos de agudas, superpuestas y articuladas crisis como en la actualidad. En general va imperando la convicción de que nada será igual en el mundo a la salida de “la pandemia”. 

Sin embargo, aunque muchos analistas tienen la convicción que el neoliberalismo no podrá (ni más en general el capitalismo) salir indemne de la crisis, pocos se atreven pronosticar las perspectivas norteamericanas. A lo sumo se pone en duda la posibilidad de Donald Trump de ganar las elecciones de Noviembre en EEUU. 

Sin embargo es difícil de concebir que la política norteamericana en los próximos meses- más allá de Biden o Trump, de Demócratas o Republicanos- pueda continuar sin profundos cambios. Debilitada poco o mucho, continuando en su papel de primera potencia mundial o relegada a un segundo lugar, EEUU se verá empujada por las características que adopte el mundo post pandemia. 

Es desde ese lugar que una reciente noticia argentina puede adquirir relevancia: Un funcionario argentino de relevancia, Gustavo Béliz acaba de hacer una inesperada y estudiada declaración en fuerte apoyo a la iniciativa norteamericana denominada “Growht in the Americas” (América Crece), una suerte de actualización de lo que fue la Alianza para el Progreso para Latinoamérica-(1961 en vida de J. Kennedy), sucedáneo con pocos dólares de lo que fue el Plan Marshall para Europa. La distribuyó la Embajada argentina en Washington ésta semana. América Crece es una versión sospechosamente simétrica de la Ruta de la Seda de los chinos, planeada para nuestra región. Al igual que China, hace centro en las nuevas tecnologías y la infraestructura para un mundo postcontainers. 

Es posible que el esfuerzo por la reactivación y reconstrucción económica sea el nuevo escenario de confrontación de modelos y el espacio de la disputa geopolítica. La renegociación actual de las deudas soberanas de países como la Argentina no debieran pensarse (y actuarse) sin tener en cuenta este futuro cercano. El modelo de gestión política de Trump está objetivamente agotado y la pandemia al agudizar la crisis económica mundial del neoliberalismo lo ha puesto de manifiesto. Ha dado todo de sí al reactivar la producción norteamericana en su territorio, disminuir fuertemente su desocupación logrando hacerle dar un paso atrás a la financiarización como eje excluyente y condicionante de toda su economía. A caballo de la recuperación productiva y el apoyo de la clase obrera blanca Trump le ha dado un duro golpe a la globalización del gran capital financiero, que deberá proponer una recomposición de un bloque de poder adaptado a las nuevas circunstancias posteriores a la gran crisis internacional. 

A su vez el desafío chino y el crecimiento de una alternativa ordenadora global (es decir una nueva globalización pero multilateral) obliga a EEUU a una gran jugada política en el intento de salir de la crisis para retener esferas de influencia. Su patio trasero es prioritario. Pero el modelo Trump quedó obsoleto al mostrar una incapacidad sustancial para enfrentar la pandemia, agudizados como nunca antes todos sus problemas estructurales. A EEUU se le impone un cambio de rumbo. Si Trump le cierra los caminos al Partido Republicano serán los demócratas quienes deberán tomar la posta. ¿A quién elogia Béliz cuando elogia a los norteamericanos? 

(")Miembro  de Participación Popular (E. Jozami) y de Carta Abierta donde coordina la Comisión de Asuntos Internacionales