sábado, 4 de septiembre de 2021

ROCK PARA CELEBRAR A LA MADRE DE LA MONTAÑA por Pablo Cingolani * para Vagos y Vagas Peronistas

 


Hey hey, my my

Rock and roll can never die

Neil Young


Algo crujió. Algo se fue al carajo. “Yo pensaba que los Stones eran inmortales”, me escribió Fabián desde Buenos Aires a raíz de la muerte de Charlie Watts. Y así como su partida empieza a desmentir esa presencia que deseábamos eterna, también prueba algo tanto o más cruel: que nosotros tampoco somos inmortales. Es que así, digan si no, nos sentíamos cuando escuchábamos rock, rock & blues, rock and roll.

No somos ingenuos: que los Stones sigan vigentes -están preparando una gira- es un hecho singular, sí, pero anacrónico: la puta realidad que vivimos -con o sin pandemia- no cuaja, no se refleja en este espejo deforme donde hoy se mira la humanidad globalizada.

Antes, fue al revés: el rock, la contracultura desde la cual emergió, fue el reflejo, la experiencia, donde el mundo se miró e intentó algo que hoy parece insondable: ser un poco mejor, más humano, más creativo, más lúdico.

Los que crecimos en los 70s recibimos toda esa avalancha de energía artística, de pasión y de alegría que vino del norte pero que en nuestros sures encontró un arraigo profundo -se empezó a componer, tocar y cantar con identidad propia, se empezó a fusionar de manera intrépida con lo nuestro- y hoy nadie en su sano juicio podría decir que eso llamado, genéricamente, “rock en español” fue algo alienante, neocolonialismo, pajas.

El rock fue la banda sonora de una rebeldía generacional que recorrió el mundo entero y que se manifestó en el rechazo a la guerra imperialista en Vietnam, en la rebelión estudiantil de París 68, en el apoyo a la descolonización de África, en la militancia popular de los Curas del Tercer Mundo, en la insurgencia guerrillera de la mano de ese otro ícono de época que fue el Che Guevara, en la vuelta de Perón y el triunfo del FREJULI en Argentina que, de hecho, se festejó con la liberación de todos los presos políticos y con un festival de “rock nacional” en la cancha de Argentinos Juniors -el club del Diego-, organizado por Billy Bond, comandante de La Pesada del Rock and Roll, grupo multiforme y pluricreativo si los hubo.

No es nostalgia lo que escribo: es la comprobación de que algo ha cambiado (Pappo dixit), algo ha cambiado radicalmente no en nosotros sino en el mundo donde el rock ya forma parte de la historia de la cultura, pero esa cultura que atesoró el rock ya no influye en el mundo.

Y digo y reafirmo cultura porque el rock no era sólo música, era mucho más, era una apertura, una actitud y una búsqueda para intentar volver a encantar al mundo, para que la magia sea restituida, para que la vida sea más bella.

Así las cosas, en ese entendimiento, la muerte de Charlie es terrible porque es un indudable punto de no retorno. Ya no habrán más Stones. Watts no tiene reemplazo posible. Como no lo tuvo Lennon ni menos Harrison.

Es un punto de no retorno y habrá que asumir al mundo sin la certeza, la confianza y la serenidad que ese baterista zen -que empezó a darle a los parches en el grupo antes de que yo naciera- le concedió a la banda de rock and roll más influyente de la historia. Corrijo: de nuestra historia.

Esa certeza, esa confianza y esa serenidad que hizo que creyéramos que ellos y nosotros éramos inmortales. Y ya ves, mi hermano: los dioses hace tiempo que nos habían abandonado, los héroes que caminaron con nosotros se van muriendo y lo que queda, lo que va quedando, es una inmensa y feroz tierra baldía.


* * *


Frente al aluvión de la modernidad avasallante y tras la devastación causada por la segunda guerra mundial, desde las afueras de Deyá, una aldea montañesa de la isla mediterránea de Mallorca, un incisivo y molesto Robert Graves se preguntó cuál era la función o la utilidad de la poesía.

Algunos años atrás, el mundo había asistido al acto de destrucción más despiadado: dos bombas atómicas acabaron en minutos con dos ciudades, Hiroshima y Nagasaki, y quienes moraban en ellas. Los hombres comprobaron algo ineludible: eran capaces de aniquilarse entre ellos.

Fue otro punto de no retorno que condujo a una pax gélida entre las superpotencias, una paz sospechosa, previsible, que terminó estallando en rebeliones populares y en esa cultura que tuvo al rock como su expresión más sensible.

De alguna manera, la pregunta de Graves tuvo una respuesta. Pero no alcanzó, no alcanzó a dotar a esa paz de la capacidad de volverse plástica, inspiradora, viva. No alcanzó para transformar el planeta y evitar la arremetida del neoliberalismo que fue el que reinstauró su paz, esta paz anélida y agobiante donde debemos sobrevivir como podamos.

Los sueños colectivos se fueron desmoronando -como lo hizo el Muro de Berlín- y a muchos de los impulsores y portadores de esos sueños o los mataron o los desaparecieron o se van yendo. El tiempo, eso implacable, hace su zafra.

Hoy, a lo Graves, podríamos preguntarnos cual es la función y la utilidad del rock.

La respuesta que nos legó el poeta es desoladora y si se animan pueden leerla en la introducción de La diosa blanca. Y les advierto que no les va a gustar.

Prefiero para terminar este escrito, arrojar luz sobre el destino y la condición humana y transcribir una cita del mismo viejo Robert que pudo, bien leída, ser parte de la lírica de algunas de las canciones de Led Zeppelin o de la Incredible String Band o del flaco Spinetta. Dice: “La verde savia de la primavera que en el árbol joven se agita celebrará a la Madre de la Montaña, y todos los pájaros canoros la aclamarán un día, pero yo estoy dotado, inclusive en noviembre, la más desapacible de las estaciones, con una sensación tan grande de su claramente raída magnificencia que olvido la crueldad y la traición pasadas, indiferente a dónde puede caer el próximo rayo…”.

Abrázame/ Madre del dolor, aullaba el Luis inmortal.[1] Abrázame Madre de la Montaña. Siempre es lo mismo, nena: lo que se cuida con el corazón, nunca muere ni morirá jamás.[2]


Laderas de Aruntaya, 26 de agosto de 2021


 [1] Pescado Rabioso: Post-crucifixión.


[2] Basta escuchar la versión de La Renga. En: https://www.okmusica.info/rock-en-espanol/la-renga/hey-hey-my-my


*Nació en Argentina en 1963. Vive en Bolivia desde 1987. Estudió historia. Es escritor y periodista. Su obra publicada incluye libros como Toromonas, Amazonia Blues, Aislados y Nación Culebra, una mística de la Amazonia

jueves, 19 de agosto de 2021

LA GIRA ANTICHINA DE SULLIVAN POR BRASILIA Y LA CASA ROSADA por Lido Egisto Iacomini* para Vagos y Vagas Peronistas

 


La gira fue breve, pero la tela que dejó a cortar es larga. J.J.Sullivan arribó a Latinoamérica en una coyuntura crucial, sacudida por un viraje desde un neoliberalismo omnipresente hacia un escenario diversificado, donde la disputa geopolítica internacional hace crujir las estructuras de las antiguas y anquilosadas dependencias. 

América Latina, con el eje estructurador de Amlo-Alberto Fernández marcha hacia una nueva reconfiguración institucional, superadora de la OEA almagrista y de relativo (o actualizado) retorno a la CELAC y UNASUR. 

Los EEUU en la era BIDEN parecieran tener dos objetivos estratégicos: en lo global frenar la influencia China en la región y segundo impedir que Brasil se integre en tándem con Argentina y Méjico porque semejante triángulo de dimensión aglutinante (con indudable arrastre sobre los 32 países de la CELAC) plasmarían la realidad de la multipolaridad por muchos tan mentada y deseada. 

El problema para Biden es que un Bolsonaro en declive es un sapo indeseable para los demócratas norteamericanos y la alternativa Lula, en este marco de creciente radicalización, es un riesgo poco controlable. Otro sapo no fácilmente digerible. 

Por ahora y a la espera de una tercera vía, los EEU tratan de asegurarse el control de los militares y ofrecieron a Braga Netto (su Ministro e Defensa) convertir a Brasil en Socio Global en el marco de la OTAN, sin dudas una aspiración grandilocuente para mariscales de viejo cuño, compensatoria de una Copa América o sucedáneas. El mentado freno a China, de fortísima presencia en el intercambio comercial y creciente inversor financiero en la región, es la moneda de cambio que exige Wassington. 

Brasil, potencia sojera que se expande al costo de destruir la principal reserva ambiental del continente, compite con Argentina pero también con EEUU, por el mercado chino. 

La agenda ambientalista, despreciada por Trump y revalorizada a la llegada de Biden ante la gravedad alcanzada por el desastre climático y el rediseño de las políticas de alianzas norteamericanas, sirve también para encubrir otras contradicciones. Parafraseando el refrán, es difícil que el chancho chino vuele. Los formidables intereses del extractivismo agrario y minero son un ancla fuerte para los vaivenes políticos de la superestructura política, mientras el Amazonas llora. 

Al tiempo que la poderosa comitiva encabezada por Sullivan intenta poner la valla tecnológica en el 5G, Jair Bolsonaro se empeña en retroceder del voto electrónico al papel, en una búsqueda de aval para una intentona golpista. Suena a chantaje: o los demócratas de Biden aceptan la prolongación artificial de la vida del oscuro capitán vía fraude o autogolpe o vuelve Lula. El rudo metalúrgico no muestra las uñas sino su experiencia política sagaz y amplía sus alianzas, dónde Fernando Henrique Cardozo cumple un papel fundamental. Democracia o fascismo por delante y por detrás una poderosa alianza subcontinental con proyecciones geopolíticas aggiornadas en la era de la disputa hegemónica de la postpandemia.

El arribo a Buenos Aires enfrentó a los brigadistas de Biden a dilemas distintos pero no menores. Sullivan-González, con la presunta llave de la faltriquera del FMI y en las vísperas, en las que se dice que nadie muere, se medían con los aspirantes a constructores de una fina diplomacia vaticana que encabezada por Felipe Solá no ocultaba los perfiles de Arguello, Beliz y Sergio Massa. Quizás sin mostrarse tanto, la figura más papal que vaticana de Eduardo Valdés. Objetivo poco oculto: reemplazar a Brasil como socio latinoamericano privilegiado.

Como telón de fondo, el viaje de Alberto Fernández al encuentro de una nueva camada de dirigentes latinoamericanos y del perfil en forja de la institucionalidad que se viene. Asumió Castillo y feneció el Grupo de Lima. 

Parece poco casual que una figura de relieve como el ex canciller Jorge Taiana haya sido nombrado por el Presidente como nuevo Ministro de Defensa. Hace pocos días hizo declaraciones fulminantes sobre Luis Almagro y la OEA. Si nos atenemos a que su jura en el cargo se realizó apenas horas después de la partida de la delegación norteamericana suena a reafirmación de una conducta autónoma frente a una presión externa muy pesada y contradictoria con nuestras necesidades.

Hasta ahora los magros resultados que Guzmán trae de las últimas rondas conducen al estancamiento que las vagas promesas de la nueva administración norteamericana no destrabarán. Para conseguir que Argentina sea el aliado privilegiado en la región, una necesidad norteamericana que el Brasil de Bolsonaro por ahora no está en condiciones de cumplir, Biden tendría que entregar más y exigir menos, en los términos más fenicios de la negociación. 

Ya que mencionamos a Taiana, mientras EEUU ofrece material chatarra para reequipar a nuestra fuerza aérea Rusia y China los últimos diseños de su ingeniería de avanzada. Sin hablar de sus presiones para incursionar en la áreas de nuestro mar territorial y de la ocupación de Malvinas por la OTAN. Ofendidos por nuestros avances con ARSAT exigen que rechacemos el 5G chino y toda la línea tecnológica contemplada en la alianza estratégica afianzada en los últimos años, incluida la era macrista. 

No alcanza con la donación, importante sí, de las vacunas que les sobraron y a punto de vencer. Ni con algunos créditos tecnológicos compensatorios de nuestro abandono de la tecnología china. La piedra de toque es la deuda fraudulenta e impagable que los antecesores de Biden acordaron en el FMI con el macrismo en retirada. La brigada norteamericana terminó su gira. 

Como una Armada Brancaleone de una potencia en decadencia deja los dilemas sin resolver: en Brasil, para mantener a dicho país como socio principal en la región debe respaldar al fantoche Bolsonaro en el poder, abominando de la democracia de manera descarada. 

En tanto en Argentina pareciera buscar la derrota del proyecto nacional popular encabezado por Alberto y Cristina en las elecciones sino del 21, las del 23, obturando la negociación con el FMI para impedir la reconstrucción económica. La obsesión que hoy domina la política norteamericana y que establece un nexo de continuidad entre los republicanos de Donald Trump y los demócratas de Joe Biden se llama República Popular China.

La limitación que impide el éxito de sus presiones radica por un lado en que los asiáticos se han convertido en un motor fundamental de la economía mundial. Incluso traccionando la economía capitalista occidental, empantanada por el desastre producido por el neoliberalismo y su protuberancia, la financiarización. Ofrece mercado demandante y enorme, asociación con menores condicionantes mientras no es observable su apoyo a los generadores de desigualdades y disturbios como sucedió y sucede a nuestra vista en todos los países de la región. 

Se ha creado ya un entramado de relaciones de todo tipo con China en la región y las exigencias norteamericanas de corte con lo que llaman la peligrosa potencia oriental en nombre de su seguridad chocan con la realidad.

*"Participación popular".

domingo, 15 de agosto de 2021

"CAMPO", GOBIERNO Y POLÍTICA por Gerardo Andrés Cabail* para Vagos y Vagas Peronistas

 



El ciclo de la historia, es un tema para los filósofos y para aquellos que entienden el transcurso del tiempo, que inexorablemente nos trasciende. Para la mayoría de los mortales 10 años pueden ser demasiado, o suficiente para arriesgar alguna opinión. Y es que estamos a una década de las elecciones del 2011, aunque las actuales son legislativas o de medio término, y aquellas fueron ejecutivas/legislativas, pero elecciones al fin. ¿qué pasó entonces? Cristina Kirchner ganó superando el 54% de los votos, la más votada de nuestra historia, después de Perón. ¿De dónde salieron esos votos? de la propia fuerza política, más los sectores que según los acontecimientos se vuelcan legítimamente para uno u otro lado.

El campo desojó la margarita aquella primavera de 2011, y el ultimo pétalo, (sin despreciar la buena elección de Hermes Binner), salió para Cristina: “te quiero mucho”, amor que no venía de los sentimientos, sino de los números: el margen bruto (MB) de la actividad agropecuaria, que son las ganancias sin considerar amortizaciones ni gastos indirectos, daba muy bien, al igual que los valores de arrendamiento, y al igual que en este año 2021, en que se registran excelentes precios y se prevé un considerable aumento del área sembrada respecto de la campaña anterior y mayor compra de maquinaria agrícola.

A modo de ejemplo, los alquileres de campo de este año, en provincia de Buenos Aires (zona noroeste) rondaron la tonelada y media de soja por hectárea/año, traducido en plata podemos decir que el propietario de un campo chico, digamos 100 hectáreas, si las arrienda o alquila (como la mayoría), recibe a valor soja el equivalente a unos 360.000 $/mes, nada despreciable por cierto, números que podrían mejorarse si se trabajara en base a una transición agroecológica, que recompone la fertilidad del suelo, la calidad del agua y aire, utilizando cada vez menos insumos, y combinando la agricultura con la ganadería en una simbiosis positiva, pero las vacas fueron desplazadas y marginadas para dar espacio a la soja en el marco de la agricultura industrial y extractiva, que no se conformó con eso sino también con la destrucción de cientos de miles de hectáreas de monte en el centro y norte de nuestro territorio, muchas de las cuales están ubicadas en áreas protegidas por la ley 26.331 o ley de presupuestos mínimos de protección ambiental de bosque nativo (Miguel Bonasso dixit), ley que fue aprobada a pesar del boicot que sufrió en el tratamiento legislativo, pero a 14 años de su aprobación brilla por la falta de aplicación y control, provocando no solo problemas ambientales sino también sociales por el desplazamiento de comunidades y grupos originarios que viven en, y de, lo que el monte naturalmente brinda.

No obstante, con respecto a la ganadería, desde hace varias décadas nuestro rodeo bovino no crece mucho más allá de los 50 millones de cabezas, con un índice de destete (terneros logrados sobre el total de madres) que apenas supera el 60%, mostrando por un lado la ineficiencia productiva, y por otro la oportunidad perdida de contar con un valor superior en kg de carne tanto para exportación  como para consumo interno, pero parece más fácil insistir con el mito (o el verso) de ser el país del trigo y las vacas, el granero del mundo, el que puede alimentar 400 millones más de personas, que asumir un modelo productivo más eficiente, rentable y respetuoso del medio ambiente.-

Difícil integrar y acercar posiciones entre el campo y el gobierno, cuando hay un campo reaccionario que organiza jornadas de protesta, aunque el conflicto resulte ajeno, tal el caso   del reciente conflicto de la carne, que fue entre el gobierno y la industria frigorífica, NO con el campo, que de todas maneras organizó una protesta. Y el gobierno con una enorme estructura para direccionar y potenciar la producción agropecuaria, como el Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca, con sus programas y proyectos, Secretarías, Subsecretarías, Organismos Descentralizados como SENASA, INTA, INASE, INIDEP, INV, debería reflejar mejores resultados en cuanto al bienestar de los argentinos refiere. -

Volviendo y cerrando con la historia, digamos que NO se repite, al menos no de la misma forma, pero en el fondo, hay que mirarla con atención para ver que se esconde en las motivaciones humanas al votar, la ideología es un denso y apasionante condimento, la conveniencia y las ambiciones juegan su partida, pero la voluntad de poder para cambiar la realidad y mejorarla, está entre las virtudes de la política. Con todo, será imposible evitar la sorpresa, más allá de considerar que la historia SI se repite, pero según el oculto y verdadero Nietzsche, con otras circunstancias. 


* Médico veterinario y docente (UBA y Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires). Se capacitó en producción porcina en Iowa, Estados Unidos. Se desempeñó como Promotor-Asesor del programa Cambio-Rural-INTA. Fue Concejal electo por el Frente para la Victoria (2007-2011 y 2011-2015) en Bragado, donde reside actualmente.


viernes, 6 de agosto de 2021

ACERCA DE LA DENSA HISTORIA DE UNA CIUDAD PUERTO por Hugo Chumbita * para Vagos y Vagas Peronistas

 



Pienso en la pandemia como una amenaza del mundo exterior cernida sobre al territorio que habitamos. Tengo la impresión de que es una reacción de la naturaleza ante las agresiones al ecosistema perpetradas por la especie humana, que va convirtiéndose en una plaga para nuestro planeta, con su desmedida concentración de riqueza y poder en el hemisferio norte y los abusos que se cometen contra las demás especies. Pero dejando el asunto para que lo respondan quizás las ciencias y la filosofía, en un enfoque histórico más acotado, si vemos la pandemia como un castigo que viene de afuera, parece una metáfora del destino del país desde que se creó el Virreinato del Río de la Plata.

 

          Quiero recordar que la Argentina se modeló a partir de entonces como un embudo, con un puerto-puerta destinado a abrir esta región al intercambio con la metrópoli, al cual arribaban y del cual partían los galeones trayendo vituallas y esclavos para llevarse el oro y la plata del Potosí; un comercio que fue variando para extraer después los cueros y lanas, más adelante las carnes y granos, mediante la construcción de la tela de araña ferroviaria que traía las manufacturas de Europa y arruinaba las bases de la industria local.

 

          Esta cabeza de Goliat fue creciendo exponencialmente con las oleadas de trabajadores inmigrantes que bajaban de los barcos, más los otros que vinieron de tierra adentro. El siglo veinte conmovió el reinado de los ganados y las mieses, la crisis mundial del capitalismo alteró la ecuación agroexportadora y el crecimiento se encaminó con la industria nacional, pero el tejido de la dependencia se reconfiguró con el ingreso de más capitales multinacionales y el tráfico de otras mercaderías e insumos. Hasta la era actual, en que los avances tecnológicos han ido removiendo los muelles y la ciudad capital es más que nada un puerto virtual, siempre en la función de intermediario, como sucursal de las corporaciones y las redes financieras globales: el mostrador donde se despachan los grandes negocios.

 

          La historia de la ciudad está llena de acontecimientos memorables que la enaltecieron, desde la expulsión de los invasores británicos y el alumbramiento revolucionario de la república; aunque también la gran aldea fue asediada por los levantamientos de las provincias que reclamaban compartir los frutos de la emancipación, en una larga disputa que culminó implantando el retaceado sistema federal. En la etapa de las guerras civiles los propósitos unitarios fueron derrotados, pero la ciudad contaba con los recursos de la hegemonía mercantil para mantener sus privilegios.

 

          Después de Caseros se segregó para formar un Estado aparte, y después de Pavón se mantuvo como capital de la provincia bonaerense, hospedando graciosamente al gobierno nacional. Los intentos de poner la capital en el interior fueron vetados por el sanjuanino Sarmiento, y en 1880, cuando la ciudad albergaba unas 80.000 almas, Buenos Aires fue finalmente nacionalizada, venciendo la resistencia en armas del bando mitrista a costa de más de 3.000 muertos. Para que fuera, como dijo entonces el diputado José Hernández, el lugar de encuentro y armonía de provincianos y porteños, donde fraguara “el espíritu nacional”. Np fue posible, porque continuó siendo el reducto de la dominación oligárquica.

 

          Frente al orgulloso bastión elitista que miraba hacia afuera, una y otra vez se alzaron las demandas por rectificar el rumbo, que tuvieron mayor eco en los  pueblos interiores y en las orillas circundantes, en el cinturón fabril donde acudieron a radicarse los migrantes de las provincias. Un día de 1945 esas masas obreras de pigmentación más oscura inundaron las calles y la plaza, sorprendiendo a quienes las ignoraban y comenzaron a verlas como una peligrosa marea que ascendía de los suburbios.

 

          A la capital federal se la había dotado de un régimen municipal especial, con el intendente designado por el presidente y un Concejo Deliberante electivo, además de elegir senadores y una cantidad de diputados nacionales –llegaron a sumar un tercio de la Cámara− que le conferían peso importante en el Congreso. La composición social de la urbe tenía sus rasgos diferenciales que se reflejaron en el escenario político, como fue el caso de la inserción electoral de los socialistas, que alguna vez alcanzaron mayoría en los comicios capitalinos. Las cosas cambiaron con el advenimiento del peronismo, aunque la capital resultó ser el distrito donde su mayoría no era tan holgada, y los radicales se aproximaban a empardar el caudal de sufragios peronistas, por lo que las circunscripciones uninominales de la ley de 1951 se trazaron de modo que el voto de los barrios populares compensara el de los de más categoría.

 

          En la evolución posterior, la población de la ciudad quedó estancada en casi tres millones, mientras en las zonas linderas de jurisdicción provincial seguía creciendo el conurbano, donde habitan hoy unos doce millones de personas; numerosos municipios a los que se fueron desplazando las fábricas y puertos, nuevas actividades productivas,  villas precarias y barrios residenciales cerrados, en un proceso espontáneo, desordenado y en gran medida anómalo, Una megápolis que encierra grandes disparidades de nivel de vida e infraestructura de servicios, con ventajas para el distrito capital por sus recursos públicos, que es difícil corregir en esta acompleja configuración política.

 

          Agotado el ciclo de las dictaduras militares en el que regía la arbitrariedad de facto, volvieron al primer plano las deliberaciones sobre el sistema político. Se planeó reformar la Constitución, y el multipartidario y multisectorial Consejo para la Consolidación de la Democracia del tiempo de Alfonsín propuso, entre otras medidas, mudar la capital a los umbrales de la Patagonia y crear entonces una nueva Provincia del Río de la Plata que abarcara la ciudad porteña y el conurbano bonaerense, Era un plan de trascendencia geopolítica, que apuntaba por un lado a instalar el gobierno nacional en un lugar distante de la base tradicional de los “poderes fácticos”, y por otro lado integrar y equiparar el núcleo capitalino con sus prolongaciones de la periferia metropolitana.  

 

Pero tales ideas fueron dejadas de lado en el Pacto de Olivos que condicionó la reforma constitucional, reduciendo el tema a la elección popular del intendente. Parecía pues una forma de restar algo a la omnipotencia presidencial y crear un cargo ejecutivo que tal vez no pudiera ganar el peronismo.

 

Los términos fueron variando en otro sentido en el trámite de las Coincidencias Básicas de los dos partidos mayoritarios y en la Convención Constituyente de 1994. El punto de la elección del intendente se amplió hasta concebir un Estado-ciudad autónomo, a medias municipal y provincial, con su Legislatura y su Estatuto organizativo, donde el ejecutivo pasaba a titularse jefatura de gobierno. Se desecharon las numerosas objeciones de forma y de fondo formuladas en los debates por quienes alegaban que la capital “es de todos los argentinos” y advertían previsibles conflictos de competencia. En prevención, una cláusula constitucional estableció que por ley del Congreso se garantizarían los intereses del gobierno nacional mientras la ciudad fuera capital federal.

 

En efecto, en 1995 so dictó la Ley Cafiero, por la cual el Estado nacional se reservó diversas instituciones y facultades, incluso la justicia ordinaria y atribuciones de seguridad policial, circunscribiendo las funciones judiciales de la ciudad a los asuntos vecinales, contravenciones y casos contencioso-administrativos y tributarios locales.

 

          Pero los trabajos del parto de la Ciudad Autónoma continuaron tratando de darle mayor rango a la creatura. En 1996, la primera elección de sus autoridades mostró el predominio en el ámbito porteño de las dos alas de la Alianza, la UCR delarruísta y el Frepaso, que protagonizaron la elaboración de sus instituciones. La Legislatura Estatuyente se autodenominó “Convención Constituyente” y al estatuto lo llamaron Constitución para jerarquizarlo, según declaró la presidenta de la asamblea Fernández Meijide. El texto incluyó una extensa declaración de derechos ciudadanos y reguló los tres poderes orgánicos excediendo los límites de la Ley Cafiero, con una cláusula transitoria según la cual las disposiciones que sobrepasan las limitaciones de aquella ley tendrán aplicación cuando “una reforma legislativa o los tribunales competentes habiliten su vigencia”.

 

          A partir de allí, los gobiernos porteños comenzaron a disputar y absorber competencias, rebajando a la vez sus previstas alcaldías municipales a meros centros administrativos, y aumentaron los recursos propios y delegados por la Nación. Fue también notoria una orientación política diferenciada del resto del país. En esta ciudad hizo su carrera política ascendente De la Rúa, y comenzó a tramarse el engendro macrista, fiel expresión del avance de los intereses de la “patria contratista” sobre la gestión directa del gobierno, obediente a los dogmas neoliberales para seguir privatizando el patrimonio común e imponer el libre albedrío de la especulación financiera y la prepotencia de los consorcios exportadores  En este contexto ha podido cosechar votos, por ejemplo, una candidata impresentable en su provincia natal, y pueden medrar políticamente los gurúes de la city que saltan del sector privado al sector público y van y vuelven con las mismas recetas para servir a sus mandantes.

 

          Y estalló la pandemia, una calamidad que se derramó desde el norte, que encontró desunidos a los países suramericanos, y desde el norte también nos venden a alto precio los remedios. La peste puso de resalto el absurdo de una política sanitaria o anti sanitaria dividida por la avenida General Paz, a la par que ponía en evidencia los lazos de circulación del trabajo y servicios mutuos entre las áreas contiguas de la región metropolitana, en permanente y necesaria interrelación. Quedó expuesta asimismo la pretensión inadmisible del actual gobierno porteño de desacatar leyes nacionales impunemente, priorizando intereses mercantiles por sobre la protección de la vida humana  

 

          Hay que estudiar el gran diseño territorial de la nación, y aunque es dudoso que el traslado de la capital sea la solución de los problemas que arrastra nuestra estructura social y económica, sin duda la integración del complejo metropolitano, retomando la discusión de aquella idea de una nueva provincia rioplatense, podría conducir a una distribución equitativa de los recursos y a la reconfiguración política de esta parte central del país. Para que la puerta al mundo no sea la cabecera de playa del capitalismo global ni la sede de una clase dirigente de espaldas al interior, sino una ciudad recuperada para la política nacional, en sintonía con las necesidades del conjunto de la sociedad, como fue el espíritu de su federalización que proclamara José Hernández: una ciudad de todos y para todos nosotros, los argentinos.

    

*Historiador, abogado y docente

sábado, 31 de julio de 2021

ACERCA DE LOS "INCIDENTES EN CUBA" por Lido Iacomini* para Vagos y Vagas Peronistas

 


Los incidentes ocurridos en este Julio que termina en Cuba, han provocado un debate con múltiples aristas y también interrogantes que el paso de los días no ha logrado despejar. Sería útil abordarlos deslindando esferas por orden de importancia, para definir cuál es la cuestión principal.

Los hechos concretos más relevantes han sido por un lado las protestas en calles por parte de ciudadanos cubanos, lo que dio lugar a la represión, un muerto (Laureano Tejeda, de 36 años) y algunos encarcelados, hechos para nada habituales en la isla. Y como contrapunto, tumultos de protesta a las puertas de embajadas cubanas en distintos países, sobre todo estimuladas por el coro mediático habitual desde el auge del neoliberalismo y con un indisimulable concurso de las embajadas yankys de cada país y de grupos de derecha afines. Todo con un fuerte condimento de anticomunismo  y macartismo propios de la época de la guerra fría.

El gobierno cubano encabezado actualmente por Díaz-Canel no niega los hechos, aunque sí su dimensión, y atribuye el descontento efectivamente existente en sectores que ésta situación muestra, a las dificultades económicas engorrosas que atraviesa Cuba actualmente. Reconoce autocríticamente que no han podido cumplir con las rectificaciones al modelo que oportuna y públicamente se habían propuesto y que esto agrava las de por sí difíciles condiciones que impone el bloqueo norteamericano a su país. Y por supuesto…la pandemia.

Señalan las autoridades cubanas que los EEUU estimulan el descontento entre sectores del pueblo cubano a la vez que magnifican los hechos represivos sucedidos. Desconocen a la vez que las autoridades cubanas se acercaron, personalmente Diaz-Canel, a dialogar con los manifestantes.

EEUU, al tiempo que incrementa las sanciones y castigos sobre el país caribeño, aboga por una condena internacional a su gobierno y presiona a los países latinoamericanos para que se pronuncien en ese sentido. Todo a pocas semanas de la rotunda condena en las Naciones Unidas al prolongado bloqueo llevado adelante por los norteamericanos que ya atravesó las seis décadas.

Señalemos que Joe Biden ha impreso un fuerte giro a la derecha a la política de su partido con respecto al bloqueo. Barack Obama había dado señales de marchar hacia una normalización de las relaciones entre los dos países y colocarse a un paso de cesar con esta hostilidad inconducente. En ese sentido los acontecimientos recientes muestran continuidad con las políticas de Donald Trump e incluso una profundización de sus rasgos más agresivos, en consonancia con la conducta que Joe Biden -y Tony Blinken, su alfil para latinoamérica en el terreno de la geopolítica- vienen adoptando con respecto a China y a Rusia.

A riesgo de que aparezca como una digresión, desearía señalar que la adopción de conductas y lenguajes que los EEUU adoptaron en el período de la guerra fría, en aquel entonces contra la desaparecida URSS, hoy reaparecen contra China y también contra Cuba. Con respecto a China hoy pareciera que los dirigentes norteamericanos han advertido que ésta no se habría convertido tan al capitalismo como quisieron hacernos creer, sino que siguen siendo unos malditos comunistas. ¡¡Oh descubrimiento!! 

Es por eso dable pensar que la embestida norteamericana contra la Cuba socialista no tiene tanto que ver con las incomodidades que los sucesores de los Castro le plantean a los ocupantes coloniales de Guantánamo sino a las necesidades de encubrir una operación de estímulo a la derecha anti izquierdista en la región. A esos contingentes, escuetos por cierto, se han dirigido las convocatorias a  manifestar en las puertas de las embajadas cubanas en Latinoamérica. Es que la visión que tiene EEUU sobre la recreación de un nuevo ciclo progresista en la región está teñida por dos elementos concurrente. La imparable y creciente influencia de la República Popular China en el comercio, la política y recientemente en el plano de las finanzas y la nueva oleada de gobiernos autonomistas y antineoliberales que se está desarrollando. Perú es el más reciente pero los procesos en desarrollo son múltiples y los movimientos que hoy están en la gatera en Centroamérica y en algunos países sudamericanos, como Chile, parecieran incluso más radicales de izquierda que quienes iniciaron esta nueva oleada, Argentina y México.

La política norteamericana en la región todavía no es clara o tiene agudas contradicciones. Su impronta no aislacionista, contrapuesta al trumpismo, le hace difícil sostener la dureza antichina en la región. Sin embargo el rebote macartista y anticomunista pareciera ser parte de la búsqueda de un relato político que le permita ampliar la demonización antichavista de la etapa anterior.

En ese marco el análisis de las contradicciones no resueltas por el gobierno cubano, que son muchas y comprenderlas exige un análisis que ponga en consonancia su experiencia socialista devenida de un período complejo que terminó con la caída del muro de Berlín, con el estado actual de las perspectivas progresistas y revolucionarias del mundo actual es una tarea que está por delante. Y a la que todos tenemos derecho. Pero no debe confundirse: el injerencismo norteamericano es lo que está hoy en debate y nadie tiene derecho a inmiscuirse en los asuntos internos de los estados salvo sus ciudadanos.

Lo que parece indudable es que a las puertas de un profundo cambio en Chile con la democratización devenida de la desaparición de su Constitución pinochetista, el tambaleo de pronóstico reservado de Jair Bolsonaro en Brasil y de los avances en una nueva arquitectura institucional que sepulte a la OEA en la región en simultáneo con la continuidad, posiblemente agravada, de las tensiones geopolíticas mundiales las perspectivas políticas en Latinoamérica, Centroamérica y el Caribe son tumultuosas.  

Para colmo se acaba de conocer que la República Popular China ha dispuesto firmar con la isla el mayor programa de ayuda externa con que contará desde los tiempos de la Unión Soviética. Que se sumarán a la solidaridad expresada en buques cargados por México y Rusia con insumos indispensables. No faltarán quienes leerán esto como un portaaviones y dos cruceros de guerra asentados en el Mar Caribe.


*"Participación popular".


lunes, 19 de julio de 2021

DEMOCRACIA CULTURAL por Frei Betto



La caída de los gobiernos de los países socialista de Europa Oriental no indica el fin del socialismo, como predican los medios de comunicación capitalistas, sino el fin de la absolutización de sistemas ideológicos.

El hombre y la mujer son los únicos seres vivos que se contraponen a la naturaleza. Los demás, desde las abejas arquitectas hasta los macacos africanos que protegen sus recursos para la sobrevivencia, están todos determinados por la naturaleza. Ese distanciamiento humano con respecto al mundo natural hace que la realidad se revista de simbolismo y produce el surgimiento trascendental de lo imaginado.

            Del interés por el fuego provocado por el relámpago nace el conocimiento que despierta la conciencia. Volcada sobre sí misma, la conciencia humana sabe que sabe, mientras que los animales saben, pero ignoran la reflexión. Mediante el símbolo y el significado el ser humano se relaciona con la naturaleza, consigo mismo, con sus semejantes y con Dios.

            Nace así la cultura, el toque humano que hace de lo natural, arte. La vida social adquiere contornos definidos y explicaciones categóricas. Del dominio de las fuerzas arbitrarias de la naturaleza se llega a las armas que permiten la imposición de un grupo cultural sobre otro. Pero cultura es identidad y, por tanto, resistencia. Aun así, la absolutización de sistemas ideológicos promete el paraíso, induciendo al dominado a sentirse excluido por no pensar con cabeza ajena.

            En el Brasil colonial, los métodos de la catequesis cristiana propagaban entre los indígenas el virus de la desagregación, y hoy en día, los dueños de explotaciones mineras y madereras, y el gobierno, se preguntan perplejos por qué los pueblos indígenas necesitan tanta tierra, si no producen nada. Los neopentecostales atacan a los creyentes de umbanda, y ciertos sectores de la Iglesia cristiana miran con solemne desprecio el candomblé, como si sus fieles aún estuvieran en un estadio primitivo de la conciencia religiosa que no les permitiera disfrutar de la belleza del canto gregoriano o la ortodoxia teológica de los libros de Ratzinger.

            La caída de los gobiernos de los países socialista de Europa Oriental no indica el fin del socialismo, como predican los medios de comunicación capitalistas, sino el fin de la absolutización de sistemas ideológicos. Con la herencia estalinista, se derrumban todas las estrategias hegemonizadoras de la cultura, y la idea misma de “evolución cultural”. No hay culturas superiores, hay culturas distintas, social e históricamente complementarias. Agonizan las versiones totalizadoras en todos los terrenos de la producción de sentido político, económico y religioso.

            Quien pretenda ignorar las señales de los tiempos tendrá que apelar al autoritarismo para infundir temor y terror. Sabemos ahora que incluso en la América Latina no hay una cultura única, sino una multiplicidad de culturas –indígena, negra, blanca, sincrética— a las que explican sus propios factores internos. Esa polisemia de sistemas de sentido es una riqueza, aunque amenace el poder de quienes imaginaban que era posible restaurar la uniformidad medieval.

            A más de 500 años de la llegada de Colón a las Américas –una invasión genocida que algunos llaman “encuentro de culturas”— conviene recordar esos conceptos antropológicos. Y ahora la democracia impregna también la cultura. Cada hombre o mujer, grupo étnico o racial, descubre que puede ser productor de su propio sentido de vida y, así, cambiar la historia. Es lo que nos enseñan los ejemplos y las obras de Martí y Fidel.

            Afortunadamente, el propio Jesús nos ilustra la diferencia entre imposición y revelación. Se impone al pervertir la naturaleza del poder (Mateo 23,1-12). Pero revelación significa “retirar el velo”: ser capaz de captar los fragmentos culturales de cada pueblo y reconocer las primicias evangélicas que contienen, como afirmó el Concilio Vaticano II.

            Además, Dios no habla latín. Prefiere el idioma del amor y la justicia. Y esa lengua la incorpora y la entiende toda cultura.

 

Frei Betto es autor, entre otros libros, de Diário de Fernando – nos cárceres da ditadura militar brasileira (Rocco).


miércoles, 30 de junio de 2021

A 86 AÑOS DE FORJA-FUNDADORES DEL NACIONALISMO POPULAR REVOLUCIONARIO por Ernesto Jauretche

 



La Década Infame no era tan infame por el fraude político y la corrupción mercantil de sus clases dirigentes como por el dominio colonial de la cultura y la miseria estructural que interpretaba el tango. Era un país sometido económicamente a una potencia europea, con un pueblo subordinado, ignorante de las causas de su propia miseria, donde los peones votaban a los patrones y el debate político era entre el socialismo librecambista y el nacionalismo oligárquico en disputa por ver quien servía mejor al amo extranjero, donde la pobreza era lo normal y la dependencia estaba naturalizada: somos americanos, criollos brutos, negros a los que no nos gusta trabajar y además inferiores intelectualmente; peor aún: tuvimos la desgracia de que fracasaran las invasiones inglesas. Esas eran las verdades reveladas, lo cierto, lo inalterable, instalado por los medios de comunicación y las clases dominantes en la calle, en la escuela, en la universidad, en la lógica del conocimiento y en las raíces de la enseñanza.

En ese escenario aparecen los muchachos de FORJA, unos jóvenes audaces que tuvieron su primera batalla contras las convicciones instaladas por el colonialismo cultural en sus propias conciencias.

Mucho se parece aquella situación a la actual circunstancia nacional, aunque ya no es una Nación imperial la que nos domina: hoy, un partido político representa en el sistema democrático a las conciencia adocenadas, apenas estamos empezando a revisar la servidumbre de la justicia al poder concentrado de los monopolios y la finanza global, una economía donde el peso descomunal del FMI –el moderno Estatuto Legal del Coloniaje- impide cualquier intento de emancipación.

Sin embargo, mucho ha crecido la producción intelectual del campo nacional; aunque apenas roza la hegemonía cultural del imperio porque carece de los recursos de despliegue y propaganda que la hegemonía colonial le niega.

Lo de FORJA fue lo que en filosofía llaman ruptura epistémica. No fueron contra las consecuencias sino que revelaron las causas, no se quedaron en la crítica al pensamiento dominante: se internaron y cambiaron la forma de analizar la realidad, develaron la existencia y la fecundidad del sujeto social pueblo, y le imprimieron un salto en calidad a la lucha por la igualdad, la dignidad y la justicia.

Pusieron en crisis ese dominio mental, lo denunciaron y después adoctrinaron, y lo convirtieron en acción por la liberación material y espiritual de un pueblo que los necesitaba sin saberlo, el hombre que estaba solo y esperando, el espectador que bajó de la tribuna y se tomó toda la cancha. Y, desde ese pensamiento nacional, refundaron una nueva y poderosa doctrina: el nacionalismo popular revolucionario, latinoamericano y antimperialista.

El lema “Somos una argentina colonial; queremos ser una Argentina libre” abrió el cauce hacia una elaboración teórica que les permitió asegurar que no habría justicia social sin soberanía nacional ni independencia económica, bases de un movimiento nacional que se inauguró como identidad social y política con el peronismo.

Ese núcleo de corajudos pensadores, profesionales, intelectuales y políticos merece en nuestros días mucho más que un reconocimiento: es hora de elevarlos como ejemplo y de emular su osadía y generosidad haciendo conciencia de la necesidad urgente de enfrentar con herramientas nacionales la violenta ofensiva de los tutores de la colonización cultural. Una batalla que no sólo compromete al periodismo militante y a los centros de difusión del pensamiento nacional sino a las mismas casas de estudio de todos los rincones de la Patria, sin distinción de disciplinas ni niveles, donde se están formando las nuevas generaciones de argentinos.

Estudiosos y docentes de ideas pretendidamente universales en detrimento de un pensamiento situado, local, propio, nacional, haciendo valer premios y títulos otorgados por prestigiosas fuentes de inteligencia cosmopolita, dominan el mundo académico y profesional… y trágicamente hasta el marco de reputaciones que atesoran capitanes políticos que jamás pisaron los barrios de nuestras ciudades ni los campos del interior profundo.

Profesionales que reciben el título de escuelas estatales financiadas por la ciudadanía como patente de corso, especialistas en lucros, canonjías y beneficios individuales, sin vocación de servicio ni noción de sus responsabilidades por el país.

Dirigentes que dominan el oficio de los influencers, eficaces prescriptores de potentes marcas y patentes en las redes, la estadística y la encuesta pero que ignoran el lenguaje y las vivencias de las mayorías argentinas. La distancia cultural que los separa del pueblo es paralela a su ineptitud para hacerse cargo de las necesidades y los intereses del pueblo argentino, al que le deben sus títulos y sus cargos.

Es hora de introducir en los contenidos curriculares de todas las disciplinas claros componentes de defensa del interés nacional, de la solidaridad social y de aquellos asuntos esenciales de la historia que señalan los actores, la acción y los momentos culminantes de nuestras luchas por la emancipación nacional y social, por la grandeza de la Nación y la felicidad de su pueblo.

¡Homenaje a los 30 mil militantes nacionalistas populares revolucionarios caídos!

¡Vivan los muchachos de FORJA, don Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón!

VIVA LA PATRIA

Ernesto Jauretche

La Plata

29 de junio de 2021


 





lunes, 14 de junio de 2021

ALTERACIÓN DE LA PROBLEMÁTICA POULAR por Jorge Luis Cerletti (*) para Vagos y Vagas Peronistas

 



Estamos viviendo un período de alteración social manifiesta de diversos hábitos sociales. Por empezar y como producto de las acechanzas del Covid 19, el uso de “bozales” que tapan medio rostro. Por seguir, mantenimiento de la distancia mínima de dos metros en la circulación y reunión de las personas. Asimismo, las limitaciones en la circulación de los vehículos y en el uso del transporte público, además de la prohibición de las aglomeraciones y la restricción y control sobre el funcionamiento de restaurantes, bares, y de negocios en general, según el momento. A lo cual se suma el recorte de las actividades presenciales y en particular las vinculadas a la enseñanza.

Esto genera un distanciamiento entre las personas que no condice con los hábitos sociales incorporados a lo largo del tiempo. Se rechazan las reuniones de grupos numerosos, mayores de diez personas. Lo cual se multiplica considerando las restricciones en los espectáculos públicos, tan evidentes en los deportivos con estadios prácticamente vacíos. Mientras que la vacunación en gran escala genera expectativas aunque todavía se esté desarrollando y es difícil evaluar sus alcances.

Vale decir que en esta etapa las relaciones humanas, en general, exhiben un notorio desarrollo de la virtualidad. Y tal fenómeno también alcanza a la política que tiende a una fuerte disminución de lo presencial. En consecuencia, la fuerza de lo multitudinario se diluye y crece el viejo problema político del poder piramidal a costa de la participación popular. Es que el impulso generado por las grandes movilizaciones está ausente hasta no se sabe cuándo….

Además de lo dicho, se percibe otro efecto negativo. Los intercambios de ideas y experiencias hoy parecen sufrir una especie de estado letárgico. Existe una disminución o morosidad de los mismos. Como si se produjera una extensión de la pandemia sobre la producción intelectual-política. Es que el aislamiento generado no sólo limita las acciones, sino que opera también sobre el desarrollo del intercambio de ideas. Y este fenómeno no hace más que revalorizar el concepto de praxis que hoy aparece bastante devaluado.

Morales en Jujuy no tiene problemas en mantener presa injustamente a Milagro Sala, indeclinable luchadora popular. En tanto que el periodismo de “guerra”, con Clarín a la cabeza, goza de buena salud. Y eso que en estos momentos Alberto Fernández es el presidente de la Nación. Y por más que muchos lo tilden de tibio, necesariamente integra el campo popular.

Ocurre que la derecha tiene el fuerte soporte del gran capital interno y externo además de contar con el apoyo del poder internacional de los EE.UU. así como el de sus principales aliados. Luego, las elecciones nacionales antes de fin de año revisten una significativa importancia. Y para evaluarla no hace falta más que remontarse al cercano gobierno de Macri y de cuyos efectos aún conservamos distintas heridas.

La tarea que hoy se presenta prioritariamente es recuperar la actividad política de los amplios sectores populares e ir perfilando una convergencia activa de los sectores radicalizados que no se prestan a las engañifas del poder dominante.

En esa tesitura el intercambio de ideas y el debate abierto acerca de la situación actual se impone. Desde el kirchnerismo, el peronismo de quienes se mantienen en pie de lucha, los sectores radicalizados, hasta el sindicalismo consecuente con los intereses del movimiento obrero, debemos cerrar filas para impulsar y hacer triunfar al campo popular.

Ésta es una primer y significativa etapa. Y a condición de llevarla a buen término, surgiría una segunda por demás compleja y difícil. La de independizarse del gran capital albergando y conteniendo sus expresiones menores (Pymes). Trayecto más que complejo y difícil pero condición necesaria para avanzar en un proceso emancipatorio. Su realización sería un salto adelante de inestimables consecuencias y beneficios para el pueblo.


(*) Jorge Luis Cerletti nació en Buenos Aires en 1937, arquitecto. Fue profesor de Economía Política en la Universidad del Salvador y de Historia Social en la Facultad de Derecho de la UBA. Fue uno de los fundadores e integrante del grupo de reflexión La Mesa de los Sueños, también del grupo Repro (Reflexión y producción) y colaborador del CEPPAS, (Centro de políticas públicas para el socialismo). Producto de su dilatada militancia realizó numerosos ensayos políticos. Como coordinador de la colección Cuadernos de la realidad, dirigida por Raúl Sciarretta y editada por Granica, publico en ella tres ensayos: “Desarrollo industrial y concentración monopólica”, “La oligarquía terrateniente” e “Imperialismo y dependencia” (1974) y los siguientes libros: Retazos para una historia” (ficción 1983, Peña Lillo Editor); “El nuevo orden mundial, el socialismo y el capitalismo depredador” (1 991, Centro Editor de América Latina); sigue: “El poder y el eclipse del socialismo” (1993, Centro Editor de A.L.); “El Poder y la necesidad de un nuevo proyecto” (1994, Ediciones Mesa de los Sueños); “El poder bajo sospecha” (1997, edit. De la Campana) y “Las relaciones de dominio como lazo social (1999, edición del autor); “Políticas emancipatorias - crítica al Estado las vanguardias y la representación” (2003, edit. Biblos) y “Estado democracia y socialismo” (2014, edic. El jinete insomne, publicado por el Ceppas, centro de políticas públicas para el socialismo).



lunes, 7 de junio de 2021

EL SISTEMA ENFERMA Y MATA por León Pomer (*) para Vagos y Vagas Peronistas

 




Implacable devoradora de vidas, la pandemia “expone el salvajismo de la estructura del poder mundial. Un capitalismo que maximiza ganancias en todos los órdenes de la vida social, devora todo lo que encuentra y destroza el andamiaje democrático que durante mucho tiempo ha ocultado su angurria insaciable. En la penumbra de este derrumbe se vislumbra a la bestia que agoniza mientras mata a sangre y fuego”. (Monica Peralta Ramos. El Cohete a la Luna, 23-5-2021)

La bestia, sacudida por tenebrosos espasmos, hoy excreta agónicos aullidos e imprime su signo mortuorio al entero planeta. Cuando joven y vigorosa, y rebosante de infatuación y enferma de áureas ambiciones, se lanzó a conquistar el mundo, pretextando “civilizar”, el capitalismo comenzó por esclavizar y destruir a los que, sin conocer reputó de sub humanos, sin importarle las catástrofes humanas que producía. Su historia puede ser leída desde diferentes ángulos. El extraordinario desarrollo de las fuerzas productivas es uno de ellos; los mares de sangre que derramó y continúa derramando es otro costado de su desempeño histórico: el salvajismo es la sombra tenebrosa que siempre lo acompañó. Quiso ocultarlo, justificarlo, disimularlo; utilizó el “andamiaje democrático” que hoy ya no soporta más, ni le sirve. Su etapa neoliberal, en plena descomposición, arrasó con orgullos e ilusiones y sembró frustraciones y angustias.

Un grande y singular pensador, Walter Benjamin, reflejó la gigantesca tragedia vivida por la humanidad modelada por el capitalismo: se valió de una pintura del suizo germanizado Paul Klee. Las palabras que entonces escribió W.B. se hicieron célebres. Dicen lo siguiente: “ hay un cuadro de Klee que se titula Angelus Novus. Se ve en él un ángel al parecer en el momento de alejarse de algo sobre lo cual clava la mirada. Tiene los ojos desencajados, la boca abierta y las alas tendidas. El ángel de la historia debe tener ese aspecto. Su cara está vuelta hacia el pasado. Allí, donde vemos una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única que acumula sin cesar ruina sobre ruina y se las arroja a sus pies. El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero una tormenta desciende del Paraíso y se arremolina en sus alas y es tan fuerte que el ángel no puede plegarlas (…) Tal tempestad es lo que llamamos progreso” (W.B., Ensayos Escogidos. Tesis de filosofía de la historia. Edit. El Cuenco de Plata, Buenos Aires,20010. Tesis IX) La palabra “progreso”, engañadora y falaz, fue asociada al capitalismo: sirvió para ocultar los escombros humanos que éste acumuló detrás de sus pasos. A propósito, Alemania acaba de pedir perdón a Namibia por el genocidio, hasta ahora no mentado, que cometió entre 1904 y 1908, cuando ese país era colonia suya. Como reparación, le donará mil cien millones de euros, a pagar en cómodas cuotas anuales… durante 30 años.

Escuchemos ahora a un personaje más que relevante durante un período de la historia relativamente reciente de los Estados Unidos. Resumo un texto publicado por el filósofo italiano Franco Berardi ( La Segunda Venida ,Caja Negra Editora, pág.32,Buenos Aires,2020). Es una lista de horrores, limitada pero expresiva, sobre todo por quien es el autor que Berardi reproduce y yo a Berardi. Veamos:

Imperio Azteca, la conquista española redujo la población de 25 millones a 1 millón;

En Norteamérica, el 90% de la población indígena murió en los primeros 5 años de haber entrado en contacto con los invasores europeos. A esta mortandad hay que agregar los cientos de miles muertos en el siglo XIX;

En la India, entre 1857 y 1867. “se sospecha” que los británicos mataron cerca de un millón de civiles, en la rebelión que se produjo a partir de 1857;

La introducción forzada del opio en China, a cargo de los británicos, ocasionó millones de víctimas, sin contar las bajas chinas durante la Primera y Segunda Guerra del opio;

En el Congo, propiedad personal del rey de Bélgica, Leopoldo II, fueron asesinadas entre 10 y 15 millones de personas entre 1890 y 1910;

En Viet Nam fueron muertos entre 1 y 3 millones de personas entre 1955 y 1975;

Agréguense millones de asesinados en el mundo musulmán; y en Indonesia, entre 1835 y 1840, los holandeses mataron cerca de 300.000 civiles;

En Argelia, entre 1830 y 1845, los franceses liquidaron casi la mitad de la población;

Los italianos, para no ser menos, entre 1927 y 1934, exterminaron entre 80.000 y 500.000 internados en campos de concentración;

Sumemos, en los días actuales, las víctimas de Libia, Irak, Afganistan, Yemen, Palestina y varios etcéteras, en Africa, en Asia y en nuestra mal llamada América Latina.

Los números que el lector acaba de leer fueron originariamente publicados en una obra cuyo título en inglés es Toward a Global Realignment, en American Interest, junio de 2016, cuyo autor es Zbigniew Brzesinski, fuente seguramente insólita, pero insospechable. No son números exhaustivos, ni mucho menos. La conquista española mató millones de nativos que no figuran en la lista. Entre ellos, los sacrificados en la minería de la plata, en el célebre Potosi. Y por qué no agregar las víctimas de las dos guerras mundiales. A los millones asesinados por el nazismo, deben sumarse 26 millones de vidas sacrificadas solo en Rusia durante la invasión alemana.

Vayamos ahora a nuestro presente, al capitalismo que enferma, arruina vidas y las abrevia. Los mitos de la felicidad y del crecimiento económico ilimitado crearon las condiciones para la multiplicación de ciertos males: encubrieron los efectos perversos del fundamentalismo de mercado, responsable de la soledad, la tristeza, la angustia, la ansiedad, la depresión y una vida sin sentido, que el individualismo hedonista agrava en lugar de paliar. El llamado trastorno bipolar es un cuadro antes conocido como psicosis maníaco depresiva, que se ha expandido enormemente en los últimos 20 años. El “ataque de pánico” se difundió en tiempos más recientes; el marketing de los laboratorios farmacéuticos lo hizo popular. En 1895, Freud lo llamó neurosis de angustia, caracterizada por la hipertensión arterial súbita, la taquicardia y la dificultad respiratoria, la disnea, los mareos, la sudoración y los vómitos o náuseas.

En los niños, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), está a la orden del día. El déficit de atención, la hiperactividad e impulsividad son características de la infancia: fueron elevadas a la categoría de trastorno neurobiológico, un desorden del cerebro. Los neurólogos afirman que es fundamental realizar un diagnóstico temprano para evaluar, si tales síntomas se presentan con una intensidad y frecuencia superior a la normal, y si interfieren en los ámbitos de la vida escolar, familiar y social. Aquí la pregunta: ¿cuál es la medida de la normalidad y quién la establece? El prestigioso neurólogo Fred Baughman denunció ante el Congreso de los Estados Unidos y presentó una demanda de fraude al consumidor en el Estado de California por el falso diagnóstico de TDAH. Niños completamente normales fueron diagnosticados con ficticios desequilibrios químicos cerebrales, y la subsecuente orden médica de tomar drogas. El diagnóstico induce a medicalizar comportamientos que simplemente se separan de la norma, sin ser propiamente trastornos psíquicos. La neurona está de moda: es tema de mención cotidiana.

La sociedad gravemente enferma contagia a las personas. La crisis de opiáceos y de fármacos legales que padecen los Estados Unidos mató a 400 000 personas entre 1990 y el 2019; hay un consumo masivo de ansiolíticos, analgésicos, antidepresivos, alcohol y oxicodona. El dolor humano hace la fortuna de una industria orientada a su gestión, y a la evasión efímera del individuo desolado que naufraga en una vida sin sentido. El universo capitalista vive epidemias silenciosas, fabuloso negocio, medicalizado a medida de las necesidades de los grandes laboratorios. Somos seres presumiblemente normales, cuando ingerimos medicamentos a granel. La industria farmacológica provee de novedades que son recetadas por médicos desaprensivos, ignorantes o cómplices de la conjura.

El sufrimiento no se refleja en imágenes de resonancias magnéticas, lo humano no se reduce a los términos de un cerebro ni a las conexiones neuronales. Hay detrás del padecer una sociedad, caldo de cultivo de males y de negocios de enorme envergadura. Oliver James, en su "The Selfish Capitalist", sugiere que hay razones convincentes para suponer que las economías del mercado son unas de las principales causas de los altos niveles de enfermedades mentales. Usando datos de un estudio confiable, realizado en el 2004 por la Organización Mundial de la Salud, el nivel promedio de enfermedades mentales en los países de habla inglesa, afectan a un 23% de la población en general, contra el 11,5% de los países europeos continentales. Notando además que enfermedades mentales se han incrementado en el Reino Unido desde la introducción del neoliberalismo de la señora Thatcher. James concluye: "Esto no puede tener relación alguna con los genes".

Como consecuencia del mal llamado subdesarrollo sufrimos un genocidio por goteo, con muertos por deficiencias sanitarias y atención selectiva de la salud, por suicidios, por inseguridad laboral, por comer mal y salteado. Si sumásemos todos los cadáveres anuales que produce el subdesarrollo, veríamos que no es para nada exagerado hablar de un genocidio silencioso.

El dolor social y el dolor individual/emocional son consustanciales al proceso (des)civilizatorio del capitalismo, que recrudece conforme los individuos sienten frustración y resentimiento ante la insatisfacción que les genera esta forma de organización de la sociedad. A su vez, estas modalidades de dolor se erigen en dispositivos de control social sobre los cuerpos, las conciencias, la mente y la intimidad.


La vulnerabilidad de los individuos se ahonda con la crisis pandémica a medida que se amplían las posibilidades de caer en las garras del desempleo, la pobreza extrema, las hambrunas y la fatiga ante el encierro. Esta vulnerabilidad se acrecienta en sociedades tenidas por subdesarrolladas que, con la violencia criminal y la inseguridad pública, hunden a los individuos en el miedo perpetuo, en la inmovilidad física, mental y emocional, en la dolencia crónica. La depresión se erige como la verdadera pandemia de las sociedades contemporáneas. El individuo se exige a sí mismo y se siente impotente al advertir que no es capaz de cumplir con las expectativas autoimpuestas. Conservadoramente, se calcula que la depresión enferma a 300 millones de seres humanos en el mundo. El sufrimiento que conlleva, frustra la vida familiar, escolar y laboral: es la gran causa de los 800 000 suicidios que ocurren mundialmente cada año, y que afectan, particularmente, a la población joven de entre 15 y 29 años.


Quienes manejan el capitalismo digital saben que el gran campo de batalla y de apropiación de los individuos está en la mente y en las emociones. La orfandad ideológica de los ciudadanos amplía los márgenes para esa apropiación, al tiempo que contribuye a encubrir las causas últimas del dolor y de la soledad. El social-conformismo se apropia de la vida cotidiana de los individuos, y la crueldad social continúa haciendo víctimas, que tienden a “normalizar” su dolor y sufrimiento. En cuanto al ángel de Paul Klee, le han cortado las alas. Yace inerme, abandonado en un galpón semi derruido.


(*) Doctor en Historia y Sociedad. 18 libros publicados, algunos en Brasil y Argentina y otros sólo en Brasil. Decenas de ponencias en congresos nacionales e internacionales y centenares de artículos sobre historia y literatura. Docencia en la Argentina (UBA y Universidad del Salvador) y Brasil (Universidades de Campinas, del Estado de San Pablo y Pontificia de San Pablo). Incluido en el programa Café, Cultura Nación de la Secretaría Nacional de Cultura.


sábado, 5 de junio de 2021

PERÚ-COLOMBIA, ENTRE LA RAZÓN DEMOCRÁTICA Y LA SINRAZÓN DE LA REPRESIÓN por Lido Egisto Iacomini (*) para Vagos y Vagas Peronistas

 



Vivimos semana a semana con el corazón en la boca, viendo entre esperanzas y angustias, como los pueblos latinoamericanos destejen las redes políticas de la dependencia al modelo neoliberal, estructural, en el que están atrapadas las naciones latinoamericanas. O si se quiere las porciones de la Patria Grande.


Enfocadas por su propia dinámica en el centro coyuntural de la semana, Perú y Colombia atraen nuestras miradas. A 4 días de la segunda vuelta electoral, ya en Perú el destino de la izquierda que encabeza el maestro de sombrero y ojotas se amasa en los cerebros y corazones individuales y hará eclosión el domingo cuando el recuento de votos retorne al pueblo como fenómeno colectivo.

El previsible triunfo de Castillo será por escaso ó amplio márgen, determinando márgenes para la acción transformadora de su gobierno. Y sobre todo calibrará el impacto sobre la región donde el pueblo de la vecina Colombia transita la lucha cuerpo a cuerpo de una dramática y dolorosa insurrección que ya lleva más de treinta días. Camino insurreccional que semeja un sucedáneo de la prolongada guerra civil cuyo cierre político fué abortado por la cadena de asesinatos y desapariciones que desató el uribismo sobre luchadores sociales, militantes políticos y ex guerrilleros, sellando un pacto de sangre que previsiblemente se proyectará sobre el futuro político de esa gran y querida nación, hermana...

Hoy se organiza su pueblo, en un gran Comité de lucha y en innumerables asambleas populares, barriales, zonales. Al estilo Argentina 2001 pero desde Cali, bastión rebelde de esta etapa, hasta Medellín, pasando por Bogotá y recorriendo gran parte de la geografía colombiana.

La oligarquía colombiana muestra, además de garras y colmillos sangrientos, renovadas divisiones: Uribe por un lado, aún usando a Iván Duque cómo mascarón desenmascarado, verdadero jefe de la reacción fascista y Santos, el tradicional liberal de derecha soft que condujo el anterior proceso de pacificación, por el otro. Opciones a la espera y al servicio de lo que se resuelva en Wassington, donde Joe Biden y Tony Blinken vacilan entre proseguir una represión sangrienta que hasta ahora no funcionó o acudir a la valija de herramientas que los demócratas usaron como promesas progresistas en las elecciones norteamericanas que postergaron a Trump. Podría traducirse al colombiano: Uribe (Duque) dictador o Santos y un segundo proceso político de pacificación.

La geopolítica de la región está en crisis por la indoblegable, hasta ahora, entereza del alzamiento popular. Allí no hay desenlace este domingo, aunque el domingo peruano tendrá reflejos sobre todo el continente. De sur a norte, incluido Wassington. Final abierto para Colombia que nos mantiene sumidos entre la angustias y las esperanzas.

(*)"Participación popular".