jueves, 14 de junio de 2018

BOMBARDEOS A LA PLAZA DE MAYO por Omar Néstor Miliano(*) para Vagos y Vagas Peronistas



OBERTURA DEL EDITOR DEL 16 DE JUNIO DE 2021, AL CUMPLIRSE 66 AÑOS DEL HECHO INFAME



“La fuerza es el derecho de las bestias” 




Así se titulaba la nota que escribí el 16 de Junio de 2016, recordando el libro de Perón, y la frase que originariamente es de Marco Tulio Cicerón. Aquí va:


“¡Bombardear una ciudad abierta!”, dicen que dijo ese día Juan Domingo Perón; pero dijo también que “no son soldados argentinos los que tiraron contra el pueblo, porque tirar contra el pueblo es de traidores y cobardes, y los soldados argentinos no son traidores ni cobardes”. Ese 16 de Junio de 1955.


“Fallaron los cálculos”, le dijo Isaac Rojas a Horacio Embón, en un reportaje radial, recién recuperada la democracia, en 1984.

Si el plan era matar a Perón, bombardeando la casa rosada, con aviones, repletos de bombas, con el dibujo y letra de “Cristo Vence”, de ninguna manera los exime de los 370 muertos y 700 heridos, civiles y militares.

Es que bombardear la casa rosada, implicaba el “daño colateral” de masacrar a la gente que iba o venía del trabajo por la plaza, en horas del mediodía. “Daño colateral es el lenguaje eufemístico de los verdugos, en toda matanza de civiles inocentes. Incluso, un colectivo lleno de niños que visitaban la plaza, en un país donde eran los únicos privilegiados.

Fue un acto DE TERRORISMO DE ESTADO, por aviones de la marina, que deberían haberse subordinado al poder civil. Bombardear la plaza, la casa rosada, la CGT, y la Residencia presidencial, en Agüero y La Heras. Son actos de Lesa Humanidad, que deberían ser juzgados hoy.

Gran parte de la violencia argentina que se desató en los años setenta, tiene que ver tanto, con el bombardeo a Plaza de Mayo, como los fusilamientos y la proscripción del peronismo durante 18 años. La ignorancia brutal de los militares que tomaron el poder, después de Perón, asesorados siempre por la ignominiosa CIA, es una página tristísima de la historia argentina.

Resulta risueño ver hoy en las redes sociales, como ante actos de corrupción de tirios y troyanos, se pide la vuelta de las fuerzas armadas, como si el tiempo las hubiera absuelto, de su inoperancia política, y efectividad terrorífica, para torturar hombres, mujeres, adolescentes, echarlos al mar, y desaparecer 30000 personas.

Pero no se engañen los compañeros peronistas, nosotros seguimos ideas, y las “ideas no se matan”, están vívidas en los diferentes modelos de país que encarnan el peronismo, sus continuadores, y la oligarquía argentina encaramados hoy con Macri. Son dos modelos diferentes, sustancialmente distintos.

Seguir ideas implica condenar a los corruptos de nuestras huestes y de las ajenas, sabiendo que todos aquellos traidores por actos de corrupción deben ser juzgados y condenados.


Pero también sabemos, que es más difícil que la justicia juzgue y condene la corrupción sistémica de fugar divisas a través de cuentas y empresas off shore, lavar dinero, y evadir impuestos. Tener más de 400.000 millones de dólares en el exterior.

Juicio y castigo para los corruptos, sean del movimiento nacional y popular, sean “gente bien”, políticos, empresarios y banqueros macristas.


También es un acto de cinismo y afrenta, que el presidente actual, del Banco de la Nación Argentina, reconozca, en su gobierno, que tiene “como muchos argentinos el dinero en el exterior”.


Esos “muchos argentinos”, no son más que una minoría acaudalada, que vive de espaldas al país, soñando con Europa y los Estados Unidos, y no somos nosotros, son “ellos”.


Vayan estas pequeñas reflexiones, para recordar la barbarie de bombardear una ciudad abierta, a plena luz y movimiento, un 16 de Junio de 1955, y ratificar nuestra inquebrantable fe peronista, que es una ardua combustión de ideas simplificadas en la, hoy ausente, JUSTICIA SOCIAL.



Apostilla del 16 de junio de 2021:


Hay algunas ideas de esa nota anterior que conviene aclarar.

El artículo se escribió pocos días después que fuera detenido José López y sus bolsos que tanto conmovió en la conciencia militante y religiosa del escriba y muchísimos en el movimiento, encima los bolsos se dejaban al cuidado de un monasterio. No sé qué Cristianismo defienden esas monjas, pero peor mucho peor los de López.

Era un hecho abrupto, violento, obsceno: todo filmado. Pero el escriba, que conoce la “delicada” moralidad de los poderosos económicos y sus clases acomodadas descreía del “hecho moral” como conquista de un gobierno liberal que siempre, y a lo largo de la historia que lo ha demostrado, son corruptos por antonomasia, como en el cuento del escorpión: no pueden con su naturaleza. Siempre hacen lo mismo desde el poder del Estado, y siempre hacen lo mismo en sus negocios: codicia, avaricia y rapiña. Eso hizo el poder económico con este país. Es hora de ponerles límites a los dueños de la Argentina. Nada consensúan todo lo consiguen por las buenas o por las “malas”. No tienen empachos de conciencia como nuestros militantes. Duermen bien, descansan bien, se levantan al otro día, algunos rezan, besan a su mujer y vuelven a las trapisondas. Eso sí, el domingo van a misa. ¡Burguesía inútil y despiadada!

Al menos en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania: hicieron un país, pero aquí solo una ciudad: La ciudad de Buenos Aires. No más. Todo lo demás lo hicieron para el afuera y para afuera.


Alberto y Cristina saben que el poder económico no va a consensuar nada, y va a resistir judicialmente todo límite que se le quiera imponer, pero apelan al brazo político de “ellos”, el Pro, para que se pueda llegar a un pacto mínimo de consenso político en el medio de la pandemia. Pero el escriba sabe que tampoco lo harán, no pueden con su naturaleza, además son “ellos” y “ellos”, estos últimos son los que están afuera. Hay políticas y estrategias del Pentágono y CIA, que no cambian por más moderación que tengan las personalidades políticas de afuera y adentro.

Están en guerra con los gobiernos populistas de toda la región, sean moderados o no. Lo de Pfizer lo vimos todos, a voz descubierta, como dijeron en el gobierno: “Visitadores médicos”. No van a creer que es solo el laboratorio estadounidense, y no hay otros de ese país sin la estrategia permanente por defender los intereses de los ciudadanos norteamericanos.

¿Y aquí los políticos del Pro, del radicalismo, los “periodistas”?. Ni del Pro, ni de esos “periodistas”, espero nada. Pero del radicalismo de Yrigoyen y Alfonsín sí, que harían algo en honor a sus banderas históricas. Los únicos que hacen honor a las banderas históricas del radicalismo están con nosotros, el Frente de todos.

Negociar con Rusia, China o India, para comprar vacunas levanta el prestigio de esas naciones en Latinoamérica, territorio de “ellos” supuestamente, y no quieren que ocurra, pero ya ocurrió.

¿Así van a defender los intereses del país: el Pro, el radicalismo en un lejanísimo gobierno? Dios y el pueblo nos libren de esa posibilidad.


Volvamos a la Efemérides de hoy.


Todo está contado por el compañero Omar Néstor Miliano, contador y Perito de la Deuda Externa Argentina.


Es un ejemplo de como se comportaron las clases "decentes" en aquella época, y es manifestación de la crueldad que siempre tuvieron a lo largo de la historia con las masas populares.



Basta de alharacas y vamos al texto.

Claudio Javier Castelli

 


Omar Néstor Miliano

Omar Néstor Miliano


En 1937, mientras España se desangraba producto de la Guerra Civil, el gobierno español es invitado a participar de la Exposición Internacional de Arte Moderno en París. Para ello decide que los artistas que participen en la muestra, expongan en el Pabellón español obras que reflejen el drama que vivía su país en ese momento. 

Pablo Picasso meditaba largamente cuál sería la mejor forma de exhibir su protesta, cómo podría cumplimentar su obra, hasta que el 26 de abril de 1937 aviones alemanes de la Legión Cóndor, aliados a las fuerzas del Gral. Franco, ejecutan un bombardeo sobre la población civil de la ciudad vasca de Guernica, produciendo una matanza estimada en casi 300 personas. Picasso ya no tuvo dudas, nació así la famosa obra “Guernica” que recorrió el mundo como bandera política del horror que se vivía en España. 

Dieciocho años después, un hecho muy parecido inundó de sangre Buenos Aires, aunque en esa ocasión no se vivía una Guerra Civil y tampoco se trató de un ataque de aviones extranjeros. Ese día, un grupo de marinos bombardeó la Plaza de Mayo provocando la muerte de cerca de 350 personas y provocó heridas graves en más de 2000 personas en un ataque terrorista como nunca se había vivido en estas tierras. 

Aunque se argumentó que se intentó matar al Gral. Perón, ese día en realidad, se intentó matar al PERONISMO. 

16 DE JUNIO DE 1955 

Si bien la división de la sociedad argentina entre peronistas y antiperonistas era muy encarnizada, no era previsible semejante acto de barbarie. 

Pocos días antes, una numerosa concurrencia vinculada a los sectores católicos, había realizado la tradicional marcha de Corpus Christi y, ante las diferentes medidas del gobierno peronista que lesionaban los intereses de la Iglesia (derogación de la enseñanza religiosa, sanción de la ley del divorcio vincular, finalización del apoyo oficial a las instituciones privadas de enseñanza), el acto se había convertido en una verdadera manifestación política contra el gobierno. 

La quema de una bandera argentina en esa marcha, impulsó a un acto de desagravio que se realizaría esa mañana del 16 de junio, en la Plaza de Mayo. Un grupo de aviones Gloster Meteor ejecutaría un sobrevuelo sobre la Catedral de Buenos Aires donde se había juntado más gente que aquella que transitaba habitualmente por la zona en un día laborable como aquel. 


Sin embargo, a las 12:40 hs. cuando llegaron los aviones a la plaza, se evidencia que la intención es otra: catorce cazabombarderos monomotores biplaza, North American, y seis bombarderos bimotores Beechcraft comenzaron a ametrallar la zona y a arrojar explosivos a mansalva. 


La primera de las bombas impactó en la Secretaría de Hacienda, la segunda en la entrada del subte de la línea A. Rápidamente el horror invadió la zona. Un trolebús que se desplazaba por el bajo entre Yrigoyen y Rivadavia con 60 pasajeros a bordo, casi todos chicos de colegio, es alcanzado por una bomba y perecen 58 inocentes. 

También se registran muertos en otras zonas de la ciudad como ser en la Avda. Las Heras y sobre la Avda. Pueyrredón al ser ametrallada la residencia presidencial, además también hubo ataques en las oficinas de coordinación de información y la sala de comunicaciones, el ministerio del Ejército, el edificio central de la Policía Federal, y la CGT. Cerca de 10 toneladas de explosivos fueron arrojados por los golpistas dejando tras de sí un espectáculo dantesco. 

Al ir conociéndose las noticias, cientos de trabajadorescomenzaron a llegar a la zona para defender al Gral. Perón. El Ministro de Marina contralmirante Aníbal Olivieri, uno de los responsables de la sublevación, se instaló en su Ministerio desde donde atacó con fuego de ametralladoras a los manifestantes, produciéndose más víctimas. 

Según reconoce en su declaración prestada ante el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas en la causa caratulada "Anibal O.Olivieri y otros s/rebelión militar": 

"… Me asomé a una ventana (del Ministerio) (...) y vi una multitud de individuos agazapados (...) con un evidente aspecto de guerrilleros (...) Por supuesto que no ordené parar el fuego. Mi sentimiento fue darles con todo.” 

En la misma causa menciona que quién lo mantuvo informado de los acontecimientos, era su colaborador y secretario, el entonces Teniente de Navío Emilio Eduardo Massera. 

Según señala Salvador Ferla en su libro “Mártires y verdugos", pasadas las 16:30 hs. al tomar conocimiento los golpistas que las bases navales de Punta Indio, Puerto Belgrano y Mar del Plata estaban en manos de las fuerzas leales al gobierno, decidieron huir a Montevideo, donde fueron recibidos por otro personaje que años más tarde también desempeñaría un rol protagónico más importante un tal Carlos Suarez Mason. 

El país quedó al borde del estallido, muy cerca de la guerra civil. Por ello el Gral. Perón decidió no tomar revancha de lo acontecido y buscó la pacificación interna. Esa misma tarde dirigiéndose al país expresó: 

“… Todo ha terminado: afortunadamente, bien. Solamente que no podremos reparar la cantidad de muertos y heridos que la infamia de estos hombres ha desatado sobre nuestra tierra de argentinos. Por eso, para no ser nosotros criminales como ellos, les pido que estén tranquilos, que cada uno vaya a su casa. La lucha debe ser entre soldados…” 

Sin embargo, la luctuosa jornada culminó con una reacción de furia de la gente contra la Catedral Metropolitana y las principales iglesias de los alrededores de la ciudad (Santo Domingo, la Merced, San Francisco y otras) que fueron incendiadas y saqueadas. 

Si bien rápidamente los marinos detenidos son sometidos a juicio militar que preveía entre sus sanciones hasta la pena de muerte, son condenados a cumplir penas no tan severas intentando pacificar el país. 

En esa dirección, Perón dejó en libertad a opositores políticos que se encontraban detenidos, procedió a eliminar restricciones políticas que había impuesto, aceptó la renuncia que pidió la oposición de miembros de su gabinete ( Borlenghi, Ministro del Interior; Méndez de San Martín, Ministro de Educación; Apold, Secretario de Prensa) ; sustituyó al Jefe de la Policía y ofreció la cadena nacional para que los partidos opositores se expresen a lo largo de todo el país. Tanto Arturo Frondizi por la UCR; como Solano Lima por el Partido Demócrata Nacional y Luciano Molinas por el Partido Demócrata Progresista se expresaron en sus discursos con fuerte críticas al gobierno y sin voluntad de reconciliación. 

Pocos meses después se produjo la caída del gobierno y con ello la impunidad final para los autores de la matanza. 

Es claro que los ejecutores de los crímenes fueron los marinos, pero se trató indudablemente de un golpe cívico- militar con la complicidad manifiesta de los partidos políticos opositores al peronismo e inclusive apoyo externo. 

Con respecto a la intromisión extranjera, en el libro “Yo, Juan Domingo Perón, Relato Autobiográfico” de Luis Calvo, el general señaló el financiamiento del ataque por parte de Inglaterra al expresar: 

“.. Nosotros sabíamos que Inglaterra estaba dirigiendo y financiando esto, y por ello, retiramos toda la munición a la Marina. No les dejamos ni las espoletas de los cañones. Pero los ingleses, desde las bases de las Malvinas, no solamente les facilitaron esas municiones, sino que también los abastecieron de combustibles y alimentos desde Montevideo…” 

Mientras que la activa participación de los partidos opositores en la actitud golpista, está dada por diferentes circunstancias que se dieron a lo largo del gobierno peronista: 

En setiembre de 1951, en momentos previos a las elecciones que se anticipaban significarían la reelección del Gral. Perón, se produjo el primer intento de derrocamiento por parte del Gral. Benjamín Menéndez. 

La proclama difundida en esa ocasión por los militares rebeldes era suscripta por el mencionado Menéndez, los generales Julio Alsogaray, Alejandro Agustín Lanusse, Rodolfo Larcher entre otros militares y también por los dirigentes políticos Reynaldo Pastor, Felipe Yofre del Partido Demócrata Nacional, Julio Noble y Horacio Thedy del Partido Demócrata Progresista, Américo Ghioldi del Partido Socialista y Arturo Frondizi, Eduardo Laurencena y Mauricio Yadarola por la Unión Cívica Radical. 

El 15 de abril de 1953 en un acto convocado por la CGT, se produjo el estallido de dos bombas en la estación Plaza de Mayo de la Línea A. El atentado, en el cual mueren 6 personas y 19 personas quedan lisiadas, fue perpetrado por un comando civil encabezado por el dirigente de la UCR Roque Carranza (el mismo que fue “honrado” con el nombre de una estación de subte tiempo después). Dicho dirigente y otros políticos fueron encarcelados. 

En diciembre de ese año el Congreso sancionó una ley de amnistía política y gremial y los diputados del radicalismo impulsaron que se extendiera a los militares implicados en el levantamiento de 1951. El dirigente conservador Federico Pinedo y por otra parte Enrique Dickman del Partido Socialista impulsaron un diálogo conciliatorio con el gobierno quién aceptó el acercamiento. 

Sin embargo, ambos dirigentes fueron fuertemente criticados por sus compañeros de partido e inclusive, en el caso de Dickman, fue expulsado del partido y marginado hasta por sus propios familiares. 

El principal argumento esgrimido por los opositores era la prédica demagógica y de permanente engaño en que incurría el Gral. Perón y que, claramente suscriben los militares y los partidos opositores en la proclama de 1951 “… no podemos permanecer impasibles frente a ese proceso de descomposición general que amenaza llevar a la república al derrumbe total de aquellos valores sustanciales que concitaron siempre la consideración y el respeto de todos los pueblos civilizados …” 

Solamente el odio visceral de aquellos políticos opositores y la demencia mesiánica de los militares golpistas explican el haber provocado aquella masacre del 16 de junio de 1955 y la impunidad de sus autores. 

Ni siquiera tomaron en cuenta el veredicto de las urnas que apenas un año antes, en ocasión de las elecciones que se celebraron para elegir al vicepresidente de la Nación ante la muerte de Hortensio Quijano, le dio la victoria al candidato del Peronismo Alberto Tesaire con 4.493.422 votos frente al candidato de la UCR Crisólogo Larralde con 2.493.422. Una victoria amplia que da una idea de cuál era la voluntad popular en abril de 1954. 

La opinión del radicalismo, principal partido de la oposición, sobre los terribles asesinatos perpetrados queda de manifiesto en el documento que, con las firmas de su Secretario Federico F. Monjardín y del Presidente Arturo Frondizi, brinda su posición el 29 de junio de 1955: 

Con referencia a los bombardeos señaló que: 

“… Cientos de civiles que habían sido atraídos al teatro de los sucesos por una convocatoria oficial, fueron muertos o heridos…” 

Es decir que pretendió inducir que no se trató de ciudadanos que transitaban por la zona, sino que fueron convocados intencionalmente. 

En cuanto a las manifestaciones vertidas por el gobierno peronista sobre la responsabilidad de la Marina, el documento indicó que: 

“ … Con una gama de calificativos que va desde cobardes y traidores hasta chiquilines, irresponsables y ambiciosos, la explicación oficial pretende de este modo inculpar a marinos y aviadores que han expuesto su vida, su carrera, su tranquilidad y la de sus familias para asumir la responsabilidad de terminar con un gobierno de fuerza.

EL RÉGIMEN GOBERNANTE ES EL RESPONSABLE. La UNIÓN CIVICA RADICAL afirma que la revolución del 16 de junio es producto del Régimen. Mientras no cese el sistema totalitario que lo caracteriza, subsistirán las causas del estallido. Sólo se evitarán con la libertad…” 

Sobre las medidas de pacificación que el gobierno intentó llevar adelante, el documento señaló: 

“… Calientes aún sus víctimas, el Régimen lanza un llamado a la pacificación del país… Esta pacificación, como aquella conciliación, son otras tantas desfiguraciones del Régimen que quiere usar en su provecho la sangre derramada en las calles de Buenos Aires. Radicalismo y el país quieren que la sangre argentina sirva, como en horas gloriosas, a la causa de la democracia y de la libertad….”

Termina su manifestación expresando: 

“… La Mesa Directiva del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical DECLARA: La responsabilidad de los trágicos sucesos del 16 de junio de 1955 es enteramente del gobierno. El radicalismo reitera su solidaridad con cuantos sufren cárcel, persecución o destierro por defender las libertades argentinas…”. 


Ni una sola palabra sobre las víctimas de la barbarie. 

Los principales responsables de estos hechos que actuaron “en la búsqueda de la democracia” ocuparían lugares de privilegio en el quehacer nacional en los años posteriores. 

Entre algunos de los civiles encontramos a: 

· Miguel Angel Zabala Ortiz, quien se desempeñó como Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno del presidente Illia. 

· Luis María de Pablo Pardo embajador en Chile durante el gobierno de Frondizi, canciller de los gobiernos de facto de Levingston y de Lanusse. Embajador en Suiza en 1976. 

· Roque Carranza Ministro de Obras Públicas en el gobierno de Alfonsín. 

· Adolfo Vicchi embajador en EEUU durante el gobierno de Aramburu 

· Américo Ghioldi embajador en Portugal durante el gobierno de Videla. 


Mientras que los militares golpistas que participaron de esos días de terror, volvieron a mostrar sus “cualidades” democráticas participando en los diversos golpes que siguieron en la vida política de nuestro país. 

· Capitán de Fragata Francisco Manrique Ministro de Bienestar Social durante el gobierno de Lanusse. 

· Contraalmirante Samuel Toranzo Calderón, Jefe del Estado Mayor de la Infantería de Marina embajador en España de la Libertadora. 

· Gral. León Bengoa Ministro de Ejército de la Libertadora. 

· Contraalmirante Aníbal Olivieri, Embajador ante la ONU de la Libertadora. 

· Capitán Osvaldo Cacciatore, Intendente de la Ciudad de Buenos Aires durante el Proceso de Reorganización Nacional. 

· Eduardo Emilio Massera, Jefe de la Armada durante el Proceso de Reorganización Nacional. 

· Carlos Suarez Mason, Jefe del Primer Cuerpo de Ejército durante el Proceso de Reorganización Nacional. 

· Oscar Montes Ministro de Relaciones Exteriores durante el Proceso de Reorganización Nacional. 

· Eduardo Invierno Jefe de Inteligencia Naval durante el Proceso de Reorganización Nacional. 

· Horacio P. Estrada Director de la ESMA durante el Proceso de Reorganización Nacional. Involucrado en la causa de la Venta de Armas a Ecuador y misteriosamente “suicidado”. 

· Carlos Carpintero Jefe de Logística del Estado Mayor General Naval y Secretario de Información Pública durante el Proceso de Reorganización Nacional. 

· Carlos Corti Director General de Prensa durante el Proceso de Reorganización Nacional. 

· Máximo Rivero Kelly, Subjefatura de Estado Mayor de la Armada durante el Proceso de Reorganización Nacional. 

· Horacio Mayorga, Responsable de la Base Naval Almirante Zar en 1972 durante la fuga del Penal de Trelew y su posterior fusilamiento y responsable de un Grupo de Tareas de la ESMA.
 

Al principio de esta reflexión señalé que ese día más que matar al Gral. Perón, se intentó matar al PERONISMO. No parece necesario agregar que años después la historia depararía nuevos capítulos oscuros y volverían a intervenir muchos de los mismos actores. 

A pesar de ello, quizás milagrosamente, entre las grietas de la tierra apisonada por las bombas, lentamente el pasto volvería a crecer, inexorablemente como la esperanza… y ese reverdecer se transformaría en militancia y memoria para no olvidar lo acontecido y que permitieron efectuar una completa investigación realizada por la nieta de Juan Carlos Marino, trabajador de la Aduana, muerto a metros del Subterráneo Línea A al caer las primeras bombas y cuyos principales datos han sido utilizados en esta reflexión. 


(*) Contador Público Nacional
Perito de la Deuda Externa Argentina

martes, 12 de junio de 2018

MACHIRULO, Por Horacio González

"Cualquier combinación e invención de palabras -dice González- está siempre dispuesta a surgir de nuestros supuestos olvidos. Es la revulsión de residuos secretos que abriga nuestra conciencia, que puede llevarnos a revelar un enredo social o un momento político con demasiados jeroglíficos, construyendo un término caprichoso que pueda ser a la vez iluminador y digerible. Lo que significa también bucear en los absurdos humorísticos del habla. O a practicar este juego como alerta ante los necios, como una devolución irónica ante las formas lineales, punitivas y de clausura con que se usa la expresión hablada en la conversación pública. En especial en estos oscuros tiempos de la política".

Las palabras-valija son un juego literario de gran importancia y un sustento permanente para revitalizar la lengua. Es habitual recordar el uso que hizo de ellas Lewis Carroll, que al parecer es quien les dio ese nombre. Su relato “La caza del Snark” es un modelo inevitable, que no por nada está en el centro de varios enigmas de la literatura. Su palabra inventada e intraducible, Jabberwocky, admite varios significados. Es pasible de muchas versiones al castellano. Pero esencialmente nos lleva al sinsentido, de donde surge el lenguaje. Puede significar, es claro, un animal legendario. Pero más que otra cosa, es una partícula idiomática que pertenece a un tipo especial de poética. Es la que rechaza el sentido habitual para adentrarnos a la experiencia de que el uso del lenguaje es apenas un recorte inesperado en un océano de frases, de apariencia civil y apacible. Pero que nos permite conocer mejor la realidad revolviendo confusos detritus. Incluso en el insulto, pues los bagajes infernales que contiene cualquier idioma también pueden usarse con coberturas furtivas. La palabra valija es una super palabra ficticia que guarda en su interior un revoltijo de palabras “reales” que se van combinando extrañamente entre sí. Estas valijas no son para los aduaneros o policías de fronteras sino para los inquietos militantes de la crítica política.

Cualquier combinación e invención de palabras está siempre dispuesta a surgir de nuestros supuestos olvidos. Es la revulsión de residuos secretos que abriga nuestra conciencia, que puede llevarnos a revelar un enredo social o un momento político con demasiados jeroglíficos, construyendo un término caprichoso que pueda ser a la vez iluminador y digerible. Lo que significa también bucear en los absurdos humorísticos del habla. O a practicar este juego como alerta ante los necios, como una devolución irónica ante las formas lineales, punitivas y de clausura con que se usa la expresión hablada en la conversación pública. En especial en estos oscuros tiempos de la política.

La expresión machirulo usada por la ex presidenta Kirchner pertenece al género de las palabras-valija que son descifrables a pesar de que cargan cierto enigma. Se evita decir la palabra macho cuando sería muy fácil haberlo hecho. Pero se prefiere la fuerza de una indirecta. Y se la dice a través de un requiebro, con un agregado final que remata en un plano profundo de la disconformidad. Se sugiere que hay muchas palabras cachadoras terminadas en “rulo”, aunque aquí hay ironía, no insulto. Hay admisión del combate político, pero utilización de la chispa que ridiculiza a partir de la perplejidad. Se caricaturiza a alguien sin darle a ver su grotesco de inmediato. Quien es alcanzado por ese compuesto de palabras, siente zumbar los oídos y hasta puede reírse de lo escuchado pensando que viene de un lado desquiciado que no le compete. Es su pobre consuelo de tonto. Lo cierto es que fue alcanzado. A él se dirigía el sarcasmo encaballado, un vocablo sobre otro. De te fabula narratur, pudo haber dudado Macri. ¿Esta historia es de mí que habla? Sí, es cierto Machirulo, estás involucrado. Macri siempre habla sorprendido de que no se lo acate. Ahora mucho más. ¿Cómo es eso? ¡Si está lleno de buenas intenciones! ¿No se dan cuenta de que si hubiera otra posibilidad ya la hubiera puesto en marcha? ¿No perciben que le hacen el juego a una persona extraviada si persisten en no escucharlo a él? 

No nos es extraña esta anomalía del pensamiento, estos clisés patéticos de la lengua. Son las trivialidades macristas de la expresión, pasadas por una máquina de lijar toda complejidad de la realidad, embotada en una línea monótona de texto primitivo ya manufacturado. “Les hablo con la verdad” es una frase-valija en la que él está encerrado, con la respiración ahogada. Significa que no puede concebir mundos alternativos para una historia o para un intrincado momento político. Esta linealidad enclaustrada por una regleta mental, más allá de la cual no hay más que la nada, es propia de los personajes obcecados, inconsistentes y toscos. 

Se dirá que habla así porque nada concibe al margen de su programa de ajuste de la economía, las instituciones y la vida en general, del desprecio a los trabajadores y la sumisión admirada hacia los poderes mundiales. Es cierto, pero esa “nada” que el estrecho mundo de su lenguaje deja de lado, es un mundo demasiado ancho para que se dé el lujo de que le sea ajeno. Al sentirse tan cómodo en su casillero elemental, no puede comprender ni siquiera como lo haría un hombre de derecha, o bien cualquier pool sojero que no liquida dólares o algún fino senador astuto de las clases conservadoras argentinas, que mascullando quién sabe qué en su telefonito, lo acompañaría. Machirulo es el que un día bailó en el balcón de la Rosada como el tío gracioso al que en una fiesta se le pide que se haga el descoyuntado, que ponga su cuerpo en modo títere. No se lo podemos pedir ahora, cuando su sinceridad está toda dedicada a brindarse servil a las trágicas limitaciones de su conciencia. Resta una última galantería que nunca pone en práctica. Enojarse consigo mismo. Pero revisar los estratos de su propia conciencia, eso Machirulo no lo sabe.

El modo en que vimos que baila para profanar el baile es el mismo modo en que habla para profanar el habla, y el mismo modo en que dice que dice la verdad para convertirla en una cerrazón grosera e inverídica. Disloca el cuerpo, la palabra y el sentido de la vida colectiva. Nada sabe de ello. Por eso es verosímil su enojo, verosímiles su rusticidad y flojera cuando sus aliados le dan la espalda, aunque sea momentáneamente, pues algún gramo diminuto de vergüenza podría aún quedarles. Machirulo revela entonces su perplejidad. Su primer plano televisivo refleja incredulidad y pasmo. Y ni siquiera posee algunos restos de las viejas retóricas de la derecha para explicarlo, porque él es de una sola pieza, o mejor dicho, de muchas piezas ensambladas con descuido pero remachadas para siempre. Son provenientes de la libre importación, para vivir la vida de las marionetas. 

La palabra Machirulo tiene varias resonancias y rimas que nos privaremos de evocar. A Machirulo, como a Mordisquito hace ya más de medio siglo, se le puede decir que “una curiosa adoración, la que vos sentís por los pajarones, hizo que el país retrocediese cien años. Porque vos tenés la mística de los pajarones y practicás su culto como una religión”. Discépolo se puso a hablar ante su polichinela porque creía que no era impenetrable. Han cambiado las cosas. Machirulo fingió bastante pero todavía practica el rictus admonitorio rellenado por un gemido interno. Ya casi lo sabe todo pues lo que sabe ahora es que tiene sus traidores. Las palabras valija que se le escaparon de sus cofres pueden ser pesarencia, lluvinversiones (pesada herencia, lluvia de inversiones). Pero él hace convivir su furia con su terquedad. “Hay un machiruplan y hay que mejecutárulo”.

viernes, 8 de junio de 2018

ESTADO DE DERECHO Y NEOLIBERALISMO, Por Susana María Orcaje (") para Vagos y Vagas Peronistas


Neo liberalismo y Democracia

¿Este modelo neoliberal es compatible con la democracia?


El siglo XXI amaneció con una crisis del neoliberalismo en varios países de América latina.


Algunos gobiernos elegidos por el voto popular (Brasil, Bolivia, Ecuador, Argentina, Paraguay, Honduras) lograron por primera vez en la región la inclusión social que abarcó distintos sectores poblacionales. Se avanzó en políticas de DDHH y la participación social fue central en el funcionamiento de las políticas del Estado.  

El año 2001 fue un hito donde comienzan los rechazos a las políticas neoliberales. El FPV, apoyado por fuerzas progresistas, logra un espacio de estabilidad económica, cuyo logro más importante es haber saldado la deuda con el FMI. Los poderes del Estado logran funcionar con un equilibrio adecuado.

En el 2015 las elecciones nacionales dan como resultado un vuelco hacia ideas conservadoras, llamadas también: neoliberales. Es la primera vez que se logra restaurar un gobierno conservador sin un golpe de Estado.

Los paradigmas que aparecen en este nuevo escenario se caracterizan por un crecimiento exponencial de las fuerzas de seguridad. El modelo económico está basado en la especulación financiera y este error nos lleva nuevamente a endeudarnos con el FMI. Hay detenidos políticos (caso Milagro Salas). Se utilizan mega DNU (Decretos de Necesidad y Urgencia) como en el 2018, que se oficializó la derogación de 19 leyes y se modificaron otras 140. Entre estas medidas hay cambios importantes en áreas sensibles del ANSES. Otro ejemplo: cuando la oposición logró sancionar la ley que frena la suba de tarifas, el Poder Ejecutivo la vetó a las pocas horas. Se investiga la desaparición forzada de personas (caso Santiago Maldonado), la muerte dudosa a manos de Prefectura Naval (caso Rafael Nahuel). Derogación de derechos adquiridos (caso de Jubilados y Discapacitados). Ataque a la Educación Pública denostando a sus dirigentes gremiales, a sus docentes y generando enfrentamientos innecesarios. Cierre de los bachilleratos en la Provincia de Buenos Aires. Cierre de escuelas en el Delta del Paraná. El Cierre de los Profesorados de formación docente se anuncia para fines del 2018. Miles de trabajadores despedidos de organismos del Estado sin otra justificación que el ajuste (SENASA, INTI, INTA y otros ministerios). Presiones y extorsiones para que funcionarios del Estado dejen sus cargos (caso de la Procuradora General de la Nación Gils Carbó) y distintos magistrados del Poder Judicial. Opinión crítica permanente en contra de los organismos de DDHH. Desprecio contra los pueblos originarios (caso pueblo Mapuche).

Esta enumeración es solo un ejemplo parcial de las medidas que está tomando el Gobierno Nacional.

¿Cómo podemos llamar a este fenómeno político-social?

Estamos frente a un fenómeno político de manipulación mediática. No es privativo de la Argentina, ya que otros lugares de la región, por ejemplo Brasil, lo esta experimentando. Tiene distintas manifestaciones. Una denominada “lawfare”, es decir, la guerra judicial contra el adversario político, otra “post-truth” que significa posverdad, que es nada menos, según la definición del diccionario de Oxford “la distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en sus actitudes sociales”. Otra es fake news (noticias falsas) que tomando el imaginario social se crean relatos que no son verdaderos y les da publicidad a través de las redes y el resto de los medios de comunicación. Esta actitud persecutoria es un permanente fusilamiento mediático que no acepta apelaciones ni razón de ningún tipo. Los periodistas que no están alineados están sufriendo el aislamiento sistemático, ejemplo de esto es el caso Roberto Navarro, quien se vio impelido a dejar un canal de TV por informar noticias de archivos que molestaban al oficialismo.         

Las escuchas ilegales son moneda corriente en la Argentina hoy. Desde el poder político se desconoce así la garantía de los ciudadanos.  

Neoliberalismo y democracia parecen ser antagónicos en este momento. El Estado de Derecho está en peligro. Hay exceso de mecanismos de manipulación social, llámese: post-truth (posverdad), lawfare (guerra legal), fake news (noticias falsas), sobornos, extorsión o sutiles amenazas.

Debemos preguntarnos frente a este panorama cómo podemos abordar estos desafíos históricos democratizando el poder con una estrategia acorde a los nuevos tiempos. La opresión debe ser resistida. Cómo lo haremos, es un camino a construir.   
     
Para concluir citaré un texto de Thomas Piketty, de su libro El Capital en el Siglo XXI : “durante los últimos 40 años el neoliberalismo se caracteriza por una concentración de Capital Patrimonial sin precedentes. La concentración del poder (económico, político y mediático-cultural) en minorías atenta en sus fundamentos contra cualquier soberanía en manos de los ciudadanos. Sus intelectuales orgánicos hacen lo imposible por negarlo y hace tiempo luchan por la apropiación simbólica de la “democracia”.

No le regalemos esa denominación, no le hagamos el trabajo fácil, no lo merecen”.

(") Socióloga
4 de Junio 2018


miércoles, 6 de junio de 2018

EN TORNO A LOS SUJETOS, Por Jorge Luis Cerletti para Vagos y Vagas Peronistas

Los sujetos, mediaciones y cambios. 

El cambio de un orden social depende de los sujetos capaces de generarlo puesto que las condiciones estructurales no hacen más que reproducirse. Y la lucha de clases, motor de las transformaciones en la historia, resultó un concepto fundamental asumido por el marxismo que se reflejó en su definición de sujeto. Sin embargo, existía una mediación que no fue suficientemente valorada y que instaló serios interrogantes y numerosas polémicas a partir de la experiencia estatal del socialismo.

Su difundido concepto de clase social remite al lugar ocupado en la producción como determinante de los comportamientos colectivos. Correlativamente, las relaciones económicas explican las distintas formas de explotación que polarizan a los miembros de una sociedad, lo que se traduce en el antagonismo de clases. Las figuras de amo y esclavo, señor feudal y siervo, capitalista y obrero, conforman sus encarnaciones de acuerdo a los períodos históricos considerados.

La política, inherente a las relaciones de poder, tendió a verse en función de las relaciones de explotación causantes del antagonismo de clases y así quedó subordinada a las relaciones económicas. Mas, para que las clases oprimidas asumieran un carácter revolucionario, se planteaba la necesidad de que tomaran conciencia de su condición de explotada lo que suponía un salto cualitativo que proyectaba a la política a primer plano. El marxismo, utilizando un concepto de Hegel, simbolizó ese proceso como el pasaje de la clase en sí a la clase para sí. No obstante, al tomar al proletariado como sujeto principal en base a la contradicción capital-trabajo, continuó anudado lo económico y lo político oscureciendo las diferencias entre uno y otro campo. En consecuencia, las luchas debidas al antagonismo de clases velaron las relaciones de poder al interior de la clase para sí y remitieron a las disputas hegemónicas acerca de quiénes debían representarla y conducirla. De ese modo se deslizó un doble forzamiento: la clase obrera erigida en sujeto revolucionario según fundamentos económicos y, por otro lado, la conducción triunfante que se asumió como su personificación política y gestora de los intereses de dicha clase.

Forzamientos que agudizaron el problema pues el sujeto proletariado al ser parte de la estructura que debía transformar quedaba, en verdad, en suspenso como tal sujeto. Porque la toma de conciencia, su condición constitutiva, provenía del exterior y dependía de la política. Pero esa grieta fue obturada por otra figura: la vanguardiaencargada de promover y encabezar el pasaje del en sí al para sí. Por lo tanto se instaló una diferencia sutil, la clase obrera como sujeto revolucionario exhibía una intermediación sustantiva que en realidad significaba un desplazamiento. Y ésta es la mediación mencionada al comienzo. Mediación que cumplió un papel clave en la concepción clasista del sujeto.

De acuerdo a esa lógica política correspondería decir que el verdadero sujeto de cambio resultó “la vanguardia” mientras la clase que representaba era su fuente energética. Lógica inherente a los partidos estructurados como organizaciones piramidales donde el poder se ejerce desde las cúpulas hacia las bases.

Aquí se potencia el problema pues la extracción de clase de dicha vanguardia, en general y mayoritariamente, provino de otros sectores sociales con mejores condiciones de acceso a los saberes “formadores de conciencia”. Y otra vez se entreveran el campo de la política y el de las relaciones económicas cuya superposición conceptual dio pie a notorios desfases. Como ser, “el Estado de la clase obrera” no devino tal sino que al fundirse las estructuras jerárquicas del partido y el Estado se gestó un aparato dirigente que distó de “representar” a la clase y terminó transformándose en su contrario. 

La política no es un mero producto de las relaciones sociales sino que éstas configuran el contexto histórico en el que se desenvuelve aquélla. Por lo tanto, adjudicarse la representación de la clase es un acto político que deriva en una apropiación indebida si aquélla no construye el protagonismo real de los sometidos como actores de su emancipación. Y ésta es una deuda pendiente que no admite atribuirse roles a priori pues abrir rumbos no es lo mismo que romper con la dominación. Ergo, suprimir el par explotación-dominación es una tarea política que exige resolver el carácter del poder revolucionario desde la génesis misma de su proceso de construcción.

Este breve análisis no supone una disquisición teórica sino que está íntimamente vinculado a la actualidad que, asimismo, incorpora nuevas características. Porque si bien el capitalismo “genéticamente” es el mismo que el del siglo XIX donde irrumpió el marxismo revolucionando las ideas y la lucha política, hoy produjo cambios de tal magnitud que nos ponen frente a una situación diferente. Cambios que detonaron en las últimas décadas del siglo pasado como producto del nuevo modelo de acumulación y la revolución tecnológica en marcha.

Los efectos de tal situación operan sobre el sujeto social que surge de la oposición capital-trabajo propia del modo de producción capitalista. Téngase en cuenta que el proletariado industrial considerado el sujeto político por excelencia en todas las grandes revoluciones que se consumaron en el siglo XX, se ha visto condicionado por el desarrollo económico constitutivo de la gran fortaleza del capital.

Agotado el modelo fordista que dio lugar a la llamada sociedad de bienestar se abrió una nueva etapa. Dicho modelo entró en crisis pues la rentabilidad del capital chocaba con las demandas de la clase obrera apoyadas en la importancia de la especialización que era indispensable para el fordismo y su producción en masa.

Paralelamente, la crisis energética catapultó la innovación del “sílice”, baratísimo recurso y componente básico de la cibernética. Ésta, motor de la revolución tecnológica, transformó las comunicaciones, la administración en general y originó nuevas formas de producción industrial cuyo más sofisticado exponente es la robótica. Esto generó un desbalance en las relaciones de fuerza que favorecieron decididamente al capital. Para los asalariados significó el fin de la gravitación de la especialización abriendo paso a la polivalencia y a la inestabilidad laboral -la “flexibilización”- que se tradujo en el deterioro de sus anteriores conquistas. Y al ritmo de la fabulosa concentración del capital creció enormemente la potencia de las grandes Corporaciones. Éstas hoy pueden desplazar sin mayores problemas sus fábricas como resultado de la revolución en el transporte a la vez que sus transacciones financieras se realizan en tiempo real. Así, mientras el capital derriba las fronteras nacionales, los trabajadores quedaron confinados territorialmente y sometidos a la presión que proviene de cualquier lugar del planeta que ofrezca mejores posibilidades de explotación. La traducción política de este proceso se vio reflejada en el Consenso de Washington.

Una característica del nuevo modelo de acumulación es su tendencia expulsora de mano de obra por efecto del gran avance de la inteligencia artificial y los potenciados medios de producción actuales, proceso que la revolución tecnológica no hace más que acentuar. Las maravillas que produce contrastan con la miseria que engendra sobre los sectores más vulnerables siguiendo la lógica de la ganancia que no repara en “costos” humanos. Se gestan entonces algunos fenómenos sociales cuya incidencia alteran la fisonomía inherente a la etapa anterior.

Uno de ellos es el caso de los desocupados que, al perpetuarse como tales, pasaron a la condición de “excluidos” lo que constituye un cambio socio-económico importante. En rigor, ya no pertenecen al “ejercito de reserva” del capital pues poco significan como sustitutos potenciales del trabajo vivo. No obstante, le sirve de elemento de presión sobre la masa de trabajo activo que registra la amenaza de pérdida permanente de acceso al mercado laboral. De allí que la exclusión caiga fuera de la contradicción estructural capital-trabajo pues supone la separación del proceso económico con mínimas chances de reinserción. Luego, quienes la sufren se transforman en un sobrante humano que nada representan para la explotación tradicional.

La desvalorización económica se traduce en una recurrente miseria que conduce a la degradación de la condición humana que alcanza, en distinto grado, a la pobreza de quienes están en los bordes del sistema subsistiendo con trabajo en negro o por cuenta propia. El fenómeno se extiende especialmente en la periferia donde prolifera en los conglomerados urbanos y sólo preocupa en términos políticos para que su existencia no afecte a la estabilidad de la dominación del capital. Crece entonces el asistencialismo como contenedor de conflictos y “desbordes” sociales. Su costo de mantenimiento se socializa al ser sostenido por el erario público mientras que su uso político es objeto de manipulación de parte de los gobiernos de turno. Y cuando su peso económico es demasiado gravoso o insuficientes los recursos destinados a absorber este fenómeno sistémico, la profundización del desamparo ofrece un campo fértil para negocios “espúreos”, vale decir, los que se realizan por fuera del circuito legal del capital. (1)

Desde una óptica clasista tradicional, se puede apreciar que a mayor afianzamiento del capitalismo los sectores medios crecen en importancia en detrimento del anterior rol protagónico de la clase obrera. Los beneficios de que gozan aquéllos como adictos consumidores del incesante bombardeo de productos de nueva tecnología refuerza su proverbial ambivalencia y volubilidad. Insertos en el circuito del capital con su destacada participación vinculada a la realización del mismo, resultan dependientes de su expansión productiva y mercantil. Le otorgan así una base política considerable a modo de “colchón” atemperador de las contradicciones del sistema las que también sufren como producto de la alienación y el stress que genera la feroz competitividad impuesta. En suma, la gravitación creciente de este sector tiende a aminorar la relevancia de la clase obrera que ha perdido potencia frente al capital.

También corresponde consignar un corrimiento interclase. El que se verifica entre los sectores del transporte y de los servicios cuya repercusión en la conflictividad social llega a superar a los del campo industrial por efecto del nuevo modelo de acumulación.

Asimismo, la importancia de los obreros industriales, principales referentes de clase durante el período de la segunda revolución industrial, se ha deteriorado por la complejidad alcanzada por la contradicción capital-trabajo en esta etapa. Y al ser tan fuerte la hegemonía político-económica del capitalismo, la condición estructural vela el rol de los sujetos. En tanto que los verdaderos protagonistas y beneficiarios de este orden social se encubren fetichizando a “los mercados” como si se tratara de entes con vida propia ajenos a los sujetos reales que los componen y controlan. Así enmascaran la explotación y su política de dominación que ocultan tras la pantalla de una operatoria asociada a la eficiencia del sistema que aducen “se regula automáticamente”. Semejante hegemonía, trasladada al campo de quienes la padecen, condiciona el surgimiento de posibles sujetos de cambio que tienden a ser neutralizados en la medida en que se adapten a las condiciones estructurales que obturan toda opción real.

Lo anterior pone a la orden del día la problemática de la constitución de nuevos sujetos capaces de subvertir el orden capitalista, condición necesaria para su transformación. Mas, un orden social consolidado ofrece gran resistencia al cambio aunque las luchas le arranquen concesiones y eventuales situaciones más “benignas”. Y así como las crisis responden a las contradicciones internas del sistema, la agudización de las mismas y la gestación y maduración de procesos en ruptura depende de la creación política de los sujetos. Y ésta es una cuestión vital para la emancipación.





………. ººº ……….

(1) Por ejemplo, es un terreno propicio para el negocio del narcotráfico, uno de los que más facturan en el mundo y que presenta una doble faz. Del lado de la demanda, abarca a los sectores de ingresos medios y altos que sufren la alienación y las tensiones que engendra la feroz competencia capitalista. También y residualmente, alcanza al ámbito de la marginalidad que consume los rezagos “industriales” de la droga, cuestión que no se desperdicie nada. Del lado de la oferta, cuenta con enclaves agrarios como focos productivos mientras que su comando se asienta en los grandes conglomerados urbanos de la pobreza y la marginalidad, principal territorio donde reinan los narcotraficantes. Allí se establece y organiza una suerte de Estado dentro de otro Estado, con códigos y realidades absolutamente diferentes a los del conjunto de la sociedad.

Este fenómeno refleja de manera brutal cómo el capitalismo explota las miserias que genera al tiempo que contamina urbi et orbi. Se trata de un fabuloso negocio “por izquierda” que se entremezcla con el circuito “legal”, en el que están involucrados importantes Bancos y que penetra diversos organismos del Estado. Así “blanquear” (valga el doble sentido del término) capitales resulta una empresa de las más lucrativas y el tendal de víctimas que deja a su paso, una metáfora negra de la capacidad destructiva del capitalismo. La siniestra presencia del narcotráfico exhibe patéticamente las consecuencias de la explotación. Pero es sólo uno de los efectos destructivos del orden social capitalista al que corresponde añadir, entre otros, el tráfico de armas asociado a la industria bélica y la agresión al planeta considerado como objeto de enriquecimiento que desprecia su condición esencial para la vida en el presente y que compromete a las futuras generaciones.

sábado, 2 de junio de 2018

HUMANO, SUB HUMANO E INHUMANO, Por León Pomer (") para Vagos y Vagas Peronistas

     
      En el mundo del capital, la dominación de una minoría sobre extensas mayorías humanas exige el ejercicio permanente de una plural violencia, a comenzar por la muy explícita y físicamente rayana en la más absoluta crueldad, que no satisfecha con la generosa distribución del hambre, obsequia a los dominados con dolencias de típico origen social, amén de tiempos de vida disminuidos por el agobio, la frustración y la angustia; la otra violencia, sinuosa y artera, silenciosa y opulenta de engaños y mentiras, valiéndose de la malversación semántica pretende representar la civilización cuando en realidad representa la barbarie vigente.

Aquellos a quienes el sistema confía la responsabilidad de dirigir los destinos colectivos, o que asumen por sí mismos la defensa y permanencia del enorme desorden que insiste en nominarse “orden social”, deben poseer los atributos necesarios para cumplir con eficacia la tarea, sea cual fuere el nicho en que desarrollan sus prácticas comportamentales. Parece razonable pensar que no todos los miembros de la clase dominante, y los oriundos de otras clases que se suman activamente a la función de dominación, tienen estómago para autorizar (y ejecutar) asesinatos por la espalda a jóvenes pobres acusados de portación de cara, ni mandar apalear, gasificar y balear a obreros despedidos sin mayores miramientos, “persuadiéndolos” a callar la boca mientras son literalmente arrojados, ellos y sus familias, a la calle y al vacío de la desesperación. No todos pueden ser indiferentes a la desaparición de un submarino y sus 44 tripulantes, y a la cesión gratuita de pedazos de soberanía a empresas multinacionales, fondos monetarios internacionales y gobiernos con vocación colonial-imperial. Convengamos: para hacer esas y otras ignominias (la lista es larga) son necesarios el ejercicio diario de la mentira y el vilipendio, la estigmatización y el relato falso que aun encuentra incautos que muerden el anzuelo; para cometer tamañas hazañas, exhibiendo por añadidura una sorprendente, pasmosa y tétrica indiferencia frente a la desnutrición y el hambre que sus políticas infieren a los casi 50% de niños argentinos(información proporcionada por la Universidad Católica Argentina), es necesario carecer de la más insignificante migaja de conmiseración por el prójimo, no sentir el más leve estremecimiento en la piel y nada que se parezca a un reproche de consciencia, o una noche habitada por pesadillas funestas.

Pregunta indispensable: ¿cómo se genera una estructura humana que deja tan mal parado al homo adjetivado de sapiens que se supone que somos? Respuesta plausible: haber vivido y recibido desde la más tierna infancia una conformación-modelación del pensar y del sentir, capaces de convertirse en ejes articuladores de las conductas indispensables para doblegar a millones y millones de personas; conductas que deben establecer claras diferenciaciones con la masa, tenida como sub humana y por lo tanto destinada a servir con humildad y boca cerrada a los privilegiados del sistema. La dominación crea en los dominadores y sus secuaces una manera necesariamente depravada de humanidad, sin cuya acción inhumana le sería imposible subsistir; depravación imbuida, respirada y digerida en el hogar, en “selectos” ámbitos de socialización y sociabilidad, en colegios y universidades de alta alcurnia y en el desconocimiento de la dignidad de seres a quienes el sistema niega una vida como la de quienes creen tenerla honorable, gracias a las riquezas y bienestares no por ellos producidos, pero si por ellos apropiados. Para obedecer a sus imperativos y consumarse como tal, la dominación debe crear seres fríos como el hielo, inmutables frente al terrible daño colectivo que producen; seres que defenderán a muerte el poder que los hace sentir omnipotentes, les proporciona gratas pleitesías y halagadoras distinciones que les confirman su auto atribuida superioridad humana. Si la función hace al órgano, aquí el órgano son seres que no vacilan en brutalizar multitudes humanas.

La contraparte necesaria de los recién mentados debe ser una masa concebida como irremediablemente grisácea en su anonimato, no por acaso (suponen) situada en escalones inferiores de la biología: una sub humanidad cuyo lugar en la sociedad no puede ser otro que el suburbio cloacal. Esas gentes habrían caído en este mundo cargando una definitiva e irrevocable imperfección: ¿ genética, de misterioso origen metafísico, una tara que les impediría acceder a la inteligencia, a una vida independiente y autónoma, a un lidiar exitoso con los desafíos que les permitan “subir” y destacarse? En definitiva: el vivir pleno y confortable, para los menos, según lo entiende el sistema de la dominación, no es para los más, según tuvo el mérito de declararlo en días cercanos la autoridad máxima del Banco de la Nación; el buen vivir pertenece en exclusividad a aquellos que “por algo” han llegado a la cima del dinero. No olvidemos que también tienen derecho a ciertos privilegios sectores, nada escasos, de las llamadas clases medias, que temen a la miseria y a sus víctimas y sonríen obsecuentes al arriba social con la esperanza de no recibir un escupitajo por respuesta. También tienen derecho a vivir una cierta cuota de disfrute ciertos aventureros y desclasados de origen popular, que con vilezas, dobleces y artimañas se han hecho un lugarcito entre los servidores del poder.


Que gentes del suelo social acepten su condición de supuestos malparidos constituye un triunfo supremo de la dominación. Para los no resignados a vivir como vegetales, o simplemente durar hasta extinguirse en el silencio, el poder de la dominación tiene los correctivos necesarios: ahí está el gendarme como argumento irrefutable. A los que se hacen ladrones de puro carentes y lastimados, generalmente despojos de una infancia desnutrida de amor y de alimentos, de una adolescencia y una juventud vividas sin el mínimo de satisfacciones que los humanos requieren en los días actuales: a esos la dominación ocultará cuidadosamente que la desgraciada vida a que fueron constreñidos no es producto de su atribuida, innata degeneración, sino de una sociedad incapaz de reconocer que todos los sujetos parlantes y pensantes tienen la mala costumbre de comer todos los días, a sentir que son amados y que aman y mostrarse osadamente insatisfechos cuando son maltratados y acosados por agentes de policía; por añadidura, y para colmo de insólitas aspiraciones, creen tener el derecho a poseer una vivienda decente y la necesaria paz y tranquilidad para ejercer la creatividad potencial que en tanto humanos poseen.

El sistema de dominación, personificado en los gobernantes de turno y en quienes los sustentan, acepta que la humanidad subalternizada y explotada se limite, como máxima concesión, al quejido o al grito de dolor; no admite, no perdona la protesta activa, la insurgencia a sus dictados, el enfrentamiento lúcidamente crítico. La humanidad subalternizada debe creer en un destino que la quiere callada, mansa y aborregada. La dominación estructura las personas (no siempre lo logra) según el papel que desempeñan en la sociedad. Está en su entraña jamás reconocer la igualdad esencial de todos los seres humanos.

Para contrastar lo dicho más arriba con lo que concluyeron dos sabios franceses, demos un vistazo a un artículo titulado Somos Inteligentes Porque Somos Seres Sociales, aparecido en el portal Inves-tigation, de Michel Collon, publicado el 28-10-2016 por Internet, que informa sobre los trabajos realizados por Dirk Van Duppen, médico y Presidente de Medicina para el Pueblo, y Johan Hoebeke, biólogo especializado en la teoría de la evolución y antiguo investigador del CNRS (Francia). Los descubrimientos de estos hombres de ciencia desmienten (son palabras de ellos) las tesis antropológicas neoliberales: “En tanto seres humanos somos super empáticos, super sociales, y de este hecho se sigue que somos super colaboradores, hechos para trabajar juntos. Se ha descubierto que la selección natural operó sobre estas características. Nuestra inteligencia humana evolucionó parejamente con nuestras características de ser super social. La larga infancia del ser humano (el mamífero que vive la llamada neotenia) y la adolescencia prolongada, están en la base del instinto pro – social”.

Van Duppen advierte: ”En un sistema neoliberal de economía de mercado, la economía determina que hay que ir a la maximización de la ganancia. El que no juega este juego es arrasado por la competencia. Nosotros mostramos que esto va al encuentro de nuestras tendencias pro sociales, y en consecuencia, nos deshumaniza. Durante 200.000 años hemos evolucionado biológicamente para vivir de manera social e igualitaria. Lo contrario de lo que hoy existe. Hoebeke agrega: ” Cada vez más personas son conscientes que continuar por la vía de la deshumanización, tarde o temprano nos conducirá a la destrucción de nuestro ambiente y en consecuencia de la especie humana”. En pocas palabras: el sistema de dominación pervierte la índole natural de la criatura humana, obligando a la inmensa mayoría a vivir a contramano de sí mismos.

Lo corrobora La sociedad del cansancio, libro del filósofo coreano Byung Chul Han, residente en Alemania, que analiza las enfermedades que produce el capitalismo neoliberal, entre otras la depresión y la opresión psicológica. El neoliberalismo reconfiguró a los sujetos, advierte: en los medios de comunicación, en la publicidad, en la escuela, en el trabajo y en la familia todos estamos presionados a vivir del discurso del libre mercado si no queremos quedar rezagados. Nuestros deseos, proyectos y aspiraciones son marcados por el capital. Con el discurso del mérito (la llamada meritocracia), nos hacen creer que cada uno de nosotros es capaz de cumplir sus sueños: todo es posible en el neoliberalismo, siempre que uno se esfuerce lo suficiente, posea y ponga en acción la energía y la astucia necesarias para “triunfar en la vida”. Quien fracasa en la sociedad neoliberal es aleccionado: la culpa es exclusivamente suya. Nada de atribuir responsabilidades a la sociedad, su organización, sus ideales y exigencias. El sujeto fracasado debe reconocerse como un inútil y descerebrado. En ese régimen de autoexplotación, cree Byung, la agresión es desviada contra sí mismo. En el mundo de los obreros, prosigue, el síndrome de cansancio físico y mental y el estrés laboral llegan a niveles alarmantes. La inexistencia de sindicatos (¿estará hablando de la Argentina actual?), de contratos colectivos, el aumento de la jornada laboral, los salarios raquíticos, la desaparición del derecho a la jubilación, la precarización del trabajo son formas de aumentar el cansancio. Enfermedades como la depresión, los infartos y derrames cerebrales adquieren una fuerza e intensidad mayor en las filas de los asalariados: la explotación en la fábrica genera fenómenos aberrantes. Agreguemos: la falta de trabajo, la exclusión y el hambre devienen la antesala de la muerte en vida o el morir prematuro. Talvez como nunca en la larga historia de la dominación, esta ha logrado llegar a ese extremo, insiste, Byung. Lejos de referir su malestar a la existencia que le impone el sistema, el sujeto mentalmente colonizado lo atribuye a algún desarreglo que nace exclusivamente de sí mismo. La sociedad exculpada.
Byung Chul Han


Y hablando de dolencias sociales, aquí algunas informaciones adicionales provenientes de la “mayor democracia occidental”, objeto de obsecuentes admiraciones por quienes la toman con el ejemplo de vida que quisieran para si y los suyos. De acuerdo a los Institutos Nacionales de la Salud, de los Estados Unidos, casi el 20 por ciento de los adultos estadounidenses padece una enfermedad mental cada año. Los trastornos de ansiedad son lo más común, afectando anualmente a 40 millones de personas mayores. Alrededor del 7 por ciento de los adultos estadounidenses sufren depresión grave. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, EE.UU. es uno de los países con más altos índice de depresión en el mundo, en tanto que a nivel mundial la depresión es la principal causa de problemas de salud y discapacidad, y el factor principal en los casi 800.000 suicidios anuales. Para salvar el buen nombre de la sociedad, diversos profesionales tratan los males que destrozan millones de vida como originados pura y exclusivamente en la química cerebral, excluyendo las causas ambientales cuya influencia sobre esta es decisiva.

La comida basura domina multitud de dietas; inmateriales “valores” basura envenenan millones de mentes. Hombres de ciencia sostienen que el vapuleado sapiens tiene necesidades psicológicas inherentes a su condición de homo. Debe sentir, enseñan, que pertenece a algo que valga la pena, que la vida tiene un significado y un propósito, que él es reconocido y valorado y que el futuro tiene sentido. En la sociedad actual, es una triste ilusión lograr satisfacer las profundas necesidades psicológicas que subyacen en la criatura humana: carencia decisiva que fundamenta la explosiva crisis de depresión y ansiedad que obsequia una sociedad enferma que contagia generosamente su esencial enfermedad. Citando de nuevo a Byung, ahora en el remate de sus reflexiones: “la moderna pérdida de creencias afecta no solo a Dios o al más allá, sino también a la realidad misma: la vida humana se convierta en algo totalmente efímero y patéticamente vacío”.



El sistema adjudica plena humanidad a quienes lo mandan desplegando una feroz inhumanidad; el resto es sub humanidad doliente y sufriente. Humanos, sub humanos e inhumanos son producciones sistémicas.


(") Doctor en Historia y Sociedad. 18 libros publicados, algunos en Brasil y Argentina y otros sólo en Brasil. Decenas de ponencias en congresos nacionales e internacionales y centenares de artículos sobre historia y literatura. Docencia en la Argentina (UBA y Universidad del Salvador) y Brasil (Universidades de Campinas, del Estado de San Pablo y Pontificia de San Pablo). Incluido oportunamente en el programa Café, Cultura Nación de la Secretaría Nacional de Cultura.